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« Interacciones Platónicas »

August 5, 2023
Imagen 1: Série Platónica # 00023 - CGI de Ricardo Morin © 2018
Imagen 1: Série Platónica # 00023 – CGI de Ricardo Morín – © 2018.

En las últimas dos décadas, he centrado mis intereses pictóricos en la representación de poliedros regulares, su historia desde el período clásico y sus diferentes motivaciones.   Platón creía que los poliedros regulares representaban los cinco elementos del universo y que ellos formaban una parte sagrada de la geometría.   Para los geómetras modernos en particular, el universo encaja en la forma de un dodecaedro, algo así como una pelota de fútbol.

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Imagen 2: «Platonic Interacciones Platónicas Composite» – CGI by Ricardo Morin– ©2023.
Imagen 2: «Platonic Interacciones Platónicas Composite» – CGI de Ricardo Morín – ©2023.

  «Interacciones platónicas» comenzó con la belleza que encontré en las formas de Platón.   Para mí, la proporcionalidad de la media áurea es de suma importancia.   Sus geometrías se destacan como una armonía visual unificada y congruente.   Similares a las mándalas para la meditación, evocan el universo en general.   En mi visión anido unas dentro de otras en un bosque abiertamente enrejado entre tonos y formas, complementarias y análogas.   Aunque los poliedros regulares sean simétricos, su rotación permite una multiplicidad de ángulos visuales, cada uno lleno de fuerza vital.   «Interacciones platónicas» es un arreglo de imágenes que generan vida.   Las compongo alrededor de la melodía del Preludio de Johann Sebastian Bach – Cello Suite 3 – interpretado por Jon Sayles.

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Imagen 3: Figura 3 «Triangulación platónica» de Ricardo Morín, 22’ x 30”. ‘Body color’ y grafito sobre papel – ©2008.

Ya en 2005 había iniciado una serie de óleos y dibujos titulada «Infinito», la cual partía de las premisas antes mencionadas.   En ese contexto, el perímetro de una pintura abstracta cumple la misma función que la media áurea para la proporcionalidad.   La superposición del ángulo recto del triángulo refuerza la media áurea de la pintura.   La infinitud se implica a través de la propia superficie del cuadro y sus formas abstractas.

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A partir de 2018 abandoné el médium del óleo para dedicarme a las pinturas digitales.   Las pinturas digitales, impresas y manipuladas sobre lienzo, cuentan hoy con sesenta y cuatro imágenes.   «Interacciones platónicas» utiliza cincuenta de éstas, ordenadas secuencialmente.   Además, las organizo en dos mosaicos, uno de 5 x 5 cuadrados y el otro de 7 x 7 cuadrados (tal como se ve en la imagen 2 arriba).

Ricardo F. Morín

Editado por Billy Bussell Thompson

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Bala Cynwyd, Pa., 5 de agosto, 2023

« Una conversación en doce días »

June 28, 2023
Línea Holland America:  Itinerario del Navío Eurodam

Línea Holland America:  Itinerario del Navío Eurodam

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In Memoriam Papá

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El yo cree en el placer, la risa, la buena mesa, el sexo.   Cree en sí mismo, a veces siente orgullo de sí mismo pero a veces se avergüenza de sí mismo.   ¿Quién no carga la mancha de una vergüenza, un faux pas, una oportunidad perdida que, de sólo recordarlos, nos cura de la amenazante hubris de creernos, en términos mexicanos, el mero mero, la madre de los pollitos y el papá de Tarzán?

Carlos Fuentes:    En esto creo:   de la A a la Z; Yo (pág. 193).   Editor Digital Epub:   Hechadelluvia, Nicaragua, 2014. 


PREFACIO:

Escribir para mí es el resultado de razonar a través de la experiencia, tamizar agendas ya sean mías, o ajenas.   Al dar forma a mis narrativas, el proceso inevitablemente se extiende mucho más allá del alcance de una historia.   No puedo fijar los límites de mis emociones, a menos que no haya dedicado tiempo examinándolas.   A diferencia de un escritor profesional, no escribo para ganarme la vida.   Desde hace unos años, debido a la pandemia del COVID, he dejado los pinceles y mi estudio de pintura por la escritura.   Una urgencia define estas narrativas, tal como lo hacía con la plasticidad abstracta de la pintura.   Lucho por una integridad:   algo, a mi parecer, patente a toda obra de arte.

Así es irónicamente que el prefacio de una narración vuelve a ser un epílogo.   Inicialmente, la conversación, entre David y yo, no tenía forma.   Por las evocaciones del pasado estábamos conociéndonos como esposos a lo largo de este crucero.

Esta exploración de las Indias Occidentales y el Caribe se sujetaba a des énigmes.   Para nosotros, fue la exploración de un continente por conocer.     Entre estas tierras del sur residía la fuente de mi angustia, esa Pequeña Venecia [Venezuela]:     ¿Por qué tuve que irme hace medio siglo al gélido Nueva York occidental?   Esta historia presenta tanto la cultura de mi padre como la mía.

En la mutabilidad del tiempo, las confesiones buscan comprensión.   La memoria proviene de las costumbres, la opinión, el deseo, el placer, el dolor y el miedo.   Cada recuerdo manifiesta un cambio.   Como desechos arrojados en momentos de aflicción resurgen.   La sustitución es un acto de reemplazo.

Como errante agrego mis plegarias a los seres restantes.   Al recordar, examino mi propia validez y ambigüedades.   Es un relicario de contradicciones entre la intuición y el hecho.   En esta transición le busco empatía al lector.

Cada enlace entre el hecho y la intuición nos lanza a un universo mejor.   El espíritu humano se eleva por encima de las vicisitudes a través de nuestras esperanzas.

Aquí, deseo incluir mi agradecimiento al profesor Andrew Irving, Ph.D., director del Departamento de Antropología de la Universidad de Manchester, Inglaterra, por su generoso apoyo y orientación.   Hace 26 años que conozco a Andrew, habiendo tenido una vez la oportunidad de colaborar en un proyecto de investigación, titulado The Art of Life and Death:  Radical Aesthetics and Ethnographic Practice [2017].   Mucho antes de la publicación de mi propia página web Observaciones sobre la naturaleza de la percepción (Arte visual, plasticidad estética y una mente libre) – un repositorio de cuentos cortos, editados a partir de 2008 – había ya compartido con Andrew una serie de testimonios sobre la estética, los cuales vendrían a cristalizarse en mi post inicial Hazañas del Talento Individual [2009].   Dichos testimonios evolucionaron a lo largo de nuestras conversaciones:

Para Ricardo la verdadera medida de un pintor es cuestionar su arte a pesar de los obstáculos y desafíos que se presenten.   Él se inspira en especial por aquellos artistas cuyos logros no se comprometían con el mercado.   Por igual, Ricardo se interesa por «las obras de artistas anónimos de la época antigua, griega y romana, las cuales fueron destruidas bajo la estricta moralidad de la Edad Media.   Así como por Cézanne, quien se dedicó por cuarenta años de labor desconocida antes de conseguir su primera muestra solista.   O por Van Gogh, cuyas creaciones ‘outsider’ [afuereñas] llegaron al reconocimiento mucho después de su muerte».   Para Ricardo, el término ‘arte outsider’ delata un prejuicio hacia los artistas inermes.   Así pues, tanto la academia como las autoridades establecidas dividen al arte sobre la base de un importe cultural o, más bien, mediante una rigidez subyacente que, según Ricardo, evoluciona de acuerdo a las presiones del mercadeo.   De igual manera, el término ‘arte folclórico’, entendido como el arte de las colonias o el patrimonio de una nación, nos lleva a algunas ideas de raíces y experiencias compartidas.   «¿Son estos términos en cierto modo semejantes o distintos al entendimiento del arte engendrado en una lucha por sobrevivir?»   Después de leer este capítulo Ricardo preguntó «y si bien la noción de reciprocidad es esencial para comprender la condición compartida, ¿podrá un contexto científico interdisciplinario realmente darnos un mejor entendimiento de la expresión humana, abarcándose las múltiples circunstancias que envuelven al pathos humano? además de la biología, ya sea en la supervivencia o mediante su adaptación?» Sigue la respuesta y análisis de Ricardo:   «Hay una gran inteligencia en los esfuerzos creativos de la mente humana para sobrevivir a cualquier circunstancia.   Es innegable, además, que el dolor corporal y la pena mental son omnipresentes en la vida, tanto en el privilegio como en la alienación.   Los conceptos lógicos de la ciencia cognitiva con sus promedios, clasificaciones y algoritmos no tendrán otro propósito que el de ofrecernos un mero acercamiento a la complejidad de la expresión humana, en su diversidad y naturaleza inenarrables.   ¿Podemos comprender con precisión las formas en que los diferentes modos de expresión interior, como los continuos diálogos internos de las personas, los estados de ánimo no articulados, los mundos de vida imaginativos y los ensueños emocionales, si éstos permanecen debajo de la superficie de las actividades públicas, o fuera del alcance de la investigación?   En última instancia, el misterio del ciclo de la vida no puede dilucidarse por una estrategia y su objetivo, sino a través de una percepción cambiante difícil de articular».   En 2008, diagnosticaron a Ricardo con Linfoma No Hodgkin:   un cáncer asociado con el SIDA que afecta los glóbulos blancos y puede surgir cuando el sistema inmunológico se debilita por períodos prolongados.   A lo largo de su enfermedad, tratamiento de quimioterapia y convalecencia, Ricardo pasó muchos meses sentado en silencio.   Los sitios de reposo suelen ser dinámicos para el pensamiento, la expresión y la memoria para quienes viven por prolongados períodos de enfermedad, mientras el pensamiento pueda abarcar libremente el pasado, el presente y el futuro.   El hombre sigue pensando y hablando, incluso cuando está en silencio durante largos períodos y aún puede negociar temas críticos, dilemas y decisiones con respecto al tratamiento, el trabajo o la fe, y participar en corrientes emergentes de diálogo interior, pensamientos y emociones.   Fue durante este estado, descrito por Ricardo como uno de “alta inercia”, cuando llegó a reconocer la sencillez, el poder y la estética del silencio, especialmente «en comparación con todo la cacofonía del ruido en el mundo visible».   Por supuesto, un silencio no es sólo un silencio.   Distintos días están mediados por diferentes silencios; un silencio incierto, un buen silencio, un silencio heroico, un silencio absurdo, un silencio doloroso.   El silencio puede incluir el semblante de las personas más cercanas, pensamientos destructivos, imágenes del mundo exterior, ensoñaciones y proyectos de vida.   Después de pasar meses convaleciendo, Ricardo empezó unManifiesto del silenciopara la circulación de sus ideas.   Inicia:   «La manifestación del lenguaje sobre una realidad estética implica su propio deceso; por muy perspicaz que sea, la precisión de las palabras resiste su propia realidad.   Ésta toma lugar en un espacio abierto, en una virtuosa quietud de recogimiento, libre de lo conocido, independiente de observar y con una fija atención, donde las preguntas están demás y las respuestas se trivializan a sí mismas».   Después de terminar la quimioterapia, su musculatura se contrajo con una tendinitis severa.   Ya no tenía fuerza para estirar lienzos.   Al volver a pintar recurrió a pergaminos colgantes.   Ricardo supo manejarlos en sus términos más sencillos en relación con sus propias limitaciones físicas.   Entre 2009 y 2010, produjo una serie de lienzos tituladosMetáforas del silencio en la que «fue por la sencillez incidental del medium y la empatía del silencio que el tema se emerge».

Andrew Irving, The Art of Life and Death:   Radical Aesthetics and Ethnographic Practice; Hau Books, Chicago:   Chicago Distribution Center, 2017.   Traducción al español mía.

Cuando por última vez llegué a actualizar mi post Hazañas del Talento Individual en el 2020, concluí:   . . . ¿de qué nos serviría la creatividad o el intelecto sin la compasión?   ¿Deberíamos evaluar nuestro sistema de valoración?, quizás, incluso, ¿nuestra propia racionalidad cultural?

El 3 de febrero de 2023, Andrew y yo compartimos una larga discusión a través de Zoom, la cual se basaba en mi edición de WordPress Meditaciones sobre Ortega y Gasset (2022).   En ese momento, proporcionó un análisis crítico con extensa bibliografía que, a su parecer, mejoraría mi perspectiva sobre el Iluminismo y sus limitaciones.

Además, extiendo mi gratitud a mi amigo y editor durante los últimos 36 años, Billy Bussell Thompson, Ph.D., profesor emérito, Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Hofstra.   Es gracias a Billy que mantengo la esperanza de desarrollar mis dotes como escritor.

Ricardo Federico Morín

Bala Cynwyd, Pennsylvania, 28 de junio de 2023

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El Banquete de Platón [385 y 370 a. C.]:  Argumento de Diotima sobre la sabiduría del amor.

—  . . . No te admires, pues, si todo ser estima por naturaleza a lo que es retoño de sí mismo, porque es la inmortalidad la razón de que a todo ser acompañe esa solicitud y ese amor.   [págs. 62-63]

—  Tenlo por seguro, Sócrates, ya que, si quieres echar una mirada a la ambición de los hombres, de no tener en la mente una idea de lo que he dicho, te quedarías maravillado de su insensatez, al pensar en qué terrible estado les pone el amor de hacerse famosos y de «dejar para el futuro una familia inmortal».   Por ello están dispuestos a correr todos los peligros, más aún que por sus hijos, a gastar dinero, a soportar cualquier fatiga y a sacrificar su vida.   [pág. 63]

Platón.   El Banquete.  Segunda Edición.  Estudio preliminar, traducción y notas de Luis Gil.   Madrid.  Editorial Tecnos, 2015 [Reimpresión].


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I

Las nubes se ciernen sobre el horizonte, como si fuesen montañas.   Desde el balcón de nuestro camarote observamos la estela del navío y su efervescente blancura.   Unas gaviotas perforan el mar ondulante mientras graznan sus disputas.

II

Hace cinco días iniciamos nuestros viajes en el barco Eurodam, navegando a través de las Bahamas y las costas de la América Central.   Zarpamos el 4 de enero desde Fort Lauderdale.   Ya hemos cruzado el norte de Cuba y el sur de La Española.   Ahora, estamos acercándonos a Aruba, a tan sólo unos ciento y veinte kilómetros de Venezuela.   Un barco piloto nos guía hacia el amarre.   Suena de pronto una alarma contra incendios y el hedor a diésel impregna el aire.   Minutos después, el capitán anuncia: “Todo ha vuelto a la normalidad.   La crisis ha sido superada”.

