Una Celebración en Nueva York

May 12, 2014

Durante los acontecimientos al azar de nuestra vida social, me pregunto ¿cuál es la importación de o a nuestra identidad personal? Tal vez nos influenciamos conjuntamente: Creo que pueda ser no tanto por el significado de nuestros pensamientos individuales, sino por la calidad de nuestra relación. Aunque, no puedo evitar sentirme arrastrado o impresionado por la aleatoriedad de todo.

RFM 05/12/14

Después de que la ‘Ley de la Defensa del Matrimonio” fuera declarada inconstitucional en junio de 2013 en los Estados Unidos de América, nuestros amigos John y Ted poco después habían procedido a celebrar su boda en una pequeña ceremonia privada en la residencia de ellos, en Washington DC. Habían vivido juntos por más de 16 años, casi tanto como David y yo hemos estado juntos. Fue una decisión tan repentina, que John y Ted no fueron capaces de incluir a sus amigos más cercanos y la familia de la ciudad de Nueva York y de otros lugares; por lo que el pasado viernes prepararon una cena especial para conmemorar su boda en el Club Lotos donde se quedaban en la ciudad de Nueva York. John, quien es un autor publicado y Ted, que es un musicólogo, han sido miembros del Club Lotos desde hace mucho tiempo.

El Lotos Club, uno de los clubes literarios más antiguos de los Estados Unidos, se estableció el 15 de marzo de 1870, por un grupo de jóvenes escritores, periodistas y críticos. El club fue nombrado “en broma” por la calidad de aficionados exhibida por los comedores de Lotos de la Odisea. Desde su creación, su misión era la de promover y desarrollar las artes y las humanidades, y proporcionar un lugar de encuentro para las profesiones liberales y otras personas interesadas sobre sus objetivos.

Entre los invitados de John y Ted se encontraban el hermano mayor de Ted, quien es un asesor financiero; su esposa, que es una mujer inglesa, dibujante de la flora y la fauna; un organista de iglesias; un administrador para una fundación de música, dos actores muy conocidos, uno jubilado y otro que sigue activo en sus setenta, y, finalmente, un arquitecto. Ahora, permítanme compartir el intercambio de ideas que tuvieron lugar.

Durante el brindis y entremeses hablé con John de la carta que había recibido del presidente Barack Obama cuando entonces expresé mi entendimiento de lo que podría tratarse de un intento de proteger las estrategias por el pueblo de Venezuela, del que pronto se espera pueda revertir la crisis. También hablé con el actor Greg Callahan sobre su reciente estreno de la película llamada “Default.”  Después a la sala del comedor en un elegante estilo Georgiano, entre los más cercanos a mí, me sentí muy intrigado por las extensas conversaciones, llenas de creencias cínicas acerca de la educación ineficaz y el imperativo de las nuevas generaciones para enfrentarse a sí mismas con otros países mediante el aumento de su poder adquisitivo. Y luego el interrogativo acerca de la próxima elección presidencial, en lo que respecta al hecho de que el poder parecía estar concentrado entre las dos familias, los Bush y los Clinton.Hasta ese momento, oí a todos en silencio hasta que el jesuita en mí finalmente logró el valor suficiente para poner las cartas sobre la mesa en un intento de aclarar algunas de las cuestiones que se estaban discutiendo. En una ocasión les sugerí que Elizabeth Warren era una oponente adecuada para la presidencia, aunque pueda ser difícil para ella competir en un ámbito nacional en este momento. También les sugerí que, finalmente, un latino podría plantearse en horizontes no muy lejanos. Me referí a alguien de la estatura del senador Robert Menéndez, y rechacé la idea de que Marco Rubio pudiese ser alguna vez una alternativa, ya que, a pesar de que era muy inteligente, él nació en Canadá.Mientras continuaban a hablar en mofa sobre los inmigrantes ilegales, critiqué la idea de que los hispanos fueran considerados ajenos a los Estados Unidos. Les recordé a todos que los hispanos han estado aquí alrededor de un siglo antes de que los ingleses hubiesen llegado a éste continente. A continuación, la conversación cambió a un tono más bien farisaico al hablarse de los inmigrantes ilegales; cuando también argumenté que sin la mano de obra mexicana y centroamericana, legal o no; este país no funcionaría. En cualquier caso, las conversaciones estaban llenas de banalidades, y el contenido era bastante convencional. Todo el mundo fue muy afable pero me sentí aún más fuera de lugar.

