Archive for January, 2022

«Morín + Tortolero»

January 19, 2022

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Reconocimientos

Mi primer agradecimiento es en reconocimiento a los aportes brindados a lo largo de ocho años por mis hermanos Alberto José, Andreína Teresa, Bonnie María Teresa y José Galdino, a quienes agradezco por salvaguardar la memoria de la familia. También agradezco el resumen biográfico de la familia Morín de nuestro primo Eduardo Morín Brea, hijo de nuestro tío Calixto Eduardo Morín Infante. También debo al tío Calixto Eduardo su guía al inicio de mi carrera universitaria en los Estados Unidos. Como a él, debo a mi padre José Galdino Morín Infante los alicientes que hicieron posible la continuación de aquella carrera allí. También agradezco a nuestra madre por su ejemplo de calidez y optimismo. De igual manera agradezco a todos los primos y tíos tanto de la familia Morín como de la familia Tortolero, quienes ayudaron con la investigación genealógica. Estoy especialmente agradecido con Ala Gaidasz Salamaja de Tortolero, la esposa del difunto hermano de nuestra madre, Federico Tortolero Rivero, y con su difunta hermana Lina Angelina Gaidasz Salamaja de Pystrak. Y por final, agradezco el apoyo de mi amigo y editor más leal, el profesor emérito, Billy Bussell Thompson, Ph.D.

Ricardo Federico Morín , Fort Lauderdale, enero 20, 2022 .

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Dedicado a mis hermanos y hermanas

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Capítulos 1

El inexorable paso del tiempo

“¿Cómo hacer un viaje en el tiempo a manos de nuestros antepasados? En cierto modo vengo a jugar el rol de guardián de sus recuerdos.”

Ricardo F. Morín

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La diversidad genética es innata a la condición humana. Esto es un hecho a lo largo de nuestra evolución. La figuración de que unos animales sean más diversos que otros es una interpretación tan limitada como subjetiva. La forma más adecuada de ver nuestros orígenes sería como lo describía un amigo andaluz: “…es como buscar parientes de todo el mundo”. Ciertamente, busco enmarcar las historias de mis padres a través de su ascendencia, para desarrollar su biografía, la cual vaya más allá del mero listado de fechas y lugares a definir los posibles vínculos entre costumbres y modos de pensar. Mas no puedo decir adónde me llevará esta narración.

Hace unos años, me hice una prueba del ADN a través de Ancestry y 23andme. Los resultados mostraron que el 40% de los marcadores eran de origen español y portugués. El 60% restante eran no ibéricos, de Europa, África y del Nuevo Mundo.

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Capítulo 2

Hacer conciencia

“Técnicamente vivimos en un siglo en que somos capaces de cambiar nuestra evolución orgánica a través de la ingeniería genética. Estamos en el umbral de impulsar un rápido desarrollo del transhumanismo, seleccionando seres humanos más inteligentes y fuertes gracias al avance de la inteligencia artificial, sin la cual jamás pudiéramos concebirlo. De hecho también estaremos por crear entidades inorgánicas con conciencia artificial. Hablamos de un futuro incierto, el cual concierne un mejor entendimiento de nuestra conciencia orgánica”.

Yuval N. Harari, Ph.D. historiador y filósofo. Extracto de una entrevista videográfica presentada originalmente en la conferencia “Freedom Games” en Polonia, septiembre de 2021, titulada “Frans de Waal & Yuval Noah Harari: Empathy, Ecological Collapse and Humanity’s Future Challenges”. https://youtu.be/g8gStd80vWY Traducción mía.

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Conocernos a nosotros mismos implica la necesidad de comprender las influencias que afectan nuestra conciencia: de quiénes somos y de dónde venimos. Aunque estamos limitados a corto plazo–en su comprensión, porque no tenemos un control absoluto de nuestras facultades–es importante, más que nunca en la historia humana, conocer nuestros orígenes hasta donde podamos. La noción del autoconocimiento es una necesidad intrínseca e ineludible. ¿De qué otra manera podemos reflexionar sobre nuestro carácter humano, tanto sobre nuestras imperfecciones como sobre nuestras aspiraciones, si no distinguimos entre nuestra variabilidad y naturaleza cambiante?

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Capítulo 3

Etimologías y toponímicos

“El estudio etimológico científico moderno se basa en los métodos y hallazgos de la lingüística histórica y comparativa, cuyos principios básicos fueron establecidos por los lingüistas durante el siglo XIX”.

Encyclopedia Britanica, 2021. Traducción mía.

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La comprensión de la etimología de los nombres propios y sus ubicaciones geográficas se derivan de la lingüística comparada, como una forma de clasificar a las personas en grupos, por ocupación, lugar de origen, clan, parentesco, adopción y características físicas.

El apellido Morín deriva del francés antiguo Moré, apodo del ‘moro’ o moret. Las formas diminutivas significan ‘negro’ o ‘marrón oscuro’, o un musulmán del noroeste de África. El término fue utilizado por los europeos cristianos para designar a los habitantes islámicos del Magreb, la Península Ibérica, Sicilia y Malta durante la Edad Media: El término moro se aplicó indistintamente a árabes, bereberes e íberos arabizados. El apellido Morín se asoció con los moros de España. En el siglo VIII los árabes entraron en la Península Ibérica y permanecieron allí de alguna u otra manera hasta 1492, con la caída de Granada. El apellido Morín se encuentra principalmente en la provincia de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, y en menor medida en Madrid y Salamanca.

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El apellido Tortolero proviene de la región de Lombardía. El término parte de la denominación dada a las palomas del género Columbina, “tórtola” o “tortolita”, que proviene del latín turtur, probablemente una onomatopeya. Desde sus orígenes en la antigüedad, el término Tortolero era asociado con la mitología divinatoria por su habilidad de enviar mensajes, entre otras cualidades, y se les designaba a aquellos que por oficio criaban tórtolas: Un “Tortolero“ en cierto modo era también un místico. En España el principal asiento del apellido Tortolero es Andalucía, originario de Écija. Tortolero se formó como apellido compuesto con el linaje ‘De la Cerca’ (Tortolero de la Cerca). Los Tortolero se extendieron por el Nuevo Mundo, especialmente México, Venezuela y Puerto Rico.

