«Morín + Tortolero»

January 19, 2022

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Reconocimientos

Reconozco los aportes brindados a lo largo de ocho años por mis hermanos Alberto José, Andreína Teresa, Bonnie María Teresa y José Galdino, a quienes agradezco por salvaguardar la memoria de la familia. También doy las gracias a nuestro primo Eduardo Morín Brea, hijo de nuestro tío Calixto Eduardo Morín Infante, por su resumen biográfico de la familia Morín. Por igual debo al tío Calixto Eduardo su guía al inicio de mi estudios universitarios en los Estados Unidos. Como a él, debo a mi padre José Galdino Morín Infante los alicientes que lo hicieron posible allí. Asimismo manifiesto mi gratitud y afecto hacia nuestra madre por su calidez y optimismo. De igual manera honro a todos los primos y tíos tanto de la familia Morín como de la familia Tortolero, quienes ayudaron con la investigación genealógica. Estoy especialmente endeudado con Ala Gaidasz Salamaja de Tortolero, viuda del hermano de nuestra madre, Federico Tortolero Rivero, y con su difunda hermana Lina Angelina Gaidasz Salamaja de Pystrak. Y por final, digo gracias por el apoyo de mi amigo y editor más leal, el profesor emérito, Billy Bussell Thompson, Ph.D.

Ricardo Federico Morín , Fort Lauderdale, enero 20, 2022 .

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Dedicado a mis hermanos y hermanas

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Capítulo 1

El inexorable paso del tiempo

“¿Cómo hace uno un viaje en el tiempo a manos de sus antepasados? En cierto modo uno viene a hacer el papel de su guardián.”

Ricardo F. Morín

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La diversidad genética es innata a la condición humana. La figuración de que unos animales sean más diversos que otros es una interpretación tan limitada como subjetiva. La forma más adecuada de ver nuestros orígenes sería como lo describía un amigo andaluz: “. . .es como buscar parientes de todo el mundo”. Ciertamente, busco enmarcar las historias de mis padres a través de sus antepasados, para desarrollar una biografía, la cual vaya más allá del mero listado de fechas y lugares a definir los posibles vínculos entre costumbres y modos de pensar. Mas no puedo decir adónde me llevará esta narración.

Hace unos años, me hice una prueba del ADN a través de Ancestry y 23andme. Los resultados mostraron que el 40% de los marcadores eran de origen español y portugués. El 60% restante eran no ibéricos: de Europa, África y del Nuevo Mundo.

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Capítulo 2

Hacer conciencia

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Conocernos a nosotros mismos implica la necesidad de comprender las influencias que afectan nuestra conciencia: de quiénes somos y de dónde venimos. Aunque estamos limitados a corto plazo—en su comprensión, porque no tenemos un control absoluto de nuestras facultades. Es importante, más que nunca en la historia humana, conocer nuestros orígenes hasta donde podamos. La noción del autoconocimiento es una necesidad intrínseca e ineludible. ¿De qué otra manera podemos reflexionar sobre nuestro carácter humano, tanto sobre nuestras imperfecciones como sobre nuestras aspiraciones, si no distinguimos entre variabilidad y naturaleza cambiante?

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Capítulo 3

Etimologías y toponímicos

“El estudio etimológico científico moderno se basa en los métodos y hallazgos de la lingüística histórica y comparativa, cuyos principios básicos fueron establecidos por lingüistas durante el siglo XIX”.

Encyclopedia Britanica, 2021. Traducción mía.

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La comprensión de la etimología de los nombres propios y sus ubicaciones geográficas se derivan de la lingüística comparada, como una forma de clasificar a las personas en grupos, por ocupación, lugar de origen, clan, parentesco, adopción y características físicas.

El apellido Morín deriva del francés antiguo Moré, apodo del ‘moro’ o moret. En sus formas diminutivas significa ‘negro’ o ‘marrón oscuro’, o un bereber del noroeste de África. El término fue utilizado por los europeos cristianos para designar a los habitantes islámicos del Magreb, la Península Ibérica, Sicilia y Malta durante la Edad Media: El término moro se aplicó indistintamente a árabes, bereberes e íberos arabizados. El apellido Morín se asoció con los moros de España. En el siglo VIII los árabes entraron en la Península Ibérica y permanecieron como fuerza política de algún modo hasta 1492, con la caída de Granada. El apellido Morín se encuentra principalmente en la provincia de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, y en menor medida en Madrid y Salamanca.

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El apellido Tortolero proviene de la región de Lombardía. El término parte de la denominación dada a las palomas del género Columbina, “tórtola” o “tortolita”, que proviene del latín turtur, probablemente una onomatopeya. Desde sus orígenes en la antigüedad, el nombre Tortolero era asociado con la mitología divinatoria por su habilidad de enviar mensajes, entre otras cualidades, y se les designaba a aquellos que por oficio criaban tórtolas: Un tortolero en cierto modo era también un místico. En España el principal asiento del apellido Tortolero es Andalucía, originario de Écija. Los Tortolero se extendieron por el Nuevo Mundo, especialmente México, Venezuela y Puerto Rico.

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Capítulo 4

Orígenes

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Como muchas familias criollas, de ambos apellidos, Morín y Tortolero, encontramos documentación desde la Inquisición en adelante. En 2015, el gobierno español ofreció devolver la ciudadanía a las familias que la habían perdido por expulsión forzosa.[1]

La familia Morín, comerciantes canarios, se instaló en Caracas en 1745. Durante el período colonial, sus descendientes trabajaron como ganaderos, y luego, después de la Independencia (1821), sirvieron en el ejército federalista luchando contra varios caudillos.

Los Tortoleros, en cambio, según María Teresa Tortolero Rivero, se remontan al Toledo del siglo XIX. El apellido Morín se puede rastrear a través de documentación en la Biblioteca Nacional de Venezuela y de registros eclesiásticos tanto en el estado Guárico como en el Distrito Capital de Venezuela. Antes de su llegada a Venezuela se desconoce el oficio de la familia Tortolero, pero luego trabajaron como cañeros y cafetaleros en Altos de Reyes.

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Capítulo 5

Familia Morín

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En 1813 el cuarto tatarabuelo paterno, el “bachiller” José Calixto Morín Fuentes era párroco de Lezama de Orituco (fundada en 1688), hoy Altagracia de Orituco en Guárico [2]. Su esclava María de Los Santos fue la cuarta tatarabuela de la familia Morín. Ésta le dio dos hijos a José Calixto, quienes, según las actas de bautismo, fueron emancipados por él. Uno de sus hijos fue nuestro tercer tatarabuelo, Críspulo Morín. De la unión entre Narcisa Landaeta y él, nació Venancio Antonio (1843-1929), conocido como El Tuerto. El bisabuelo Venancio Morín Landaeta fue un general federalista perteneciente al régimen Azul.

Venancio Antonio Morín Landaeta se casó con su prima hermana Andrea Fuentes Ramírez en 1870. De esta unión nacieron siete hijos: Luis Ramón, Críspulo, Jesús Antonio, Venancio, Sofía, Catalina y José Calixto. Salvo nuestro abuelo, José Calixto Morín Fuentes, todos sus hermanos fueron abogados. José Calixto estudió música; se desempeñó como director de orquesta en Altagracia de Orituco y fue compositor de valses y otros géneros.

Posteriormente, de la unión de José Calixto Morín Fuentes (1892-1967) y Domitila Infante Hernández (1892-1985), nacieron nueve hijos: Calixto Eduardo (farmacólogo y filólogo), José Galdino (abogado y Doctor en Ciencias Políticas), Jesús María–apodado Chucho–(educador y funcionario ministerial), Sofía del Carmen (asistente del director general de la Biblioteca Nacional de Venezuela), Venancio Enrique (comerciante), María Josefina–apodada Pipina–(ama de casa), Luis Eduardo (abogado), María de Lourdes–apodada Malula–(secretaria de colegio) e Isaura Inés (ama de casa).

La familia Morín Infante vivió en Altagracia de Orituco hasta 1944. En ese año, José Calixto Morín Fuentes fue habilitado al puesto de miembro de la Banda marcial de Caracas. Dos años antes, el hijo mayor Calixto Eduardo (1917-2000) y José Galdino (1920-1997) eran estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Calixto Eduardo se hizo cargo de su hermano a pedido de José Calixto, a quien le preocupaba lo difícil que era disciplinarlo. José Galdino y Calixto Eduardo se habían alojado con su tío Luis Ramón Morín Fuentes, hermano mayor de su padre José Calixto. Durante este tiempo José Galdino sedujo al ama de llaves, quien dio a luz a un hijo suyo. Nuestro primo Luis Morín Loreto, hijo de Luis Ramón, adoptó al recién nacido y le dió el nombre de César Morín Padrón. José Galdino estudió derecho egresando summa cum laude de la Universidad Central de Venezuela el 26 de julio de 1947. Su tesis doctoral, titulada “Capital humano”, estudió los principios básicos de los derechos humanos aclarados por primera vez por Frédéric Bastiat (1801-1850). A partir de entonces, José Galdino se destacó como abogado litigante tanto en casos civiles como penales. Nunca se involucró en la política venezolana

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Capítulo 6

Familia Tortolero

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Los bisabuelos maternos fueron Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda. Todavía se desconoce el segundo apellido de la bisabuela materna, como también se desconoce la existencia de hermanos y hermanas. Se sabe, sin embargo, que el bisabuelo Elogio tuvo cuatro hermanos: José Antonio (quien murió en las guerrillas de Ezequiel Zamora), Tobías, Rosa Manuela y María José. Se cree que los hermanos trabajaban como agricultores.

Los Tortolero Cabrera poseían una hacienda en el estado Carabobo, llamada “el fundo de Marta López”, en Altos de Reyes. De la unión de Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda nació Rafael Eusebio Tortolero Ojeda (1893-1938). Rafael Eusebio se casó con Marcolina Rivero (1898-1937). Ellos heredaron la finca y tuvieron cinco hijos: Lucía (ama de casa), Leopoldo (tendero), Rafael Eusebio (contratista), María Teresa (abogada) y Federico (representante farmacéutico). El abuelo Rafael Eusebio, sin embargo, llevó una doble vida manteniendo a seis hijos ilegítimos, que nunca se involucraron con los suyos legítimos.

La abuela Marcolina Rivero murió a los 39 años por eclampsia, y un año después nuestro abuelo Rafael Eusebio Tortolero Ojeda murió a los 49 años por una neumonía.

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Capítulo 7

María Teresa Tortolero Rivero

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María Teresa (1927-2011) tenía 11 años cuando quedó huérfana. Entre 1938 y 1944 asistió al Colegio de Lourdes de Valencia. El párroco Francisco Martínez, le facilitó el ingreso donde estuvo internada durante seis años. Luego estudió por 2 años en el Liceo Pedro Gual tras lo cual empezó a trabajar como higienista en Valencia. Poco después obtuvo el título de secretaria en Los Teques, estado Miranda, donde conoció y se casó con un emigrante ruso, Aleksander Sarayeff, en 1949. A los pocos días del matrimonio, éste desapareció.

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Capítulo 8

María Teresa y José Galdino

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En 1950, María Teresa Tortolero Rivero se muda a Tacarigua donde conoce a José Galdino Morín Infante, cuando éste era jefe de personal en la Central Azucarera de Tacarigua. Aconsejada por él, introdujo una demanda de divorcio. Sarayeff reaparece con amenazas contra ella, y José Galdino lo somete a una medida cautelar que le impide contactarla. Luego, en 1951, por falta de recursos médicos y de incubadoras neonatales, José Galdino y María Teresa pierden a su primer hijo, dos meses prematuro (Carlos Alberto). El niño vivió sólo unos pocos días. Un año después, en 1952, María Teresa, a los 25 años, se casa con José Galdino, de 32.

José Galdino compró una casa en un terreno de 12 hectáreas en las afueras de Guacara. El terreno, enmarcado entre la carretera a Guacara y la autopista a Caracas, tenía una casa con piscina cerrada. En esta residencia nacieron tres hijos: Alberto José (abogado) en 1953, Ricardo Federico (autor y artista visual) en 1954 y Andreína Teresa (abogada) en 1955. Las familias de sus padres les visitaban a menudo. Luego los Morin Tortolero cambiaron de residencia al municipio de Naguanagua. Allí nació María Teresa, apodada por su familia Bonnie (dramaturga, directora y enseñante) en 1958. En 1959, la familia Morín Tortolero se mudó por última vez a la urbanización Carabobo en Valencia. Allí nació José Galdino (comerciante de almacenamiento para la importación y exportación) en 1960.

Después de quince años de matrimonio en 1967, a instancias del reverendo Dr. Simón Salvatierra [3], María Teresa se presentó como candidata a la Asamblea del Estado de Carabobo y posteriormente fue elegida para la misma. Su esposo José Galdino la obligó a renunciar al cargo debido a la historia de persecución del líder del partido, Marcos Pérez Jiménez, a la familia Morín. Posteriormente, María Teresa abrió una boutique y, una vez más, su marido desaprueba su condición de tendera.

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Capítulo 9

El encanto de la superstición

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María Teresa se creía clarividente. Las personas referidas por amigos cercanos a menudo acudían a ella en busca de consejo espiritual. Inspirada en el Teosofismo y la orden Rosacruz, se adentró en los estudios metafísicos. Buscando consejo para su propia iluminación, frecuentaba sesiones de espiritismo. José Galdino cuestionaba su cordura. Él, a su vez, practicaba sus propios rituales de magia. Sus clientes y amigos le daban consejos sobre cómo mantener a raya enemigos, las raíces de su propio destino y los principios para lanzar hechizos.

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Capítulo 10

Separación y divorcio

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Los matrimonios permanecen intactos por mutuo entendimiento. Tal unión es posible siempre que hayan historias compartidas. Pero sin confianza las relaciones se desmoronan.

José Galdino y María Teresa no pudieron hacer frente a sus diferencias. Después de 16 años de matrimonio, José Galdino seguía siendo un mujeriego empedernido, y María Teresa, sintiéndose no correspondida, se cansó de él y sus aventuras. En cierto sentido, no conocían sus propias emociones y deficiencias.

Para José Galdino, el divorcio estaba fuera de discusión: una amenaza para su estatus y sus finanzas. Según la ley venezolana, el divorcio significaba dividir los bienes; algo que él no estaba dispuesto a hacer. Cuando fue notificado en 1975 de la petición de divorcio de su esposa, su furor se volvió incontrolable.