III

David y yo vamos hablando; las luces azules aún parpadean.

  • Ya han pasado cincuenta años desde mi salida.   Tenía 17 años.

IV

Desembarcamos en Oranjestad.

  • Hace ochenta y cinco años, mis padres fueron condenados al ostracismo en Alemania.   Cinco años después se casaron en Estados Unidos, donde vivieron felices.
  • Para mis padres, dejar el país nunca fue opción y su matrimonio no fue feliz.
  • ¿Alguna vez viniste con ellos a Aruba?
  • Sólo de niño.

V

  • En aquel entonces, ¿cómo te educaron?
  • Mis padres estimulaban la independencia.     En vida fueron mi puente hacia el país.    Entendieron que era preferible que me fuese al extranjero.     No existió otra alternativa.    De mi amor por y para ellos, los lazos con Venezuela nunca han decaído.     Nuestra proximidad ahora, sin embargo, no incita la nostalgia, sólo recuerdos.     El país aún me importa.

VI

  • De aquellos años, ¿cuáles remembranzas sobresalen?
  • Los campamentos de Boy Scouts en los altiplanos de los Andes.   Allí se potenció mi visión.
  • ¿Algo más?
  • Me acuerdo de los ashrams de la Fraternidad Universal.   Había gurús seguidores de Serge Raynaud de la Ferrière (en Valencia, Maracay y Caracas).  Durante el verano los frecuentaba.   Estos ashrams instruían a sus asistentes en una mezcolanza de ciencias naturales y budismo.   Para mí esto era más atractivo que escuchar los sermones en la iglesia, cuyas evocaciones sobre las sombras de la vergüenza me cansaban.   En esa época me inicié en la meditación.
  • ¿Qué es lo que más te captó?
  • El énfasis en el desprendimiento.   Pero no me gustaba depender de otros.   Sólo quería extenderme más allá de mí mismo.

VII

  • En esos años, no estuve apegado a nada en particular.   ¿Era un diletante?
  • Eras inquisitivo. Un tiempo para el descubrimiento . . .
  • Asistía a seminarios de musicología.   Tomaba lecciones de alemán.   Era un tiempo dedicado a Hesse, Kafka, Gibran, el Walden de Thoreau y el Walden Dos de Skinner.

VIII

  • Leía, pero de manera asistemática.   Me gustaban la filosofía, la historia, la pintura, la escritura, pero todavía no estaba acometido.   Lentamente, todo ello se hizo parte . . .
  • Despertó tu espíritu.
  • Libre de obligaciones, expresó mi relación con el mundo.
  • Estuviste aprendiendo a ser original.   Buscaste tu propia voz.   No quisiste imitar.
  • Cuanto más sentía, mayor fue mi implicación.   Fue sólo una manera de expresarme.   No busqué ni el éxito ni la distracción.

IX

Desembarcamos para caminar hacia los centros comerciales.   Desde Main Street doblamos hacia las laterales.   De ambos lados la mayoría de las vitrinas estaban tapiadas.   Las fachadas mostraban signos de tiempos prósperos, quizás, de cuando la exuberancia de venezolanos era más evidente.   Ahora sólo había puestos improvisados, abarrotados en las aceras y atendidos por gente vulgar con su inconfundible cadencia de venezolanismos:   Por su parloteo, la palabra marico volaba sin malicia alguna.

  • Una vez Papá me vio sentado en la acera junto a un viejo sereno, quien trabajaba para nosotros los fines de semana.   Éste era conocido por tener un temperamento impredecible y esperaba nuestra partida hacia la ciudad.   Me había congeniado con él, a menudo acribillándolo a preguntas.   Más tarde, Papá dijo que yo era una persona capaz de hacerse entender por éste.
  • Señalaba tu resiliencia.

X

  • A finales de los años sesenta, nuestra familia agasajó a la hija del Presidente Rómulo Betancourt, Virginia.   Ella y su esposo se hospedaron en una de nuestras casas en Valencia.  Para ese entonces, Virginia Pérez era directora de la Biblioteca Nacional en Caracas.   Yo tenía trece años y Papá me había exigido que sacara mis cuadros de las habitaciones donde se quedarían los invitados.   Según él, mis pinturas no encajaban.   Un día, después de haber terminado el almuerzo, le presenté a Virginia una acuarela y comenzábamos a hablar.   Papá objetó, pero ella lo contradijo:   “Déjalo en paz”.   A continuación le expuse:   “Se trata de un espíritu joven en busca de libertad.”   Con dulzura ella respondió:   “Me gusta tu manera de pensar; te quiero escuchar más.”   Mas las palabras se me escurrían.
  • (David sonriendo), ya me lo dijiste.

XI

  • ¿Sabes si sigues un patrón o si tu vida es sólo un grupo de episodios desarticulados?
  • No veo las desvinculaciones ni puedo decir si hubo patrón.   Fui entonces simplemente audaz.    Mi habla, mi léxico y mi apariencia deberían haber parecido llamativos, aun quizás epicenos.   Amenazaban expectativas.   Fui diferente a mi hermano mayor, quien era un atleta con muchos amigos.   Yo era más bien solitario.   En mi inatención al deporte, tal vez Papá me hallara no sólo vulnerable, sino también ingenuo.   ¿Fue insatisfacción o inconformidad?   Encontré consuelo en invenciones privadas.   Poco después, borré, corté y rasgué dos años de pinturas, para luego arrepentirme.   Papá dijo que me rebelaba en contra de mi ambiente natural.
  • Él sabía que no podrías sobrevivir en un mundo de machismo y sus prejuicios.
  • Eso es el punto.   No me había dado cuenta.   Papá vio en mi temperamento un blanco de victimización.   Me había dicho que no podía ser abogado.   No encajaría.   Cuando repliqué que me dedicaría a asuntos exteriores, se mostró igualmente incrédulo.
  • Tal vez esto aclara su ausencia en la política; sabía que la imperfección humana conllevaba sus propios riesgos; reconocía el tipo de improbidad que saturaba al país.  Quería protegerte.

XII

  • Llegué a comprender que el excepcionalismo era un mito y la decepción poderosa.

XIII

  • Si la falsedad impera, no podría ponerme cínico.   ¿Para qué?   Las imperfecciones humanas son ajenas a sí mismas.   Por ejemplo, me incomoda cuando se me pregunta de dónde soy, como si se pudiese diagnosticar quién soy.
  • Con esto la mayoría de la gente no busca nada en especial.
  • Es mi reacción.   Es mi propia incomodidad con la lengua inglesa.   Se siente como si se me colocara en un nicho.
  • La gente también se puede identificar con esto, yo mismo.   Pocos de nosotros hacemos las preguntas acertadas.
  • ¿Hay alguien que pueda?   Si fuese posible, las respuestas serían justas.

XIV

Esa noche llueve.   Entre las nubes, se desvela llena la luna.   Salimos al balcón y admiramos las centelleantes luces de la isla.

  • En mis primeros años fuera de Venezuela, admiraba la vida estadounidense.   Antes de venir, la casa de mi tía Lina en Buffalo aparecía en mis sueños.   Ella pudo huir del Holocausto.   Las rosas de su jardín eran tales cómo me las había imaginado.   Su amabilidad allí fue tan locuaz cómo en Venezuela.   Su jardín me dejó con una memoria imperecedera.

XV

Esa mañana anclamos en Willemstad, Curaçao, encontrándonos rodeados por un alboroto de pelícanos.

  • En el primer regreso a Venezuela, Papá me preguntó sobre la inflación en los Estados Unidos.   Nunca supe por qué me interrogó.   Medio siglo después, no se me escapa la ironía de que Venezuela haya acumulado una de las tasas más altas.

XVI

Hacemos un recorrido por Willemstad.   Los edificios, las calles y los puentes de la ciudad recuerdan a Ámsterdam.   Sacamos fotos y deambulamos lentamente; luego, como turistas y pensando en nuestras familias, compramos manteles de lino.

  • ¿Crees que tu padre anticipaba la desintegración de Venezuela?
  • El mundo en el cual crecí siempre estaba al borde del abismo.   Papá solía decir que no sabía qué haríamos si él no estuviera.  ¿Cómo nos las arreglaríamos sin él?  Temía por nuestra vida, e inclusive la de todos los venezolanos.  Temía la brutalidad en ese paisaje entre el desprecio y el desacato.  ¿Cómo podríamos superarlo?

XVII

Nos mantenemos con la mayor privacidad, disfrutando el día completo de la altamar .   Volvemos a cenar solos.   Tenemos poco en común con aquéllos a bordo.

  • Estuve regresando después de veinticuatro años.   Sin un contrato de galería, volví a pensar de nuevo en destruir mis pinturas, esta vez, quemarlas, pero las llamas podrían haberme engullido con el hogar.   Esto me paró.   No podía hacer más que almacenarlas.
  • ¿No podría alguien haberte dado la mano?
  • Papá siempre hizo lo posible, incluso incitando los celos entre mis hermanos.  A lo mejor sentía lástima por mí.  Con respecto a mi trabajo en los Estados Unidos, un diario del lugar me entrevistó y según los vecinos la atención era inmerecida.  Luego papá murió y me sentí ajeno, aún más que nunca.
  • ¿Qué había pasado?
  • A la edad de 70, se había vuelto delirante, desligado de su propia voluntad.   Sus últimos cinco años coincidieron con la caída de Venezuela, y algunos miembros de la familia buscaban seguridad en Europa y otras partes de América.   Para mí el arte se convirtió en algo secundario.

XVIII

  • ¿Qué hubo de tus hermanos?
  • Me apena decirlo.    Sin testamento, su sentido de derecho de sucesión nos incrementó el dilema.  Mi hermano mayor exigió la primogenitura, aunque sin autoridad legal alguna.  No se lo concedimos, pero carecimos de los recursos para desafiarlo.  Se quedó con las rentas para sí.  Con el transcurso de los años, las propiedades han perdido valor y algunas se hallan okupadas, y otras inclusive expropiadas.  Preocupado por su seguridad personal, le propuse mi socorro.  Lo rechazó de tajo, dijo que confiaba en la Primera Dama de Venezuela, que no podía perder su identidad como abogado al salir de Venezuela.
  • Estas justificaciones son en parte ilusas, si bien no decir incautas.  ¿Y qué hay de tus dos hermanas y tu hermano menor.  Qué les ha pasado?
  • Mi hermana menor se mudó a Madrid con su familia.  La hermana que me sigue y mi hermano menor se han quedado en Venezuela.   Se apoyan en la medida que pueden.   Hace diez años, a éstos últimos los he ayudado, así como a mis tías.
  • Recuerdo haberlas conocido a tus tías cuando viajamos a Venezuela.   Celebramos los ochenta años de tu madre y las segundas nupcias de tu hermano mayor.  También rememoro el desconsuelo de su hijo menor.  Se sentía indefenso.  ¿No se mudó a la Argentina con su amigo?
  • Sí.   Hicimos todo lo posible para tranquilizarlo, como cuando conoció a mi ex-pareja, Nelson.   Se sintió reforzado por nuestra presencia, y en especial mi relación con Nelson ya le había desencadenado una validación temida por su padre.  Sin éxito mi sobrino había buscado su aceptación.  Les dije que esto no era cuestión de deshonra.

XIX

No muy lejos, en un pequeño pueblo de pescadores en la costa venezolana se encuentra un pedestal.   Le rinde homenaje a los guerreros enviados de Cuba en la década de los sesenta, cuya campaña se desploma.   Cinco décadas después, Hugo Chávez logra el sueño cubano sin disparar.

  • ¿Es concebible el sueño de una nación?   No juzgo a Venezuela ni a su historia, ya no soy de ellas.   No he batallado las represiones en sus calles.   Pertenezco ya a otra historia.   Hace cinco décadas que vivo en Estados Unidos, donde las medidas de rectificación persisten en desafiar al autoritarismo y la cleptocracia.
  • Últimamente, has hablado con mi amiga Cindy, analista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de los Estados Unidos.   Ella te dijo francamente que las medidas de congelamiento en contra de la corrupción venezolana son complejas.   La fuga de recursos financieros de países como Venezuela no se puede controlar fácilmente .
  • Así es; es algo incontrolable.

XX

  • ¿Te parece posible la estabilidad venezolana?
  • Es difícil.   No se explica cómo miles de millones de dólares llegan a manos de los parientes de políticos locales.   En absoluto no les importan ni su pueblo ni su patria.   El Estado de derecho ya no existe.

XXI

  • ¿Te has relacionado alguna vez con algún funcionario de ahí?
  • No de manera directa, sólo a través de familiares (quienes trabajaban a nivel institucional), así como de mi propio hermano (quien por un tiempo era asesor jurídico de la gobernación estatal).   Aparte de ellos, una vez me puse en contacto con un presunto reformista, hoy ubicado en la Florida.   En 1999, fue uno de los congresistas encargados de redactar la última constitución venezolana.   Actualmente, tiene muchos seguidores entre los expatriados.   En uno de sus pódcasts, discrepó conmigo sobre la falta de madurez en la política.   Respondió airado a mis alegatos de interés propio: “¡Y,  ¿quién diablos eres tú?!”   Luego le envié un texto:   “En general la mayoría de los reformadores terminan por no abordar sus pretensiones”.  Me respondió:   “¡Ay, por Dios, éste es un gran maricón!”.   Luego me bloqueó.

XXII

Llegamos a Colombia.   En Cartagena recorremos la antigua ciudad amurallada y el Fuerte de San Felipe.   Son una delicia aquellos largos paseos ondulados a la sombra de enrejados hilvanados por buganvillas, aquéllos que abrazan las paredes del malecón.   El guía habla de Simón Bolívar, padre de la Gran Colombia, quien había muerto en Santa Marta.   Señala una casa color vino tinto donde había residido Gabriel García Márquez.