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Capítulo 4

Orígenes

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Como muchas familias criollas, ambos apellidos, Morín y Tortolero, han sido documentados desde la época de la Inquisición, y actualmente el gobierno de España ha proclamado un acto conciliador, restableciendo su origen. [1]

Los antepasados ​​Morín, comerciantes canarios, se establecieron en Caracas en 1745. Durante el período colonial, los descendientes Morín trabajaron como ganaderos, y después de la Independencia (1821), sirvieron en las filas del ejército federalista luchando varios caudillos.

A diferencia de la genealogía de la familia Morín, los Tortoleros, según María Teresa Tortolero Rivero, se remontan al Toledo del siglo XIX. Pero el origen del apellido Morín tiene documentación en la Biblioteca Nacional de Venezuela y en los registros eclesiásticos del estado Guárico y del Distrito Capital de Venezuela. Se desconocen las actividades de los Tortoleros antes de su llegada a Venezuela, pero después de su emigración, eran trabajadores de caña y cafetaleros en Bejuma.

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Capítulo 5

Familia Morín

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En 1813 el cuarto tatarabuelo paterno, el “bachiller” José Calixto Morín Fuentes era el párroco de Lezama de Orituco, en la capital San Francisco Javier de Lezama (fundada en 1688), hoy Altagracia de Orituco en Guárico [2]. Su esclava María de Los Santos fue la cuarta tatarabuela de la familia Morín. Tuvo dos hijos de José Calixto, a quienes, según documentos bastimales, emancipó. Uno de sus hijos fue nuestro tercer tatarabuelo, Críspulo Morín. De la unión entre Narcisa Landaeta y él nació, entre otros, Venancio Antonio (1843-1929), conocido como El Tuerto por tener un ojo virengo. El bisabuelo Venancio Morín Landaeta fue un general federalista perteneciente al régimen Azul.

Venancio Antonio Morín Landaeta se casó con su prima hermana Andrea Fuentes Ramírez en 1870. De esta unión nacieron siete hijos: Luis Ramón, Críspulo, Jesús Antonio, Venancio, Sofía, Catalina y José Calixto. Salvo nuestro abuelo, José Calixto Morín Fuentes, todos sus hermanos se hicieron abogados. José Calixto estudió música; se desempeñó como director de orquesta en Altagracia de Orituco y fue compositor de valses y otros géneros musicales populares.

Posteriormente, de la unión de José Calixto Morín Fuentes (1892-1967) y Domitila Infante Hernández (1892-1985), nacieron nueve hijos: Calixto Eduardo (farmacólogo y filólogo), José Galdino (abogado y Doctor en Ciencias Políticas), Jesús María –apodado Chucho–(pedagogo y funcionario ministerial), Sofía del Carmen (asistente del director general de la Biblioteca Nacional de Venezuela), Venancio Enrique (comerciante), María Josefina –apodada Pipina–(ama de casa), Luis Eduardo (abogado), María de Lourdes–apodada Malula–(secretaria de colegio) e Isaura Inés (ama de casa).

La familia Morín Infante vivió en Altagracia de Orituco hasta 1944. En ese año, José Calixto Morín Fuentes fue abilitado al puesto de miembro de la Banda marcial de Caracas. Dos años antes, el hijo mayor Calixto Eduardo (1917-2000) y José Galdino (1920-1997) eran estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Calixto Eduardo disciplinó a su hermano José Galdino desde temprana edad a instancias de su padre José Calixto, quien se preocupaba por lo difícil que era controlarle. José Galdino y Calixto Eduardo se habían alojado con su tío Luis Ramón Morín Fuentes, hermano mayor de su padre José Calixto. Durante su estancia José Galdino sedujo al ama de llaves, quien dió a luz a un niño. Nuestro primo Luis Morín Loreto, hijo de Luis Ramón, adoptó al recién nacido y le dió el nombre de César Morín Padrón. Todo parecía algo normal. José Galdino se destacó en sus estudios de derecho, recibiendo su doctorado summa cum laude en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela, el 26 de julio de 1947. Su tesis se tituló “El Capital Humano”, basada en los principios del economista francés Frédéric Bastiat (1801-1850), miembro de la escuela liberal francesa y autor de La Loi. De allí José Galdino se destacó como litigante tanto en el derecho civil como en el penal. Nunca se involucró en la política venezolana.

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Capítulo 6

Familia Tortolero

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Los bisabuelos maternos fueron Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda. Todavía se desconoce el segundo apellido de la bisabuela materna, como también se desconoce la existencia de hermanos y hermanas. Se sabe, sin embargo, que el bisabuelo Elogio tuvo cuatro hermanos: José Antonio (quien murió en las guerrillas de Ezequiel Zamora), Tobías, Rosa Manuela y María José. Se cree que los hermanos trabajaban como agricultores.

Los Tortolero Cabreras poseían una hacienda en el estado Carabobo, llamada “el fundo (finca) de Marta López”, cerca de Bejuma. De la unión de Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda nació, entre otros, Rafael Eusebio Tortolero Ojeda (1893-1938). Rafael Eusebio se casó con Marcolina Rivero (1898-1937). Ellos heredaron la finca. De su matrimonio tuvieron cinco hijos: Lucía (ama de casa), Leopoldo (tendero), Rafael Eusebio (contratista), María Teresa (abogada) y Federico (representante farmacéutico). El abuelo Rafael Eusebio, sin embargo, tuvo una doble vida manteniendo a seis hijos ilegítimos, con quienes sus hijos legítimos nunca se trataron.

La abuela Marcolina Rivero murió a los 39 años por eclampsia, y un año después nuestro abuelo Rafael Eusebio Tortolero Ojeda murió a los 49 años por neumonía.