Sabiendo cómo maniobraba su esposo en los casos de divorcio, María Teresa bloqueó cualquier posible transferencia de bienes conyugales. Como resultado, José Galdino intentó arrojar al abogado de su esposa (Padrino Príncipe) por las escaleras del juzgado.

La sentencia de divorcio se dictó en 1979, justo un año antes de que José Galdino se volviera a casar (esta vez a Piedad Urán Cardona: una estudiante de odontología,25 años menor que él). La división de bienes entre José Galdino y María Teresa no concluyó hasta 1985. A pesar de la sentencia judicial a su favor, María Teresa despidió a su abogado y asumió la representación de su hijo Alberto José! Al hacerlo, tuvo que renunciar a gran parte de sus propios derechos. Ahora se sentía agotada y sin ningún sentido de la justicia. A partir de ahí se concentró sólo en su propio futuro.

Entre 1975 y 1985, María Teresa se puso por meta convertirse en abogada (quizás para vengar sus sentimientos de haber sido tratada injustamente por el sistema legal). En preparación para la facultad de derecho, se enamoró de su tutor de matemáticas, José Espirilión Valecillos Carrillo (Piri). Éste era profesor de secundaria en Valencia y quince años menor que ella. Mientras ella se preparaba para ingresar a la facultad de derecho de la Universidad de Carabobo, él también decidió postularse. Antes de terminar sus estudios de derecho, se casaron y se graduaron en 1992: ella tenía 64 años y él 49.

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Capítulo 11

Ironía de ironías

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Inexplicablemente, María Teresa y el Piri trabajaban en el mismo despacho de su exmarido José Galdino y su hijo Alberto José. María Teresa creía que sus sacrificios anteriores le habían dado el privilegio de formar parte del mismo despacho. Su práctica se centró en la protección de los derechos legales de menores. Sin embargo, su segundo matrimonio fue tan decepcionante para ella como el primero, por lo cual se disolvió después de sólo dos años. Luego, en 1996, anunció que su divorcio de José Galdino había sido un error. Ahora estando derrotada mental y emocionalmente comenzó a manifestar una especie de disociación cognitiva (¿era esto simplemente depresión o los comienzos de la enfermedad de Alzheimer?).

Al mismo tiempo, el matrimonio de José Galdino con Piedad Urán estaba en crisis. Desde 1993, ella había estado pidiendo la derogación de su acuerdo prenupcial, obligándola así a renunciar a los derechos de propiedad acumulados durante el matrimonio. José Galdino negó la solicitud. Sin embargo, al cabo de tres años, fue la fortuna quien le concedió el anhelo de Piedad.

Entre 1994 y 1995, José Galdino desarrolló síntomas del Síndrome Neurológico de Pick, dejándolo incapaz de caminar, hablar y razonar. Aunque busqué tratamiento para él, la interferencia de su esposa fue un gran obstáculo. En noviembre de 1996, a sugerencia de mi padre, regresé a los Estados Unidos para tratar mis propios problemas de salud. Unos meses después, José Galdino fue operado de una hemorragia cerebral. José Galdino murió de una neumonía el 4 de agosto de 1997.

Para 1998, María Teresa ya no podía seguir ejerciendo la abogacía. Para ocupar su tiempo, su hija Bonnie le instó a volver a escribir poesía. María Teresa alegó que José Galdino había quemado lo que ella había escrito antes. Entre 2004-05 reconstruyó unos 15 poemas, que luego fueron distribuidos a los miembros de la familia bajo el título Magia Azul.

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Capítulo 12

Últimos años de María Teresa

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En 1999 a la edad de 72 años, María Terersa, cumpliendo un sueño de toda la vida, y yo viajamos a Europa. Visitamos Madrid, París, Venecia y Roma. En el viaje, María Teresa recordó cuando cinco años antes se había tropezado camino a los tribunales: Para ella era mi consuelo de ella lo que representaba al más preciado de recuerdos compartidos. Días después, en el aeropuerto, vio nuestro reflejo en un espejo en el club privado de la aerolínea y me dijo: “Espero guardar este momento para siempre en mi memoria”.

En 2004, la invité a celebrar su septuagésimo séptimo natalicio en la ciudad de Nueva York. En este último viaje, conoció a David, mi esposo durante nueve años, y a Eva, su madre, la cual era cuatro años mayor que ella misma. María Teresa admiraba la vitalidad de Eva. Al año siguiente, María Teresa fue diagnosticada con Alzheimer.

En 2009, ella languidecía en las etapas avanzadas de la enfermedad y sabíamos que su tratamiento debía continuar en una clínica. Ya no era posible que su hija Andreina asumiera la responsabilidad exclusiva de su cuidado. Asimismo su hijo José Galdino no escatimó esfuerzos en el cuidado de su madre. Su dedicación y conducta fueron ejemplares.

A la edad de 84 años murió María Teresa, el 18 de junio de 2011.

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Epílogo

Un viaje en el tiempo

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Al escribir esta historia, reconozco mis propias limitaciones al tratar de comprender vidas que creía conocer íntimamente. Tanto mi familia como yo no sabíamos quiénes éramos, más de lo que realmente podemos sabernos a nosotros mismos. Esto resalta una evanescencia que busca definir nuestras relaciones, que apenas tocan los bordes de nuestra existencia. Hay mucho que no podemos decir. Nuestros propios remordimientos, sentimientos de vergüenza o imprudencias solo pueden ser censores para nuestra comprensión.

El reconocimiento de que la vida es imperfecta es la definición de dignidad. Cabe señalar que un ensayo sentimental no es el objetivo que deshonra nuestra existencia; es más bien una incongruencia que encubre nuestras imperfecciones. Nuestras vidas se celebran por sus diferencias. Ya sea que nos cuidemos unos a otros o nos inflijamos dolor, es una cuestión de tolerancia. Lo que sería más notable sería el perdón.

María Teresa Tortolero Rivero a través de su vida. De izquierda a derecha: 1. En 1945 con el uniforme del Liceo Pedro Gual. 2. En 1954 durante su tercer embarazo, acompañada de su esposo José Galdino Morín Infante y seguida de su cuñado Chucho Morín Infante. 3, En 1992 luciendo toga y birrete con diploma y medalla tras graduarse de abogada. 4. En 2004 a la edad de 77 años en frente de su yerno David Lowenberger y de brazo a su madre, consuegra, Eva Lowenberger.

Editado por Billy Bussell Thompson

Notas de pié de página:

  • [1] Ref: http://www.exteriores.gob.es/Consulados/SANFRANCISCO/es/Consulado/Paginas/Articulos/Leynacionalidadespañolasefard%C3%ADes.aspx Este enlace reporta que el Congreso de los Diputados de España aprobaron en el 2015 el Proyecto de Ley, el cual concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en el siglo XV. La norma suprime la necesidad de residencia española y no exige la renuncia a la nacionalidad anterior.
  • [2] Ref: http://lavozdeoritucohistorialocal.blogspot.com/2015/08/casa-amarilla-de-lezama.html?m=1 Este enlace menciona al “Bachiller” José Calixto Morin quien reportaba al Arzobispo de Venezuela, en el año 1813, el estado administrativo y avance del Lezama. Por decreto las tierras todavía pertenecían a los nativos indios Guarinos de la región, quienes las cultivaron hasta ser desplazados a finales del siglo XIX.
  • [3] Ref,: https://issuu.com/academiahistoriacarabobo/docs/la_hora_de_las_tinienblas_homenaje_ as_tinienblas_homenaje_ La hora de las tinieblas, conmemora en 2010 el nacimiento del párroco Simón Salvatierra. El reverendo Dr. Simón Salvatierra (1910-69) era natural de Bejuma: un sacerdote de la Arquidiócesis de la ciudad de Valencia, quien rompió con las normas de la iglesia al ser senador afiliado a un controvertido partido político: El Indio, también conocido como Cruzada Cívica Nacionalista, fundado por seguidores del expresidente, dictador militar, Marcos Pérez Jiménez. A mediados de los años sesenta María Teresa mantuvo su consejo y estrecha amistad. El Reverendo Salvatierra fue instrumental en que María Teresa hubiese sido electa a la Asamblea del Estado de Carabobo como representante de dicho partido y ella a su vez se sentía especialmente honrada de ser la primera mujer asambleísta de su estado.

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Poemario de Maria Teresa

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Magia Azul

(Dedicado a sus hijos)

i

Cuando florezca en primavera
(junio 15 de 1974)

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Cuando florezca en primavera
hermosa flor de mi jardín,
te ofrezco en ella la vida entera
por que de pronto ...
se nos va al fin.

Cuido tu suelo, riego tus plantas
y dulces frutos darte quisiera
de mis campiñas de oro y plata
cuando florezca en primavera.

Hermosa flor de mi jardín
cruzo los valles, profundos mares
con sus alitas de querubín.

Dejo sus suelos y amados lares
pues ya su sabia no riega más
y las campiñas de sus cantares
deja su aroma y al fin se va.

Allá a lo lejos de verdes valles
en que yo soñé,
y esa la meta de mis andares
allá tus plantas que tanto amé.

ii

Alas al viento
(junio 15 de 1974)

[Poema escrito y anexo por su hija Bonnie Morín Tortolero]

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Nacimos libres
cual amapolas sin alas
con la inquietud innata
de remontar escalas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
emprendemos el vuelo ...
¿En qué aposento amargo
dejará su anhelo,
aquel que encubra sus ojos un velo
y el corazón el destello
de afrontar el mundo
cual ufano cielo?

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[Alas al viento, escrito por Maria Teresa Tortolero Rivero en respuesta al mismo poema de su hija Bonnie]

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... sigue su raudo vuelo
con el paso de su sino
que ancho y largo es el camino
y al primer paso ha caido,
avecilla mal herida:
levanta tus ojos al cielo,
no temas más al destino
que es de cobardes la huida
cuando el amor es divino.

iii

Ven a mí
(junio 30 del 2004)

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Alma mía , ven a mí
si es que me amas.
Te estoy esperando.
No te hagas de rogar,
por que yo te amo
y sufro por no verte.

Me hace falta la luz
de tu mirar
para seguir viviendo,
por que aparecistes en
mi camino
para amarte hasta 
la eternidad.

¡Qué absurda es la vida
en algunos casos!,
donde no hay correspondencia,
no hay nada que esperar.

Dejar que las cosas sigan
su camino y nada más,
dejar todo en su lugar.
Se impone el olvido
y así será.

iv

Vive por ellos mi bien
(abril 9 del 2004)

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De la estrechez de la forma
surge el principio de bien,
el bien de mis amores,
el bien de mi querer.

Sintiendo cuanto les amo
vive por ellos mi ser.
Es cuanto tengo,
es cuanto soy.

Sin ellos no sería nada.
Vive por ellos mi bien.
Les amo, les amo.
Gracias a mi creador,
amar es vivir.

v

No quiero, no quiero
(abril 14 del 2004)

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No quiero forzar las barreras.
No quiero tener en mis sueños quimeras,
alentando la ilusión por un falzo amor,
tan frágil como brizna de paja en el viento.

¡Qué más quisiera borrar,
todo recuerdo ingrato de su vida,
qué más quisiera,
con la fuerza de este amor
que llevo indeleble en mi ser,
como un reto al destino:
Ése que jugó con nosotros
como si fuéramos niños!

vi

No te apartes de mi camino
(mayo 11 del 2004)

*

Pon en mi alma tu fuerza creadora
para cantarte con embeleso
todo lo que mi alma añora.
Ávida de tu consuelo
tu presencia implora.
Plena mi alma con tu amor divino
y no te apartes de mi camino.

vii

Soñé
(mayo 11 del 2004)

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Soñé que era una diva
del bel canto
que con devoción
cantaba a mi Creador.
Era este soñar despierta
que me acompaña desde niña
con una dulce melodía,
dentro de mi alma,
que sin saber canto todavía. 

viii

Se hace un sueño realidad
(enero 26 del 2004)

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Lo que fué para mi una lisonja
fué para otros un atrevimiento total.
Yo no juzgo, sólo sopeso las acciones.
El hombre no está en su lugar.
Él vive soñando.
Una manera de pasar el tiempo.
Mientras se limita a soñar
no le hace daño a nadie.
Sólo con sus sueños está,
y a manera de vivir soñando
se hace un sueño realidad.

ix

La más bella entre las bellas
(septiembtre 11 del 2004)

*

Era bella, la más bella entre las bellas,
de nariz respingona y fina,
de labios delgados y expresivos
con unos ojazos de cielo
que sonreían al mirar
y con una voz dulce que invitaba a cantar,
Yo cantaba con ella
a la sombra de un ventanal
y mientras cantaba
los pájaros venían 
y se ponían a cantar.

La canción que ellos oían ,
pajaritos mañaneros,
que venían a su ventana,
cantando en la mañana
para despertar el día.

Mamá se sonreía
y entre cantos me decía:
"Tú eres una pajarita más,
mi niña buena, mi niña inteligente.
Habrá que educarte bien
para que, entre vuelo y vuelo,
tus sueños se hagan realidad,
para que, entre sueño y sueño,
aprendas a volar.

x

Ausencia
(junio 13 del 2005)

*

Cuánto encierra la ausencia
angustias y sin sabores
por el que espera al ausente
que nunca llega, dejando dudas
al que espera desesperanzado
por no saber de su amado;
qué le ha pasado.
Hay que llenarse de paciencia
con un amor singular
y saber esperar
que Él se haga presente
con su amor de siempre.

xi

Del cielo bajó un ángel
(junio 30 del 2004)

*

Del cielo bajó un ángel
cargado de luz
y sus ojos como dos luceros
penetraron en mi alma
y se adueñaron de mí.

Pero estoy sola y triste
por que sin Él no sé vivir.
¿Qué se ha hecho mi ángel amado?
¿Dónde se ha ido?
¿Con quién está?
Aprende a vivir.
Yo te esperaré.
Sabré esperar.
Tu volverás a mí.
Te hare feliz
por que te amo.

xii

Por que te ví
(marzo de 1978)

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¿Por qué te ví para quererte?
¿Por qué te amé
para vivir ausente?
¡Qué destino tan cruel!
Amarte tanto
sin saber si soy amada
y soportar estar distante.
No puedo comprender:
¿Qué se hizo de ese amor
de un alma enamorada
que ví brillar en su mirada?

xiii

Mirar quisiera
(marzo de 1978)

*

Errante voy entre las sombras
y como al ciego mirar quisiera,
mirando y viendo entre las cosas
donde no llega la luz del día;
mirando entre las cosas
hasta encontrar el alma mía.