  • Aunque no fui parte de las manifestaciones, con mi teclado he apoyado tanto a los disidentes como a los rebeldes.   Ha sido mi cri du cœur.   A pesar de haber fallado, la moralidad del grito nunca ha callado.
  • Es tu voz.
  • El tiempo mismo es un medio que mide la falta de la verdad.   Así como el tiempo evoluciona acordamos en su entendimiento.
  • El tiempo alivia la insensatez.
  • Ojalá prevalezca la justicia.   Quizás, se logre la armonía en una nueva generación.
  • Tal vez, perdamos nuestras libertades cuando menos se espera.

XXIII

Ahora estamos en el Canal de Panamá a punto de entrar en las esclusas del Gatún.  Tirado por trenes de cada lado trepa el barco por las tres hasta llegar a las aguas del lago.  La arquitectura del Canal despierta mi imaginación (pienso en las Pirámides de Egipto).  Llegamos a las orillas del lago en botes auxiliares y desde allí iniciamos el recorrido en autocar.  Zigzagueamos a través de cientos de edificios militares hasta llegar a las esclusas del Pacífico.  De allí nos dirigimos a la Ciudad Vieja, donde fotografiamos edificios y las plazas coloniales.  Apiñados al otro lado de la bahía, vemos los rascacielos del Panamá moderno.  Luego regresamos al Atlántico.  Justo antes de abordar en Colón al Eurodam, caminamos a través de un pequeño zoológico.  Deambulando, entre mamíferos y aves tropicales, vemos un gigante oso hormiguero con su larga lengua, aspirando alimañas.  A David le incita a hablar este animal:

  • No le faltan a ningún país los excesos del partidismo.
  • Y no sabemos porqué.
  • ¿Crees que haga falta una conciencia apolítica?
  • El extremismo brota de la incertidumbre.
  • La resultante polarización nos empuja a la violencia.

XXIV

A nuestra llegada a Costa Rica anclamos en Puerto Limón.   Después del desembarque nos montamos en un autocar.   Luego nos bajamos para navegar en barcazas fluviales a lo largo del filo de la selva.   Bajo aguaceros vemos varios animales tropicales – monos, osos perezosos, tucanes, serpientes y cocodrilos.   Terminando el recorrido, volvemos al autocar, el cual nos lleva a otras altitudes.   Al llegar, subimos a un teleférico hacia el corazón selvático.   Visitamos un laboratorio de investigación, un hábitat de mariposas y finalmente un sendero en dirección a unas cascadas.   Por la lluvia, las escaleras se ponen resbaladizas.   Exhaustos, nos resignamos al estrépito de las cataratas.

  • Por su abundante naturaleza, mi tierra natal atrajo a mis antepasados.   A partir de 1745 llegaron de Europa y de las Canarias.   Entre 1799 y 1804, el biogeógrafo alemán Alexander von Humboldt la elogió como un paraíso para las ciencias.   Pero hoy, su sobrevivencia es dudosa.

XXV

  • El 13 de mayo de 2014, recibí un correo electrónico en nombre de Barak Obama.   Aunque llevaba el membrete presidencial, por lo visto, era un formulario estándar.   Para cerrar, decía… Con nuestros socios internacionales, Estados Unidos continúa su análisis en cómo prestar apoyo a favor de dicho esfuerzo [es decir, el de promover un diálogo franco entre el gobierno central y la oposición].   Estados Unidos tiene fuertes lazos históricos con el pueblo venezolano, y seguimos comprometidos en nuestra relación con ellos.   Sus libertades fundamentales y derechos humanos universales deberían ser protegidos y respetados.
  • Para un lector ordinario, esto sugiere compasión, y en el mejor de los casos, proselitismo o aleccionamiento.   En realidad es Venezuela que necesita a Estados Unidos, y no al revés.

XXVI

Los últimos dos días en el mar, cenamos en restaurantes particulares.   Tomo apuntes de nuestras conversaciones.   David me complace hasta quejarse de mi falta de atención a la comida.   Lo único que no desatiendo es la escritura.   Es mi consuelo.   Esta última noche, al pasar por la costa suroeste de Cuba, las aguas turbulentas del mar desestabilizan nuestra caminata por el navío.   Antes de la medianoche, hacemos las maletas y las colocamos en el pasillo para la retirada.

  • Se colisionaban el pasado, presente y futuro:  La muerte de Chávez (en 2013) me llevó a pensar en la de Papá (en 1997).  El año anterior lo había llevado a Urgencias.  Un neurólogo le diagnosticó una lesión cerebral y me dijo que había poco por hacer.  Papá tenía 74 años.  Ya no hablaba.  De repente, con ira se levantó por algo que obviamente le carcomía.  Nos amenazaba.
  • Hasta el final, estuvo atormentado; fue irredimible.

XXVII

A la mañana siguiente, el día 15 de febrero estamos de regreso en Fort Lauderdale.   Antes del desembarque, desayunamos en la cubierta número dos, y, de nuevo, estamos solos.  Otra vez en el camarote esperamos la llamada.  Son las 11 de la mañana.   Descendemos para unimos a los otros viajeros.   Escaneados los carnets, bajamos hasta la terminal.   Recogimos el equipaje y llamamos a un taxi para llevarnos a casa.

  • Su muerte eximió tanto a Papá como a Hugo Chávez del tormento de la crisis nacional.
  • Para la nueva generación, la desigualdad venezolana se redujo a diferencias ideológicas.
  • ¿Es para ella un paso atrás?
  • ¿Puede examinarse?
  • Sólo si la indagación venciese la ignorancia.
  • El dilema no es sólo venezolano, ¡es del mundo entero!

EPÍLOGO

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Banquete de Platón [385 y 370 a. C.]:   Encomio de Agatón sobre el Dios Eros:

— . . .  ¿es que no sabemos que aquel que tenga a ese dios por maestro resulta famoso e ilustre, y oscuro aquel a quien Amor no toque?   [pág. 43]

—  . . .  es él quien crea:

           En los hombres la paz, en el piélago calma sin brisa,

               el reposo de los vientos y el sueño en las cuitas. [pág. 44]

Platón.   El Banquete.  Segunda Edición.  Estudio preliminar, traducción y notas de Luis Gil.   Madrid.  Editorial Tecnos, 2015 [Reimpresión].


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La gracia del amor exige habituarse al aprendizaje.   Los rayos del sol entran en la sala de estar, mientras David abre las cortinas, tarareando . . .    “¡Por fin . . . hogar dulce hogar!/  ¡Pensé que nunca llegaríamos!”   Repuse . . .   “¡Qué preciosa pareció aquella gracia!/  ¡La hora en que creí por primera vez!”.  

  • De la incertidumbre, el amor nos recobra, nos indemniza, nos resarce, nos rescata.
  • Aun cuando indeterminada sea la razón.
  • Nos conforta la esperanza.
  • Al amor no se le subyuga.
  • Lo precisa la serenidad.
  • Nos despierta de la pasividad, nos revitaliza.
  • A buen entendedor . . .

*

FIN

Ricardo Federico Morín

Editor:   Billy Bussell Thompson

« Morín + Tortolero »

January 19, 2022

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Reconocimientos

Reconozco los aportes brindados a lo largo de ocho años por mis hermanos Alberto José, Andreína Teresa, Bonnie María Teresa y José Galdino, a quienes agradezco por salvaguardar la memoria de la familia.  También doy las gracias a nuestro primo Eduardo Morín Brea, hijo de nuestro tío Calixto Eduardo Morín Infante, por su resumen biográfico de la familia Morín. Por igual debo al tío Calixto Eduardo su guía al inicio de mi estudios universitarios en los Estados Unidos.  Como a él, debo a mi padre José Galdino Morín Infante los alicientes que lo hicieron posible allí.  Asimismo manifiesto mi gratitud y afecto hacia nuestra madre por su calidez y optimismo.  De igual manera honro a todos los primos y tíos tanto de la familia Morín como de la familia Tortolero, quienes ayudaron con la investigación genealógica.  Estoy especialmente endeudado con Ala Gaidasz Salamaja de Tortolero, viuda del hermano de nuestra madre, Federico Tortolero Rivero, y con su difunta hermana Lina Angelina Gaidasz Salamaja de Pystrak.  Y por final, doy gracias por el apoyo de mi amigo y editor más leal, el profesor emérito, Billy Bussell Thompson, Ph.D.

Ricardo Federico Morín , Fort Lauderdale, enero 20, 2022 .

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Dedicado a mis hermanos y hermanas

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Capítulo 1

El inexorable paso del tiempo

“¿Cómo hace uno un viaje en el tiempo a manos de sus antepasados?  En cierto modo uno viene a hacer el papel de su guardián.”

Ricardo F. Morín

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La diversidad genética es innata a la condición humana.  La figuración de que unos animales sean más diversos que otros es una interpretación tan limitada como subjetiva.  La forma más adecuada de ver nuestros orígenes sería como lo describía un amigo andaluz:  “. . .  es como buscar parientes de todo el mundo”.  Ciertamente, busco enmarcar las historias de mis padres a través de sus antepasados, para desarrollar una biografía, la cual vaya más allá del mero listado de fechas y lugares a definir los posibles vínculos entre costumbres y modos de pensar.  Mas no puedo decir adónde me llevará esta narración.

Hace unos años, me hice una prueba del ADN a través de Ancestry y 23andme.  Los resultados mostraron que el 40% de los marcadores eran de origen español y portugués.  El 60% restante eran no ibéricos:  de Europa, África y del Nuevo Mundo.

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Capítulo 2

Hacer conciencia

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Conocernos a nosotros mismos implica la necesidad de comprender las influencias que afectan nuestra conciencia:  de quiénes somos y de dónde venimos.  Aunque estamos limitados a corto plazo—en su comprensión, porque no tenemos un control absoluto de nuestras facultades.  Es importante, más que nunca en la historia humana, conocer nuestros orígenes hasta donde podamos.  La noción del autoconocimiento es una necesidad intrínseca e ineludible.  ¿De qué otra manera podemos reflexionar sobre nuestro carácter humano, tanto sobre nuestras imperfecciones como sobre nuestras aspiraciones, si no distinguimos entre variabilidad y naturaleza cambiante?

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Capítulo 3

Etimologías y toponímicos

“El estudio etimológico científico moderno se basa en los métodos y hallazgos de la lingüística histórica y comparativa, cuyos principios básicos fueron establecidos por lingüistas durante el siglo XIX”.

Encyclopedia Britanica, 2021. Traducción mía.

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La comprensión de la etimología de los nombres propios y sus ubicaciones geográficas se derivan de la lingüística comparada, como una forma de clasificar a las personas en grupos, por ocupación, lugar de origen, clan, parentesco, adopción y características físicas.

El apellido Morín deriva del francés antiguo Moré, apodo del ‘moro’ o moret.  En sus formas diminutivas significa ‘negro’ o ‘marrón oscuro’, o un bereber del noroeste de África.  El término fue utilizado por los europeos cristianos para designar a los habitantes islámicos del Magreb, la Península Ibérica, Sicilia y Malta durante la Edad Media:  El término moro se aplicó indistintamente a árabes, bereberes e íberos arabizados.  El apellido Morín se asoció con los moros de España.  En el siglo VIII los árabes entraron en la Península Ibérica y permanecieron como fuerza política de algún modo hasta 1492, con la caída de Granada.  El apellido Morín se encuentra principalmente en la provincia de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, y en menor medida en Madrid y Salamanca.

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El apellido Tortolero proviene de la región de Lombardía.  El término parte de la denominación dada a las palomas del género Columbina, “tórtola” o “tortolita”, que proviene del latín turtur, probablemente una onomatopeya.  Desde sus orígenes en la antigüedad, el nombre Tortolero era asociado con la mitología divinatoria por su habilidad de enviar mensajes, entre otras cualidades, y se les designaba a aquellos que por oficio criaban tórtolas:  Un tortolero en cierto modo era también un místico.  En España el principal asiento del apellido Tortolero es Andalucía, originario de Écija.  Los Tortolero se extendieron por el Nuevo Mundo, especialmente México, Venezuela y Puerto Rico.

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Capítulo 4

Orígenes

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Como muchas familias criollas, de ambos apellidos, Morín y Tortolero, encontramos documentación desde la Inquisición en adelante.  En 2015, el gobierno español ofreció devolver la ciudadanía a las familias que la habían perdido por expulsión forzosa.[1]

La familia Morín, comerciantes canarios, se instaló en Caracas en 1745.  Durante el período colonial, sus descendientes trabajaron como ganaderos, y luego, después de la Independencia (1821), sirvieron en el ejército federalista luchando contra varios caudillos.

Los Tortoleros, en cambio, según María Teresa Tortolero Rivero, se remontan al Toledo del siglo XIX.  El apellido Morín se puede rastrear a través de documentación en la Biblioteca Nacional de Venezuela y de registros eclesiásticos tanto en el estado Guárico como en el Distrito Capital de Venezuela.  Antes de su llegada a Venezuela se desconoce el oficio de la familia Tortolero, pero luego trabajaron como cañeros y cafetaleros en Altos de Reyes.

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Capítulo 5

Familia Morín

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En 1813 el cuarto tatarabuelo paterno, el “bachiller” José Calixto Morín Fuentes era párroco de Lezama de Orituco (fundada en 1688), hoy Altagracia de Orituco en Guárico [2].  Su esclava María de Los Santos fue la cuarta tatarabuela de la familia Morín.  Ésta le dio dos hijos a José Calixto, quienes, según las actas de bautismo, fueron emancipados por él.  Uno de sus hijos fue nuestro tercer tatarabuelo,  Críspulo Morín.  De la unión entre Narcisa Landaeta y él, nació Venancio Antonio (1843-1929), conocido como El Tuerto.  El bisabuelo Venancio Morín Landaeta fue un general federalista perteneciente al régimen Azul.

Venancio Antonio Morín Landaeta se casó con su prima hermana Andrea Fuentes Ramírez en 1870.   De esta unión nacieron siete hijos:   Luis Ramón, Críspulo, Jesús Antonio, Venancio, Sofía, Catalina y José Calixto.  Salvo nuestro abuelo, José Calixto Morín Fuentes, todos sus hermanos fueron abogados.  José Calixto estudió música; se desempeñó como director de orquesta en Altagracia de Orituco y fue compositor de valses y otros géneros.