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Capítulo 7

María Teresa Tortolero Rivero

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María Teresa (1927-2011) tenía 11 años cuando quedó huérfana. Entre 1938 y 1944 asistió al Colegio de Lourdes de Valencia. El párroco Francisco Martínez, le facilitó el ingreso donde estuvo internada durante seis años. Luego estudió durante 2 años en el Liceo Pedro Guál tras lo cual empezó a trabajar como higienista en Valencia. Poco después obtuvo el título de secretaria en la capital del estado de Miranda, Los Teques, donde conoció y se casó con un emigrante ruso llamado Aleksander Sarayeff en 1949. A los pocos días del matrimonio, su esposo Aleksander desapareció.

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Capítulo 8

María Teresa y José Galdino

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En 1950, María Teresa Tortolero Rivero se traslada a Tacarigua donde conoce a José Galdino Morín Infante, cuando éste era jefe de personal en la Central Azucarera de Tacarigua. Aconsejada por José Galdino, María Teresa introdujo una demanda de divorcio. Sarayeff reapareció, la amenazó y su abogado presentó una orden judicial para que no se pusiera en contacto con ella. Luego, en 1951, por falta de recursos médicos y de incubadoras neonatales, José Galdino y María Teresa perdieron a su primer hijo prematuro de dos meses: Carlos Alberto. El bebé solo vivió unos días, fue un ‘shock’ traumático para ellos. Un año después, en marzo de 1952, a los 25 años, María Teresa se casa con José Galdino, de 32.

José Galdino compró una casa en un terreno de 12 hectáreas en las afueras de Guacara en Carabobo. El terreno estaba enmarcado entre la carretera a Guacara y la carretera a Caracas. Junto a la casa había una piscina cerrada. En esta residencia nacieron tres hijos: Alberto José (abogado), Ricardo Federico (autor y artista visual) y Andreína Teresa (abogada). Sus familias los visitaban a menudo. Luego los Morin Tortoleros cambiaron de residencia al municipio de Naguanagua en el mismo estado. En 1959, la familia Morín Tortolero se mudó por última vez a la urbanización Carabobo (una comunidad residencial en aquellos tiempos) en la ciudad de Valencia. Allí nacieron dos hijos más: María Teresa, apodada Bonnie (dramaturga, directora y profesora de actuación) y José Galdino (comerciante de importación/exportación).

Después de quince años de matrimonio en 1967, a instancias del sacerdote Simón Salvatierra [3], María Teresa fue electa a la Asamblea del Estado de Carabobo como representante de El Indio: partido populista, también conocido como Cruzada Cívica Nacionalista, fundado por seguidores del expresidente, dictador militar, Marcos Pérez Jiménez. Estaba especialmente orgullosa de ser la primera mujer asambleísta de su estado. Su esposo José Galdino, sin embargo, no estuvo de acuerdo, pues la familia Morín había sufrido prisión y tortura durante los seis años de la presidencia de Marcos Pérez Jiménez. Como resultado, ella renunció al cargo. Posteriormente, María Teresa abrió una boutique de moda importada en el anexo de su residencia y, una vez más, José Galdino desaprueba que sea tendera.

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Capítulo 9

El encanto de la superstición

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María Teresa se creía clarividente. Aquellos referidos por allegados al círculo de amistades venían a pedirle consejería espiritual. Ella, inspirada por el Teosofismo y los Rosacruces, ahondaba en sus estudios metafísicos. Asistía a reuniones espiritistas donde pedía apoyo en su propio desarrollo místico. José Galdino le atosigaba cuestionando su cordura. Sin embargo, José Galdino también practicaba una especie de ritual que combinaba magia blanca y negra con la asistencia de guías espirituales, entre sus propios clientes e íntimos conocidos. Éstos le aconsejaban en ocasiones sobre su destino y de cómo mantener enemigos a distancia mediante la práctica de curas fetichistas, tales como el asentar frente a un espejo redondo (sobre la mesa de noche) un vaso de agua amarrado en cinta negra con una tijera abierta sobre sus bordes.

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Capítulo 10

Separación y divorcio

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Si hay valor en una relación de pareja, la unión permanece, porque hay un entendimiento mutuo. Esto es posible siempre y cuando hayan historias compartidas sobre las cuales se manifiesta la confianza. Pero si la relación no puede encontrar una historia sobre la cual ponerse de acuerdo, la unión se destruye.

José Galdino y María Teresa no estaban preparados para lidiar con sus diferencias después de 16 años de matrimonio. José Galdino era un empedernido libérrimo y María Teresa, sin ser correspondida, se cansó de él, y de sus innumerables relaciones extra maritales. En cierto modo ambos sufrían conflictos existenciales: no sabían cómo lidiar ni con sus emociones, ni con sus defectos.

Para José Galdino, el divorcio era impensable, ya que amenazaba sus privilegios: El divorcio significaba la partición de bienes, lo cual no estaba dispuesto a hacer. A la hora de ser notificado en 1975 por el abogado de María Teresa, Ramón Padrino Príncipe, sobre la demanda de divorcio, su furia fue incontenible. Estaba inconsolablemente ofendido. Las causas de divorcio ante la ley le eran inaceptables, aún si fueran ciertas.

Conociendo las maniobras de José Galdino en divorcios contenciosos, María Teresa tuvo la perspicacia de bloquear la posible transferencia de los bienes conyugales. Como resultado, José Galdino casi arroja al abogado Padrino Príncipe por las escaleras de los tribunales.

La sentencia de divorcio se dió a duras penas en 1979, un año antes de José Galdino contraer nupcias con una estudiante de odontología y 25 años menor que él: Piedad Urán Cardona. La partición de bienes final no concluyó hasta 1985. José Galdino acusaba a María Teresa de ineptitud en su capacidad de administrase a sí misma. Aunque la sentencia de divorcio fue a favor de María Teresa, ella terminó por abandonar al abogado Padrino Príncipe y cedió a aceptar la representación de su propio hijo Alberto José, renunciando de gran parte de sus derechos conyugales. Agotada y convencida de que para ella no habría justicia en la separación de bienes, María Teresa prefería concentrarse en su independencia y futuro.