Al cielo pido en su piedad infinita
se apiade de mi dolor acerbo,
pues si sufro por creerme diosa,
tambié sufro por sentirme sola;
pena que a mi alma roba
todo el encanto de su gloria.

xiv

Un alma grande me diste
(julio de 1979)

*

Una alma grande me diste
pues cabe un mundo en mi pecho,
sin embargo, vago triste
con el corazón desecho,

Como paria en el desierto,
de mi alma peregrina,
siento el punzar de la espina
y la duda de lo incierto.

Solitario etá mi nido.
Sólo ausencia existe en él.
¿Por qué señor tanto olvido,
por qué tanta hiel,
si mi hiciste para amar
y a Ese Amor quiero ser fiel?

xv

Como magia azul
(julio 9 del 2004)

*

Ya verás como el
águila real en raudo vuelo
al infinito alcanzará.

Ya verás como a todo lo amado
como Magia Azul
a ti vendrá.

Ya verás que la magia del amor
transforma al corazón,
da fuerzas a vivir,
el Sueño Aquel, tan esperado,
¡de amar y ser amado!

El libro de mutaciones

April 12, 2021

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Ricardo Federico Morin

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Editor Billy Bussell Thompson

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Ricardo F Morin, estadounidense nacido en Venezuela (1954)
Titulo: Número de serie platónica 0023
Medium: Imagen generada por computadora.
2018

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In memoriam Eva Lowenberger

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El encanto del éxito para uno,
Te organiza la verdad en apuro,
Para prenderla en un lío con uno.

Ricardo F Morin – abril 12, 2021

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Reconocimiento

El libro de mutaciones es una nueva salida de mi trabajo como artista visual. Escribo en colaboración con Billy Bussell Thompson, profesor emérito de la Universidad de Hofstra. Nuestra relación no es la de autor y editor. Como amigos, con una historia de experiencias e influencias variadas, nuestras relaciones van más allá de la mera reacción al otro.

No me considero escritor profesional, ni me importa emular algún estilo en particular de escritura. Tampoco me considero un artista profesional. Sin embargo, he dedicado la vida investigando ambas disciplinas. De convertirme en escritor sería gracias a Billy. Aprender a traducir las percepciones, como hablante no nativo del inglés, ha sido una tarea difícil. Su ayuda en particular ha sido la de entender las diferencias entre los campos semánticos del inglés y el español, mi lengua materna. Nuestras relaciones me hacen tanto un trabajo en progreso para él como para mí mismo.

El proceso que se encuentra en El libro de mutaciones proviene de cómo expresar la memoria en prosa. Era fácil dejar de lado la falta de autenticidad, pero mucho más difícil era eliminar los detalles excesivos. Aún así, la ausencia de lo cancelado dejaba su huella en la narrativa.

Unidos se encontraban recuerdos de eventos casuales o del azar de la vida. Encontrar su unidad era la tarea a mano. Todo se unía en un collage singular.

Para mí, la escritura y la pintura son procesos abstractos. Aunque el proceso de escribir sea diferente al de pintar, cada palabra es como una pincelada o una línea, que culmina en un retrato regenerativo.

El libro de mutaciones documenta recuerdos a través de aquellos matices episódicos de una vida., donde lo que es personal y particular no es el objetivo; más bien uno busca la evolución de la verdad.

Ricardo F Morinabril 12, 2021

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Capítulo 1

Ignis Fatuus: el mundo entero podría colapsar; para vivir necesitamos falsas esperanzas.

Capitulo 2

Tu abuelo paterno casi nunca hablaba; acostado a su lado, sufrías sus ronquidos. Un domingo por la mañana te sentabas tranquilamente en el banco con él mientras él tocaba el órgano en la Iglesia de Bella Vista de Caracas. Un domingo por la tarde, te llevaba a dar de comer a las palomas en la “plaza mayor” de Puerto La Guaira. Un lunes temprano, se sentaba en un escritorio tallado y tomaba sorbos de café caliente de un platillo de demitasse. Durante un tiempo, hacia girar los pulgares y silbaba una melodía. De repente, te echaba de la casa creyendo que le habías roto algo suyo. Temeroso, cruzaste la calle corriendo y casi te atropella un coche. Te uniste a niños mayores que tú, de ocho años, quienes jugaban a las canicas.

Capítulo 3

Hay tantas cosas que ignoramos que la humildad se convierte en una necesidad, no en una elección. Nada puede ser concluyente en ningún momento.

Capítulo 4

Tu abuela paterna nunca entablaba conversaciones triviales. Para disuadirte de chuparte el dedo pulgar, antes de acostarte, te aplicaba salsa picante en la mano izquierda. Simplemente cambiabas al pulgar derecho.

Capítulo 5

El hombre no controla quién es, ni cómo piensa, ni siquiera cómo se percibe a sí mismo. No controlas quién eres, cómo piensas o cómo te percibes a ti mismo. Preguntar por qué existes u observar cómo cambias de vez en cuando, sólo parece sugerir una falta de control.

Capítulo 6

En su celda, el padre Manuel, el profesor de matemáticas, hablaba consigo mismo. Sus murmullos eran apenas audibles. A menudo nos reprendía por las diferencias entre un hombre grande y un hombre pequeño. El padre principal Lisandro respondía que no había explicación para el mal en el mundo.

Capítulo 7

Los temores sobre la existencia de Dios y el diablo son argumentos imposibles. Es una búsqueda inútil. La cultura, similar a la tradición y la creencia, proviene de la imaginación.

Capítulo 8

Como amigo, Rogelio era atento y considerado. Tu madre te llamó la atención de no acercarte demasiado a él: —era pobre, negro–. Enfadado respondiste: –la pobreza no era vergonzosa y, además, la piel de tu padre era tan sólo un poco más clara–.

Capítulo 9

¿Encuentras significado alguno en mundos imaginativos y ensoñaciones?

Capítulo 10

Durante el almuerzo, el tío Calixto se sentó al otro lado de la mesa. Casualmente anunció el suicidio de una pareja que te había presentado, sólo hacía un mes. Tu consternación fue obvia. El tío Calixto insistía en que no debías preguntar más. Años después, con el mismo tono de truculencia te acusó de malos pensamientos: –Tienes al diablo en ti– por ser gay.

Capítulo 11

Te preguntabas qué tan moral puede ser una persona: ¡alguien quien cree en el diablo, el infierno y la condenación eterna! Para ti dicha moralidad era defectuosa. Para ti la religión no era distinta a la astrología.

Capítulo 12

Hace quince años, Francis murió de cáncer. Su hermano se afligió como si le hubieran amputado un miembro. Prendió fuego a su casa antes de beber anticongelante. La familia no se sorprendió. Los vecinos nos culparon por no haber borrado su dolor. El administrador del edificio llamó al día siguiente alarmado porque habías expuesto 45 pisos a la conflagración, aunque tu no vivías con él.

Capítulo 13

El suicidio no es diferente del homicidio. Matarte a ti mismo no es menos moral que matar a otro. Ambos son actos de cobardía. La conciencia pertenece sólo a los vivos. Matarse a uno mismo es violar la propia naturaleza. Dar cuenta de la locura no puede absolver la agonía. El recuerdo del amor es el único consuelo.

Capítulo 14

Justo antes de la Primera Comunión, tu padre mencionó la muerte. Respondiste que era inevitable. Más tarde lo escuchaste decirle a tu madre que tu respuesta fue bastante inesperada. En Navidad, le anunciaste a tu padre que lo sabías todo sobre Santa. Él respondió: —¿qué planeas hacer al respecto?—. Simplemente te encogiste de hombros y le pediste su bendición antes de irte a la cama.

Capítulo 15

¿Sufres por no ser un inocente?

Capítulo 16

El tendero dijo que conocía a tu familia, así que le pediste que te llevara a casa en la parte trasera de su camioneta. Al llegar allí, se encontró con tu padre en un estado de pánico. Le habías desaparecido y tú pensabas que te había olvidado. A partir de entonces, no asististe a tus clases de arte durante diez años. Luego, cuando eras adolescente, vagabas por tu vecindario. Un día, a últimas horas de la tarde, encontraste a un joven mayor estudiando. Estaba memorizando algo cuando lo interrumpiste. Preguntó por qué le ofrecías dulces y tú dijiste: —¿Por qué no? ¿Acaso no somos vecinos?— Cuando llegaste tarde a casa, tus padres se iban a reportar tu desaparición.

Capítulo 17

¿Puede alguien medir la conciencia?

Capítulo 18

Cada vez que atravesabas por las rejas de la casa de tu mejor amigo, su pastor alemán se lanzaba feroz hasta que reconocía tu voz y tu olor. Ese día, tu amigo no había podido ir a la escuela. No se sentía bien ese día. Sin preámbulos, te ofreció como explicación que lo enviarían a una escuela militar. Agregó que estaba terriblemente molesto y que tenía que deshacerse de su estrés. Te sentaste en silencio al pie de su cama. Los dos intercambiaban monosílabos, mientras él se masturbaba debajo de la manta. Te dijo que tenía que “hacerse la paja y acabar”. Dichas palabras no tenían sentido para ti. Te marchaste con una mirada amistosa sin volver a verle jamas.

Capítulo 19

No alejabas los temores, tanto como debías tener en cuenta su fugaz existencia, como cuando te despiertas de un sueño.

Capítulo 20

De vacaciones con un compañero de clase, tu atención estuvo puesta en su hermano mayor Kiko. Cada vez que tus cuerpos se tocaban temblabas. Temías sentirte abrumado. Mucho después de su muerte, su atractivo te persigue.

Capítulo 21

Desde la primera infancia la inocencia ya se había perdido en el dolor. Hacía mucho tiempo de haberte convertido en un blanco disponible.

Capítulo 22

A los 18 años conociste a Ennio Lombana, después de haber cruzado a la casa de los vecinos. Te convertiste en su víctima sexual. Quizás esto explique ir a la universidad a seis mil kilómetros de distancia.

Capitulo 23

Intentaste no pensar nunca en el miedo, pero se convirtió en una obsesión.

Carta 24

Tu padre y tu tutor de arte te fomentaron la educación en América del Norte, pero temían sus implicaciones. Sus recuerdos permanecen en silencio.

Capitulo 25

La ignorancia es la condición esencial de la existencia. La arrogancia obstruye las percepciones de ansiedad, el dolor de la soledad, el miedo y el desamor. La racionalidad no se puede lograr a través del dogma.

Capítulo 26

La Nena Pérez fue una rebelde de oro para José Luis. Su belleza hechizaba a todos los que la veían. Para su esposa Antonieta, sin embargo, era una intrusa. Décadas más tarde, llegó una carta suya desde Andalucía. En ella Antonieta fue elogiada como toda una señora. Con auto-desprecio, alababa a tu padre. Mencionaste que La Nena no te reconoció en un encuentro casual en Caracas. Estuvo fuera de sí al saber que tu voz ya no le era familiar. Al parecer, se había olvidado de navegar en canoa por la bahía de Tucacas.

Capitulo 27

¿Cómo puede haber amor si uno está vacío? El hastío lo descubre. La importancia personal aspira a la iluminación al igual que el anhelo a la santidad y la humildad. Mas sólo es una suerte encontrar el amor puro.

Capitulo 28

Antes de ingresar a la universidad te inscribiste en un curso de inglés como segundo idioma. El profesor hizo que el aprendizaje fuese emocionante. Su paciencia te desarmaba. A la hora de la comida, hablabas sin descanso, olvidándote de comer, y él sonreía con ternura.

Capítulo 29

La desesperación no puede mitigar el sufrimiento.

Capítulo 30

Tres Marías hicieron vuelo desde Sudamérica a las Cataratas del Niágara para una visita. Se montaron en la noria del parque de atracciones a orillas del Lago Ontario. Su visita fue un completo misterio, excepto que creían que estaban en contacto con extraterrestres. Una de ellas se dio cuenta de que ella no era el objeto de los afectos de Ennio Lombana. El colapso resultante de tu madre fue inmediato.

Capítulo 31

En 1977, hambriento y desamparado, estuviste cerca de morir. Te distraes en las discotecas. Conociste a Donald Bossak y Paul Barret: el primero inseguro y el segundo suicida. Te mudaste a los dormitorios de la universidad para enfrentarte a un grupo de alborotadores, que habían sido incitados por un compañero de habitación. Fuera el extranjero, gritaban, prendiendo fuego a tu puerta. En la graduación te enteras de que la universidad te había asignado un guardaespaldas. Para entonces habías llegado a conocer a un estudiante. Este disidente polaco, Jurek Pystrak, consoló tu miseria. El verano antes de la graduación, estudiasteis juntos en Austria y, después de graduaros, él continuó sus estudios en la Universidad de Pensilvania y tú pasaste a Yale para el MFA. Jurek murió a mediados de los 80 en Berlín. Sólo más tarde te enteras de que fue SIDA.

Capítulo 32

La tecnología ha extendido nuestras vidas a mundos preconcebidos. Los arquetipos algorítmicos imponen un cierto orden al prejuicio, mediante el cual te controla, vende y manipula.

Capítulo 33

Todos los fines de semana, tu y Jurek viajabais entre New Haven y Filadelfia. Antes de tomar su Fulbright, él sugirió que estaba bien salir con otra persona durante su ausencia. Tomaste esto como una falta de lealtad. Desde Berlín escribió que había conocido a un historiador de cine. Después de la muerte de Jurek, Karl visitó tu estudio de arte. Encontró tus lienzos geométricos extrañamente formales. ¿Fue su conversación un eco de su propia influencia en Jurek y de su propia visión de la libertad de expresión artística? Más tarde escribía desde Berlín que se estaba muriendo. En su carta, decía que tus búsquedas con respecto a tratamientos médicos eran inútiles pretensiones misioneras.

Capítulo 34

Pero no era una misión, era compasión por él como pudo haberlo sido por Jurek. Karl estaba lleno de sus propios recuerdos; le rogabas que mantuviera la esperanza.