Posteriormente, de la unión de José Calixto Morín Fuentes (1892-1967) y Domitila Infante Hernández (1892-1985), nacieron nueve hijos:  Calixto Eduardo (farmacólogo y filólogo), José Galdino (abogado y Doctor en Ciencias Políticas), Jesús María–apodado Chucho–(educador y funcionario ministerial), Sofía del Carmen (asistente del director general de la Biblioteca Nacional de Venezuela), Venancio Enrique (comerciante), María Josefina–apodada Pipina–(ama de casa), Luis Eduardo (abogado), María de Lourdes–apodada Malula–(secretaria de colegio) e Isaura Inés (ama de casa).

La familia Morín Infante vivió en Altagracia de Orituco hasta 1944.  En ese año, José Calixto Morín Fuentes fue habilitado al puesto de miembro de la Banda marcial de Caracas.  Dos años antes, el hijo mayor Calixto Eduardo (1917-2000) y José Galdino (18/04/1921-04/08/1997) eran estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.  Calixto Eduardo se hizo cargo de su hermano a pedido de José Calixto, a quien le preocupaba lo difícil que era disciplinarlo. José Galdino y Calixto Eduardo se habían alojado con su tío Luis Ramón Morín Fuentes, hermano mayor de su padre José Calixto.  Durante este tiempo José Galdino sedujo al ama de llaves, quien dio a luz a un hijo suyo.  Nuestro primo Luis Morín Loreto, hijo de Luis Ramón, adoptó al recién nacido y le dió el nombre de César Morín Padrón.  José Galdino estudió derecho egresando summa cum laude de la Universidad Central de Venezuela el 26 de julio de 1947.   Su tesis doctoral, titulada “Capital humano”, estudió los principios básicos de los derechos humanos aclarados por primera vez por Frédéric Bastiat (1801-1850).  A partir de entonces, José Galdino se destacó como abogado litigante tanto en casos civiles como penales.  Nunca se involucró en la política venezolana

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Capítulo 6

Familia Tortolero

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Los bisabuelos maternos fueron Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda  Todavía se desconoce el segundo apellido de la bisabuela materna, como también se desconoce la existencia de hermanos y hermanas.  Se sabe, sin embargo, que el bisabuelo Elogio tuvo cuatro hermanos:  José Antonio (quien murió en las guerrillas de Ezequiel Zamora), Tobías, Rosa Manuela y María José.  Se cree que los hermanos trabajaban como agricultores.

Los Tortolero Cabrera poseían una hacienda en el estado Carabobo, llamada “el fundo de Marta López”, en Altos de Reyes. De la unión de Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda nació Rafael Eusebio Tortolero Ojeda (1893-1938). Rafael Eusebio se casó con Marcolina Rivero (1898-1937). Ellos heredaron la finca y tuvieron cinco hijos: Lucía (ama de casa), Leopoldo (tendero), Rafael Eusebio (contratista), María Teresa (abogada) y Federico (representante farmacéutico). El abuelo Rafael Eusebio, sin embargo, llevó una doble vida manteniendo a seis hijos ilegítimos, que nunca se involucraron con los suyos legítimos.

La abuela Marcolina Rivero murió a los 39 años por eclampsia, y un año después nuestro abuelo Rafael Eusebio Tortolero Ojeda murió a los 49 años por una neumonía.

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Capítulo 7

María Teresa Tortolero Rivero

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María Teresa (10/08/1927-18/06/2010) tenía 11 años cuando quedó huérfana.  Entre 1938 y 1944 asistió al Colegio de Lourdes de Valencia.  El párroco Francisco Martínez, le facilitó el ingreso donde estuvo internada durante seis años.  Luego estudió por 2 años en el Liceo Pedro Gual tras lo cual empezó a trabajar como higienista en Valencia.  Poco después obtuvo el título de secretaria en Los Teques, estado Miranda, donde conoció y se casó con un emigrante ruso, Aleksander Sarayeff, en 1949.  A los pocos días del matrimonio, éste desapareció.

*

Capítulo 8

María Teresa y José Galdino

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En 1950, María Teresa Tortolero Rivero se muda a Tacarigua donde conoce a José Galdino Morín Infante, cuando éste era jefe de personal en la Central Azucarera de Tacarigua.   Aconsejada por él, introdujo una demanda de divorcio.   Sarayeff reaparece con amenazas contra ella, y José Galdino lo somete a una medida cautelar que le impide contactarla.   Luego, en 1951, por falta de recursos médicos y de incubadoras neonatales, José Galdino y María Teresa pierden a su primer hijo, dos meses prematuro (Carlos Alberto). El niño vivió sólo unos pocos días. Un año después (25 de febrero de 1952), María Teresa, a los 24 años, contrae nupcias civiles con José Galdino, de 31.

José Galdino compró una casa en un terreno de 12 hectáreas en las afueras de Guacara.  El terreno, enmarcado entre la carretera a Guacara y la autopista a Caracas, tenía una casa con piscina cerrada.  En esta residencia nacieron tres hijos:  Alberto José (abogado) en 1953, Ricardo Federico (autor y artista visual) en 1954 y Andreína Teresa (abogada) en 1955.  Las familias de sus padres les visitaban a menudo.   Luego los Morin Tortolero cambiaron de residencia al municipio de Naguanagua.  Allí nació María Teresa, apodada por su familia Bonnie (dramaturga, directora y enseñante) en 1958.  En 1959, la familia Morín Tortolero se mudó por última vez a la urbanización Carabobo en Valencia.  Allí nació José Galdino (comerciante de almacenamiento para la importación y exportación) en 1960.

Después de quince años de matrimonio en 1967, a instancias del reverendo Dr. Simón Salvatierra [3], María Teresa se presentó como candidata a la Asamblea del Estado de Carabobo y posteriormente fue elegida para la misma.  Su esposo José Galdino la obligó a renunciar al cargo debido a la historia de persecución del líder del partido, Marcos Pérez Jiménez, a la familia Morín.  Posteriormente, María Teresa abrió una boutique y, una vez más, su marido desaprueba su condición de tendera.

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Capítulo 9

El encanto de la superstición

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María Teresa se creía clarividente. Las personas referidas por amigos cercanos a menudo acudían a ella en busca de consejo espiritual. Inspirada en el Teosofismo y la orden Rosacruz, se adentró en los estudios metafísicos. Buscando consejo para su propia iluminación, frecuentaba sesiones de espiritismo. José Galdino cuestionaba su cordura. Él, a su vez, practicaba sus propios rituales de magia. Sus clientes y amigos le daban consejos sobre cómo mantener a raya enemigos, las raíces de su propio destino y los principios para lanzar hechizos.

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Capítulo 10

Separación y divorcio

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Los matrimonios permanecen intactos por mutuo entendimiento.  Tal unión es posible siempre que hayan historias compartidas.   Pero sin confianza las relaciones se desmoronan.

José Galdino y María Teresa no pudieron hacer frente a sus diferencias.  Después de 16 años de matrimonio, José Galdino seguía siendo un mujeriego empedernido, y María Teresa, sintiéndose no correspondida, se cansó de él y sus aventuras.  En cierto sentido, no conocían sus propias emociones y deficiencias.

Para José Galdino, el divorcio estaba fuera de discusión:  una amenaza para su estatus y sus finanzas.  Según la ley venezolana, el divorcio significaba dividir los bienes; algo que él no estaba dispuesto a hacer.  Cuando fue notificado en 1975 de la petición de divorcio de su esposa, su furor se volvió incontrolable.

Sabiendo cómo maniobraba su esposo en los casos de divorcio, María Teresa bloqueó cualquier posible transferencia de bienes conyugales.  Como resultado, José Galdino intentó arrojar al abogado de su esposa (Padrino Príncipe) por las escaleras del juzgado.

La sentencia de divorcio se dictó en 1979, justo un año antes de que José Galdino se volviera a casar (esta vez a Piedad Urán Cardona:  una estudiante de odontología,25 años menor que él).  La división de bienes entre José Galdino y María Teresa no concluyó hasta 1985.   A pesar de la sentencia judicial a su favor, María Teresa despidió a su abogado y asumió la representación de su hijo Alberto José!  Al hacerlo, tuvo que renunciar a gran parte de sus propios derechos.  Ahora se sentía agotada y sin ningún sentido de la justicia.  A partir de ahí se concentró sólo en su propio futuro.

Entre 1975 y 1985, María Teresa se puso por meta convertirse en abogada (quizás para vengar sus sentimientos de haber sido tratada injustamente por el sistema legal).  En preparación para la facultad de derecho, se enamoró de su tutor de matemáticas, José Espirilión Valecillos Carrillo (Piri).  Éste era profesor de secundaria en Valencia y quince años menor que ella.  Mientras ella se preparaba para ingresar a la facultad de derecho de la Universidad de Carabobo, él también decidió postularse.  Antes de terminar sus estudios de derecho, se casaron y se graduaron en 1992:  ella tenía 64 años y él 49.

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Capítulo 11

Ironía de ironías

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Inexplicablemente, María Teresa y el Piri trabajaban en el mismo despacho de su exmarido José Galdino y su hijo Alberto José.  María Teresa creía que sus sacrificios anteriores le habían dado el privilegio de formar parte del mismo despacho.  Su práctica se centró en la protección de los derechos legales de menores.  Sin embargo, su segundo matrimonio fue tan decepcionante para ella como el primero, por lo cual se disolvió después de sólo dos años.  Luego, en 1996, anunció que su divorcio de José Galdino había sido un error.  Ahora estando derrotada mental y emocionalmente comenzó a manifestar una especie de disociación cognitiva (¿era esto simplemente depresión o los comienzos de la enfermedad de Alzheimer?).

Al mismo tiempo, el matrimonio de José Galdino con Piedad Urán estaba en crisis.  Desde 1993, ella había estado pidiendo la derogación de su acuerdo prenupcial, obligándola así a renunciar a los derechos de propiedad acumulados durante el matrimonio.  José Galdino negó la solicitud.  Sin embargo, al cabo de tres años, fue la fortuna quien le concedió el anhelo de Piedad.

Entre 1994 y 1995, José Galdino desarrolló síntomas del Síndrome Neurológico de Pick, dejándolo incapaz de caminar, hablar y razonar.  Aunque busqué tratamiento para él, la interferencia de su esposa fue un gran obstáculo.  En noviembre de 1996, a sugerencia de mi padre, regresé a los Estados Unidos para tratar mis propios problemas de salud.  Unos meses después, José Galdino fue operado de una hemorragia cerebral.  José Galdino murió de una neumonía el 4 de agosto de 1997.

Para 1998, María Teresa ya no podía seguir ejerciendo la abogacía. Para ocupar su tiempo, su hija Bonnie le instó a volver a escribir poesía.  María Teresa alegó que José Galdino había quemado lo que ella había escrito antes.  Entre 2004-05 reconstruyó unos 15 poemas, que luego fueron distribuidos a los miembros de la familia bajo el título Magia Azul.

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Capítulo 12

Últimos años de María Teresa

*

En 1999 a la edad de 72 años, María Teresa, cumpliendo un sueño de toda la vida, y yo viajamos a Europa.  Visitamos Madrid, París, Venecia y Roma.  En el viaje, María Teresa recordó cuando cinco años antes se había tropezado camino a los tribunales:  Para ella era mi consuelo de ella lo que representaba al más preciado de recuerdos compartidos.  Días después, en el aeropuerto, vio nuestro reflejo en un espejo en el club privado de la aerolínea y me dijo:  “Espero guardar este momento para siempre en mi memoria”.

En 2004, la invité a celebrar su septuagésimo séptimo natalicio en la ciudad de Nueva York.  En este último viaje, conoció a David, mi esposo durante nueve años, y a Eva, su madre, la cual era cuatro años mayor que ella misma. María Teresa admiraba la vitalidad de Eva.  Al año siguiente, María Teresa fue diagnosticada con Alzheimer.

En 2009, ella languidecía en las etapas avanzadas de la enfermedad y sabíamos que su tratamiento debía continuar en una clínica.  Ya no era posible que su hija Andreina asumiera la responsabilidad exclusiva de su cuidado.  Asimismo su hijo José Galdino no escatimó esfuerzos en el cuidado de su madre.  Su dedicación y conducta fueron ejemplares.

A la edad de 84 años murió María Teresa, el 18 de junio de 2010.

*

Epílogo

Un viaje en el tiempo

*

Al escribir esta historia, reconozco mis propias limitaciones al tratar de comprender vidas que creía conocer íntimamente.  Tanto mi familia como yo no sabíamos quiénes éramos, más de lo que realmente podemos sabernos a nosotros mismos.  Esto resalta una evanescencia que busca definir nuestras relaciones, que apenas tocan los bordes de nuestra existencia.  Hay mucho que no podemos decir.  Nuestros propios remordimientos, sentimientos de vergüenza o imprudencias solo pueden ser censores para nuestra comprensión.

El reconocimiento de que la vida es imperfecta es la definición de dignidad.  Cabe señalar que un ensayo sentimental no es el objetivo que deshonra nuestra existencia; es más bien una incongruencia que encubre nuestras imperfecciones.  Nuestras vidas se celebran por sus diferencias.  Ya sea que nos cuidemos unos a otros o nos inflijamos dolor, es una cuestión de tolerancia.  Lo que sería más notable sería el perdón.

María Teresa Tortolero Rivero a través de su vida.  De izquierda a derecha:  1. En 1945 con el uniforme del Liceo Pedro Gual.  2. En 1954 durante su tercer embarazo, acompañada de su esposo José Galdino Morín Infante y seguida de su cuñado Chucho Morín Infante.  3. En 1992 luciendo toga y birrete con diploma y medalla tras graduarse de abogada.  4. En 2004 a la edad de 77 años en frente de su yerno David Lowenberger y de brazo a su madre, consuegra, Eva Lowenberger.