Antes de partir esa noche, la atención fue traída al hecho de que la posición actual del Club Lotos se ha utilizado desde 1947 y que el hermoso edificio que ocupa en la calle 66 al este de la ciudad, en un tipo de estilo francés Cartouche, había estado construido en el año 1900, encargado por una dama de la alta sociedad de Nueva York como regalo de bodas para su hija.RFM 05/12/14

Paraíso Celeste

May 9, 2014

Ulises llega a conocerla como la tierra de las sirenas que durante el Medioevo se convertiría en un gran imperio marítimo. Se encuentra a los pies del gigante Monte Cerreto, donde el ducado de Amalfi fuera una vez a refugiarse, como si en crisálida de musas ancestrales.

La tragedia de la duquesa de Malfi de John Webster, así como el realismo de Henrik Ibsen y la Gesamtkunstwerk del muy vilipendioso Richard Wagner se han hecho eco de la suerte de este legendario cariátide del placer sobre el Golfo de Salerno. Entre los acantilados, movimientos de fuentes estrepitosas danzan rimbombantes al ritmo de la Podalirio más allá de las Cruzadas menos venerables, claustros o monasterios, exhalando la metamorfosis barbárica de tantas razas. Sin embargo ahora, una mirada inquieta sobre el caminar desde la génesis del pasado perfila el seductor aroma de la dulce vida.

Excavado en un promontorio en el borde de un precipicio, entre los pueblos de Cetara y Vietri, proporcionando anchoas en aceite y cerámicas multicolores, se encuentra lleno de azulejos nuestro hermoso hotel llamado Cetus. En la cacofonía cromática del arco iris y salientes con la brújula eterna, sus regatas de remo zigzaguean a lo largo de la costa del mar, guiadas del sur hacia el noroeste, desde el Mar Tirreno al Mar de Liguria.

A su entorno, el río Canneto cruza el valle de los molinos que susurran baladas renacentistas al famoso papel bambagina. Como para retroceder de nuestro paso, los fiordos se encogen bajo un cielo brillante, acariciado por la niebla fina de vientos fríos. Oímos el rumor de las abejas y el penetrante aroma a ‘sfusato’ de Aetna; y del limocello se exprime suavemente magma embriagadora. Las entrañas peninsulares escupen el sabor y aroma de sus frutos llamativos. Tan intensa es la República Amalfitana que siembra la lava en el agua turquesa y los acantilados que la han amurallado.

Cantamos el Falalella bajo la penumbra crepuscular. Y luego levitamos sobre el resplandor de la costa de Salerno, Positano y Ravello, mientras éstas se lavaban en la llovizna fresca. Con el flujo y reflujo de la vida, las nubes enrojecidas se miraban en el espejo de las aguas tranquilas, barriendo la bahía azul salernitana. Amalfi, ciudad de Salerno, se encuentra enmarcada por la Región de Campania, donde los santuarios de Herculano y Paestum fueran construidos majestuosamente. Y a partir de las cenizas que hilvanaban tiempos mitológicos, las expediciones arqueológicas de Pompeya en el siglo XVIII exhumaron, entre muchos hallazgos, pinturas de la antigüedad que habían ilustrado el Ciclo de los Misterios Romanos, así como las conquistas de Alejandro Magno.

El tacto de antiguas manos todavía reverbera en el movimiento de nuestros sentidos. Dulce la imagen bajo el sol de primavera, que rebotara de barranco a cañada, y tambaleándose de escalinata a escalera hasta llegar al embarcadero ancestral. Habíamos anclado cerca del muelle desde donde se desplazaron las grandes galeras. Ellas como yo y mi amado nos dispersamos, dejando atrás la visión del paraíso de las sirenas.

Ricardo Morin 04/20/14

La Perla Sublime del Adriático

April 27, 2014
Saludo al Palacio Ducal por el vedutista símbolo de Venecia Antonio Canaletto 1697-1768, Saludo al Palacio Ducal por el ‘vedutista’, símbolo de Venecia, Antonio Canaleto 1697-1768,

 

Antes de visitar la República de Venecia, dibujé la memoria que el florentino Amerigo Vespucci, había bautizado a mi país como la Pequeña Venecia. Mientras que Venecia fue construida sobre un delta en la laguna de Veneta al borde del mar Adriático, Venezuela era un universo paralelo, sobre el lago de Maracaibo al borde del Mar Caribe, donde hubiésen chozas nativas, precariamente apoyadas sobre pilotes clavados en el fango profundo de las aguas.