Por 10 años. entre 1975-85, en un aletargado curso de separación de bienes, María Teresa prefirió entregarse a terminar su educación. Mientras realizaba sus estudios, María Teresa se enamoró de su profesor de matemáticas, José “Piri” Valecillos Carrillo: un profesor de secundaria en Valencia, quince años menor que ella. A medida que María Teresa se preparaba para cumplir con los requisitos para matricularse en la facultad de derecho en la Universidad de Carabobo, Piri decidió postularse también. Antes de graduarse María Teresa terminó casándose con Piri, ambos graduándose con licenciatura de Derecho en 1992. María Teresa tenia 64 años de edad y su esposo Piri era de 49.

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Capítulo 11

Ironía de ironías

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Inexplicablemente, María Teresa y Piri se instalaron como abogados en el mismo despacho de su ex-esposo José Galdino y su hijo mayor Alberto José. María Teresa pensaba que sus sacrificios le otorgaban la autoridad de exigir ser parte del mismo despacho. Ella se concentró en la defensa de derechos de menores. Su matrimonio con Piri, sin embargo, no duró más de dos años. Para María Teresa éste matrimonio fue tan fatal como el que había tenido con José Galdino. Para 1996, en uno de sus momentos más vulnerables, María Teresa llegó a declarar que el divorcio de José Galdino había sido un error de su parte: Derrotada María Teresa comenzaba a delatar una especie de desorientación intelectual. ¿Era depresión? o ¿una etapa incipiente de Alzheimer?

Al cabo de los primeros diez años de matrimonio con Piedad Urán, José Galdino tenia sus propios conflictos matrimoniales. Desde 1993, Piedad Urán le pedía la disolución del acuerdo “pre” nupcial, el cual la obligaba a permanecer en su relación matrimonial, a no ser que ella optara por abandonar todos sus derechos de bienes acumulados durante el lapso del matrimonio, y en efecto de todo derecho ante la ley. José Galdino rechazó rotundamente su solicitud, aun cuando iba en contra de su propia seguridad. Al corto plazo de tres años, el propio destino se encargó de darle a Piedad la independencia que tanto añoraba.

Entre 1994-95, el deseo de Piedad Urán se hizo realidad con el deterioro de la salud de José Galdino, quien desarrolló síntomas del síndrome neurológico de Pick: entre períodos de ausencia motora e intelectual a la demencia total. Aunque inicialmente busqué su tratamiento, no pude ayudarlo mientras su esposa Piedad interfería. Un noviembre de 1996, a pedido de mi padre, regresé a los Estados Unidos para buscar tratamiento para mi propia salud donde residía. Pasados unos meses, José Galdino fue finalmente intervenido quirúrgicamente de una hemorragia cerebral consecuencia de un golpe en la cabeza, que no había sido tratado ni diagnosticado entre diciembre de 1996 y julio de 1997. Una vez dado de alta de cuidados intensivos, su ex mujer, mi madre María Teresa contó que percibió en su mirada impaciente la búsqueda de alguien que no estaba presente: No era ni Piedad ni ninguno de sus hijos cerca de él. Ella me implicaba. José Galdino murió de neumonía el 4 de agosto de 1997.

En 1998, María Teresa carecía de energía y concentración para seguir ejerciendo como abogada, y su hija Bonnie la instó a reconstruir su poesía que, según María Teresa, había sido quemada por su ex-marido José Galdino. De 2004 a 2005, María Teresa recompuso quince de sus poemas, incluidos algunos que datan de 1974-79, que se difundieron entre los miembros de la familia en una colección de poemas titulada Magia azul. Su poemario se incluye aquí seguido al epílogo de esta historia.

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Capítulo 12

Últimos años de María Teresa

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En 1999, a la edad de 72 años, María Teresa viajó a Europa por un mes, cumpliendo lo que había sido el sueño de toda la vida. Visitó a Madrid, París, Venecia y Roma. Durante el viaje, María Teresa recordó un momento, cuando tropezó camino a los tribunales hacían ya cinco años atrás: En el momento de consolarla, le pareció el más sincero de nuestros recuerdos. Días después, en el aeropuerto pidió posar frente a un espejo en el club privado de la línea aérea y dijo: “Espero devolver esta imágen a mi memoria.”

En 2004, la invité a celebrar su septuagésimo-séptimo natalicio en la ciudad de Nueva York . En este último viaje, conoció a David, mi esposo de nueve años, y a su madre, Eva, cuatro años mayor que ella. María Teresa la admiraba por su gran vitalidad. Al año siguiente, María Teresa es diagnosticada con Alzheimer.

En el 2009, María Teresa ya sufría de unas de las etapas mas avanzadas, por lo cual acordamos su cuidado permanente en un hogar especializado para el Alzheimer. Ya no era posible atenderla en su casa, donde su hija Andreína la había cuidado como principal soporte. Al igual que su hija Andreína, su hermano José Galdino no escatimó ningún esfuerzo en el cuidado de su madre. Su liderazgo fue ejemplar: Así como José Galdino estuvo de su lado durante sus dos divorcios, cuando él era sólo un adolescente, ahora mostró la misma lealtad.

María Teresa murió el 18 de Junio de 2011, a la edad de 81 años.

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Epílogo

Un viaje en el tiempo

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Al escribir este relato, reconozco mis limitaciones al tratar de comprender la vida tanto de padres como de abuelos, a quienes creímos conocer íntimamente, pero, to be honest, no era así. No podíamos saber realmente quiénes fueron, como tampoco quiénes fueron nuestros antepasados. Esta comprensión pone de relieve la evanescencia que define nuestras relaciones: Sólo apenas podemos tocar los bordes de nuestra existencia. Hay mucho que no puede decirse sobre la vida de otros como de la de nosotros mismos. El propio arrepentimiento, la vergüenza o la temeridad sólo censurarían su relato.

El reconocimiento de que todas las vidas sean imperfectas define la dignidad humana. El hecho de que no nos conozcamos o que no pudiésemos conocernos a nosotros mismos no es necesariamente predeterminado. Pero hay que advertir que una declaración emocional que no sea objetiva sólo serviría a deshonrar nuestra existencia. Sería un substituto incongruente para encubrir nuestras propias imperfecciones. Nuestras vidas deben, ante todo, celebrarse por nuestras diferencias sin prejuicio alguno. Bien sea que nos hayamos nutrido mutuamente o causado dolor es cuestión de tener una inexorable paciencia: Longanimidad [4]. Es el sentimiento ejemplarizante de perdonarnos por el dolor que hayamos causado buscando humildemente compasión por nuestras ignorancias. Aun cuando esperemos que nuestro legado sea favorable, no nos corresponderá saberlo, pues la vida continúa más allá de nosotros mismos: ¡La vida continúa!