Capítulo 35

Nunca has llorado por alguien como cuando lo hiciste cuando Benjamin Ivry se fue a trabajar a París en 1984. Después de que él se fuera de Nueva York, tu vieja amiga Carol Magar te ayudó a negociar el pase a la ciudadanía estadounidense. Dieciocho años después, murió de cáncer cervical y cinco años antes, Benjamín había ya regresado de Francia. ¿Fue su postura de ironía lo que los separó como amigos? La última vez que te habló fue en una librería en Park Avenue y 57th Street. Allí, con motivo de la promoción de su libro “Maurice Ravel: His Life”, le presentaste a tu esposo David. Benjamín se disculpó y se despidió de abrupto para encontrarse con su agente. Más tarde ese año, Benjamín se mudó a Tailandia. Se convirtió en biógrafo y traductor de reconocidas figuras de las artes del siglo XX. Solo gracias a la World Wide Web se puede ver su imagen al envejecer, y su prosa continúa brindándote su particular métier. Sigue siendo tu provocador.

Capítulo 36

En 1987 te diagnosticaron SIDA. Antes del diagnóstico conociste a un clérigo episcopal y actor de una telenovela. Ambos lucharon por tu atención. Durante años uno desaprobaba del otro. El actor era irónico y el clérigo era un libertino. El clérigo murió de un ataque al corazón en 2008. El actor tiene más de 80 años. Su marido se burlaba de tí.

Capítulo 37

Durante los años de histeria del SIDA, tus amigos Philip Jung y Tom Bunny no le tenían miedo a la muerte. Los consolabas cuando yacían tranquilamente en su regazo.

Capítulo 38

Casi ciega, Lyda se veía a sí misma como una mecenas de la cultura latina en los Estados Unidos. Disfrutaba la curaduría de exposiciones de arte en Midtown Manhattan. Un maestro provincial, convertido en diplomático, le hizo valer la idea de que tenían la oportunidad de abrirse al establecimiento artístico estadounidense. Luego, una revolución pseudo-progresista los fortalecían como potenciales populistas.

Capítulo 39

Escuchaste grandes historias. Sus aspiraciones, afines al fervor religioso, nunca se materializaron. Parecían timadores incapaces de renunciar a sus deseos de dominar.

Capítulo 40

Pintar te mantenía cuerdo, dijo un amigo, quien había ido a tu loft. Tus pinturas estaban desarrollando un vocabulario abstracto. Pintabas de noche y trabajabas como diseñador comercial durante el día. Cuando tu salud falló renunciaste a todo y elegiste refugio con tu familia en Sudamérica.

Capítulo 41

Se aprende a vivir con miedo.

Capítulo 42

Te convertiste en un balancín en tu tierra natal. Te encontraste con la repugnancia tanto del establecimiento médico como de la familia.

Capítulo 43

En 1994 las instituciones médicas venezolanas estaban colapsando. Algunos médicos y varios miles de empresas te pidieron que redactases una declaración de misión para la Fundación Metaguardia. Esta se había registrado como un programa para personas con enfermedades terminales. La propuesta pasó a las comisiones del congreso venezolano, de Salud, Educación y Cultura, y hasta las Naciones Unidas. El propósito falló. El Ministerio de la Familia de Venezuela intentó convertir el programa en actividades para los débiles mentales. No pasó nada.

Capítulo 44

En noviembre de 1995, hiciste un vuelo directo de Caracas a Los Ángeles. Habías sido nominado a un Emmy por tu trabajo en En busca del Dr. Seuss. A la mañana siguiente de despertar con una fiebre de 108 grados Fahrenheit, desde una cama de hospital, alucinaste hacer el amor con un ángel quien había descendido sobre ti. A tu enfermera, le habías explicado que la muerte era una ilusión. En tu mente hablaste de dioses y diosas egipcios, de alemanes deambulando por tu habitación, de Zapata luchando por la libertad de México, e incluso de un viaje intergaláctico en una nave espacial sobrevolando el hospital. Una enfermera te pidió que abrieras los ojos. Tu cuerpo había comenzado a desacelerarse; tu vista se había agrandado. Sacando la vía intravenosa de tu brazo, querías huir. No podías caminar, pero de alguna manera, pudiste bailar con la música que tocaba la radio de las enfermeras. Te sentiste en un tiempo diferente. Viste tu casa en Venezuela mientras gateabas por su piso. Las lechadas eran como ríos. Luego abriste los ojos a un océano. Oías el corazón palpitar. Subiste al tejado de tu casa y miraste el cielo despejado. Los fractales de luz pulsaban como miles de arcoíris. Ahora estabas despierto; tus tobillos estaban débiles. Te levantaste sin embargo. Te volviste hacia el médico y le dijiste: –¿Qué significa la dignidad para usted? ¿Eres un ser humano?

Capítulo 45

Nueve meses después, estabas en casa de tu madre. Tu padre venía a visitaros todas las semanas. A medida que te vuelves más fuerte, él te dice que deberías regresar a los EE. UU.

Capítulo 46

En noviembre de 1996, haces vuelo de Caracas a Nueva York. Tu estadía de nueve meses en Venezuela violó el estatus de tu residencia. —Creo que me estaba muriendo y no podía regresar— respondiste. —Señor, puede proceder— dijo el agente de inmigración estadounidense.

Capítulo 47

Algunas semanas después, tu padre se cae en casa y sufre un derrame cerebral. Después de la cirugía, muere en el hospital. Tu madrastra lo había encerrado como si fuera una bestia. Con dolor pintas de nuevo. Sin más éxito que antes, los rechazos de las galerías continuaron abundando. Con tu madre viajaste a Europa. Ella hablaba incesantemente y luego nueve años después pierde la voz debido a la enfermedad de Alzheimer. Sin padres, no tenías un puente con tus hermanos y hermanas. A lo largo de los años de Chávez y Maduro has ayudado a la familia.

Capítulo 48

En 2012, dejaste de pintar en tu estudio de arte en Jersey City, sólo para volver al arte a través de las tecnologías digitales… Por casualidad has recuperado la confianza.

Capítulo 49

En 1997 conociste a Nelson. Juntos caminasteis por la selva amazónica hasta el Salto Ángel. Nadasteis juntos en Los Roques. Contigo se mostró vulnerable. ¿Fue su suicidio el desahogo de su abatimiento por la muerte de su hermano?

Capítulo 50

En agosto de 1999, te confesabas ante un sacerdote nicaragüense en el Vaticano. Te pide que midieras tus responsabilidades. Lloraste desconsoladamente por la muerte de Nelson. La respuesta del sacerdote: —Esto no es el lugar—. Desde el Vaticano regresaste al hotel, donde te encerraste. Al regresar a los Estados Unidos, buscabas terapia. Allí hablaste de una relación con un profesor de inglés casado con niños, quien te dice: —Tú también me has matado—. Luego entablaste una relación con un alcohólico. Tampoco tuvo éxito.

Capítulo 51

La terapia se convirtió en una muletilla que estrangulaba tu libertad. Al dejarle, el terapeuta se sintió decepcionado. Se había acostumbrado a dirigir tus pensamientos y acciones. Era su empoderamiento y, para su disgusto, te despediste.

Capitulo 52

Cuando tú y David os encontráis, él llena un vacío en ti y tú en él. Se encuentra un respiro en un mundo imperfecto.

Capítulo 53

Se despertó con la quijada que le picaba y tenía una barba incipiente. Frotaste tus mejillas descuidadamente contra su rostro y su olor almizclado. Sus ojos tenían la expresión de un niño cariñoso.

Capítulo 54

Sus ojos brillantes muestran una tímida sensación de asombro.

Capítulo 55

Juntos han viajado por el mundo: el Atlántico, el Pacífico, el Mar de China Meridional, el Mediterráneo y el Mar del Norte.

Capítulo 56

El 27 de diciembre de 2000, la policía informó que un hombre de 39 años aparentemente saltó hacia su muerte desde un edificio de apartamentos en Manhattan el domingo por la mañana. El presunto suicidio ocurrió en Hell’s Kitchen, a poca distancia de tu casa. Era tu médico de cabecera, que se había desplomado desde el sexto piso. La semana anterior, le habías explicado que la última medicación que te recetó te había privado del sueño durante ocho días consecutivos.

Capitulo 57

Algunos amigos de infancia siguen en contacto hoy en día. A los 94 años, Herta es mi amiga más antigua. La conozco desde hace 46 años. Ella fue mi mentora y amiga platónica desde la universidad. Perdió su memoria por la enfermedad de Alzheimer. De la escuela de posgrado de Yale, están Angiolina Melchiori, quien ahora es directora de noticias italiana en RAI TV en Roma; Ariel Fernández, quien es un químico físico e investigador farmacéutico estadounidense-argentino; y Maider Dravasa, vasca francesa con Ph.D. en Lingüística viviendo en París. Los tres han sido mis amigos durante los últimos cuarenta años. Al igual que con todos mis amigos, hemos atravesado los bosques de la vida a través de claros y espesura. Luego está mi buen amigo Billy Bussell Thompson, quien tiene un doctorado en Lingüística, profesor emérito de la Universidad de Hofstra. Creo que Billy ha sufrido lo que Job no sufrió. Conozco a Billy desde hace 34 años desde 1987. Mi verdadera educación comenzó cuando lo conocí. A lo largo de los años, hemos sido coautores en múltiples ocasiones, o ha sido mi editor en casi todos mis blogs de WordPress: “Observaciones sobre la naturaleza de percepción: Plasticidad estética, las artes y una mente humana libre”. Cuando escribí otros cuentos en español, italiano o francés, Billy estaba allí para guiarme y ordenar mis pensamientos en las lenguas romances. “El libro de mutaciones” evolucionó a partir de un collage de reflexiones provenientes de memorias, mi interés y aversión por las ciencias sociales, mi amor por la historia, mi interés por la métrica, su auge y caída en la poesía estadounidense, la prevención del suicidio y la auto-sanación. Billy aporta a mi prosa el deseo de ser preciso y de aligerar esas alusiones mías, molestas, vagas y dispersas, y de superar mis limitaciones de fluidez como escritor bilingüe. Más importante aún, está mi esposo de más de 20 años: David Lowenberger, quien ha ejercido quizás la influencia más significativa sobre quién soy. Sus amigos y familiares también han contribuido de manera importante. Para mi buena suerte, su madre, mi suegra, Eva, me obsequió 20 años de memorable amistad. Digna en todos los aspectos, fue una inspiración como madre y amiga. Recientemente murió casi cinco semanas antes de cumplir los 98. Dedico estos cuentos en su memoria.

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Abril 12, 2021

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In Tenebris

January 24, 2021

Coautor Billy B Thompson

In memoriam Jose Galdino: mi padre.

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RECONOCIMIENTOS:

Comparto con el lector mi más sincero agradecimiento a Billy Bussell Thompson, PhD en Lingüística, Profesor Emeritus de la Universidad de Hofstra, quien ha sido mi mentor, editor y amigo más cercano de toda la vida. También doy mi profundo agradecimiento por la sutileza y percepción editorial contribuida por ambas, mi perspicaz hermana Bonnie Morín (https://www.metodomadrid.es/), dramaturga, productora y directora del Taller del Método de Madrid, y por su hija, la talentosa sobrina Natalia Velarde (@nix.conbotas), artista gráfica y autora de fanzines. También doy gracias por un muy esperado reencuentro con su otra hija, la sin-igual sobrina Camila Velarde, Lic. en filosofía y letras, y coreógrafo. Por último doy gracias a mi adorable esposo David Lowenberger, a quien considero más influyente en todo aspecto de mi vida. Sus sabidurías y percepciones sirvieron de inspiración y guía para la realización de este cuento.

Ricardo F. Morin T., 21 de Febrero, 2021

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PREFACIO:

Ahogarse con la propia saliva

Mi padre me dijo una vez lo deprimente que sería su vida si su identidad se perdiera ante la ortodoxia de la religión. No fue una coincidencia que, como reacción a la religiosidad de cinco generaciones, mi padre se convirtiera en criminólogo. Durante la mayor parte de su vida, creyó que las historias tradicionales sobre la retribución complementaria, la creencia binaria entre la recompensa y la condena, eran fantasías inofensivas hasta que se radicalizaran como reemplazos de toda investigación. De joven basó su propia tesis doctoral en dichos principios. Desafortunadamente, esas convicciones que consideró delirantes fueron en última instancia las suyas propias al final de su vida.

Pienso que, a excepción de la instigación de la violencia a través de la búsqueda de significado y su apego a la ficción, ya sea que la violencia surja de la retribución o de la auto-preservación, una persona no tiene por qué volverse temerosa o destructiva. El único remedio a la violencia es conocer la diferencia entre la fantasía y la realidad.

Al reflexionar sobre las contradicciones de mi padre, recuerdo lo que me había dicho cuando era niño, que mentir era una habilidad para sobrevivir. Permitía, a una persona esconderse en secreto, no necesariamente por incompetencia moral. La mentira podría surgir de la caridad o del miedo a ser juzgado. Para él, mentir era parte de convertirse en un adulto competente. Era una forma de ocultar imperfecciones y vulnerabilidades. Sin embargo, si la sinceridad o la honestidad amenazaran la supervivencia de mi padre, sería porque prefería inventar una historia en lugar de investigar su ignorancia y la comprensión disminuida de su propia importancia. ¿Era natural para él esconderse detrás de las mentiras o era su propia arrogancia? Quizás se ahogaba con su propia saliva durante toda su vida. Sufría de la ilusión de que podía evitar la verdad, o que podía controlar el no enfrentarse a ella. ¿Era esto un miedo a perder el control? ¿Era ésa una de las razones por las que no podía comprenderse a sí mismo? El misterio no se centró en su auto-cuestionamiento, sino en la ficcionalización de su propia vida, no de manera diferente a la de nuestros antepasados.

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PANDILLAS DE WEST HARLEM

1

El proceso

Por tercera vez estaba sirviendo como jurado. Como en ocasiones anteriores, me presenté como artista visual durante el voir dire. Esta vez el abogado defensor me preguntó si yo era retratista. Razoné para mí mismo que la pregunta tenía la intención de sondear los grados de observación a los que aspiraba un pintor. Respondí que mi interés como artista visual estaba en los procesos conceptuales del arte abstracto, no diferente al de un retratista o cualquier otro pintor representacional, buscando observar e interpretar la esencia de un tema. Lo que elegía representar a través de la abstracción o la concepción fue tan concreto como el de un modelo para un retratista.