A diferencia de las asociaciones de Vespucci entre Venecia y Venezuela, a mi parecer, Venecia era sumamente romántica e idealizada antes de verla. La conocía a través de las ilustraciones pictóricas, las inigualables pinturas de Giovanni Canaletto y Francesco Guardi, por los grabados majestuosos de la Antigüedad de Giovanni Piranesi y por las fantásticas vistas panorámicas del pintor Inglés William Turner. En suma, la conocía a través de tantas apologías artísticas y poéticas, por el eco de Thomas Mann , Nietzsche , Goethe ; como el eliseo del mar ( según Poe ); la reina de los mares (según Dickens); la locura producto del genio (según Herzen ); mitad trampa, mitad fábula (según Mann); la ensoñación de un espejismo de laguna, fantasía ultra-terrena, la ciudad inverosímil de Carlo Goldoni, a través de los ojos de sus amantes, quienes la contemplaron al paso de los siglos con tanto ardor, a pesar de todos los desafíos ambientales de nuestros tiempos. Creo Venecia ostenta su encanto precisamente en su propia fragilidad. Venecia es sin duda alguna así de incomparable. Solo véanse el testimonio de sus grandes monumentos, sus centenarios puentes y canales, 400 y 180 respectivamente, investidos por la magia de una gran perseverancia y talento, por los que ella logra lógicamente a acceder al título nobiliario, merecidamente recibido, como la Serenísima.

Como pintor , mi gran interés fue el hallazgo estrecho, con una vista magnificante del suavísimo y dulce colorido de las pinturas al óleo de Antonio Vivarini, Pisanello, Giovanni Bellini, Vittore Carpaccio, Jacopo Basano, Tiziano Vecelli, Palma il Vecchio, il Furioso Jacopo Tintoretto, Lorenzo Lotto, Paolo Veronese, y Gianbattista Tiepolo-– sólo para nombrar algunos de los grandes pintores de Venecia. No existe manejo alguno similar a la manipulación de los colores de la escuela veneciana clásica, a su agridulce espectro característico que profundiza la atmósfera que cubre generosamente la forma humana, como ninguna otra escuela ha sido capaz de hacerlo. Aunque su elegancia y riqueza son intangibles; su goce es también inigualable. Todo en Venecia habla de un carácter único y apasionado sobre su ascendencia. De igual medida su arquitectura palaciega donde se combinan tantos estilos: el bizantino , el musulmán , el gótico, el de Palladio–del mundialmente famoso arquitecto veneciano Andrea Palladio, políglota renacentista, traductor de los cánones de la Antigüedad griega y romana– a la exuberancia del barroco representado por Baldassare Longhena.  Aún así, entre un montón de cosas de que hablar en tan poco tiempo, entre una gran abundancia de aclamaciones, no hay manera de hacerle justicia a Venecia.

Debido a las limitaciones físicas de mi madre, fuimos por primera vez a Venecia por sólo tres días , una visita que se suponía ser liviana . Nos alojamos en el hermoso Hotel Amadeus, a poca distancia de la estación de tren Santa Lucía para continuar después en camino a Roma. Su ubicación privilegiada en el centro de Venecia, hacen de este hotel único, estando cerca del Gran Canal, desde donde se puede caminar a las atracciones principales, como al barrio judío, al Casino de Venecia, al Puente de Rialto y a la Piazza de San Marcos. Estábamos en la estación de otoño en la que hubieran menos turistas; muchos jóvenes todavía disfrutaban del aire libre, aparcados sobre sus múltiples puentes, o socializando en amplias plazas. En una ocasión tuvimos una pequeño almuerzo en el elegante Café Florian, abierto desde el siglo XVIII en la Plaza de San Marcos. En este lugar, fuimos acompañados por el hermoso sonido de una orquestra sinfónica al aire libre. Este fue también la comida más simple y costosa que jamás hallamos tenido en nuestras vidas, pero valió la pena: una experiencia verdaderamente inolvidable. Después caminamos por las calles y callejones laberínticos para admirar los espacios íntimos y fachadas exuberantes . Luego también tuvimos tiempo para ir en bote a la Bienal de Venecia : La 48 ª Exposición Internacional de Arte en los Giardini di Castello , en la parte oriental de la ciudad , con capacidad para 88 pabellones , entre ellos estaba el Pabellón de Venezuela. Al final, en tránsito de Roma a Venezuela, mientras esperábamos el vuelo de mi madre, ella me pidió acercarme a ella frente a una pared de espejos y me dijo: de esta manera nos recordaremos siempre.

Ricardo Morin 04/14/14

Plegaria a un Tirano

January 14, 2014

Dios lo clama al pueblo como al tirano! Si nuestra determinación fuese posible, sin dejarnos intimidar por el enorme desafío que nos enfrenta, todos nuestros temores desvanecerían.  Dios nos los pide! Nuestras miserias pueden ser ahogadas por la valentía de observarlas tal y como son. Que no se ignore Dios lo pide! En el cumplimiento de nuestros miedos, el miedo ha debilitado la voluntad divina, el orden que prevalecería, si nuestra voluntad fuese su reflejo para superar toda ignominia. No hay peor causa que un pueblo siervo a la patria de un tirano.