María Teresa Tortolero Rivero a través de su vida. De izquierda a derecha: 1- En 1945 con el uniforme del Liceo Pedro Guál. 2- En 1954 durante su tercer embarazo, acompañada de su esposo José Galdino Morín Infante y seguida de su cuñado Chucho Morín Infante. 3- En 1992 luciendo toga y birrete con diploma y medalla tras graduarse de abogada. 4- En 2004 a la edad de 77 años en frente de su yerno David Lowenberger y de brazo a su madre, consuegra, Eva Lowenberger.

Editado por Billy Bussell Thompson

Notas de pié de página:

  • [1] Ref: http://www.exteriores.gob.es/Consulados/SANFRANCISCO/es/Consulado/Paginas/Articulos/Leynacionalidadespañolasefard%C3%ADes.aspx Este enlace reporta que el Congreso de los Diputados de España aprobaron en el 2015 el Proyecto de Ley, el cual concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en elsiglo XV. La norma suprime la necesidad de residencia española y no exige la renuncia a la nacionalidad anterior.
  • [2] Ref: http://lavozdeoritucohistorialocal.blogspot.com/2015/08/casa-amarilla-de-lezama.html?m=1 Este enlace menciona al “Bachiller” José Calixto Morin quien reportaba al Arzobispo de Venezuela, en el año 1813, el estado administrativo y progreso del Lezama. Por decreto las tierras todavía pertenecían a los nativos indios Guarinos de la región, quienes las cultivaban hasta ser desplazados a finales del siglo XIX.
  • [3] Ref,: https://issuu.com/academiahistoriacarabobo/docs/la_hora_de_las_tinienblas_homenaje_ as_tinienblas_homenaje_ La hora de las tinieblas, conmemora en 2010 el nacimiento del párroco Simón Salvatierra. Para efectos de nuestra biografía, es relevante informar que el reverendo Dr. Simón Salvatierra (1910-69) era natural de Bejuma: un sacerdote de la Arquidiócesis de la ciudad de Valencia, quien rompió con las normas de la iglesia al ser senador afiliado a un controvertido partido político. A mediados de los años sesenta nuestra madre mantuvo su consejo y estrecha amistad.
  • [4] Ref: https://dle.rae.es/longanimidad Según el Diccionario de la Real Academia Española, Longanimidad se define 1- como grandeza y constancia en las adversidades y 2- como benignidad, clemencia y generosidad. El término se utilizó por primera vez en el siglo XV: en su etimología proviene del adjetivo «longánimo» y del sufijo abstracto «idad» que indica cualidad, también procede del latín » longanimĭtas», una combinacion de los términos longus y animus.“Es una virtud o estado de ánimo que no se deja arrollar por los obstáculos o contratiempos que puedan surgir.

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Poemario de Maria Teresa

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Magia Azul

(Dedicado a sus hijos)

i

Cuando florezca en primavera
(junio 15 de 1974)

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Cuando florezca en primavera
hermosa flor de mi jardín,
te ofrezco en ella la vida entera
por que de pronto ...
se nos va al fin.

Cuido tu suelo, riego tus plantas
y dulces frutos darte quisiera
de mis campiñas de oro y plata
cuando florezca en primavera.

Hermosa flor de mi jardín
cruzo los valles, profundos mares
con sus alitas de querubín.

Dejo sus suelos y amados lares
pues ya su sabia no riega más
y las campiñas de sus cantares
deja su aroma y al fin se va.

Allá a lo lejos de verdes valles
en que yo soñé,
y esa la meta de mis andares
allá tus plantas que tanto amé.

ii

Alas al viento
(junio 15 de 1974)

[Poema escrito y anexo por su hija Bonnie Morín Tortolero]

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Nacimos libres
cual amapolas sin alas
con la inquietud innata
de remontar escalas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
emprendemos el vuelo ...
¿En qué aposento amargo
dejará su anhelo,
aquel que encubra sus ojos un velo
y el corazón el destello
de afrontar el mundo
cual ufano cielo?

*

[Alas al viento, escrito por Maria Teresa Tortolero Rivero en respuesta al mismo poema de su hija Bonnie]

*

... sigue su raudo vuelo
con el paso de su sino
que ancho y largo es el camino
y al primer paso ha caido,
avecilla mal herida:
levanta tus ojos al cielo,
no temas más al destino
que es de cobardes la huida
cuando el amor es divino.

iii

Ven a mí
(junio 30 del 2004)

*

Alma mía , ven a mí
si es que me amas.
Te estoy esperando.
No te hagas de rogar,
por que yo te amo
y sufro por no verte.

Me hace falta la luz
de tu mirar
para seguir viviendo,
por que aparecistes en
mi camino
para amarte hasta 
la eternidad.

¡Qué absurda es la vida
en algunos casos!,
donde no hay correspondencia,
no hay nada que esperar.

Dejar que las cosas sigan
su camino y nada más,
dejar todo en su lugar.
Se impone el olvido
y así será.

iv

Vive por ellos mi bien
(abril 9 del 2004)

*

De la estrechez de la forma
surge el principio de bien,
el bien de mis amores,
el bien de mi querer.

Sintiendo cuanto les amo
vive por ellos mi ser.
Es cuanto tengo,
es cuanto soy.

Sin ellos no sería nada.
Vive por ellos mi bien.
Les amo, les amo.
Gracias a mi creador,
amar es vivir.

v

No quiero, no quiero
(abril 14 del 2004)

*

No quiero forzar las barreras.
No quiero tener en mis sueños quimeras,
alentando la ilusión por un falzo amor,
tan frágil como brizna de paja en el viento.