2

Las normas

El juicio se refería al asesinato de un joven de catorce años y fui elegido miembro del jurado número 12. Anteriormente, me desempeñé en casos civiles. En los casos civiles, la preponderancia de la prueba es el principio determinante. En un juicio penal, el principio rector es la medida de la duda razonable. Las reglas eran admonitorias y tenían como objetivo evitar sesgos por parte del jurado. En sus deliberaciones, los jurados debían concentrarse en las pruebas presentadas y no en los antecedentes. Además, los miembros del jurado no debían compartir información con otras personas fuera de su propio foro. No sabía cómo me afectaría mi participación en un juicio por asesinato. El día después de que comenzara el juicio, el jurado número 11 fue reemplazado por un suplente.

Los testimonios duraron 17 días. Durante ese tiempo, se permitían nuestros dispositivos electrónicos, teléfonos móviles, computadoras portátiles y tabletas. A partir del día 18, cuando comenzaron las deliberaciones del jurado, nos quitaron estos dispositivos. Antes de esto, se nos había permitido hablar sobre asuntos no relacionados con el juicio. Éramos un grupo diverso y teníamos muy poco en común. Durante las audiencias judiciales, se nos permitió tomar notas mientras estábamos sentados en el estrado del jurado. Después de los procedimientos del día, nuestros blocs de notas permanecían en nuestros respectivos asientos. Cuando comenzaron las deliberaciones, podíamos llevar nuestros blocs entre el palco del jurado y la sala del jurado. Sólo entonces pudimos estudiar nuestras notas y referirnos a nuestras observaciones. Sólo entonces, pudimos empezar a hablar del caso entre nosotros.

3

Los jurados

El presidente del jurado elegido fue un director de oficina, que se sentía cómodo en su papel de moderador. Sus habilidades de comunicación fueron excelentes; incluso cuando no estaba de acuerdo, sus modales nunca expresaron condescendencia. Algunos miembros del jurado se mostraron reticentes y nunca emitieron un juicio de una forma u otra. El miembro más joven del jurado no consideró que el testigo del crimen fuera poco confiable. Otros miembros del jurado tenían la mente abierta. Un profesor permaneció tranquilo durante todo el tiempo; escuchó a los demás antes de expresar sus propias opiniones. Otro miembro del jurado estaba impaciente por la duración del juicio. Se quejaba de que tenía un niño pequeño que cuidar en casa. Aparte de mí, habían otros dos jubilados, uno de los cuales era un abogado corporativo, que nos recordó la distinción entre casos civiles y penales. Existían dudas razonables en diversos grados para cada miembro del jurado, excepto con respecto al más joven.

4

El acusado: In dubio pro reo.

La abogada defensora hizo que su cliente alegara la quinta enmienda constitucional. El acusado miró solícito, con ansias de desespero. Parecía siete años más joven con su corbata y camisa blanca recién almidonada. En su labio superior tenía un bigote recto y su cabello era un afro recién rapado. Se presentaba obviamente para dar fe de salubridad. Desde el momento del asesinato, era reo de Rikers Island. Sentado a apenas a 10 metros del jurado, el acusado mostraba una sonrisa en su rostro cada vez que nos miraba. Algunos miembros del jurado interpretaban su semblante como un regodeo. Otros veían su expresión como auto-compasión o abyección, incluso como un intento de conquistarnos. Su sonrisa, una especie de mueca retorcida, fue imperturbable, razón por la cual nos inquietaba. Sin embargo, resolvimos descartar nuestras aprehensiones. Era imposible saber si el acusado estaba arrepentido o simplemente intentaba engañarnos. Más importante aún fue la cuestión de la coherencia. Si la duda nos habría de servir de algo, tendría que surgir de la evidencia. La clave fue saber si el acusado era un agresor solitario o si había alguien más involucrado. Nuestra certeza tendría que provenir de la valoración de los hechos y no de las apariencias.

5

El enjuiciamiento

La fiscalía cargó al acusado de asesinato en “primer grado”. Esto implicaba premeditación con alevosía. La fiscalía agregó otros dos cargos: asesinato en “segundo grado”, lo que sugería falta de premeditación. El tercer cargo fue por delito de homicidio: muerte causada durante la comisión de un delito con arma ilegal y con extrema indiferencia hacia la vida humana. Emitir un juicio sobre estos cargos se basó en la intención. Cada miembro del jurado tendría que llegar a una aproximación de la verdad, y ninguna otra explicación razonable podría explicar la evidencia presentada en el juicio. El veredicto, por supuesto, tendría que ser unánime. La prueba de la participación directa del acusado era fundamental. La evidencia tenía que demostrar que el acusado había cometido el crimen. ¿Fue la muerte de la víctima el resultado de una legítima defensa o fue deliberada? La pregunta ante el jurado era si existían circunstancias fuera del control del acusado. ¿Cómo entraron en juego sus instintos y miedos con sus propias acciones? ¿Podrían los jurados diferenciar todos estos aspectos?

6

Testimonios

I

El clima de aquel julio fue abrumadoramente caluroso. El aire acondicionado en la sala del jurado era viejo y tan ineficaz como la del tribunal; la sala del jurado era aún más sofocante, particularmente entre los largos intervalos de los procedimientos de cada día. La habitación era apenas lo suficientemente grande para la mesa larga y sus 12 incómodas sillas. En este espacio reducido, era casi imposible para nosotros caminar, ir a la fuente de agua o incluso al único servicio disponible. Los recesos para el almuerzo eran muy anticipados. En los pocos días de brisa refrescante, pudimos abrir las ventanas, pero teníamos que aguantar el ruido callejero. En la sala del tribunal, no se permitían tales libertades.

II

A la tercera semana del proceso, el juez comenzó a ponerse de pie con los brazos cruzados sobre las caderas. Con cara de desconcierto, se daba la vuelta y se ponía de pie detrás de su silla, con la túnica negra medio desplegada y la corbata suelta. A veces, asumía lo que parecía ser una expresión meditativa con ambos brazos apoyados sobre el respaldo de la silla. Otras veces, se apoyaba con uno de sus codos sobre el respaldo de la silla. Una de sus manos sostenía su barbilla, dándole una cierta mirada de abandono. Para mí, semejante informalidad rompía con la monotonía del caso, como si lo ayudara a mantenerse despierto, apaciguándosele del calor embrutecedor.

III

El caso había estado bajo investigación durante siete años. Nosotros, los miembros del jurado, quedamos asombrados por la falta de cohesión de las acusaciones. Las declaraciones de los testigos no se correspondían en modo alguno con los alegatos del fiscal. De hecho, el caso de la fiscalía parecía estancado. Uno se preguntaba si había alguna justificación para dicho juicio. El único mérito del caso aparentemente fue el uso de la autoridad de un jurado para emitir un veredicto, ya fuese para descargo o condena.

IV

Según testimonio de la policía, el crimen fue el resultado del enfrentamiento de dos bandas rivales. Las edades de los pandilleros oscilaban entre los 12 y 40 años. La abogada del acusado proporcionó sus fotografías al jurado. Las fotos les mostraban en ropa costosa. Ambos grupos parecían lucirse, como si fuesen la fuente de orgullo del barrio. Cada grupo tenía sus propios signos de mano como lemas. Según la policía, la noche del asesinato las dos bandas se peleaban por su territorio en el tráfico de drogas. El acusado llegó a convertirse en el principal sospechoso dos años después de iniciada la investigación. Según uno de los detectives, el acusado buscó “joder” a los miembros más jóvenes de la pandilla adversaria, como una forma de establecer su propia autoridad sobre ellos. Se dijo que el motivo del acusado era también satisfacer la sed de venganza por haber sido “rallado” (desprestigiado) por ellos. El jurado consideró, sin embargo, que dichas intervenciones eran meramente subjetivas. Para nosotros los únicos hechos creíbles eran los de la lucha territorial entre ellos.

V

El primer testigo, quien tenía 13 años en el momento del asesinato, fue el eje de la defensa de la acusación. Había sido un amigo íntimo de la víctima y su proximidad al hecho le hacía valioso. Durante el transcurso de varios días de testimonio, dos oficiales le escoltaban vestido con un mono naranja, con grilletes en ambas manos y tobillos. Sólo le quitaban las manillas cuando se sentaba en el estrado. Por el abogado del acusado, supimos que el testigo había estado detenido durante dos años por un cargo de asesinato distinto. La abogada defensora le preguntó: ¿Está aquí hoy a cambio de indulgencia por la acusación que enfrenta? En desafío empujó los brazos y los hombros hacia adelante. Su actitud parecía evasiva, mientras la fiscalía se oponía a que respondiera. La pregunta fue retirada, pero el jurado no la olvidó. Su mano cubría parcialmente su rostro, especialmente sus ojos y nariz. Su cabeza se movía de un lado al otro. Señaló este al acusado mientras se frotaba la barbilla y le acusó de asesino. Sus declaraciones nos confundían al parecer mas bien manipuladoras. Se evidenciaba que él no había visto de dónde había provenido la bala. Sus acusaciones sonaban inverosímiles, como si hubieran sido ensayadas. Tenía un aire prepotente, exudando odio. Durante el examen de la fiscalía, reveló su conversión al Islam y afirmó que había llegado a ser mejor persona a través de las enseñanzas del Profeta. Para nosotros, sin embargo, su comportamiento era el de un malhechor impenitente. Su falta de sensibilidad insinuaba una vida delictiva e inmoral.

VI

El segundo testigo del fiscal hablaba en voz baja, pero su testimonio parecía vacilante. Según él mismo, había estado al filo de una horda. Se había formado un círculo alrededor de un encapuchado y la víctima. Cuando fue interrogado por la defensa, titubeó antes de admitir haber visto a otro compañero armado. Pero al final cedió. Recordó que otros pandilleros habían disparado al aire. Su reconocimiento del uso de otras armas explicaba los múltiples proyectiles de balas encontrados por la policía. Sin embargo, el origen de la bala que penetró el corazón de la víctima continuó siendo un misterio. No sabíamos qué había pasado. ¿Fue una represalia? ¿Estaba el tirador incitando a otros cómplices? No hubo respuesta, ni de este testigo ni del anterior.

VII

A pesar de que la abogada defensora trató de desentrañar la credibilidad de los dos testigos presenciales del fiscal, ella tropezó con sus propias palabras. No pasó desapercibida su afirmación de que el encapuchado podría haber llevado una pistola dentro del bolsillo de su sudadera. Pero, como nadie había afirmado todavía haberlo visto sacar un arma, su atención a este asunto parecía fuera de lugar. ¿Estaba tratando de negar la inocencia del hombre encubierto, mientras que al mismo tiempo parecía implicar a su propio cliente? No podíamos entender su propósito, ya que la identidad del encapuchado nunca se había aclarado. Para el acusado, su digresión fue intrascendente. Pero para nosotros, el jurado, dicho desliz aumentó la duda. Aún así, al final, la defensora logró refutar las pruebas reunidas por la policía.

VIII

La noche del asesinato, un peatón llamó la atención de un velador de vecindario sobre una conmoción callejera. El velador no hizo nada hasta que la policía llegó en sus autos encontrando el cuerpo del asesinado. La multitud alrededor de la víctima ya se había dispersado y ninguno de los vecinos hablaba de buena gana de lo que habían visto. El jurado se mostró consternado porque la orden de arresto se emitió dos años después del hecho. El abogado defensor enfatizó que, en el transcurso de esos dos años, la memoria del suceso en cualquier testigo seguramente se hubiera opacado. El abogado defensor argumentó: “… sólo señalar con el dedo a un presunto culpable, por el simple deseo de cerrar el caso, no debe considerarse probatorio en sí mismo”.

7

La evidencia

Como parte de nuestras deliberaciones solicitamos ver la evidencia en vídeo antes y después del tiroteo. Testigos habían afirmado que en la noche del asesinato el acusado fue a una casa de vecindad en busca de un arma, la cual compartían los miembros. Había dos cámaras, ambas con ángulos de visión bastante restrictivos. El vídeo era granulado: producto de cámaras de seguridad de baja resolución. No se incluía sonido alguno y las imágenes estaban entrecortadas. La cámara del vestíbulo mostraba a alguien bajando las escaleras para salir, vestido con una gorra de béisbol debajo de una sudadera con capucha. Sólo sus labios y barbilla eran visibles. Para nosotros el dilema fue cómo identificar a la persona. La mujer del jurado con el niño en casa enfatizó: “… esas facciones no eran de gran particularidad, podrían haber sido las de cualquiera”.

El crimen tuvo lugar a la medianoche. No había tráfico y la calle estaba mal iluminada. Por segunda vez, examinamos la cinta de la cámara exterior. Nos concentramos en el rodaje justo antes del suceso. La imagen era turbia y nos mostraba a la persona encapuchada saliendo del edificio. La espalda de la víctima era visible y su amigo estaba detrás de él. De pronto hubieron varios destellos de disparos, uno de los cuales ocurrió justo al lado de la víctima. El encapuchado estaba frente a la cámara claramente empuñando un revólver.

La evidencia balística mostró que la trayectoria de la bala provino de una distancia corta antes de ingresar al cuerpo de la víctima. Quizás el disparo vino de la posición del encapuchado, pero esto era tan sólo una suposición, y no sabíamos quien era él. Más importante aún, la policía no halló arma alguna. En resumen, los testimonios, el análisis y los relatos escritos nos resultaron inútiles.

8

La comunidad

Los miembros del jurado estuvieron de acuerdo en que no se podía confiar en los relatos de las bandas ni de los de la comunidad. Las dos bandas vivían en manzanas adyacentes. Plagada de drogas, la comunidad se había convertido en su propia víctima. La solidaridad se manifestaba como hostilidad, en mutua convivencia. Los asaltos eran generalizados, tanto en las calles como en los hogares. Madres, hermanos y hermanas se atacaban entre sí. La tasa de mortalidad era alta, lo que en sí mismo evidenciaba que la comunidad estaba sembrando las semillas de su propia destrucción. Rara vez algún adolescente estaba exento de robar o asesinar. Ningún programa social era de ayuda. Nos preguntábamos si sólo servíamos como agentes de retribución y venganza.