Que no se diga que, en cualquier momento, nos hemos rendido a la servitud. Ni el pueblo ni el tirano pueden prevalecer mientras se pudren en su estrago. Pero el pueblo sabe que te ayudó en tu ciego hilván. Ojalá sepas deponer la crueldad de tu corazón como el pueblo sepa aceptar su responsabilidad. Mantengámoslo entre nosotros! No te avergüences de que te apoyemos en vuestro arrepentimiento. ¿No te has dado cuenta de lo indigna que es tu vida, de que no dispones del interés, la pasión, la intensidad, de la llama interior, para encontrar un ordenamiento a todo? El pueblo lo sabe y te lo pide con propiedad.

Si bien sea cierto que todos seamos responsables, que seas igual al reflejo de nuestra debilidad colectiva; ¿De qué nos sirve negar responsabilidad, si todos fuésemos a hundirnos en la propia barbarie, nuestra somnolencia, ante la hecatombe que nos rodea? De tu permanecer disociado de dicha realidad, sin el coraje de enfrentarte a ti mismo, a cada día y a cada momento, perderás, al igual que nosotros, el pueblo, todo el aliento que te alimenta hasta sucumbir a la muerte: a causa de la indiferencia. Que no sea así! Te ofrecemos la compasión que nos habéis negado.

Antes de nuestra destrucción, podemos ver el desorden total que está dentro y fuera de nosotros mismos. Obsérvalo! Se podría ver en un solo instante, y pudiese ser lo único que importa, es decir: observar al instante, sin contradicción, sin que los pensamientos pretendan ofuscarte. Cuando se viese al peligro que conlleva el desorden, habría una acción inmediata, que sería la negación total de toda las circunstancias y acciones que hubiesen dado lugar al desorden; y la conciencia interior de ello encontraría el desvanecimiento instantáneo del miedo que lo engendra. Es fácil de que fuese cierto. Sería cierto, a menos que te enterrases en el sopor de la insidia.

Tú Eres el Mundo, y el Mundo Eres Tú

December 31, 2013


 Política (del griego: Politikos, que significa “de, por, o en relación con los ciudadanos”) es la práctica y la teoría de la influencia de personas al nivel cívico o individual.

Extracto de Wikipedia, la enciclopedia libre 29/10/13

No es por mera casualidad que desde la antigüedad, grandes pensadores han coincidido en que sin ética la política no tiene ningún valor. En el curso de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre la incapacidad de los políticos para evitar la discordia y las guerras, como también hemos visto leyes las cuales no pueden promulgar la paz y la armonía entre nosotros. Y es posible reflexionar sobre cómo nuestra misma supervivencia parece ser predicada por esta incapacidad. Se podría argumentar que esta condición se debe a una incapacidad impregnada por la agresión, así como la indolencia.

Existe la incapacidad de las Naciones Unidas, demostrado por su propia falta de determinación. Los asuntos urgentes en materia de genocidio, o de esclavitud prevaleciente, de pobreza y de analfabetismo en todo el mundo se evaden por la supremacía de la codicia y el miedo a resistirla a un nivel de total indiferencia. Como institución mediadora su única misión está, en efecto, reducida a organizar por el solo bien de organizarse sin alguna solución efectiva. Del mismo modo en que las ideologías de los políticos de todas las naciones (en la democracia, el fascismo, el capitalismo, el comunismo, el socialismo, bien sea de la izquierda, del centro o la derecha) se baten constantemente en un vórtice que las hacen a todas inservibles.

La verdadera revolución está reprimida por nuestra somnolencia, una insensibilidad de nuestros sentidos, cuando hipnotizados por nuestro entretenimiento colectivo sobre las exigencias cotidianas nos inhibimos del buen entendimiento de nuestra desesperación. A esto hay que añadir el bandolerismo y la corrupción que prevalecen en el mundo con el abuso de la propiedad común que hasta patenta con fines de lucro incluso nuestras propias células biológicas.

Y entonces, nos preguntamos cómo no ser parte de un sistema degradante, cuando la paz y la política parecen tan dispares, una en contraste con la otra. Aunque esto parezca ser un hecho irrevocable, al negarnos de cualquier forma a la asociación con este sistema de duplicidad, ¿se puede ser verdaderamente responsable, se puede enfrentar a toda iniquidad con el coraje necesario? Habría que ser independiente de toda identidad divisiva, de todo sectarismo, de toda mentalidad tribal barbárica: es decir prescindir de toda ideología política, del nacionalismo, del regionalismo, del patriotismo, de la idolatría y religión de libros y santos, del culto al liderazgo, de la explotación humana, de la avaricia y sus obligaciones. Uno tendría que estar desprovisto de todo sentido de superioridad, de indiferencia y del egoísmo que nos divide violentando nuestra humanidad.