Editado por Billy Bussell Thompson

Notas de pié de página:

  • [1] Ref: http://www.exteriores.gob.es/Consulados/SANFRANCISCO/es/Consulado/Paginas/Articulos/Leynacionalidadespañolasefard%C3%ADes.aspx Este enlace reporta que el Congreso de los Diputados de España aprobaron en el 2015 el Proyecto de Ley, el cual concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en el siglo XV.  La norma suprime la necesidad de residencia española y no exige la renuncia a la nacionalidad anterior.
  • [2] Ref: http://lavozdeoritucohistorialocal.blogspot.com/2015/08/casa-amarilla-de-lezama.html?m=1 Este enlace menciona al “Bachiller” José Calixto Morin quien reportaba al Arzobispo de Venezuela, en el año 1813, el estado administrativo y avance del Lezama.  Por decreto las tierras todavía pertenecían a los nativos indios Guarinos de la región, quienes las cultivaron hasta ser desplazados a finales del siglo XIX.
  • [3] Ref,: https://issuu.com/academiahistoriacarabobo/docs/la_hora_de_las_tinienblas_homenaje_ as_tinienblas_homenaje_ La hora de las tinieblas, conmemora en 2010 el nacimiento del párroco Simón Salvatierra.  El reverendo Dr. Simón Salvatierra (1910-69) era natural de Bejuma: un sacerdote de la Arquidiócesis de la ciudad de Valencia, quien rompió con las normas de la iglesia al ser senador afiliado a un controvertido partido político:   El Indio, también conocido como Cruzada Cívica Nacionalista, fundado por seguidores del expresidente, dictador militar, Marcos Pérez Jiménez.  A mediados de los años sesenta María Teresa mantuvo su consejo y estrecha amistad.  El Reverendo Salvatierra fue instrumental en que María Teresa hubiese sido electa a la Asamblea del Estado de Carabobo como representante de dicho partido y ella a su vez se sentía especialmente honrada de ser la primera mujer asambleísta de su estado.

*

*

Poemario de Maria Teresa

*

Magia Azul

(Dedicado a sus hijos)

i

Cuando florezca en primavera
(junio 15 de 1974)

*

Cuando florezca en primavera
hermosa flor de mi jardín,
te ofrezco en ella la vida entera
por que de pronto ...
se nos va al fin.

Cuido tu suelo, riego tus plantas
y dulces frutos darte quisiera
de mis campiñas de oro y plata
cuando florezca en primavera.

Hermosa flor de mi jardín
cruzo los valles, profundos mares
con sus alitas de querubín.

Dejo sus suelos y amados lares
pues ya su sabia no riega más
y las campiñas de sus cantares
deja su aroma y al fin se va.

Allá a lo lejos de verdes valles
en que yo soñé,
y esa la meta de mis andares
allá tus plantas que tanto amé.

ii

Alas al viento
(junio 15 de 1974)

[Poema escrito y anexo por su hija Bonnie Morín Tortolero]

*

Nacimos libres
cual amapolas sin alas
con la inquietud innata
de remontar escalas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
emprendemos el vuelo ...
¿En qué aposento amargo
dejará su anhelo,
aquel que encubra sus ojos un velo
y el corazón el destello
de afrontar el mundo
cual ufano cielo?

*

[Alas al viento, escrito por Maria Teresa Tortolero Rivero en respuesta al mismo poema de su hija Bonnie]

*

... sigue su raudo vuelo
con el paso de su sino
que ancho y largo es el camino
y al primer paso ha caido,
avecilla mal herida:
levanta tus ojos al cielo,
no temas más al destino
que es de cobardes la huida
cuando el amor es divino.

iii

Ven a mí
(junio 30 del 2004)

*

Alma mía , ven a mí
si es que me amas.
Te estoy esperando.
No te hagas de rogar,
por que yo te amo
y sufro por no verte.

Me hace falta la luz
de tu mirar
para seguir viviendo,
por que aparecistes en
mi camino
para amarte hasta 
la eternidad.

¡Qué absurda es la vida
en algunos casos!,
donde no hay correspondencia,
no hay nada que esperar.

Dejar que las cosas sigan
su camino y nada más,
dejar todo en su lugar.
Se impone el olvido
y así será.

iv

Vive por ellos mi bien
(abril 9 del 2004)

*

De la estrechez de la forma
surge el principio de bien,
el bien de mis amores,
el bien de mi querer.

Sintiendo cuanto les amo
vive por ellos mi ser.
Es cuanto tengo,
es cuanto soy.

Sin ellos no sería nada.
Vive por ellos mi bien.
Les amo, les amo.
Gracias a mi creador,
amar es vivir.

v

No quiero, no quiero
(abril 14 del 2004)

*

No quiero forzar las barreras.
No quiero tener en mis sueños quimeras,
alentando la ilusión por un falzo amor,
tan frágil como brizna de paja en el viento.

¡Qué más quisiera borrar,
todo recuerdo ingrato de su vida,
qué más quisiera,
con la fuerza de este amor
que llevo indeleble en mi ser,
como un reto al destino:
Ése que jugó con nosotros
como si fuéramos niños!

vi

No te apartes de mi camino
(mayo 11 del 2004)

*

Pon en mi alma tu fuerza creadora
para cantarte con embeleso
todo lo que mi alma añora.
Ávida de tu consuelo
tu presencia implora.
Plena mi alma con tu amor divino
y no te apartes de mi camino.

vii

Soñé
(mayo 11 del 2004)

*

Soñé que era una diva
del bel canto
que con devoción
cantaba a mi Creador.
Era este soñar despierta
que me acompaña desde niña
con una dulce melodía,
dentro de mi alma,
que sin saber canto todavía. 

viii

Se hace un sueño realidad
(enero 26 del 2004)

*

Lo que fué para mi una lisonja
fué para otros un atrevimiento total.
Yo no juzgo, sólo sopeso las acciones.
El hombre no está en su lugar.
Él vive soñando.
Una manera de pasar el tiempo.
Mientras se limita a soñar
no le hace daño a nadie.
Sólo con sus sueños está,
y a manera de vivir soñando
se hace un sueño realidad.

ix

La más bella entre las bellas
(septiembtre 11 del 2004)

*

Era bella, la más bella entre las bellas,
de nariz respingona y fina,
de labios delgados y expresivos
con unos ojazos de cielo
que sonreían al mirar
y con una voz dulce que invitaba a cantar,
Yo cantaba con ella
a la sombra de un ventanal
y mientras cantaba
los pájaros venían 
y se ponían a cantar.

La canción que ellos oían ,
pajaritos mañaneros,
que venían a su ventana,
cantando en la mañana
para despertar el día.

Mamá se sonreía
y entre cantos me decía:
"Tú eres una pajarita más,
mi niña buena, mi niña inteligente.
Habrá que educarte bien
para que, entre vuelo y vuelo,
tus sueños se hagan realidad,
para que, entre sueño y sueño,
aprendas a volar.

x

Ausencia
(junio 13 del 2005)

*

Cuánto encierra la ausencia
angustias y sin sabores
por el que espera al ausente
que nunca llega, dejando dudas
al que espera desesperanzado
por no saber de su amado;
qué le ha pasado.
Hay que llenarse de paciencia
con un amor singular
y saber esperar
que Él se haga presente
con su amor de siempre.

xi

Del cielo bajó un ángel
(junio 30 del 2004)

*

Del cielo bajó un ángel
cargado de luz
y sus ojos como dos luceros
penetraron en mi alma
y se adueñaron de mí.

Pero estoy sola y triste
por que sin Él no sé vivir.
¿Qué se ha hecho mi ángel amado?
¿Dónde se ha ido?
¿Con quién está?
Aprende a vivir.
Yo te esperaré.
Sabré esperar.
Tu volverás a mí.
Te hare feliz
por que te amo.

xii

Por que te ví
(marzo de 1978)

*

¿Por qué te ví para quererte?
¿Por qué te amé
para vivir ausente?
¡Qué destino tan cruel!
Amarte tanto
sin saber si soy amada
y soportar estar distante.
No puedo comprender:
¿Qué se hizo de ese amor
de un alma enamorada
que ví brillar en su mirada?

xiii

Mirar quisiera
(marzo de 1978)

*

Errante voy entre las sombras
y como al ciego mirar quisiera,
mirando y viendo entre las cosas
donde no llega la luz del día;
mirando entre las cosas
hasta encontrar el alma mía.

Al cielo pido en su piedad infinita
se apiade de mi dolor acerbo,
pues si sufro por creerme diosa,
tambié sufro por sentirme sola;
pena que a mi alma roba
todo el encanto de su gloria.

xiv

Un alma grande me diste
(julio de 1979)

*

Una alma grande me diste
pues cabe un mundo en mi pecho,
sin embargo, vago triste
con el corazón desecho,

Como paria en el desierto,
de mi alma peregrina,
siento el punzar de la espina
y la duda de lo incierto.

Solitario etá mi nido.
Sólo ausencia existe en él.
¿Por qué señor tanto olvido,
por qué tanta hiel,
si mi hiciste para amar
y a Ese Amor quiero ser fiel?

xv

Como magia azul
(julio 9 del 2004)

*

Ya verás como el
águila real en raudo vuelo
al infinito alcanzará.

Ya verás como a todo lo amado
como Magia Azul
a ti vendrá.

Ya verás que la magia del amor
transforma al corazón,
da fuerzas a vivir,
el Sueño Aquel, tan esperado,
¡de amar y ser amado!

« Wislawa Szymborska »

December 19, 2021

In memoriam Herta L. Kane

«Un preámbulo al lenguaje»

Las palabras son símbolos no necesariamente veraces.  Les dotamos de significado para apaciguar nuestro desconcierto ante aspectos de la realidad que no podemos comprender plenamente.  Quizás escribir sea el esfuerzo de la conciencia para superar su fragilidad.

Anónimo
Wisława Szymborska nació el 2 de julio de 1923 en Bnin [ahora parte de Kórnik], Polonia.   Murió el 1 de febrero de 2012 en Cracovia.   Fue una poeta cuyas exploraciones inteligentes y empáticas de cuestiones filosóficas, morales y éticas le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1996.

Unas palabras sobre el alma

  • Poema escrito por Wislawa Szymborska, publicado 1 de Julio del 2000, traducido del polaco por Stanislaw Baranczak and Claire Cavanagh en 2006 y transpuesto al español e inglés por Ricardo Morin y Billy Bussell Thompson, diciembre 2021
     A veces tenemos un alma. 
Nadie la tiene sin parar, 
ni para siempre.


     Día tras día,
año tras año,
podrían transcurrir sin ella.


     A veces se anida en nosotros por un rato,
como en los miedos y arrebatos de la niñez, 
y a veces en nuestro asombro ante la vejez.


     Rara vez nos tiende una mano
con tareas tediosas,
como al mudar de muebles,
llevando equipaje,
y caminando un largo trecho en calzado tieso.


     Nos huye 
cuando la carne deba ser molida
y las peticiones deban responderse.


     De cada mil conversaciones
participa en una,
a veces ni siquiera en ello,
pues prefiere el silencio.
Cuando nuestras entrañas transitan del dolor sordo al intenso
ella se ausenta.


     Es quisquillosa:
no le gusta vernos entre muchedumbres.
Las aspiraciones de dudosa ventaja
y el asqueroso deseo de colarse la enferman.


     Para ella el regocijo y la melancolía
no son contrarios.
Ella se halla en nosotros
sólo en la unión de ambos.


     Pudiéramos contar con ella
si no estuviésemos seguros de nada
y curiosos sobretodo.


     De todos los objetos
favorecería a los relojes con péndulos
y espejos que permaneciesen en sigilo
sin nadie mirarles.


     No dice de dónde viene
ni cuando partiría de nuevo,
aunque aguardase tales cuestiones.


     Por alguna razón de ser
la necesitamos,
y ella a nosotros por igual.

Ricardo Federico Morin Tortolero

Editor, Billy Bussell Thompson

« Libro de mutaciones »

April 12, 2021

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Ricardo Federico Morin

*

Ricardo F Morin
  Número de serie platónica 0023
  Imagen generada por computadora
  2018

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*

In memoriam Eva Lowenberger

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El encanto del éxito
somete la verdad al apuro
y la extravía en su propio enredo.

Ricardo F Morín —abril 12, 2021

*


*

INTRODUCCIÓN

Libro de mutaciones surge de trabajar la memoria en el acto mismo de escribir.  El proceso determinó la dirección y la naturaleza del relato.  Recuerdos reales, hechos fortuitos y condiciones cambiantes de la vida diaria se reunieron en busca de unidad, pese a sus muchas formas posibles.  Lo que emergió fue un collage despojado de lo superficial y orientado hacia su propio realismo.

Había que desechar lo inauténtico.  También había que quitar el exceso.  En ese proceso, la historia reveló el curso que debía seguir.  Sin embargo, lo que quedó fuera sigue formando parte de su naturaleza y deja su propia marca en el conjunto.

Para mí, el proceso no era del todo distinto al de una pintura abstracta.  Lo que en la soledad del estudio ocurre por construcción y reconstrucción, aquí ocurrió por medio del lenguaje.  Cada palabra tenía que volverse necesaria para el equilibrio del relato, del mismo modo en que cada línea o pincelada debe justificarse dentro de una pintura.

Libro de mutaciones busca formular la memoria y los desplazamientos de la percepción a lo largo del tiempo.  Aunque la obra parte de la experiencia vivida, lo personal y lo particular no constituyen su fin principal.  Importa más cómo cambia la verdad de uno y cómo la propia humanidad sigue siendo difícil de aprehender.


*

Capítulo 1

Ignis Fatuus:  El mundo entero podría colapsar; para vivir necesitamos falsas esperanzas.

Capítulo 2

Tu abuelo paterno casi nunca hablaba.  Acostado a su lado, sufrías sus ronquidos.  Un domingo por la mañana te sentabas tranquilamente con él en el banco mientras tocaba el órgano en la Iglesia de Bella Vista de Caracas.  Un domingo por la tarde te llevaba a dar de comer a las palomas en la Plaza Bolívar de Puerto La Guaira.  Un lunes temprano se sentaba ante un escritorio tallado y tomaba café caliente en un platillo de demitasse.  Durante un rato movía los pulgares y silbaba.  De repente te echó de la casa, convencido de que le habías roto algo suyo.  Temeroso, cruzaste la calle corriendo y casi te atropelló un coche.  Te uniste a unos niños mayores que jugaban a las canicas.

Capítulo 3

Ignoramos tanto que la humildad se vuelve una necesidad, no una elección.  Nada es concluyente.

Capítulo 4

Tu abuela materna nunca incurría en conversaciones triviales.  Para quitarte la costumbre de chuparte el pulgar, te aplicaba salsa picante en la mano izquierda antes de dormir.  Tú simplemente te pasabas al pulgar derecho.