9

Justicia ciega

Desde los primeros días de deliberación, no estábamos seguros de si el acusado había tomado parte. En nuestro cuarto día, la joven que se había mostrado inflexible sobre la culpabilidad del acusado comenzó a vacilar. La mayoría de los miembros del jurado todavía pensaban que era inocente, pero cuatro insistían no estar convencidos. Cuanto más aceptaban los jurados sus propias limitaciones, más difícil resultaba formarse una opinión. La frase justicia ciega nos parecía más bien hiriente.

10

Unanimidad

La mayoría discutió con los cuatro opositores. Las tensiones escalaron con el termómetro. El calor del mediodía, la humedad y el ruido de calle se volvían cada vez más insoportables. Con las ventanas cerradas, encendimos el anémico aire acondicionado y nos asustaba más que nunca el no estar a la altura de la tarea. Nuestros desacuerdos nos llevaron al límite y nos pusieron los nervios de punta. Lentamente avanzamos hacia el acuerdo. Paso a paso, se hicieron concesiones. En el momento de la tercera encuesta, el moderador votó con reserva en contra de la condena. Mas, todavía habían tres miembros del jurado defendiendo con firmeza la condena. Nos dimos un minuto de silencio antes de emitir un nuevo voto. La decisión fue unánime por la inocencia. Nos preguntábamos estupefactos si habíamos presentado un veredicto injusto o si habíamos descarrilado el caso.

11

Anunciando el veredicto

Convocamos al guardia y le entregamos la funda oficial con el veredicto. Después de regresar a la sala, el juez nos encuestó individualmente. Impreso indeleble en nosotros estaba el rostro de la madre del niño asesinado. Desde el principio se había sentado sola en la esquina trasera izquierda al fondo de la sala. Su dolor contrastaba con el de la familia del acusado. Cuestioné las reacciones de los familiares. Me sentía inepto, e incluso de hecho insignificante. A partir de ese instante, mi entendimiento se evaporaba.

Anunciado el veredicto, un clamor estridente irrumpió en el tribunal. Los gritos de la madre del niño asesinado se disputaban con el regocijo de los del acusado. A fuerza de percutir su martillo, el juez exhortó a la sala que guardara silencio. Y clausuró agradecido por el servicio de los miembros del jurado. ¿Teníamos o no razón?, me preguntaba.

12

El azar de la verdad

La aleatoridad dominó a cada incursión del jurado. Recordé con temor el imperativo de mi padre de esconderse detrás de la ficción como si ello fuese instrumento de suficiencia.

El jurado inició el desalojo de la tribuna. Observé que el juez nos miraba con una leve sonrisa de comprensión, mientras nos dirigíamos hacia la salida. Caminamos hasta la sala de deliberaciones donde recogimos nuestras pertenencias por última vez. Nos trasladamos al ascensor en el extremo opuesto del palacio de justicia. Abajo nos esperaba la familia del exculpado quienes al acercarnos exultaban sus gracias a gritos ensordecedores. Su influencia había pervertido toda una vida, mas hecho triunfante, era una corrupción sin acabar.

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Epílogo

Terminado el teatro de confrontación, jurados, abogados, y testigos se convirtieron en actores de lo absurdo. Nuestro veredicto fue tétrico. Sin opciones, las ventajas y desventajas se habían enfrentado dejándonos vacíos. ¿Qué papel hacen el abandono y la oscuridad en la condición humana?, me preguntaba. Tal parece que la indiferencia a la verdad se convierte en la coraza de no ser juzgado.

Ricardo F Morín T

Exorcismo Castro-Chavista

February 13, 2020

No tenemos duda que la justicia le vendrá a Donald John Trump después de terminar su presidencia, cuando haya finalmente perdido la inmunidad partidista que le han brindado los Republicanos en control del senado de los Estados Unidos de America.

Si en la confluencia de una absolución partidista, Trump aproveche supuestamente hacerse reelecto presidente al ganar puntos entre votantes latinos, mediante su apoyo al presidente encargado de la nación venezolana, tal cosa, por muy significante que sea, no le prestará ninguna prestancia, o virtud. Todo lo contrario es tan solo el mismo reflejo del oportunismo que lo caracteriza y que no es de fiarse por nadie con buen sentido. El destino y la historia se encargarán de verlo sin ambajes bajo el único cristal que merece como el presidente americano más elusivo a la justicia de la nación más poderosa en el mundo, pero cuya existencia será probablemente tronchada por causas naturales, o por el mismo peso de sus excesos.

La ignorancia de la verdad es el instrumento ciego de su propia destrucción: A través de la ambición y la intriga, el abuso de la credulidad y la trampa de la inexperiencia de personas ajenas a todo conocimiento político, económico o civil, el ignorante tirano así como el mismo tiranizado adoptan como realidades aquellas que son pura ilusión …

Hoy tenemos comentaristas como el Sr Carlos Acosta de EVTV en Miami, quien lejos de ayudar a la causa libertaria venezolana, se enfoca en Twitteriteros sin nombres, como si tuviesen relevancia alguna. Es harto conocido que la aplicación Twitter es solo un medio de elocución propagandístico, donde la mayoría de las opiniones cibernautas, citadas sin especificidad ni origen, me consta, venían de días anteriores a la elocución a la Unión de Estado, y mucho antes de la entrevista de Juan Guaidó en La Casa Blanca. Comentaristas mediáticos de bajo calibre reflejan entonces su propio oportunismo llamando la atención sobre pequeñeces, divergencias que por ser extemporáneas y sin razón de ser, deben ser desdeñadas al no ser abordadas con entereza.

Mucho más relevante son los políticos Republicanos y Demócratas, conjuntamente con la inmadurez y demagogia de la oposición venezolana con respecto a la injerencia cubana, permitiendo el arraigo por los últimos 21 años de una simbiosis de totalitarismo Castro- Chavista: Ambas posiciones fueron permisibles y tan cómplices como deplorables.

Como ciudadano americano-venezolano consciente de la responsabilidad por mi nación natal, le escribí a cada uno de los presidentes americanos que fueron alcahuetes del Castro-Chavismo durante las últimas décadas. De ellos respondió sólo Obama, quien escribió sobre el esfuerzo del mismo pueblo venezolano, aún cuando era cautivo de un régimen usurpado por Cuba, mientras el régimen de Obama al igual que regímenes anteriores habían colaborado en el sustento de la injerencia rusa en los países de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina.

Traducción de la carta de Barack Obama:

“Estimado Sr. Morin:

Gracias por escribir. Mi administración continúa profundamente preocupada por los eventos en curso en Venezuela, y agradezco saber de usted.

*Las instituciones democráticas* de Venezuela están fallando en proteger a las personas con puntos de vista alternativos al permitir la detención de los líderes de la oposición y la expulsión de un funcionario de la oposición del cargo electo. El enfoque del gobierno venezolano debe ser involucrar al pueblo venezolano *en un diálogo real y abordar sus quejas legítimas*. He pedido la liberación de los manifestantes detenidos, un paso necesario hacia la paz y el progreso.

Si bien seguimos explorando todas las opciones para enfrentar la situación en Venezuela, nuestro enfoque inmediato es apoyar cualquier esfuerzo de mediación que genere un *diálogo honesto entre el gobierno venezolano y la oposición*. Todas las partes tienen la obligación de trabajar juntas para contener la violencia y restaurar la calma. Con nuestros socios internacionales, Estados Unidos continúa analizando qué más podemos hacer para respaldar ese esfuerzo.

Estados Unidos tiene fuertes lazos históricos y culturales con el pueblo venezolano, y seguimos comprometidos con nuestra relación con ellos. Sus libertades fundamentales y sus derechos humanos universales deben ser protegidos y respetados.

Nuevamente, gracias por compartir sus pensamientos.

Sinceramente,

(Firma ilegible de)

Barack Obama.”

Esta misiva de la Casa Blanca fue enviada el 7 de mayo de 2014 a través de mi dirección de correo electrónico personal.

Mi respuesta en la misma fecha:

“Honorable Presidente Barack Obama:

Gracias por su amable y generosa respuesta.

Lo que no se admite en su respuesta es que Estados Unidos tiene importantes compromisos económicos que impiden intervenir en Venezuela, y que en efecto, si Estados Unidos eliminara a un dictador que es ilegítimo, todos los contratos estadounidenses quedarían nulos y vacíos, agravando en consecuencia una economía estadounidense ya comprometida.

Una dependencia estadounidense del petróleo es la base de este dilema y sus consecuencias no deseadas. Sin embargo, un país como Venezuela que se encuentra en un estado de caos puede no ser capaz de satisfacer ni las demandas estadounidenses ni las de su propio pueblo. En última instancia, la seguridad económica estadounidense, así como la estabilidad de la región, pueden depender de que Estados Unidos sea más firme en su resuelvo de intervenir y extraer la injerencia cubana sobre Venezuela.

Sinceramente de Ud,

Ricardo F Morin”

Hoy en día vemos a los mismos españoles luchando en contra del Castro-chavismo exportado a España. Y gracias al buen sentido de la oposición española vemos los esfuerzos por desvestir esta indigna farsa del presidente de España permitiendo la influencia del Castro-Chavismo en Europa.

Las cuatro libertades universales están siendo defendidas por el resto de los países democráticos del mundo en contra de todo aquel gobierno que abuse de los derechos humanos como hacen los cubanos en Venezuela: Es nuestra lucha en nombre de la libertad de expresión, libertad de creencia, libertad del miedo y la libertad de la necesidad.

Escribiendo Por Twitter:

@DiazCanelCuba Los líderes demócratas mundiales defienden las 4 libertades contra el abuso d derechos humanos x parte d Cuba: La lucha solemne a nombre d la libertad d expresión, la libertad d creencia, la libertad d miedo y la libertad d necesidad!

Oímos todavía comentaristas venezolanos como Gladys Rodriguez, quien fungiera en la cadena televisiva del gobierno venezolano, Globovision , mientras era controlada por los testaferros del régimen de Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro hasta que ella se cansara de estar presta a hostigar a los venezolanos ultrajados por la tiranía Castro-Chavista.

No podemos evitar observar que el mismo análisis de dicha critica se haya manipulado tanto por la inteligencia y contra-inteligencia Castro-Chavista, así como por la MUD y los Bolichicos oligarcas venezolanos de todos los tiempos, recriminándoles a los venezolanos por qué quejarse ante la desinformación de la tiranía Castro-Chavista. Tal parece aún más bizarro que de hecho según el parecer de esta periodista Gladys Rodriguez, cualquier investigación sobre un estado de desinformación sea sujeto mejor a un juicio inmaduro sobre sutilezas que deban ser desglosadas de manera “positiva”, y que se use dicha disposición como otro slogan propagandístico sobre “la crítica negativa o destructiva” a forma de repudio del buen sentido de investigación, cuando existen múltiples razones para cuestionar la integridad de todos los participantes de la cultura venezolana: una cultura bastante dada al culto de símbolos fatuos, a la superstición, y a los caudillos de poder.

Lo que sucede en Venezuela es un proceso exorcisante activamente evolutivo para eliminar los excesos de ingenuidad e inmadurez tanto de su pueblo como de sus dirigentes. No está de más que haya escepticismo; no está de más que se deje de creer en la buena voluntad de los políticos; no está de más que se deje de creer en la pomposidad de rituales a cualquier nivel.

Muchas de las entidades gubernamentales que juegan el mundo geopolítico de hoy, también fueron cómplices del movimiento comunista castrista, las mismas entidades, que luego se vuelven para apoyar a Juan Guaidó como presidente a cargo de Venezuela. Sin embargo, mientras la tiranía y la usurpación cubanas persistan en Venezuela, los gestos que afirman ser tan respetables son simplemente el producto del oportunismo …

¿Hasta qué punto se puede lograr desterrar los conceptos erróneos observando opiniones frágiles? El presente nos exhorta a pedir la inteligencia de la compasión, la sinceridad, el respeto y el reconocimiento de los diversos esfuerzos de las personas para comprender su sufrimiento a manos de la tiranía.

La posibilidad de una unión solo puede basarse en el respeto a la diversidad intelectual, y no en pensar de la misma manera. Siempre habrá suficiente espacio abierto en un país, donde reine la libertad del individuo y todos dejemos de pensar en la ley del embudo de los sistemas despóticos. ¿Qué valor pueden tener reformadores y comentaristas, cuando proponen dejar una tiranía para entrar en otra forma de tiranía?

En la oscuridad

July 20, 2022

Prólogo

Ante la sugerencia de abreviar In Tenebris, me dispuse a adaptar esta historia para aquellos lectores interesados en captar su sustancia, la cual se deriva de circunstancias cuya fuerza vital no puede subsumirse a una dimensión lineal o lógica. Las explicaciones son inútiles frente a este drama humano, donde el temperamento no pueda manifestarse en lo verbal con absoluta claridad. Dicha esencia, abierta e insondable, se deja por su autor a la intuición del lector, al explorar su complejidad envolvente, cada vez que haya una doble lectura.

Ricardo F. Morin, Bala Cynwyd, Pensilvania; 30 de junio de 2022

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*

La revista Time nombró a las “Rompedoras del silencio” del movimiento #MeToo como su Persona del año 2017; el presidente reprendió a la prensa de “fake news”, mientras las temperaturas en la ciudad de Nueva York se sentían más altas que nunca.

En medio de todo esto, me convertí en el jurado número 12 en el juicio por asesinato de un niño de catorce años. Ahora, la búsqueda de la verdad ocupaba un lugar destacado en mi mente. Sesgo y sospecha, ¿cómo irían a ser tratados?

El acusado (joven, vestido con una camisa blanca almidonada y corbata) estuvo sentado a apenas 30 pies de distancia de nosotros, el jurado. Su apelación a la quinta enmienda constitucional en contra de la auto incriminación y su torcida mueca de sonrisa nos eran inquietantes.

Dejamos a un lado nuestras aprensiones. Si la duda fuera a jugar un papel en el juicio, tendría que venir de la evidencia.

Como jurados nos sorprendió la falta de cohesión en las denuncias: lo que dijeron los testigos no correspondía con lo que argumentaba el fiscal, ni tampoco con la defensa. Ningúna arma ni la ADN apuntaban a la identidad del perpetrador. “¿Qué justificó la acusación de este joven como asesino?”