¡Qué más quisiera borrar,
todo recuerdo ingrato de su vida,
qué más quisiera,
con la fuerza de este amor
que llevo indeleble en mi ser,
como un reto al destino:
Ése que jugó con nosotros
como si fuéramos niños!

vi

No te apartes de mi camino
(mayo 11 del 2004)

*

Pon en mi alma tu fuerza creadora
para cantarte con embeleso
todo lo que mi alma añora.
Ávida de tu consuelo
tu presencia implora.
Plena mi alma con tu amor divino
y no te apartes de mi camino.

vii

Soñé
(mayo 11 del 2004)

*

Soñé que era una diva
del bel canto
que con devoción
cantaba a mi Creador.
Era este soñar despierta
que me acompaña desde niña
con una dulce melodía,
dentro de mi alma,
que sin saber canto todavía. 

viii

Se hace un sueño realidad
(enero 26 del 2004)

*

Lo que fué para mi una lisonja
fué para otros un atrevimiento total.
Yo no juzgo, sólo sopeso las acciones.
El hombre no está en su lugar.
Él vive soñando.
Una manera de pasar el tiempo.
Mientras se limita a soñar
no le hace daño a nadie.
Sólo con sus sueños está,
y a manera de vivir soñando
se hace un sueño realidad.

ix

La más bella entre las bellas
(septiembtre 11 del 2004)

*

Era bella, la más bella entre las bellas,
de nariz respingona y fina,
de labios delgados y expresivos
con unos ojazos de cielo
que sonreían al mirar
y con una voz dulce que invitaba a cantar,
Yo cantaba con ella
a la sombra de un ventanal
y mientras cantaba
los pájaros venían 
y se ponían a cantar.

La canción que ellos oían ,
pajaritos mañaneros,
que venían a su ventana,
cantando en la mañana
para despertar el día.

Mamá se sonreía
y entre cantos me decía:
"Tú eres una pajarita más,
mi niña buena, mi niña inteligente.
Habrá que educarte bien
para que, entre vuelo y vuelo,
tus sueños se hagan realidad,
para que, entre sueño y sueño,
aprendas a volar.

x

Ausencia
(junio 13 del 2005)

*

Cuánto encierra la ausencia
angustias y sin sabores
por el que espera al ausente
que nunca llega, dejando dudas
al que espera desesperanzado
por no saber de su amado;
qué le ha pasado.
Hay que llenarse de paciencia
con un amor singular
y saber esperar
que Él se haga presente
con su amor de siempre.

xi

Del cielo bajó un ángel
(junio 30 del 2004)

*

Del cielo bajó un ángel
cargado de luz
y sus ojos como dos luceros
penetraron en mi alma
y se adueñaron de mí.

Pero estoy sola y triste
por que sin Él no sé vivir.
¿Qué se ha hecho mi ángel amado?
¿Dónde se ha ido?
¿Con quién está?
Aprende a vivir.
Yo te esperaré.
Sabré esperar.
Tu volverás a mí.
Te hare feliz
por que te amo.

xii

Por que te ví
(marzo de 1978)

*

¿Por qué te ví para quererte?
¿Por qué te amé
para vivir ausente?
¡Qué destino tan cruel!
Amarte tanto
sin saber si soy amada
y soportar estar distante.
No puedo comprender:
¿Qué se hizo de ese amor
de un alma enamorada
que ví brillar en su mirada?

xiii

Mirar quisiera
(marzo de 1978)

*

Errante voy entre las sombras
y como al ciego mirar quisiera,
mirando y viendo entre las cosas
donde no llega la luz del día;
mirando entre las cosas
hasta encontrar el alma mía.

Al cielo pido en su piedad infinita
se apiade de mi dolor acerbo,
pues si sufro por creerme diosa,
tambié sufro por sentirme sola;
pena que a mi alma roba
todo el encanto de su gloria.

xiv

Un alma grande me diste
(julio de 1979)

*

Una alma grande me diste
pues cabe un mundo en mi pecho,
sin embargo, vago triste
con el corazón desecho,

Como paria en el desierto,
de mi alma peregrina,
siento el punzar de la espina
y la duda de lo incierto.

Solitario etá mi nido.
Sólo ausencia existe en él.
¿Por qué señor tanto olvido,
por qué tanta hiel,
si mi hiciste para amar
y a Ese Amor quiero ser fiel?

xv

Como magia azul
(julio 9 del 2004)

*

Ya verás como el
águila real en raudo vuelo
al infinito alcanzará.

Ya verás como a todo lo amado
como Magia Azul
a ti vendrá.

Ya verás que la magia del amor
transforma al corazón,
da fuerzas a vivir,
el Sueño Aquel, tan esperado,
¡de amar y ser amado!

Herta Lager Kane

January 6, 2022

Introducción

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Edited by Billy Bussell Thompson

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Foto proporcinada por la hija de Herta, Vivien Kane.

Herta Lager Kane (1928-2021) nació en Viena. Con su familia, llegó a la ciudad de Nueva York en 1941, a través de la Suiza, huyendo de la persecución nazi.

Herta comenzó su educación en el Fashion Institute of Technology y Cooper Union for the Advancement of Science and Art, School of Art and Architecture, antes de obtener un B.F.A. en Diseño Gráfico y una M.F.A. en Pintura de la Universidad de Buffalo.

Herta inició su carrera como profesora adjunta de pintura en la Universidad de Buffalo, luego dedicando su vida como profesora de diseño gráfico en el State University College de Buffalo. Han sido expuestos del arte plástico de Herta, sobre un estilo formalista de abstracción geométrica, sus pinturas y dibujos constructivistas en la Galería de Arte Albright Knox, el Centro de Arte Burchfield Penney, el Centro de Arte Contemporáneo Hallwalls y varias cooperativas locales alternativas dedicadas a la investigación y el desarrollo de videos para el teatro y la televisión.

En su trabajo, Herta buscó una nueva dirección en su representación del espacio pictórico, resultante del gran legado de nuestro mentor Seymour Drumlevitch. En sus propias palabras, Herta aspiraba a llegar al poder “… de una ambigüedad elusiva y mística”.