La verdadera revolución no es un movimiento de masas, sino una revolución interna del individuo, en el interior de cada uno de nosotros, conociéndose a uno mismo en paz y armonía con todas nuestras relaciones. Cuando se encuentra nuestra responsabilidad, la paz existe dentro, todo temor desaparece, y el mundo es mejor por ello; más no se puede cuando nos apodera el temor, la codicia, la ira, el odio, los celos o la envidia; resabido desde tiempos inmemoriales, el mundo también puede estar influenciado por estos sentimientos.

Ricardo Morín 11/04/13

La Infamia Castrista Invade Venezuela

December 30, 2013

¿Qué virtud puede haber en la Venezuela de hoy, mientras se pierde la libertad, la justicia, la paz y la vida misma en nombre de un régimen obsoleto como el de los Castros? Estos son invasores, gángsteres vampíricos instalados para establecer un sistema que no tiene nada que ver con ningún sistema, marxista o socialista, quienes pretenden justificarse mediante una supuesta comparación de las faltas de otros sistemas políticos.

Un sistema político debe ser ante todo moral, de lo contrario no vale un bledo. ¿Cuántas veces hemos sido testigos de una revolución idealista como una manifestación neurótica que invariablemente resulta en genocidio? Este es el destino de la batalla sin tregua impuesta por la anarquía que nos apodera gracias al importe Cubano-castrense.

Puede sonar respetable hablar de justicia, cuando en realidad se trata de una lucha irracional por el poder, cuando los pobres están peor que nunca, cuando el hampa abarca todos los sectores de la vida pública y política, una parodia de la decencia, una burla de los derechos humanos. La solución no está en los libros ni en el tiempo que se necesita para educar las masas. La solución está primero en purgar el carácter ignominioso que se ha sembrado en el corazón de los venezolanos. Las víctimas no pertenecen a un solo sector, sino a todos, a manos de un delirante narcisista dictador como Fidel Castro en su esfuerzo por darnos su último legado nefasto . Insto a que se unan a la protesta de conciencia; fuera el invasor!

Metáforas del Silencio

November 24, 2010

Manifiesto de Ricardo Morín: Muestra extensivamente su taller de pintura en la ciudad de Nueva Jersey en los Estados Unidos, donde él narra su manifiesto Metáforas del Silencio con obras de apertura que están en proceso de gestación y otras que forman parte de una serie recientemente terminada. http://www.ricardomorin.com/

“Hazañas del Talento Individual”

October 2, 2009
Triangulation Series 225

Triangulation Series 225, 49″ x 68″ x ¾” Oil on linen 2008

Orígenes de la Estética Occidental Moderna

El concepto de Estética nos llega a partir de una amplia variedad de tradiciones diferentes: de la occidental, la china, la japonesa, la africana, la polinesa, etc. Las tradiciones occidentales, por supuesto, tienen cualidades diferentes a las demás con respecto a sus orígenes, a los criterios evaluativos; ya sea a la hora de oponerse o defender los enfoques de la creación artística.

Desde sus inicios, la teoría estética occidental se ha desarrollado paralelamente a la crítica de arte. El concepto de Estética, sin embargo, pero no la palabra, fue mencionado por primera vez por Joseph Addison (1672-1719), en una serie de ensayos en The Spectator en 1712, como un “placer que se deriva de la imaginación”. Así, el placer forma la base que servirá como fundamento de la estética moderna. Alexander Gottlieb Baumgarten (1714-1762) probablemente leyó Addison, y trató de definir la Estética como una ciencia de lo que se siente o imagina en su tesis de maestría Aesthetica, 2 vol. (1750-58) en la Universidad Real de Prusia en Halle. Él acuñó la palabra para el idioma alemán. La Estética se deriva del nuevo latín aesthetica (el adjetivo femenino), y se relaciona con el griego aesthetikos / aestheta (cosas perceptibles) y se relaciona con el verbo aesthetai (percibir). Immanuel Kant (1724–1804), sin embargo, se opuso a la estética como ciencia. El término siguió siendo controvertido, y no fue sino hasta mucho más tarde en el siglo XIX cuando finalmente fuera aceptado en los círculos académicos.

La Estética es una teoría de valoración específica, o una convención distintiva de lo que es la belleza. Es una característica individualizada o un gusto particular, o un acercamiento a lo que interesa al intelecto o agrada a los sentidos: tanto visual como auditivo (como en la literatura, las artes plásticas, la arquitectura y la música). Por extensión, el término Estética se puede aplicar a muchas variedades de comportamiento humano: moda, cosmetología, diseño de interiores, etc…

Para la vanguardia, la Estética y la Originalidad pueden estar reñidas con las normas sociales o políticas establecidas. La Estética, como valoración, es normativa. La crítica de arte es la forma en que se establecen las normas. La crítica de arte se transmite tanto a los coleccionistas como a las instituciones (por ejemplo, a los museos, en el caso de las artes plásticas y el mercado, en el caso de la música y la arquitectura).