Capítulo 5

El hombre no controla quién es, ni cómo piensa, ni cómo se percibe.  Tú tampoco controlas quién eres, cómo piensas ni cómo te percibes.  Preguntar por qué existes, u observar cómo cambias con el tiempo, no te confiere control.

Capítulo 6

En su celda, el padre Manuel, profesor de matemáticas, hablaba consigo mismo.  Sus murmullos eran apenas audibles.  Nos imponía la pregunta de qué engrandece a un hombre y qué lo empequeñece.  El padre superior Lisandro respondía que no había explicación para el mal en el mundo.

Capítulo 7

¿Puede uno disipar los temores ante la existencia de Dios y del diablo?  No puede hacerlo.  ¿Nace la cultura, como la tradición y la creencia, de la imaginación?

Capítulo 8

Como amigo, Rogelio era atento y considerado.  Tu madre te advirtió que no te acercaras demasiado a él:  era pobre y negro. Tú respondiste:  la pobreza no es vergonzosa y, además, la piel de tu padre apenas es un poco más clara.

Capítulo 9

¿Buscas sentido en los mundos imaginarios y en las ensoñaciones?

Capítulo 10

Durante el almuerzo, el tío Calixto se sentó frente a ti al extremo de la mesa.  Con toda naturalidad anunció el suicidio de una pareja que te había presentado apenas un mes antes.  Tu consternación era evidente; el tío Calixto insistió en que no preguntaras más.  Años después, con el mismo tono truculento, te acusó de malos pensamientos:  Tienes al diablo en ti, por ser gay.

Capítulo 11

Te preguntabas cuán moral puede ser una persona si cree en el diablo, el infierno y la condenación eterna.  Para ti, esa moralidad era defectuosa.  Para ti, la religión no es distinta de la astrología.

Capítulo 12

Hace quince años, Francis murió de cáncer.  Su hermano se afligió como si le hubieran amputado un miembro.  Años después, su hermano prendió fuego a su casa antes de beber anticongelante.  La familia no se sorprendió.  Los vecinos te culparon por no haber borrado su dolor.  Alarmado, uno de ellos llamó al día siguiente para acusarte de haber expuesto cuarenta y cinco pisos a la conflagración.

Capítulo 13

El suicidio no es distinto del homicidio.  Matarse a sí mismo no es distinto de matar a otro.  Ambos son actos de cobardía.  La conciencia pertenece sólo a los vivos.  Poner fin a la propia vida es volverse contra la propia naturaleza.  La locura puede nombrarse, pero no alivia la agonía.  El recuerdo del amor es el único consuelo.

Capítulo 14

Justo antes de la Primera Comunión, tu padre habló de la muerte.  Respondiste que es inevitable.  Más tarde lo oíste decirle a tu madre que tu respuesta había sido inesperada.  En Navidad, le dijiste a tu padre que ya lo sabías todo sobre Santa.  Él respondió:  ¿Qué piensas hacer al respecto?  Te encogiste de hombros y le pediste la bendición antes de irte a la cama.

Capítulo 15

¿Sufres por no ser inocente?

Capítulo 16

El tendero dijo que conocía a tu familia, así que le pediste que te llevara a casa en la parte trasera de su camioneta.  Cuando llegaste, encontraste a tu padre en estado de pánico.  Habías desaparecido para él, y tú pensabas que él te había olvidado.  A partir de entonces dejaste de ir a tus clases de arte durante diez años.  Luego, ya adolescente, vagabas por tu vecindario.  Una tarde encontraste a un muchacho mayor estudiando.  Estaba memorizando algo cuando lo interrumpiste.  Te preguntó por qué le ofrecías dulces, y tú dijiste:  ¿Por qué no?  ¿Acaso no somos vecinos?  Cuando llegaste tarde a casa, tus padres estaban saliendo para denunciar tu desaparición.

Capítulo 17

¿Puede alguien medir la conciencia?

Capítulo 18

Cada vez que cruzabas la reja de la casa de tu amigo, su pastor alemán se abalanzaba hasta reconocer tu voz y tu olor.  Aquel día tu amigo no había ido a la escuela porque no se sentía bien.  Sin preámbulos, te dijo que lo mandarían a una escuela militar.  Luego dijo que estaba muy alterado y que tenía que descargarse.  Te sentaste en silencio al pie de su cama.  Intercambiaron monosílabos mientras él se masturbaba bajo la manta.  Te dice:  Tengo que hacerme la paja y acabar.  Esas palabras no significaban nada para ti.  Te fuiste con una mirada amistosa y no volviste a verlo jamás.

Capítulo 19

No apartabas el miedo tanto como reconocías su existencia fugaz, como al despertar de un sueño.

Capítulo 20

De vacaciones con un compañero de clase, tu atención se fijó en su hermano mayor, Francisco.  Cada vez que sus cuerpos se tocaban, temblabas.  Temías sentirte abrumado.  Mucho después de su muerte, su atractivo todavía te persigue.

Capítulo 21

Desde la primera infancia, la inocencia ya se había perdido en el dolor.  Hacía mucho que eras presa fácil.

Capítulo 22

A los 18 años conociste a Ennio Lombana después de cruzar a la casa de los vecinos.  Te convertiste en su víctima sexual.  Te fuiste a la universidad a seis mil kilómetros de distancia.

Capítulo 23

Intentaste no pensar nunca en el miedo, pero se volvió una obsesión.

Capítulo 24

Tu padre y tu maestro de arte alentaron tu educación en América del Norte, pero temían sus implicaciones.  Sus recuerdos permanecen en silencio.

Capítulo 25

La ignorancia es la condición esencial de la existencia.  La arrogancia oscurece la ansiedad, la soledad, el miedo y la ausencia de amor.  La racionalidad no puede alcanzarse por medio del dogma.

Capítulo 26

La Nena Pérez fue una rebelde de oro para José Luis.  Su belleza hechizaba a todos los que la veían.  Para su esposa Antonieta, en cambio, era una intrusa.  Décadas después llegó una carta suya desde Andalucía.  En ella, Antonieta era elogiada como toda una señora.  En tono autodenigrante, él alababa a tu padre.  Habías mencionado que La Nena no te reconoció en un encuentro casual en Caracas.  Se alteró al saber que tu voz ya no le resultaba familiar.  Parecía haber olvidado que una vez habían cruzado en canoa la bahía de Tucacas.

Capítulo 27

¿Cómo puede haber amor si uno está vacío?  El hastío descubre ese vacío.  La importancia personal aspira a la iluminación del mismo modo que el anhelo aspira a la santidad y a la humildad.  Encontrar el amor puro es cuestión de suerte.

Capítulo 28

Antes de entrar en la universidad te inscribiste en un curso de inglés como segunda lengua.  El profesor volvió estimulante el aprendizaje.  Su paciencia te desarmó.  A la hora de comer hablabas sin parar, olvidabas comer y él sonreía con ternura.

Capítulo 29

La desesperación no puede aliviar el sufrimiento.

Capítulo 30

Tres Marías viajaron desde Sudamérica a las cataratas del Niágara de visita.  Subieron a la noria del parque de atracciones a orillas del lago Ontario.  Su visita era un completo misterio, salvo que creían estar en contacto con extraterrestres.  Una de ellas comprendió que no era el objeto del afecto de Ennio Lombana.  Tu madre se derrumbó de inmediato.

Capítulo 31

En 1977, hambriento y desamparado, estuviste cerca de morir.  Te distraías en las discotecas.  Conociste a Donald Bossak y a Paul Barret:  el primero inseguro y el segundo suicida.  Te mudaste a los dormitorios de la universidad para enfrentarte a un grupo de alborotadores incitados por tu futuro compañero de cuarto.  Gritaban:  Fuera el extranjero, mientras prendían fuego a tu puerta.  En la graduación te enteraste de que la universidad te había asignado un guardaespaldas.  Para entonces habías llegado a conocer a un estudiante.  Aquel disidente polaco, Jurek Pystrak, alivió tu miseria.  El verano antes de graduarte estudiaron juntos en Austria.  Después de graduarte, él siguió sus estudios en la Universidad de Pensilvania y tú seguiste a Yale para el MFA.  Jurek murió a mediados de los años ochenta en Berlín.  Sólo más tarde supiste que había sido SIDA.

Capítulo 32

La tecnología extiende nuestras vidas hacia mundos preconcebidos.  Los arquetipos algorítmicos imponen un orden sobre el prejuicio, a través del cual te controlan, te venden y te manipulan.

Capítulo 33

Todos los fines de semana, tú y Jurek viajabais entre New Haven y Filadelfia.  Antes de irse con su Fulbright, él sugirió que estaba bien salir con otra persona durante su ausencia.  Tú lo tomaste como una falta de lealtad.  Desde Berlín te escribió que había conocido a un historiador del cine.  Después de la muerte de Jurek, Karl visitó tu estudio.  Encontró tus lienzos geométricos extrañamente formales.  ¿Fue su conversación un eco de la influencia que había ejercido sobre Jurek y de su propia idea de la libertad de expresión artística?  Más tarde escribió desde Berlín que se estaba muriendo.  En su carta dice que tus búsquedas de tratamientos son pretensiones misioneras inútiles.

Capítulo 34

Pero no es una misión, es compasión.  Karl estaba lleno de sus propios recuerdos; le rogaste que no perdiera la esperanza.

Capítulo 35

Nunca lloraste por nadie como lloraste cuando Benjamin Ivry se fue a trabajar a París en 1984.  Después de su partida, tu vieja amiga Carol Magar te ayudó a negociar la ciudadanía estadounidense.  Dieciocho años después, ella murió de cáncer cervical, y cinco años antes Benjamin había regresado de Francia.  ¿Fue su postura irónica lo que los separó como amigos?  La última vez que te habló fue en una librería de Park Avenue con la calle 57.  Allí, con motivo de la promoción de su libro Maurice Ravel:  His Life, le presentaste a tu esposo David.  Benjamin se excusó y se fue abruptamente para reunirse con su agente.  Más tarde ese mismo año se mudó a Tailandia.  Se convirtió en biógrafo y traductor de figuras reconocidas de las artes del siglo XX.  Sólo gracias a la World Wide Web puedes ver su imagen mientras envejece, y su prosa sigue ofreciéndote su particular oficio.  Sigue siendo tu provocador.

Capítulo 36

En 1987 te diagnosticaron SIDA.  Antes del diagnóstico habías llegado a conocer a un clérigo episcopal y a un actor de telenovela.  Ambos lucharon por tu atención.  Durante años uno desaprobó al otro.  El actor era irónico y el clérigo un libertino.  El clérigo murió de un infarto en 2008.  El actor tiene más de ochenta años.  Su marido se burla de ti.

Capítulo 37

Durante los años de histeria en torno al SIDA, tus amigos Philip Jung y Tom Bunny no le tenían miedo a la muerte.  Los consolabas cuando yacían tranquilos en tu regazo.

Capítulo 38

Casi ciega, Lyda se veía a sí misma como mecenas de la cultura latina en los Estados Unidos.  Disfrutaba comisariar exposiciones de arte en Midtown Manhattan.  Un maestro provinciano convertido en diplomático le inculcó la idea de que tenían la oportunidad de abrirse paso en el establecimiento artístico estadounidense.  Luego una revolución bolivariana seudoprogresista los convierte en populistas.

Capítulo 39

Escuchaste grandes historias.  Sus aspiraciones, afines al fervor religioso, nunca se materializaron.  Son timadores incapaces de renunciar a su deseo de dominar.

Capítulo 40

Pintar te mantiene cuerdo, dijo un amigo que había ido a tu loft.  Tus pinturas desarrollaban un vocabulario abstracto.  Pintabas de noche y trabajabas de día como diseñador comercial.  Cuando tu salud falló, renunciaste a todo y elegiste refugio con tu familia en Sudamérica.

Capítulo 41

Se aprende a vivir con el miedo.

Capítulo 42

Quedaste a la deriva en tu tierra natal.  Te encontraste con la repugnancia tanto del estamento médico como de tu familia.

Capítulo 43

En 1994, las instituciones médicas venezolanas estaban colapsando.  A unos pocos médicos y a varias empresas les presentaste una propuesta para la Fundación Metaguardia y la refrendaron.  Había sido registrada como un programa para personas con enfermedades terminales.  La propuesta llegó a las comisiones venezolanas de Salud, Educación y Cultura, y a las Naciones Unidas.  Fracasó.  El Ministerio de la Familia intenta convertir el programa en actividades para débiles mentales.  No pasó nada.

Capítulo 44

En noviembre de 1995 volaste de Caracas a Los Ángeles.  Te habían nominado a un Emmy por tu trabajo en En busca del Dr. Seuss.  A la mañana siguiente despertaste con una fiebre de 108 grados.  Desde una cama de hospital alucinaste que haces el amor con un ángel que desciendía sobre ti.  A tu enfermera le explicaste que la muerte es una ilusión.  En tu mente hablas de dioses y diosas egipcios, de agentes de la Gestapo merodeando por tu habitación, de Zapata luchando por la libertad de México y de un viaje intergaláctico en una nave espacial que sobrevuela el hospital.  Una enfermera te pidió que abrieras los ojos.  Tu cuerpo había empezado a desacelerarse; tu vista se había agrandado.  Te arrancaste la vía del brazo y quisiste huir.  No podías caminar, pero de algún modo bailas con la música que sonaba en la radio de las enfermeras.  Te sientes en otro tiempo.  Ves tu casa en Venezuela mientras gateas por el suelo.  Las juntas son como ríos.  Luego abres los ojos al océano.  Tu corazón palpita.  Subes al techo de tu casa y miras el cielo despejado.  Los fractales de luz vibran como miles de arcoíris.  Ahora estás despierto; tus tobillos están débiles.  Te pones de pie.  Te vuelves hacia el médico y dices:  ¿Qué significa para usted la dignidad?  ¿Es usted un ser humano?

Capítulo 45

Unos meses después estabas en casa de tu madre.  Tu padre iba a visitarte todas las semanas.  A medida que te fortalecías en los meses siguientes, él te dijo que deberías regresar a los Estados Unidos.

Capítulo 46

En noviembre de 1996 volaste de Caracas a Nueva York.  Tu estancia de nueve meses en Venezuela violó tu estatus de residencia.  Creo que me estaba muriendo y no podía regresar, respondiste.  Señor, puede pasar, dijo por fin el agente.