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Una elegía

Herta siempre denotaba una generosa calidez y profunda comprensión del ser humano. Incluso cuando éramos conscientes de nuestra fragilidad, en aquellos momentos de angustia, no teníamos que decir mucho para asegurarnos que todo estaría bien. En el silencio y distancia, nos apoyamos con una sensación consciente de lo extraordinario, a veces incluso con un jocoso donaire de lo incomprensible del destino.

Desde que conocí a Herta en 1975, como profesora de pintura en la Universidad de Buffalo, ella compartió su riqueza de conocimientos y siempre me animó con mucho entusiasmo. Cuidó de mi bienestar hasta que ya no pudo. Nuestra amistad atestigua el hecho de que nadie tiene control sobre su destino, aunque nuestro amor persistió más allá de dichos límites.

En la confianza de Herta, en la labor de ser un artista visual y sobrevivir a las innumerables incertidumbres de una carrera profesional, encontré respuestas para saber manejar lo que el destino brindara.

Su humanidad, dignidad e inteligencia fueron una fuente de inspiración para todos nosotros, quienes tuvimos la suerte de conocerla. Más que mentora, Herta se convirtió en una fiel amiga. Nadie más podría ocupar su lugar en mi corazón.

Le debo a Herta mi posición, no sólo en la madurez emocional sino también intelectual. Sin ella, sería otro; a ella le debo el espíritu de ser auténtico y reflexivo.

R.F.M.

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In Memoriam Herta Lager Kane

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 El destino

      De las lágrimas, el destino y el azar nos dibujaron una sonrisa, 
como de los fracasos nos trajeron un consuelo.
Miramos hacia arriba después de tropezar
y al tocar fondo,
confiamos en alzarnos.
      En la soledad encontramos nuestra compañía, 
y al ayudar a otros, 
fuimos ayudados.
Incluso en la búsqueda de la perfección,
conocimos nuestras fallas.
      En la brevedad de cada instante
nada parecía descansar para ser poseído.
Cuando nos maravillamos del gran arco del tiempo,
Este nunca expira  
aun ante la desesperanza.
      Los flujos y reflujos de las diosas, las tres Moirai y Tyche,
en sus excesos de sabores y sinsabores,
no nos impedirán seguir adelante,
aunque nos encontrásemos conscientes 
de nuestras imperfecciones.

Ricardo F Morin, December 29, 2021, coautor Billy Bussell Thompson

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Herta’s Art

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 49 5/8 7/8 “x 50”, Donación del artista a Burchfield Penny Art Center Collection 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 57 7/8 “x 37 5/8”, Donación del artista a la Colección Burchfield Penny Art Center, 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), obra sobre papel titulada “Sin título”, Acrílico y collage sobre papel, 10 1/2 “x 10 1/2”. Donación de Arts Development Services, Inc., 1978 a la Colección Burchfield Penny Arts Center, 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Lager-Kane (1928-2021) Artista estadounidense nacida en Austria, obra sobre papel, “Sin título”, 1978; rotulador acrílico y con punta de fieltro sobre papel de dibujo, 10 “x 21”, Gift of the Arts Development Services, Inc., 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/artwork/object:1978-006-012-untitled/

Recuerdos de Herta

January 6, 2022

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Foto proveída por la hija de Herta, Vivien Kane

En el verano de 1975 tomé un taller de pintura bajo la instrucción de Herta en la Universidad de Buffalo: A partir de ese momento evolucionaron los lazos de nuestra amistad. La sabiduría de Herta provenía de su propia vitalidad; su curiosidad parecía ilimitada. Exploraba temas de diferente índole, desde el arte informático hasta la caligrafía japonesa. Todo esto la realzó como artista. Como maestra que trataba con estudiantes, tenía poca paciencia y muchos de ellos se sentían intimidados por sus exigencias. Lo más memorable es que me enseñó que un artista tenía que evocar el significado que se esconde detrás de cada imagen. El arte no era una evolución progresiva; nada era nuevo: todo ya estaba hecho; el imperativo era hacer algo significativo.

Herta se identificó con las historias que compartí sobre mi familia y especialmente sobre mi madre. También me contó historias sobre sus propios padres, particularmente sobre cuánto admiraba a su padre. A través de los años, la lealtad de Herta fue constante. Ella instaba atenta como una madre. Siendo 26 años mayor que yo, me preguntaba por qué quería pasar tanto tiempo con ella. Respondí que la gente de mi edad me aburría.

El último semestre de mi tercer año, Herta me invitó a almorzar con su esposo Ernest, un cardiólogo en el Hospital de Administración de Veteranos al lado de la universidad. Esa mañana, algunos estudiantes habían prendido fuego afuera de mi puerta. Llamé a la policía de la universidad pero no acusé a nadie. Más tarde le conté a Herta lo que había sucedido. Ella y su esposo me aseguraron que todo estaría bien. Esa tarde escuchamos la música de Handel y Brahms, hablamos sobre la poesía de las matemáticas y discutimos las polémicas de la antropología del arte. Esa noche no volví a mi dormitorio universitario, sino que me quedé con un estudiante de arquitectura polaco: Jurek Pystrak me invitó a quedarme con él hasta que se arreglaran las cosas. Poco sabía lo importantes que llegarían a ser Herta y Jurek.

Mientras estudiaba para los exámenes finales, alguien que no conocía se me presentó. Parecía que había sido mi guardaespaldas desde el momento del incendio en el dormitorio. Nunca supe por qué me vigilaba. Más tarde, Herta comentó: “… la universidad debió haber hecho un balance de lo laxo que era su sistema de seguridad”.

Después de que me fui a Yale para realizar estudios de posgrado y Jurek se mudó a Berlín, Herta y yo nos mantuvimos en contacto. A veces nos encontrábamos en Manhattan e íbamos a museos y galerías. Después de haber terminado mis estudios en Yale, trabajé como escenógrafo en Manhattan. En 1988 visité Herta en Buffalo. Su esposo Ernest había muerto dos años antes. Herta y yo fuimos a la función inaugural de Abingdon Square de María Irene Fornés (1930-2018) en el Studio Arena Theatre. Esa noche, Herta y yo tuvimos la oportunidad de hablar con ella (yo había realizado la escenografía de tres de sus obras, que se habían estrenado en la ciudad de Nueva York). De nuevo en 1989, visité Herta en Buffalo; allí asistimos a una retrospectiva del pintor Seymour Drumlevitch, quien había sido nuestro consejero académico, mentor artístico y amigo.