El día 18, cada uno de nosotros tendría que llegar a una aproximación a la verdad.

La sala de deliberaciones apenas era lo suficientemente grande para la mesa larga y sus 12 sillas incómodas. El aire acondicionado era viejo e ineficiente. La temperatura era tan sofocante como lo había sido en la sala del tribunal.

Los jurados éramos diversos y teníamos poco en común. El presidente asignado era un gerente de oficina y se sentía cómodo en su papel de moderador. Sus habilidades de comunicación eran excelentes. Algunos de nosotros éramos reticentes y nunca expresamos una opinión en un sentido u otro. Otros eran más volubles. Una maestra permaneció en calma en todo momento; escuchando a los demás antes de expresar sus propios puntos de vista. Otro miembro del jurado, el número siete, se impacientaba por la duración del juicio; ella tenía un niño pequeño que cuidar en casa. Aparte de mí, habían otros dos jubilados, uno de los cuales era un abogado corporativo.

Desde los primeros días de la deliberación, no estábamos seguros de si el acusado había tomado parte alguna. En nuestro cuarto día, dije: “el principal testigo presencial no era creíble”. El jurado número cinco, aquella mujer joven quien había sido más inflexible sobre la culpabilidad del acusado, comenzó a vacilar. Aunque la mayoría de los miembros del jurado todavía lo consideraban inocente, cuatro no estaban convencidos. Cuanto más aceptaban los miembros del jurado sus propias limitaciones, más difícil se volvía formarse una opinión. La frase “justicia ciega” se tornaba más bien hiriente.

La mayoría discutió con los cuatro oponentes. Las tensiones subían con el termómetro. El calor del mediodía, la humedad y el ruido de la calle nos hacían cada vez más refractarios. Con las ventanas cerradas, encendimos el anémico aire acondicionado y temimos más que nunca no estar a la altura.

Nuestras variaciones nos ponían tensos. El jurado número cinco insistía categóricamente: “el testigo presencial principal no mentía”. Sin embargo, el momento crucial para todos fue cuando el miembro del jurado número siete se expresó, urgiéndonos con furia: “las únicas características visibles en las cámaras de seguridad pudieron haber sido las de cualquier otro miembro de las pandillas”. Lentamente, nos movimos hacia un terreno común. La decisión fue entonces unánime, inocente.

Después de que regresáramos a la sala del tribunal, el juez nos encuestó individualmente. Indeleblemente impreso en el rostro de nosotros estaba el de la madre del niño asesinado. Su dolor contrastaba fuertemente con las miradas desgarradoras de la familia del acusado. Me sentí insignificante, incluso inepto. “¿Habíamos hecho bien o mal en nuestro veredicto?”, me preguntaba.

El jurado se disolvió. Recogimos nuestras pertenencias y nos trasladamos a un ascensor en el extremo opuesto del palacio de justicia. Abajo, esperaba la familia del absuelto. Cuando nos acercamos, nos gritaban ensordecedoras gracias.

Nosotros (el jurado, los abogados y los testigos) servimos de actores en lo absurdo.

Fin

Editado por Billy Bussell Thompson

21 de julio de 2022

Vladimir Putin vs democracia

April 23, 2022

“Aunque. . .la victoria pueda coincidir con la destrucción de la humanidad,. . .sin el totalitarismo nunca habríamos conocido la verdadera naturaleza radical del mal.“

Hanna Arendt: Extracto de Los orígenes del totalitarismo (Harvest Book 244) Edición primera, 1951.

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Si el liberalismo tuviera éxito como núcleo de un nuevo orden mundial, se basaría en la creencia en el estado de derecho y un orden constitucional: uno que limite el poder ejecutivo a favor de la capacidad de los individuos para tomar decisiones sobre el curso de sus vidas por sí mismos—lo cual es sólo garantizado a través de un sistema de derechos y leyes democráticas.

EXTRACTO DE “LIBERALISMO Y SUS DESCONTENTOS” DE FRANCIS FUKUYAMA PUBLICADO EN MARZO DE 2022: TAMBIÉN EL AUTOR DE “ORÍGENES DEL ORDEN POLÍTICO” [1].

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I

En su libro “Decisiones Difíciles, sobre Vladimir Putin” (2014), Hillary Clinton nos cuenta que como Secretaria de Estado asistió a una ceremonia en el Monumento de San Petersburgo erigido a las víctimas de la invasión nazi de Leningrado, tras la cual cenó con Putin. Putin compartió con ella que su padre había servido en la primera línea del frente contra Alemania en Leningrado y que había tenido la extraña experiencia de haber rescatado viva a su esposa de una pila de cadáveres, justo antes de que fueran enterrados. Putin agregó que su madre, habiendo sobrevivido a una muerte casi segura, lo dio a luz después de la guerra (Vladimir tenía dos hermanos que habían muerto por causas naturales antes y durante la guerra). Comprensiblemente, Clinton sintió una especie de compasión que estos eventos habían dejado en su psique. En su libro, ella plantea al lector la pregunta de si estos hechos podrían explicar la mitología de Putin sobre lo que significaba para él ser ruso. Para ella, correcta o no, sin embargo, se debe considerar que esta historia dio cuenta de la percepción de Putin sobre su propia historia y la de Rusia.

II

De los Secretarios de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, Condoleezza Rice, John Kerry, Hillary Clinton y Rex Tillerson, hemos aprendido que Putin esperaba y exigía respeto y reconocimiento de las capacidades rusas. La clave no sería respetar sus valores o acciones, sino respetar la importancia de su papel como líder. Según estos secretarios, la clave de la negociación debe corresponder al presente, reconociendo que Putin es ambicioso en sus propósitos, y que, aunque puede adaptarse a las circunstancias que se presenten, sigue siendo impredecible. Habría que esperar su oposición a las ideas occidentales, en particular sobre la base de sus propias nociones de igualdad. Estas son características sobresalientes del presidente ruso, particularmente en lo que respecta a sus relaciones con los Estados Unidos. Sin embargo, en el pasado, Putin ha mantenido colaboraciones de larga data con EE. UU., en lo que respecta a las sanciones contra Irán, el acuerdo nuclear con Irán y el corredor aéreo sobre Rusia para reabastecer a las tropas estadounidenses en Afganistán.

III

El 8 de noviembre de 1991, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron en una dacha estatal el Acuerdo de Belovezh (la Creación de la Comunidad de Estados Independientes) para disolver la Unión Soviética: una medida que Putin proclamó más tarde como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo” [2].

IV

Tras el cierre de la KGB de Alemania Oriental en 1991, Putin regresó a Rusia, donde ascendió por primera vez al puesto de primer teniente de alcalde de San Petersburgo en 1994. En 1996, se unió al equipo presidencial de Boris Yeltsin como vicealcalde. a Pavel Borodin, el principal administrador del Kremlin. En julio de 1998, el presidente Boris Yeltsin lo nombró director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, sucesor nacional del KGB) y, poco después, se convirtió en secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.

En un principio, Yeltsin nominó a Putin como primer ministro en 1999. El aumento de la delincuencia, la corrupción institucional y las dificultades económicas empañaron el régimen de Yeltsin. De repente, el 31 de diciembre de 1999, Yeltsin anunció su renuncia y nombró a Putin presidente interino. Prometiendo reconstruir una Rusia ya debilitada, Putin salió victorioso en las elecciones de marzo de 2000, obteniendo el 53 por ciento de los votos. Su campaña prometió eliminar la corrupción y crear una economía de mercado fuerte. Posteriormente, Boris Yeltsin llegó a lamentar su apoyo a Putin. En marzo de 2004, Putin ganó un segundo mandato como presidente con más del 70 por ciento de los votos después de que los precios del petróleo impulsaran el auge de los consumidores y elevaran el nivel de vida, una tendencia que continúa durante otros cuatro años. En 2007, Putin abogó por los principios de la igualdad democrática en su discurso en la 43ª Conferencia de Seguridad de Múnich, cuando acusó a EE. UU. de imponer un mundo unipolar y atacó a los participantes de la UE por complicidad [2]. Luego, con una disposición constitucional controvertida, Putin se vio obligado a dimitir en 2008. Putin eligió a Dmitry Medvedev como su sucesor y Medvedev a su vez nominó a Putin como primer ministro del país pocas horas después de asumir el cargo el 7 de mayo de 2008.

V

En 2008, como primer ministro, Putin ordenó la anexión de dos partes de la República de Georgia por la fuerza militar y, en 2009, reprimió el movimiento separatista en Chechenia. Putin cultivó un fervor nacionalista y fue reelegido presidente por tercera vez en 2012, nombrándo a Medvedev como primer ministro. Medidas violentas sofocaron el levantamiento popular resultante en la capital y el resto del país. Según fuentes de información de periodistas en el exilio [3], la tasa de mortalidad de los opositores aumentó significativamente. Las medidas de Putin fueron reprimir a la oposición a través del encarcelamiento, así como envenenarlos y extorsionarlos, dentro y fuera del país. En línea con su aspiración de reforzar una Federación de Rusia al estilo soviético, Putin comenzó a afirmar que el prestigio del pasado se había perdido y que pretendía restaurarlo. Esto se refleja en su artículo de opinión del New York Times de 2013 [4], “Una súplica de precaución de Rusia”, donde una vez más centró su desconfianza en los EE. UU. El 27 de febrero de 2014, las tropas rusas comenzaron a anexar la región de Crimea en Ucrania después de que los manifestantes ucranianos derrocaran al presidente pro-ruso Viktor Yanukovich. Al mes siguiente, Rusia incorporó Crimea después de un referéndum ruso. Posteriormente, tanto Estados Unidos como la Unión Europea impusieron sanciones.

El 30 de septiembre de 2015, Rusia lanzó ataques aéreos en Siria en su mayor intervención en Medio Oriente en décadas, cambiando el rumbo del conflicto a favor del presidente Bashar al-Assad. En noviembre de 2016, Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos tras haber prometido mejorar los lazos con Moscú. Las autoridades estadounidenses han determinado que Rusia intentó interferir en las elecciones a su favor. El 19 de marzo de 2018, Putin ganó su reelección de forma aplastante con un mandato que lo mantendrá en el cargo hasta 2024. En 2021, Putin aprobó enmiendas constitucionales que le permitirían ser reelegido hasta 2036.

VI

En 2021, antes de que Rusia invadiera Ucrania, la administración Biden ya estaba completando la retirada de las fuerzas militares de Afganistán, incidentalmente, una política iniciada por el expresidente Donald Trump. Ésta coincidió con el artículo de Putin, “Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos” [5] como preámbulo de la guerra contra Ucrania, la cual comenzó el 24 de febrero de 2022.

VII

Ahora en su décima semana, la guerra en Ucrania parece estar evolucionando hacia un conflicto prolongado. Aunque Ucrania ha logrado una primera fase de la guerra algo exitosa, la beligerancia rusa se ha centrado en los territorios del este y sur del país. Sin un mayor apoyo de la OTAN, Ucrania se enfrenta a una situación más difícil que en el pasado.

Al no haber logrado derrocar al gobierno ucraniano, Putin ha comenzado una segunda fase en la región oriental de Dombass. Su nuevo objetivo parece ser la separación de Dombass del resto de Ucrania y, así, controlar el acceso al Mar Negro

VIII

Para Putin, uno de sus vehículos de propaganda es su defensa del idioma ruso, lo que equivaldría a asumir que Inglaterra anexara a los Estados Unidos de América por el motivo de proteger al idioma inglés. En la televisión rusa, Putin le explica a una niña de 12 años que la “tragedia” en el Donbass es que Ucrania estaba cometiendo un “genocidio” contra los ruso-parlantes [6].

En el contexto de esta narrativa, la televisión estatal rusa transmite que “la operación militar especial es para establecer la paz”.

IX

Las ofertas de paz de Ucrania continúan siendo rechazadas por Vladimir Putin [7]. El presidente ucraniano, Zelenskyy, ha sostenido que se debe negociar un compromiso desde donde comenzó todo, en Crimea en 2014. Para Putin, sin embargo, la anexión de Crimea, al igual que la invasión de Ucrania, es revisionismo histórico. Muchos observadores dicen que la guerra no es tanto una crisis existencial para Rusia, sino una lucha por la supervivencia del propio régimen.

X

¿Es posible que el fracaso de Putin en esta guerra detenga futuros ataques de un régimen totalitario contra sus vecinos? Podemos preguntarnos si podría haber un frente unificado contra dichos ataques. Si no, entonces la pregunta sobre la posibilidad de un mejor futuro prevalecerá.

Editado por Billy Bussell Thompson

Footnotes:

[1] https://www.youtube.com/watch?v=AwuMMmUCw98

[2] 2007 https://youtu.be/hQ58Yv6kP44

[3] Zaborona Media https://zaborona.com/en/ and Ukrainska Pravda News https://www.pravda.com.ua/eng/

[4] https://www.nytimes.com/2013/09/12/opinion/putin-plea-for-caution-from-russia-on-syria.html

[5] http://en.kremlin.ru/events/president/news/66181— publicado en julio de 2021 por la oficina presidencial de Putin, en el que explicaba el apoyo occidental a Ucrania como una conspiración nefasta contra la unidad de la Federación Rusa. En él, Putin juega un cuestionable papel de historiador para justificar su determinación de enfrentarse a los poderes que intervienen en la soberanía de su país.

[6] https://youtu.be/UzS1c_lSpNM

[7] https://www.ft.com/content/7b341e46-d375-4817-be67-802b7fa77ef1

Herta Lager Kane

January 6, 2022

Introducción

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Edited by Billy Bussell Thompson

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Foto proporcinada por la hija de Herta, Vivien Kane.

Herta Lager Kane (1928-2021) nació en Viena. Con su familia, llegó a la ciudad de Nueva York en 1941, a través de la Suiza, huyendo de la persecución nazi.

Herta comenzó su educación en el Fashion Institute of Technology y Cooper Union for the Advancement of Science and Art, School of Art and Architecture, antes de obtener un B.F.A. en Diseño Gráfico y una M.F.A. en Pintura de la Universidad de Buffalo.