Aunque la crítica de arte data de la antigüedad, los análises de la estética visual o de las artes plásticas comenzaron como un esfuerzo periodístico. El crítico de arte y el artista se volvieron mutuamente dependientes, y lo que una vez había sido nuevo y refrescante a fines del siglo XX, se volvió académico, rutinario y repetitivo. En la contemporaneidad, Harold Bloom (1930-2019) llegó a exhortar que la crítica de arte se había confundido con cuestiones de justicia social y política, y ya no se trataba del producto artístico en sí.

Nada, sin embargo, es realmente nuevo. Se puede decir que el concepto de Estética en sí, como medio de expresión, es una fuerza dominante que se remonta a los orígenes de la civilización con las pinturas rupestres. Y en el cambio de siglo XXI, tal parece que ya no hay una adhesión a una estética actual y dominante o a un enfoque único. La crítica de arte ahora aparenta evocar una más amplia gama de tendencias: de lo formal, moral, social y espiritual.

En el siguiente extracto, “Confesiones de un artista visual siempre emergente” a través de un Manifiesto audiovisual por YouTube y WordPress, llamado “Metáforas del silencio” (2010), he dado mi propio punto de vista [1], [2]:

El uso al que sirven las artes visuales es una demostración compleja de diversas dimensiones cuya expresión busca no explicar el significado sino expresar su intención: producir un acto de interpretación claramente independiente, sobre el cual el artista no ejerce ningún control como creador. De ahí surge la sublimidad de la condición psicológica que es en parte deleite visual y en parte pasión que renueva y nutre un espíritu de asociación con el médium. La intención que expresa uno es lo que uno percibe: es decir, es una cualidad de energía y un temperamento independientes del intelecto, separados del oficio mismo y separado del residuo de las imágenes.

[1] Ref. Manifesto: https://rfmorin.wordpress.com/2010/11/24/metaphors-of-silence/

[2] Ref. Declaración autobiográfica: Ricardo Morin – Arte – Pinturas y acuarelas (http://ricardomorin.com/Statement.html)

Hazañas del Talento Individual

Una situación nociva pero tentadora se desarrolla en las artes visuales cuando los artistas etnocéntricos se alinean con los adjuntos del comercio y sus poderhabientes (instituciones comerciales y marchantes de arte por un lado, y fundaciones y curadores por el otro), todos los cuales sirven como instrumentos de adoctrinamiento y promoción publicitaria para el dictado de estilo, tema y contenido, dando así al dar mercados el entretenido ‘circo’ de la cultura de masas.

El Zeitgeist de lo multidisciplinario y el traspaso de fronteras procura justificar la relevancia de las artes visuales–en sus ventas y reventas–a través de sus contorsiones de contextualización y la validez de su vanguardia. El estudio de los principios metodológicos de interpretación estética mide la importancia de las artes y su lugar en el mundo de lo ilusorio y la moda, muy alejado de la dinámica de sus orígenes. Como tal, las artes visuales se encuentran en aproximación a las modalidades de la narrativa pero expresadas en el lenguaje del comercio. El artista visual ahora está sucumbiendo a un espíritu de sofistería académica en expansión (las parcelas para la venta de la historia del arte comercial, tal como son promovidas por los críticos de los medios de comunicación). El resultado no es tanto una escasez de discernimiento perceptivo sino un impulso desesperado por cultivar la codicia en la lucha por adquirir el estatus de una minoría rectora. Este indicio de una iluminación y autoridad (que exacerba lo burgués y sentimental), procura evitar todo género terapéutico como pasatiempo, o como cualquier otra cosa que no sea un diletantismo servil (que no amerita reconocimiento alguno), destinado tan solo a los aficionados (no profesionales) a una búsqueda artística.

Y es así como la siguiente adaptación de los discursos analíticos a la política, las filosofías, la semiótica, la lingüística, la psicología y las matemáticas perfila lo obvio al tiempo que absorbe las semillas de la autodestrucción. En otras palabras, el impulso universal de una necesidad visual se transfiere y transforma al servicio del éxito comercial. La autoexpresión se compara con la mercantilización: la realización personal se equipara con ganar dinero. ¿Podemos suponer que este mercantilismo surja de las pinturas de Género del siglo XVII (petit genre: naturalezas muertas, flora y fauna, paisajes o escenas cotidianas de la clase media) con el poder emergente de la burguesía pudiendo decorar sus hogares con este estilo de pintura? Con un legado aún más sombrío, comerciantes del gusto y el consumismo parecen haber pasado por alto el punto de que la percepción de una imagen no puede ser reemplazada por su descripción. Hacerlo seria sustituir la intención visual con la jerga del chisme, lo cual disminuye la riqueza de contenido. El significado visual se deriva de la intención interna: por ejemplo, una etiqueta codificada de una obra de arte nunca podría reemplazar el regocijo de experimentarla. El arte es una manifestación de observación y como tal, es básicamente inconmensurable. La pasión y la calidad de su energía no necesitan ser explicadas o, en particular, su manifestación no debería interpretarse por su precio, evaluación o enriquecimiento de una élite determinada [1].