En 1992, Herta asistió a mi primera exposición solista de pinturas en Manhattan. Aunque no la vi entonces, nos mantuvimos en contacto por teléfono. Karl, la pareja de Jurek en Berlín, le dijo a Herta que Jurek había muerto de SIDA en 1984. Esto nos sorprendió a ambos; explicaba por qué no habíamos tenido noticias de Jurek durante ocho años. Herta fue fundamental para conectarnos con el pasado de Jurek. Luego, Karl visitó mi estudio de pintura en Tribeca. Posteriormente, invitó a Herta a un crucero para pasar una noche en el Rin y conmemorar su inminente muerte (éste había descartado mi optimismo sobre el tratamiento antirretroviral como un sentimentalismo misionero). Le dije a Herta que la perspectiva de Karl era totalmente fatalista.

Cuando conocí a Herta por primera vez, intuí que ella estaba luchando contra la depresión. Más tarde supe que gran parte de su búsqueda de afecto no había sido correspondida. Su esposo también estaba luchando contra la depresión, habiendo intentado suicidarse si no hubiese sido por su esposa. Luego ella lo cuidó durante un largo período de enfermedad. Después de su muerte, su círculo de amigos se redujo. Ella pensó que no era bienvenida por otras parejas. En esos años, Herta estaba sola y plagada de culpabilidad. Desconcertada, llamaba a mi puerta a altas horas de la noche, mucho después de la medianoche, pidiendo apoyo. Ahora, en la década de los 90, nuestros papeles se invirtieron: Ella venía en mi ayuda, alimentando mi optimismo y ayudó a recuperarme del suicidio de mi pareja de tres años.

Luego, en la primavera de 2005, Herta conoció a David, mi pareja durante cinco años. Mientras caminaba hacia la avenida para ayudarle a ella a tomar un taxi, me dijo que sólo deseaba haber conocido a alguien como David por sí misma. Su declaración no me sorprendió, aunque tocábamos el pasado por sus bordes. Comprendí que David le recordaba su deseo de haber conocido durante su vida a alguien de igual sensibilidad.

En mayo de 2008, David y yo asistimos a la celebración de su octogésimo natalicio en Filadelfia. Conocimos a toda la familia, incluidos sus nietos. Antes del festejo, Herta me había confiado a menudo sus inseguridades acerca de ser abuela. Ella cuestionaba cómo la percibían sus nietos y yerno, de si fuese aceptada por ellos. Más que nunca estaba consciente de su acento alemán, aunque lo glorificase como una distinción sofisticada. Estos fueron años importantes para Herta, pero la carga de sentirse desplazada en una nueva vida pesaba mucho sobre sus hombros.

En 2011 mi madre murió de Alzheimer a los 84 años. Durante los años anteriores le había mencionado a Herta que solía llamar a mi madre en Venezuela para leerle Don Quijote. De vez en cuando mi madre reaccionaba con sonidos guturales, que yo tomaba por afirmaciones de risa. Durante estas conversaciones, comencé a tomar conciencia de las propias dificultades de Herta en su percepción de la realidad. Ella se agitaba fácilmente. A menudo se sentía incomprendida. Desencadenaba eventos pasados, como si estuviesen ocurriendo en el presente. Le escuché en silencio, esperando que pudiese recuperar la calma. Traté de interesarla en otros asuntos. ¿Seria esta la razón por la cual me dijera que era importante para nosotros estar en contacto? A partir de entonces traté de llamarla hasta que ya no fue posible. Después de lo que pareció ser un largo período de silencio, su hija Vivien me llamó para informarme que Herta necesitaba la atención de una guardería las 24 horas. David y yo condujimos desde Manhattan para visitarla en Pensilvania. En 2016 Herta todavía podía hablar. Creí que se acordaba de mí hasta nuestra despedida, cuando dijo lo agradable que había sido conocerme.

Durante nuestra visita, Herta parecía alerta. Después de mostrarle fotografías de nuestro hogar en Fort Lauderdale, hizo varios comentarios extravagantes. Con descaro, criticó los cojines que parecían donas y estaban completamente fuera de sitio. Su ingenio parecía tan perspicaz como siempre. Pero luego nos contó sus recomendaciones para la escuela de posgrado, en la que —para mi horror— me había llamado del calibre de Leonardo da Vinci. El caso es que a ella le encantaba ser polémica.

El verano antes de su muerte, Herta estaba mucho más limitada en movimiento y habla; se veía apática, aunque sonreía a menudo con lo que parecía ser un dejo de resignación. Hubo un momento de bromas entre nosotros, cuando ella repentinamente frunció el ceño con una mirada furtiva y pícara. Nos sonreímos con asombro y ella jadeaba de regocijo. Seguido esto, Herta hizo un gesto, con las manos alrededor de la boca, como si preguntase por qué requería de mi bigote. Luego le mostré uno de mis cuadros geométricos. Ella lo miró, alzó sus cejas abriendo los ojos ampliamente y dijo “¡BIEN”! Me conmovió su aprobación. Ella parecía estar al mando. Mientras tanto seguía saboreando su helado de vainilla, jugando sin rumbo fijo con la cucharilla, y se negaba a dejar que nadie le ayudara. Cuando nos despedimos, mencionamos que regresaríamos en la primavera, y ella dijo con la misma expresión facial: “¡BIEN”!

Los recuerdos de la pérdida de un ser querido son dolorosos, precisamente porque nos amamos. Aceptar su pasado con humildad es la única opción por su pérdida. Es indiscutible que abrazamos nuestra existencia a través de sus recuerdos. El duelo es el momento que nos exige soportar el sufrimiento con paciencia.

De espaldas a Times Square en 1998

Escrito por Ricardo Morin y editado por Billy Bussell Thompson