Capítulo 47

Algunas semanas después, tu padre se cayó en casa y sufrió una contusión.  Después de la cirugía murió en el hospital.  Tu madrastra lo había encerrado como si fuera una bestia salvaje.  En el duelo volviste a pintar.  Sin más éxito que antes, las galerías siguieron rechazando tu obra.  Viajaste a Europa con tu madre.  Ella hablaba sin parar y, nueve años después, perdió la voz a causa del Alzheimer.  Sin padres, no tienes puente con tus hermanos y hermanas.  A lo largo de los años de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ayudaste a la familia.

Capítulo 48

En 2012, la pintura se había vuelto una carga para tu salud.  Cerraste el estudio y la tecnología digital pasa a ser tu medio.  Tu confianza regresa.

Capítulo 49

En 1997 conociste a Nelson.  Juntos caminaron por la selva amazónica hasta el Salto Ángel.  También nadaron juntos en Los Roques.  Contigo se mostró vulnerable.  ¿Se debió su suicidio a la muerte de su hermano o a que tú lo dejaras?

Capítulo 50

En agosto de 1999 te confesaste con un sacerdote nicaragüense en el Vaticano.  Él te dijo que midieras tus responsabilidades.  Lloraste desconsoladamente por la muerte de Nelson.  La respuesta del sacerdote fue:  Este no es el lugar.  Desde el Vaticano regresaste al hotel, donde te encerraste.  Al volver a los Estados Unidos, buscaste terapia.  Allí hablaste de una relación con un profesor de inglés casado y con hijos que te dijo:  Tú también me has matado. Luego entablaste una relación con un alcohólico que te dijo lo mismo.

Capítulo 51

La terapia se convirtió en una muleta y restringió tu libertad.  Cuando te fuiste, el terapeuta se decepcionó.  Se había acostumbrado a dirigir tus pensamientos y tus actos.  Esa era su forma de poder, y, para su disgusto, lo dejaste.

Capítulo 52

Cuando tú y David se encontraron, él llena un vacío en ti y tú llenas uno en él.  Encuentran respiro en un mundo imperfecto.

Capítulo 53

Despertó con la quijada áspera y con la barba naciendo.  Rozaste tu rostro contra el suyo y aspiraste su olor almizclado.  Sus ojos tenían la expresión de un niño amoroso.

Capítulo 54

Sus ojos brillantes guardan un asombro tímido.

Capítulo 55

Juntos recorren el mundo:  el Atlántico, el Pacífico, el Mar de la China Meridional, el Mediterráneo y el Mar del Norte.

Capítulo 56

El 27 de diciembre de 2000, un hombre de 39 años se arrojó a la muerte desde un edificio de apartamentos en Manhattan.  La caída ocurrió en Hell’s Kitchen, cerca de tu casa.  Era tu médico de cabecera y ambos eran VIH-positivos.  La semana anterior le habías dicho que la medicación que te había recetado te había dejado sin dormir.

Capítulo 57

Aún siguen en contacto algunos amigos de mi infancia.  A sus 94 años, Herta es mi amiga más antigua.  La conozco desde hace 46 años.  Es mi mentora y mi amiga platónica desde la universidad.  Perdió la memoria a causa del Alzheimer.  De la escuela de posgrado en Yale están Angiolina Melchiori, hoy directora de noticias en RAI en Roma; Ariel Fernández, químico físico e investigador farmacéutico estadounidense-argentino; y Maider Dravasa, vascofrancesa, doctora en lingüística, que vive en París.  Los tres han sido mis amigos durante cuarenta años.  Como ocurre con todos mis amigos, conocemos el flujo y reflujo de nuestras fuerzas.

Luego está Billy Bussell Thompson, antiguo colaborador.  Creo que sufre lo que Job no sufrió.  Lo conozco desde 1987.  Mi verdadera educación comenzó cuando lo conocí.  A lo largo de los años fuimos coautores en numerosas ocasiones, incluida su edición de muchos de mis blogs de WordPress.  Cuando escribo en español, italiano o francés, Billy estaba allí para guiar y ordenar mis pensamientos entre lenguas.  ‘Libro de mutaciones’ evoluciona a partir de un collage de reflexiones:  la memoria, mi tensión con las ciencias sociales, mi amor por la historia, mi interés por la métrica y por su auge y caída en la poesía estadounidense, la prevención del suicidio y la reparación de sí.

Más importante aún está mi esposo de más de veinte años, David Lowenberger, que ejerce la influencia más significativa sobre quién soy.  Sus amigos y familiares también importan profundamente.  Para mi buena suerte, su madre, mi suegra Eva, me dio veinte años de amistad.  Digna en todos los sentidos, fue una inspiración como madre y como amiga.  Murió durante la pandemia de COVID, casi cinco semanas antes de cumplir 98 años.  Dedico estos relatos a su memoria.

12 de abril de 2021

Editor Billy Bussell Thompson

*

« Bosque de helechos »

March 20, 2021

Fotografías tomadas el 20 de marzo de 2021, a lo largo de los senderos del sistema de humedales Fern Forest, anteriormente conocido como Cypress Creek Hammock.

Ricardo F. Morin, Centro Natural Fern Forest en Coconut Creek, Florida

Nubes de algodón se desplazan

A lo largo del cielo azul

Apunta Y Dispara:    A.Y.D.

¡Ponte el sombrero!

Las libélulas vibran en el aire

Cruzando nuestros senderos

Ramas en espiral, hojas nuevas

Hongos blancos parecen juguetes

Lagartijas se escabullen por nuestro sendero

Correteando furtivamente entre troncos mutilados

Ennegrecidos por su edad, aun de color marrón

Un claro iluminado por el sol

Tum, tum, tum:    Oigo golpes de martillo

Una familia joven camina hacia nosotros

Una mariposa revolotea sobre el suelo humedecido

Aletea sus alas de rayas negras y amarillas

Se queda en un lugar entre barro y piedras grises

Alimentándose de minerales, alimentándose de miii-neee-raaa-les

Despliega sus alas

Luce collar amarillo sobre planos negros

Una libélula gigante también se alimenta del barro.

Sus alas resplandecen

Su cuerpo parece un reptil

Con ojos grandes,

Una libélula gigante.

Pasó un chihuahua.

¿Izquierda o derecha?    Izquierda …

Insectos de superficie navegan sobre el humedal

Parecen estar patinando o peleando.

Una sierpe de rayas marrones se desliza sobre el agua.

Y una tortuga joven da vueltas al flotar boca arriba,

Peces pequeños iridiscentes, de largas colas.

Mira, mira, mira

La tortuga se aleja lentamente

Ve, ve, ve

La serpiente sigue ondulándose

Entre nenúfares

Flotando sobre el espejo de la ciénega

Por los reflejos las frondas van y vienen.

Apunta Y Dispara:    A.Y.D.

« Metáforas del silencio »

November 24, 2010

0003
Ricardo F. Morin
Silencio Ocho
Óleo sobre rollo de lino
43″ x 72″ x 3/4″
2012

Introducción

Manifiesto de Ricardo Morín: Muestra extensivamente su taller de pintura en la ciudad de Nueva Jersey en los Estados Unidos, donde él narra su manifiesto Metáforas del silencio con obras de apertura que están en proceso de gestación y otras que forman parte de una serie recientemente terminada. Véase el portafolio de arte y currículum http://www.ricardomorin.com/

Ricardo F. Morin

24 de noviembre de 2010

New York, NY

Dedicado a

David Lowenberger

Jiddu Krishnamurti (1895–1986)

Carlo Giuseppe Soarés (1892–1976)

 

Metáforas del silencio (2005–2010):

Transcripción de estudio (editada en prosa)

Entre 2005 y 2010, la obra se expande en torno a cuestiones relacionadas con la perspectiva, sintetizando conceptos de espacio pictórico e infinito que han estado presentes a lo largo del tiempo.   La abstracción pictórica y la plasticidad se permiten expresar, tanto en forma como en contenido, un tipo de arte que trasciende un mundo material de signos.

Las pinturas se orientan hacia lo infinito, hacia el misterio y hacia la poesía presente en el drama individual.   Aunque situadas dentro de la estética del siglo XX, no se alinean con un movimiento histórico específico ni con una agenda posmodernista.   La creación artística se concibe como un producto vivo de la experiencia humana, resultado de la propia pasión del creador.

La idiosincrasia del individuo, indivisible en su naturaleza y ajena a la causalidad, se inscribe dentro de un marco estético que abarca todas las esencias.   La imagen aparece como residuo:   no objetiva, atemporal y en ocasiones existencial.   No busca explicar la experiencia.   Más bien se manifiesta e invita a la interpretación del observador.

La obra terminada se sostiene por sí misma.   El espectador puede percibir una sensación de completitud generativa, como si un universo se estuviera creando y recreando continuamente.

“Metáforas del silencio” sugiere que la verbalización de la realidad estética implica su propio término.   Por más precisas que sean, las palabras resisten la magnitud de esa realidad.   La experiencia del arte puede no llegar a producirse si nace de un espíritu fragmentado, condicionado por fórmulas, gratificación o condena.

El arte no se sostiene en los prejuicios del observador ni en la necesidad de llamar la atención mediante estímulos excéntricos.    Se encuentra, en cambio, en el espacio abierto del silencio, en la quietud de la contemplación meditativa y en la libertad de observar sin el control del observador.

En ese estado de atención intensificada, las preguntas se vuelven innecesarias y las respuestas reducen el acto de observación.   Esta estética no deriva de la experiencia acumulada, ni de la asociación con el pasado, ni de la búsqueda de una audiencia, ni de las exigencias de un mercado predominante.

Estas corrientes no están regidas por la conciencia ni por la inconsciencia.   No persiguen la realización ni surgen de la vanidad o de la elección.   Son manifestaciones comunes a todos, que definen lo que existe más allá de las ideas y las palabras.   Operan creativamente sin depender del ruido del conocimiento y permanecen fuera de la medición y la clasificación.

Dentro de esa oscuridad, una energía vital se despliega, avanzando más allá de la limitación y el aislamiento.    La creación aparece como un proceso de despertar y renovación en cada relación.    Participar en el movimiento de la vida requiere una liberación continua del condicionamiento.

El acto creativo no es una acumulación de conocimiento.   La figura del “genio creativo” marca solo una etapa dentro del proceso de descondicionamiento y no puede convertirse en conocimiento si permanece dentro de la individualidad.   El ojo, atado a la duración, puede desear momentos de inspiración, pero esos momentos no constituyen la creación.

La creación ocurre en aquello que trasciende el momento hacia la continuidad.

En esta relación con el arte, el objetivo no es la autorrealización, sino la expresión de una interconexión subyacente.


Videografía de estudio:

Transcripción simultánea sin editar

 0:01

Mi trabajo del 2005 al 2010 se expande sobre cuestiones relativas a

0:08

perspectivas de síntesis entre conceptos de espacio pictórico y del infinito

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algo sobre lo que he trabajado al paso del tiempo.   Ello me ha permitido la abstracción pictórica

0:24

y plasticidad para expresar tanto en forma como contenido un tipo de arte que va

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más allá del mundo material de los signos.   Mis pinturas en sí pretenden

0:38

alcanzar un infinito que es el misterio y la poesía en el drama individual de

0:46

todo ser humano.   Aunque inmerso en las estéticas del siglo 20 no lucho por ningún movimiento

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histórico ni siquiera por la agenda post modernista.   Simplemente veo la praxis del arte como

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un carnoso producto de la experiencia humana resultante de la pasión de su fabricante

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Así como la idiosincrasia del individuo de naturaleza indivisible pueda ser

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ciega a la causalidad el marco estético que éste abarca incluye todos sus

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sentidos y la imagen viene a ser tan solo un resultado o residuo

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Sin objetivo ni tiempo e incluso existencial en este sentido la imagen no pretende explicar cuál es

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el significado de la experiencia sino más bien la imagen se manifiesta para

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provocar una interpretación del observador.   El trabajo terminado se sostiene sobre

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sí mismo.   El espectador puede llevarse consigo espero un sentido de las obras

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que es la generativa entereza de un universo habiéndose formado y rehecho a

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sí mismo.   Metáforas del Silencio

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La verbalización de una realidad estética es su propio deceso

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ya que la misma precisión de las palabras se resiste a la magnitud de dicha realidad

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Ver la actualidad del arte no podría establecerse si éste corresponde a un espíritu fragmentado por la ilusión de

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fórmulas novedosas, amurallado por la gratificación o la condena

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El placer alimentado por el pensamiento es la avaricia de un prejuicioso observador

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derivado de la contabilidad de estímulos excéntricos para obtener atención

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pero se encuentra y se percibe en el abierto espacio del silencio

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en la virtuosa quietud de la contemplación meditativa

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en la libertad misma de lo conocido libre de observar

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sin el control de un observador atento donde las preguntas son

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innecesarias y las respuestas trivializan la misma observación

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Esta estética no es producto de la experiencia ni de la asociación con el pasado

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ni tampoco de la búsqueda de una audiencia ni de un mercado preponderante

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ni siquiera son fluidos conscientes o inconscientes ya que no propagan empeño alguno

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no son productos de un egoísta y vanidoso ritual de elección alguna; más son una manifestación de nuestro ser

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común que nos define más allá de las ideas y de las palabras

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que opera creativamente sin dependencia al ruido del conocimiento; que no se adaptan a mediciones ni

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etiquetas donde la propia oscuridad permite que

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cunda la energía vital que las empuja por encima de la servidumbre a lo

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conocido o de su aislamiento es crear en nuestra existencia

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nuestro propio despertar y renovación en toda relación

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si hemos de unirnos libremente al movimiento total de la vida

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y librarnos del acondicionamiento del yo.   Es un proceso creativo constante

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El genio creativo es una mera etapa en el des-condicionamiento del yo

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el cual nunca pudiera convertirse en un verdadero conocimiento si permanece dentro de la esfera de la

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individualidad.   El yo atado a la duración de las cosas

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pudiera desear para su propio beneficio el inefable momento de la inspiración

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Ese contacto fugaz con el presente; más no puede ser nunca parte del acto

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creativo de ese momento que alcanza la eternidad

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En este amor por el arte no busco la realización personal

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sino expresar la interconexión humana.