En última instancia, hay una tendencia por parte de cualquier artista en su enfoque a consolidar la supremacía de sus egos y mentes, con lo verbal y lo visual en un proceso creativo hierático. En dicho instante, la racionalización extingue tanto la probabilidad como la lógica (en otras palabras, ¡muere!). Las insípidas alusiones a las presunción conceptuales–de auto-engrandecimiento–, al kitsch simplista de las iconografías populares–prejuicios convertidos en cliché–, a la orientación de Género o Identidad Sexual–afirmaciones de autodescubrimiento–, o al ostento de Instalaciones Geo-ambientales–con sus fijas constantes dimensionales–ninguna cumple su promesa de entregar algo nuevo o trascendental, aun cuando en su momento abundaran aclamaciones.

Muchos de los artistas de la élite de hoy en día mitifican especímenes desarraigados, derivados de lo trivial y prosaico, viniendo de un mundo que conocemos y en el que vivimos, en lugar de un mundo que aún nos falta por descubrir. Estos agentes de la estética actual se derivan de formas tiránicas de erudición. En lugar de mejorar nuestro sentido de perceptibilidad, propagan la ambición del acto de adquirir y poseer el objeto de nuestras vidas en su ordinariez. Esta amalgama de gregarismo y consumismo masivo desconecta y nos adormece en una era tecnológica de proveedores de todo menos de la sensibilidad e ínterconectividad humana. Los coleccionistas, museos y galerías, codiciosos usurpadores de la cultura post-modernista, idolatran el brillo con el que convierten al arte en una mercancía. Con su poder plutocrático buscan satisfacer la ignorancia creada por su desfile circense de índices de mercado omnipresentes.

Por definición, la mitomanía del estrellato promueve sólo a unos pocos: cada selección de uno es un rechazo de muchos (El Ascenso de la meritocracia [2]). El resultado de la complacencia alimenta la marginación del 90% de los artistas existentes, generando una escasez artificial de recursos, mientras se le da valor a dichos índices de mercado que en última instancia representan una lucha desmedida para sobrevivir. En lugar de fortalecer al arte, un sentido sectario separa a todos en una carrera de ideologías en competencia por su comercio. La verdad del arte se deja buscar entre opiniones contrapuestas sobre lo que es relevante. Estos tiempos inestables, de victimarios y víctimas, de saqueadores y explotados, se repiten en la historia.

La conformidad, la indiferencia, que nos definen por la supremacía del éxito personal, oscurecen la mesura de la alienación. Es un gesto vacío defender el progreso del libre mercado en las artes de hoy o de cualquier otro período. Ha habido innumerables artistas cuyos logros no dependieron de un apoyo financiero resplandeciente o de una explicación irrefutable de narrativas en competencia. A veces, su máximo logro se produce a pesar de los obstáculos que tuvieron que soportar, así como de las costumbres y la inestabilidad de vanidades culturales que se les opusieran. Sus obras pueden haber llegado a tener un gran reconocimiento hacia el final de sus vidas (como en el caso de Paul Cézanne, quien se adelantara a la modernidad del siglo XX a lo largo de sus primeros cuarenta años de oscuro trabajo antes de lograr su primera exhibición solista); o después de sus muertes (como en el caso de Vincent van Gogh, reconocido por sus creaciones sublimes como “outsider”) cuando los caprichosos dictados de la moda los hacían relevantes. Y luego, están los que pierden o recuperan su relevancia, como en el caso de François Boucher durante la Revolución Francesa, cuya reformulación esperó hasta finales del siglo XIX–alrededor de cien años. De la misma manera, tenemos la banal persecución de lo nuevo a finales del siglo XX. Y, finalmente, están aquellos en el siglo XXI que primero son elogiados, pero seguramente su éxito no habrá de repetirse, quedando enterrados en el olvido.