“Hazañas del talento individual”

October 2, 2009

Triangulation Series 225
Triangulation Series 225, 49″ x 68″ x ¾” Oil on linen 2008

Orígenes de la estética Occidental moderna

El concepto de Estética nos llega a partir de una amplia variedad de tradiciones diferentes: de la occidental, la china, la japonesa, la africana, la polinesa, etc. Las tradiciones occidentales, por supuesto, tienen cualidades diferentes a las demás con respecto a sus orígenes, a los criterios evaluativos; ya sea a la hora de oponerse o defender los enfoques de la creación artística.

Desde sus inicios, la teoría estética occidental se ha desarrollado paralelamente a la crítica de arte. El concepto de Estética, sin embargo, pero no la palabra, fue mencionado por primera vez por Joseph Addison (1672-1719), en una serie de ensayos en The Spectator en 1712, como un “placer que se deriva de la imaginación”. Así, el placer forma la base que servirá como fundamento de la estética moderna. Alexander Gottlieb Baumgarten (1714-1762) probablemente leyó Addison, y trató de definir la Estética como una ciencia de lo que se siente o imagina en su tesis de maestría Aesthetica, 2 vol. (1750-58) en la Universidad Real de Prusia en Halle. Él acuñó la palabra para el idioma alemán. La Estética se deriva del nuevo latín aesthetica (el adjetivo femenino), y se relaciona con el griego aesthetikos / aestheta (cosas perceptibles) y se relaciona con el verbo aesthetai (percibir). Immanuel Kant (1724–1804), sin embargo, se opuso a la estética como ciencia. El término siguió siendo controvertido, y no fue sino hasta mucho más tarde en el siglo XIX cuando finalmente fuera aceptado en los círculos académicos.

La Estética es una teoría de valoración específica, o una convención distintiva de lo que es la belleza. Es una característica individualizada o un gusto particular, o un acercamiento a lo que interesa al intelecto o agrada a los sentidos: tanto visual como auditivo (como en la literatura, las artes plásticas, la arquitectura y la música). Por extensión, el término Estética se puede aplicar a muchas variedades de comportamiento humano: moda, cosmetología, diseño de interiores, etc…

Para la vanguardia, la Estética y la Originalidad pueden estar reñidas con las normas sociales o políticas establecidas. La Estética, como valoración, es normativa. La crítica de arte es la forma en que se establecen las normas. La crítica de arte se transmite tanto a los coleccionistas como a las instituciones (por ejemplo, a los museos, en el caso de las artes plásticas y el mercado, en el caso de la música y la arquitectura).

Aunque la crítica de arte data de la antigüedad, los análises de la estética visual o de las artes plásticas comenzaron como un esfuerzo periodístico. El crítico de arte y el artista se volvieron mutuamente dependientes, y lo que una vez había sido nuevo y refrescante a fines del siglo XX, se volvió académico, rutinario y repetitivo. En la contemporaneidad, Harold Bloom (1930-2019) llegó a exhortar que la crítica de arte se había confundido con cuestiones de justicia social y política, y ya no se trataba del producto artístico en sí.

Nada, sin embargo, es realmente nuevo. Se puede decir que el concepto de Estética en sí, como medio de expresión, es una fuerza dominante que se remonta a los orígenes de la civilización con las pinturas rupestres. Y en el cambio de siglo XXI, tal parece que ya no hay una adhesión a una estética actual y dominante o a un enfoque único. La crítica de arte ahora aparenta evocar una más amplia gama de tendencias: de lo formal, moral, social y espiritual.

En el siguiente extracto, “Confesiones de un artista visual siempre emergente” a través de un Manifiesto audiovisual por YouTube y WordPress, llamado “Metáforas del silencio” (2010), he dado mi propio punto de vista.

El uso al que sirven las artes visuales es una demostración compleja de diversas dimensiones cuya expresión busca no explicar el significado sino expresar su intención: producir un acto de interpretación claramente independiente, sobre el cual el artista no ejerce ningún control como creador. De ahí surge la sublimidad de la condición psicológica que es en parte deleite visual y en parte pasión que renueva y nutre un espíritu de asociación con el médium. La intención que expresa uno es lo que uno percibe: es decir, es una cualidad de energía y un temperamento independientes del intelecto, separados del oficio mismo y separado del residuo de las imágenes. [1] [2]

Notas de pié de página

  • [1] Immanuel Kant, Critique of Judgment, trans. Werner S. Pluhar (Indianapolis: Hackett, 1987), Introduction, §§1–5. (Kant no rechaza la «estética» de plano; más bien, rechaza el proyecto de Baumgarten de establecer la estética como una ciencia [scientia].)
  • [2] Harold Bloom, The Western Canon: The Books and School of the Ages (New York: Harcourt Brace, 1994), 17–35. (Bloom sostiene que la crítica literaria —y, por extensión, la artística— se ha desplazado hacia marcos ideológicos —el marxismo, el feminismo, el historicismo, etc.— y que estos enfoques priorizan las preocupaciones sociales y políticas por encima del valor estético; como resultado, la evaluación de la obra misma queda desplazada.)

Hazañas del talento individual

Una situación nociva pero tentadora se desarrolla en las artes visuales cuando los artistas etnocéntricos se alinean con los adjuntos del comercio y sus poderhabientes (instituciones comerciales y marchantes de arte por un lado, y fundaciones y curadores por el otro), todos los cuales sirven como instrumentos de adoctrinamiento y promoción publicitaria para el dictado de estilo, tema y contenido, dando así a los mercados el entretenido ‘circo’ de la cultura de masas.

El Zeitgeist de lo multidisciplinario y el traspaso de fronteras procura justificar la relevancia de las artes visuales —en sus ventas y reventas— a través de sus contorsiones de contextualización y la validez de su vanguardia. El estudio de los principios metodológicos de interpretación estética mide la importancia de las artes y su lugar en el mundo de lo ilusorio y la moda, muy alejado de la dinámica de sus orígenes. Como tal, las artes visuales se encuentran en aproximación a las modalidades de la narrativa pero expresadas en el lenguaje del comercio. El artista visual ahora está sucumbiendo a un espíritu de sofistería académica en expansión (las parcelas para la venta de la historia del arte comercial, tal como son promovidas por los críticos de los medios de comunicación). El resultado no es tanto una escasez de discernimiento perceptivo sino un impulso desesperado por cultivar la codicia en la lucha por adquirir el estatus de una minoría rectora. Este indicio de una iluminación y autoridad (que exacerba lo burgués y sentimental), procura evitar todo género terapéutico como pasatiempo, o como cualquier otra cosa que no sea un diletantismo servil (que no amerita reconocimiento alguno), destinado tan solo a los aficionados (no profesionales) a una búsqueda artística.

Y es así como la siguiente adaptación de los discursos analíticos a la política, las filosofías, la semiótica, la lingüística, la psicología y las matemáticas perfila lo obvio al tiempo que absorbe las semillas de la autodestrucción. En otras palabras, el impulso universal de una necesidad visual se transfiere y transforma al servicio del éxito comercial. La autoexpresión se compara con la mercantilización: la realización personal se equipara con ganar dinero. ¿Podemos suponer que este mercantilismo surja de las pinturas de Género del siglo XVII (petit genre: naturalezas muertas, flora y fauna, paisajes o escenas cotidianas de la clase media) con el poder emergente de la burguesía pudiendo decorar sus hogares con este estilo de pintura? Con un legado aún más sombrío, comerciantes del gusto y el consumismo parecen haber pasado por alto el punto de que la percepción de una imagen no puede ser reemplazada por su descripción. Hacerlo seria sustituir la intención visual con la jerga del chisme, lo cual disminuye la riqueza de contenido. El significado visual se deriva de la intención interna: por ejemplo, una etiqueta codificada de una obra de arte nunca podría reemplazar el regocijo de experimentarla. El arte es una manifestación de observación y como tal, es básicamente inconmensurable. La pasión y la calidad de su energía no necesitan ser explicadas o, en particular, su manifestación no debería interpretarse por su precio, evaluación o enriquecimiento de una élite determinada, [1]

En última instancia, hay una tendencia por parte de cualquier artista en su enfoque a consolidar la supremacía de sus egos y mentes, con lo verbal y lo visual en un proceso creativo hierático. En dicho instante, la racionalización extingue tanto la probabilidad como la lógica (en otras palabras, ¡muere!). Las insípidas alusiones a las presunción conceptuales —de auto-engrandecimiento—, al kitsch simplista de las iconografías populares —prejuicios convertidos en cliché—, a la orientación de Género o Identidad Sexual —afirmaciones de autodescubrimiento—, o al ostento de Instalaciones Geo-ambientalescon sus fijas constantes dimensionales— ninguna cumple su promesa de entregar algo nuevo o trascendental, aun cuando en su momento abundaran las aclamaciones.

Muchos de los artistas de la élite de hoy en día mitifican especímenes desarraigados, derivados de lo trivial y prosaico, viniendo de un mundo que conocemos y en el que vivimos, en lugar de un mundo que aún nos falta por descubrir. Estos agentes de la estética actual se derivan de formas tiránicas de erudición. En lugar de mejorar nuestro sentido de perceptibilidad, propagan la ambición del acto de adquirir y poseer el objeto de nuestras vidas en su ordinariez. Esta amalgama de gregarismo y consumismo masivo desconecta y nos adormece en una era tecnológica de proveedores de todo menos de la sensibilidad e ínterconectividad humana. Los coleccionistas, museos y galerías, codiciosos usurpadores de la cultura post-modernista, idolatran el brillo con el que convierten al arte en una mercancía. Con su poder plutocrático buscan satisfacer la ignorancia creada por su desfile circense de índices de mercado omnipresentes.

Por definición, la mitomanía del estrellato promueve sólo a unos pocos: cada selección de uno es un rechazo de muchos (El Ascenso de la meritocracia). [2] El resultado de la complacencia alimenta la marginación del 90% de los artistas existentes, generando una escasez artificial de recursos, mientras se le da valor a dichos índices de mercado que en última instancia representan una lucha desmedida para sobrevivir. En lugar de fortalecer al arte, un sentido sectario separa a todos en una carrera de ideologías en competencia por su comercio. La verdad del arte se deja buscar entre opiniones contrapuestas sobre lo que es relevante. Estos tiempos inestables, de victimarios y víctimas, de saqueadores y explotados, se repiten en la historia.

La conformidad, la indiferencia, que nos definen por la supremacía del éxito personal, oscurecen la mesura de la alienación. Es un gesto vacío defender el progreso del libre mercado en las artes de hoy o de cualquier otro período. Ha habido innumerables artistas cuyos logros no dependieron de un apoyo financiero resplandeciente o de una explicación irrefutable de narrativas en competencia. A veces, su máximo logro se produce a pesar de los obstáculos que tuvieron que soportar, así como de las costumbres y la inestabilidad de vanidades culturales que se les opusieran. Sus obras pueden haber llegado a tener un gran reconocimiento hacia el final de sus vidas (como en el caso de Paul Cézanne, quien se adelantara a la modernidad del siglo XX a lo largo de sus primeros cuarenta años de oscuro trabajo antes de lograr su primera exhibición solista); o después de sus muertes (como en el caso de Vincent van Gogh, reconocido por sus creaciones sublimes como “outsider”) cuando los caprichosos dictados de la moda los hacían relevantes. Y luego, están los que pierden o recuperan su relevancia, como en el caso de François Boucher durante la Revolución Francesa, cuya reformulación esperó hasta finales del siglo XIX —alrededor de cien años. De la misma manera, tenemos la banal persecución de lo nuevo a finales del siglo XX. Y, finalmente, están aquellos en el siglo XXI que primero son elogiados, pero seguramente su éxito no habrá de repetirse, quedando enterrados en el olvido.

La respuesta se puede quizás encontrar en el rechazo del sistema de codicia del colector o en el reconocimiento de que la calidad de las creaciones artísticas no puede perseguirse como una mercancía apropiable. La respuesta tampoco se puede encontrar en su taxonomía. La respuesta se encuentra en el reconocimiento de que cualquier forma de explotación es indeseable y destructiva para nuestro ser colectivo. La respuesta se encuentra en un cultivo igualitario de todas las artes como testimonio de nuestro sentido de humanidad.

Si se buscara apoyo para las artes, ¿no sería necesario indagar la irracionalidad de nuestro sistema de valoración, tal vez incluso nuestra propia racionalidad cultural?

Ricardo Morin

Editor, Billy Bussell Thompson.


Notas de pie de página

  • [1] Steven Pinker, The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature (New York: Viking, 2002). Extracto: Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás—(pp 400-410).
  • [2] Michael Young, El Triunfo de la Meritocracia, 1870-2033:  La Nueva Elite de Nuestra Revolución Social, (New York:  Random House, 1959), p. 12 [Londres:  Thames & Hudson, 1958].  (La concepción peyorativa de Young, situada en un futuro deshumanizado [anti-utopia], se basa en la existencia de una clase meritocrática, que monopoliza el acceso a los méritos y los símbolos y marcadores del mérito, y de esta manera perpetúa su propia potencia, su condición social, y privilegio.)
Triangulation Scroll Series Nº 555, 49 x 33 pulgadas, óleo sobre lienso, 2008

« Serie de pergaminos platónicos 2009 »

September 9, 2009

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IMG_0009_Framed copy
Serie de pergaminos platónicos #99 -grabado sobre lienso y en marco digital

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Ricardo F. Morín, 9 de septiembre de 2009, Cape Cod, Massachusetts

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A través de los milenios, la belleza estética y la simetría de los Sólidos Platónicos han servido de tema favorito para los geómetras.    Llevan el nombre del filósofo griego Platón, quien teorizaba que los elementos clásicos se construyen a partir de los cinco sólidos regulares:    el dodecaedro, icosaedro, el octaedro, el tetraedro y el hexaedro, no existen otros posibles poliedros regulares.    Los 92 Sólidos ‘Johnson’ son poliedros irregulares que, como los Sólidos Platónicos, también están hechos de triángulos, cuadrados y pentágonos.

La serie de Platonic Scrolls (Rollos Platónicos) sirve de analogía a nuestra interconexión y la imponderable calidad de armonía que nos une.    Es de notar que no existe prescripción alguna de cómo deben ser percibidas estas manifestaciones por cualquier observador.     Nuestra realidad es siempre mucho más interesante de lo que cualquier imagen represente o cualquier cosa que se pueda explicar.