La respuesta se puede quizás encontrar en el rechazo del sistema de codicia del colector o en el reconocimiento de que la calidad de las creaciones artísticas no puede perseguirse como una mercancía apropiable. La respuesta tampoco se puede encontrar en su taxonomía. La respuesta se encuentra en el reconocimiento de que cualquier forma de explotación es indeseable y destructiva para nuestro ser colectivo. La respuesta se encuentra en un cultivo igualitario de todas las artes como testimonio de nuestro sentido de humanidad.

Si se buscara apoyo para las artes, ¿no sería necesario indagar la irracionalidad de nuestro sistema de valoración, tal vez incluso nuestra propia racionalidad cultural?

Ricardo Morin – Asesor académico, Billy Bussell Thompson.


[1] Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002 Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás= un extracto pertinente de Blank Slate: la Negación de la Naturaleza Humana por Steven Pinker, 2002

[2] Michael Young, El Triunfo de la Meritocracia, 1870-2033:  La Nueva Elite de Nuestra Revolución Social, (New York:  Random House, 1959), p. 12 [Londres:  Thames & Hudson, 1958].  La concepción peyorativa de Young, situada en un futuro deshumanizado [anti-utopia], se basa en la existencia de una clase meritocrática, que monopoliza el acceso a los méritos y los símbolos y marcadores del mérito, y de esta manera perpetúa su propia potencia, su condición social, y privilegio.

Triangulation Series 555

Triangulation Series 555, 22″ x 27″ Oil on linen 2008

Destrucción de Iconos Ancestrales

September 20, 2009

El arte de los cazadores-recolectores, aborígenes australianos, desde los principios de los Setenta, se ha difundido no sólo desde el punto de vista antropológico, sino a través de su comercialización, rompiendo así el revelador paradigma de ocultamiento inherente a su cultura. Como tal, la iconografía de sus rituales y expresiones corporales de carácter temporal, así como de los dibujos en la arena no permanentes -derivados de la comunión con la naturaleza – se han traducido en un nuevo protocolo de objetivación destinados a la pintura en madera contra-enchapada o murales permanentes sobre laminados de metal, con la expresa intención de colmar la curiosidad de un público externo: un proceso, que viola su confidencialidad a través de su mercantilización como objetos de arte.

Con pocas excepciones, ciertamente bien recibidas por sus inocentes productores, el secreto de las iconografías ancestrales se ha transferido a objetos preciosos de pinturas al acrílico, las cuales se difunden o se transgreden al ser publicadas inevitablemente por coleccionistas occidentales, introduciendo así una, no tan inesperada, consecuencia de un dilema.  Hablamos de un dilema que erosiona los protocolos indígenas de iniciación, tal como la narrativa de sus iconografías los obligan a verse y comprenderse a si mismos. Evidentemente, no es suficiente aislar una indeseada difusión Occidental fuera de los ojos de los aborígenes en la confluencia de una comunidad global.

Ya no es posible mantener la parte de los rituales de iniciación que forman parte del ciclo de competencias comunales de sus tribus, mientras que sus objetivadas iconografías se apropian o se hayan atrapadas y consignadas entre la curiosidad pecuniaria y la atracción del coleccionista extraño. En el esfuerzo para apropiarse con el mérito, supuestamente derivado de la admiración, una cultura ancestral se daña con la fuerza externa que consolida su influencia adversa y dominio sobre comunidades nativas en lugar de una simple conservación del acervo cultural indígena.

Una influencia disruptiva se impone sobre el frágil equilibrio ecológico de estas culturas por las destructivas potencias colonizadoras planteadas por investigadores y sus acólitos, antropólogos e instituciones de financiamiento, coleccionistas y sus séquitos de propaganda, así como por insensibles gobiernos locales los cuales están tan hambrientos de  atención internacional, quizás en un concepto mal entendido de  expiación de sus potencias colonizadoras.

RM

Sept 20, 2009

Cape Cod 2009

September 9, 2009

Ricardo Morin

En un día soleado, con temperaturas a mediados de los 70, nos paseamos por los senderos que rodean el delta de Long Pond, después del cual atendimos los mucho más grandes y contiguos lagos Mashpee y Wakeby Ponds, primero en el sol de la mañana, antes del almuerzo, y luego con la frescura de la tarde a partir de las tres. En las orillas, vimos hombres y mujeres con mascotas jugando a tira y recoge del agua.

Los claros, inolvidables, en medio del bosque circundante, estaban bañados por la nítida luz solar. Mezclaban verdosos patrones rivalizando aquellas tímidas estructuras góticas realizadas por el esfuerzo de los hombres en imitar la naturaleza.

Raíces cubiertas de musgo esmeralda escalonaban hacia túneles transparentes desde donde nos conducimos por un azar de columnatas y contrafuertes de ventiladas cubiertas. El fresco aire aromático llenaba de energía al corazón errante, caminando a través de cañadas y arboledas, al son de paz de mi alma acompañante.