Herta inició su carrera como profesora adjunta de pintura en la Universidad de Buffalo, luego dedicando su vida como profesora de diseño gráfico en el State University College de Buffalo. Han sido expuestos del arte plástico de Herta, sobre un estilo formalista de abstracción geométrica, sus pinturas y dibujos constructivistas en la Galería de Arte Albright Knox, el Centro de Arte Burchfield Penney, el Centro de Arte Contemporáneo Hallwalls y varias cooperativas locales alternativas dedicadas a la investigación y el desarrollo de videos para el teatro y la televisión.

En su trabajo, Herta buscó una nueva dirección en su representación del espacio pictórico, resultante del gran legado de nuestro mentor Seymour Drumlevitch. En sus propias palabras, Herta aspiraba a llegar al poder “… de una ambigüedad elusiva y mística”.

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Una elegía

Herta siempre denotaba una generosa calidez y profunda comprensión del ser humano. Incluso cuando éramos conscientes de nuestra fragilidad, en aquellos momentos de angustia, no teníamos que decir mucho para asegurarnos que todo estaría bien. En el silencio y distancia, nos apoyamos con una sensación consciente de lo extraordinario, a veces incluso con un jocoso donaire de lo incomprensible del destino.

Desde que conocí a Herta en 1975, como profesora de pintura en la Universidad de Buffalo, ella compartió su riqueza de conocimientos y siempre me animó con mucho entusiasmo. Cuidó de mi bienestar hasta que ya no pudo. Nuestra amistad atestigua el hecho de que nadie tiene control sobre su destino, aunque nuestro amor persistió más allá de dichos límites.

En la confianza de Herta, en la labor de ser un artista visual y sobrevivir a las innumerables incertidumbres de una carrera profesional, encontré respuestas para saber manejar lo que el destino brindara.

Su humanidad, dignidad e inteligencia fueron una fuente de inspiración para todos nosotros, quienes tuvimos la suerte de conocerla. Más que mentora, Herta se convirtió en una fiel amiga. Nadie más podría ocupar su lugar en mi corazón.

Le debo a Herta mi posición, no sólo en la madurez emocional sino también intelectual. Sin ella, sería otro; a ella le debo el espíritu de ser auténtico y reflexivo.

R.F.M.

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In Memoriam Herta Lager Kane

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 El destino

      De las lágrimas, el destino y el azar nos dibujaron una sonrisa, 
como de los fracasos nos trajeron un consuelo.
Miramos hacia arriba después de tropezar
y al tocar fondo,
confiamos en alzarnos.
      En la soledad encontramos nuestra compañía, 
y al ayudar a otros, 
fuimos ayudados.
Incluso en la búsqueda de la perfección,
conocimos nuestras fallas.
      En la brevedad de cada instante
nada parecía descansar para ser poseído.
Cuando nos maravillamos del gran arco del tiempo,
Este nunca expira  
aun ante la desesperanza.
      Los flujos y reflujos de las diosas, las tres Moirai y Tyche,
en sus excesos de sabores y sinsabores,
no nos impedirán seguir adelante,
aunque nos encontrásemos conscientes 
de nuestras imperfecciones.

Ricardo F Morin, December 29, 2021, coautor Billy Bussell Thompson

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Herta’s Art

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 49 5/8 7/8 “x 50”, Donación del artista a Burchfield Penny Art Center Collection 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 57 7/8 “x 37 5/8”, Donación del artista a la Colección Burchfield Penny Art Center, 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), obra sobre papel titulada “Sin título”, Acrílico y collage sobre papel, 10 1/2 “x 10 1/2”. Donación de Arts Development Services, Inc., 1978 a la Colección Burchfield Penny Arts Center, 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Lager-Kane (1928-2021) Artista estadounidense nacida en Austria, obra sobre papel, “Sin título”, 1978; rotulador acrílico y con punta de fieltro sobre papel de dibujo, 10 “x 21”, Gift of the Arts Development Services, Inc., 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/artwork/object:1978-006-012-untitled/

Recuerdos de Herta

January 6, 2022

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Foto proveída por la hija de Herta, Vivien Kane

En el verano de 1975 tomé un taller de pintura bajo la instrucción de Herta en la Universidad de Buffalo: A partir de ese momento evolucionaron los lazos de nuestra amistad. La sabiduría de Herta provenía de su propia vitalidad; su curiosidad parecía ilimitada. Exploraba temas de diferente índole, desde el arte informático hasta la caligrafía japonesa. Todo esto la realzó como artista. Como maestra que trataba con estudiantes, tenía poca paciencia y muchos de ellos se sentían intimidados por sus exigencias. Lo más memorable es que me enseñó que un artista tenía que evocar el significado que se esconde detrás de cada imagen. El arte no era una evolución progresiva; nada era nuevo: todo ya estaba hecho; el imperativo era hacer algo significativo.

Herta se identificó con las historias que compartí sobre mi familia y especialmente sobre mi madre. También me contó historias sobre sus propios padres, particularmente sobre cuánto admiraba a su padre. A través de los años, la lealtad de Herta fue constante. Ella instaba atenta como una madre. Siendo 26 años mayor que yo, me preguntaba por qué quería pasar tanto tiempo con ella. Respondí que la gente de mi edad me aburría.

El último semestre de mi tercer año, Herta me invitó a almorzar con su esposo Ernest, un cardiólogo en el Hospital de Administración de Veteranos al lado de la universidad. Esa mañana, algunos estudiantes habían prendido fuego afuera de mi puerta. Llamé a la policía de la universidad pero no acusé a nadie. Más tarde le conté a Herta lo que había sucedido. Ella y su esposo me aseguraron que todo estaría bien. Esa tarde escuchamos la música de Handel y Brahms, hablamos sobre la poesía de las matemáticas y discutimos las polémicas de la antropología del arte. Esa noche no volví a mi dormitorio universitario, sino que me quedé con un estudiante de arquitectura polaco: Jurek Pystrak me invitó a quedarme con él hasta que se arreglaran las cosas. Poco sabía lo importantes que llegarían a ser Herta y Jurek.

Mientras estudiaba para los exámenes finales, alguien que no conocía se me presentó. Parecía que había sido mi guardaespaldas desde el momento del incendio en el dormitorio. Nunca supe por qué me vigilaba. Más tarde, Herta comentó: “… la universidad debió haber hecho un balance de lo laxo que era su sistema de seguridad”.

Después de que me fui a Yale para realizar estudios de posgrado y Jurek se mudó a Berlín, Herta y yo nos mantuvimos en contacto. A veces nos encontrábamos en Manhattan e íbamos a museos y galerías. Después de haber terminado mis estudios en Yale, trabajé como escenógrafo en Manhattan. En 1988 visité Herta en Buffalo. Su esposo Ernest había muerto dos años antes. Herta y yo fuimos a la función inaugural de Abingdon Square de María Irene Fornés (1930-2018) en el Studio Arena Theatre. Esa noche, Herta y yo tuvimos la oportunidad de hablar con ella (yo había realizado la escenografía de tres de sus obras, que se habían estrenado en la ciudad de Nueva York). De nuevo en 1989, visité Herta en Buffalo; allí asistimos a una retrospectiva del pintor Seymour Drumlevitch, quien había sido nuestro consejero académico, mentor artístico y amigo.

En 1992, Herta asistió a mi primera exposición solista de pinturas en Manhattan. Aunque no la vi entonces, nos mantuvimos en contacto por teléfono. Karl, la pareja de Jurek en Berlín, le dijo a Herta que Jurek había muerto de SIDA en 1984. Esto nos sorprendió a ambos; explicaba por qué no habíamos tenido noticias de Jurek durante ocho años. Herta fue fundamental para conectarnos con el pasado de Jurek. Luego, Karl visitó mi estudio de pintura en Tribeca. Posteriormente, invitó a Herta a un crucero para pasar una noche en el Rin y conmemorar su inminente muerte (éste había descartado mi optimismo sobre el tratamiento antirretroviral como un sentimentalismo misionero). Le dije a Herta que la perspectiva de Karl era totalmente fatalista.

Cuando conocí a Herta por primera vez, intuí que ella estaba luchando contra la depresión. Más tarde supe que gran parte de su búsqueda de afecto no había sido correspondida. Su esposo también estaba luchando contra la depresión, habiendo intentado suicidarse si no hubiese sido por su esposa. Luego ella lo cuidó durante un largo período de enfermedad. Después de su muerte, su círculo de amigos se redujo. Ella pensó que no era bienvenida por otras parejas. En esos años, Herta estaba sola y plagada de culpabilidad. Desconcertada, llamaba a mi puerta a altas horas de la noche, mucho después de la medianoche, pidiendo apoyo. Ahora, en la década de los 90, nuestros papeles se invirtieron: Ella venía en mi ayuda, alimentando mi optimismo y ayudó a recuperarme del suicidio de mi pareja de tres años.

Luego, en la primavera de 2005, Herta conoció a David, mi pareja durante cinco años. Mientras caminaba hacia la avenida para ayudarle a ella a tomar un taxi, me dijo que sólo deseaba haber conocido a alguien como David por sí misma. Su declaración no me sorprendió, aunque tocábamos el pasado por sus bordes. Comprendí que David le recordaba su deseo de haber conocido durante su vida a alguien de igual sensibilidad.

En mayo de 2008, David y yo asistimos a la celebración de su octogésimo natalicio en Filadelfia. Conocimos a toda la familia, incluidos sus nietos. Antes del festejo, Herta me había confiado a menudo sus inseguridades acerca de ser abuela. Ella cuestionaba cómo la percibían sus nietos y yerno, de si fuese aceptada por ellos. Más que nunca estaba consciente de su acento alemán, aunque lo glorificase como una distinción sofisticada. Estos fueron años importantes para Herta, pero la carga de sentirse desplazada en una nueva vida pesaba mucho sobre sus hombros.

En 2011 mi madre murió de Alzheimer a los 84 años. Durante los años anteriores le había mencionado a Herta que solía llamar a mi madre en Venezuela para leerle Don Quijote. De vez en cuando mi madre reaccionaba con sonidos guturales, que yo tomaba por afirmaciones de risa. Durante estas conversaciones, comencé a tomar conciencia de las propias dificultades de Herta en su percepción de la realidad. Ella se agitaba fácilmente. A menudo se sentía incomprendida. Desencadenaba eventos pasados, como si estuviesen ocurriendo en el presente. Le escuché en silencio, esperando que pudiese recuperar la calma. Traté de interesarla en otros asuntos. ¿Seria esta la razón por la cual me dijera que era importante para nosotros estar en contacto? A partir de entonces traté de llamarla hasta que ya no fue posible. Después de lo que pareció ser un largo período de silencio, su hija Vivien me llamó para informarme que Herta necesitaba la atención de una guardería las 24 horas. David y yo condujimos desde Manhattan para visitarla en Pensilvania. En 2016 Herta todavía podía hablar. Creí que se acordaba de mí hasta nuestra despedida, cuando dijo lo agradable que había sido conocerme.

Durante nuestra visita, Herta parecía alerta. Después de mostrarle fotografías de nuestro hogar en Fort Lauderdale, hizo varios comentarios extravagantes. Con descaro, criticó los cojines que parecían donas y estaban completamente fuera de sitio. Su ingenio parecía tan perspicaz como siempre. Pero luego nos contó sus recomendaciones para la escuela de posgrado, en la que —para mi horror— me había llamado del calibre de Leonardo da Vinci. El caso es que a ella le encantaba ser polémica.

El verano antes de su muerte, Herta estaba mucho más limitada en movimiento y habla; se veía apática, aunque sonreía a menudo con lo que parecía ser un dejo de resignación. Hubo un momento de bromas entre nosotros, cuando ella repentinamente frunció el ceño con una mirada furtiva y pícara. Nos sonreímos con asombro y ella jadeaba de regocijo. Seguido esto, Herta hizo un gesto, con las manos alrededor de la boca, como si preguntase por qué requería de mi bigote. Luego le mostré uno de mis cuadros geométricos. Ella lo miró, alzó sus cejas abriendo los ojos ampliamente y dijo “¡BIEN”! Me conmovió su aprobación. Ella parecía estar al mando. Mientras tanto seguía saboreando su helado de vainilla, jugando sin rumbo fijo con la cucharilla, y se negaba a dejar que nadie le ayudara. Cuando nos despedimos, mencionamos que regresaríamos en la primavera, y ella dijo con la misma expresión facial: “¡BIEN”!

Los recuerdos de la pérdida de un ser querido son dolorosos, precisamente porque nos amamos. Aceptar su pasado con humildad es la única opción por su pérdida. Es indiscutible que abrazamos nuestra existencia a través de sus recuerdos. El duelo es el momento que nos exige soportar el sufrimiento con paciencia.

De espaldas a Times Square en 1998

Escrito por Ricardo Morin y editado por Billy Bussell Thompson

Wislawa Szymborska

December 19, 2021
Wisława Szymborska, (nacida el 2 de julio de 1923 en Bnin [ahora parte de Kórnik], Polonia; murió el 1 de febrero de 2012 en Cracovia), poeta polaca sobre exploraciones inteligentes y empáticas de cuestiones filosóficas, morales y éticas le valieron el  Premio Nobel de Literatura en 1996.

In memoriam Herta L. Kane

Unas palabras sobre el alma

  • Poema escrito por Wislawa Szymborska, publicado 1 de Julio del 2000, traducido del polaco por Stanislaw Baranczak and Claire Cavanagh en 2006 y transpuesto al español e inglés por Ricardo Morin y Billy Bussell Thompson, diciembre 2021
     A veces tenemos un alma. 
Nadie la tiene sin parar,
ni para siempre.


Día tras día,
año tras año,
podrían transcurrir sin ella.


A veces se anida en nosotros por un rato,
como en los miedos y arrebatos de la niñez,
y a veces en nuestro asombro ante la vejez.


Rara vez nos tiende una mano
con tareas tediosas,
como al mudar de muebles,
llevando equipaje,
y caminando un largo trecho en calzado tieso.


Nos huye
cuando la carne deba ser molida
y las peticiones deban responderse.


De cada mil conversaciones
participa en una,
a veces ni siquiera en ello,
pues prefiere el silencio.
Cuando nuestras entrañas transitan del dolor sordo al intenso
ella se ausenta.


Es quisquillosa:
no le gusta vernos entre muchedumbres.
Las aspiraciones de dudosa ventaja
y el asqueroso deseo de colarse la enferman.


Para ella el regocijo y la melancolía
no son contrarios.
Ella se halla en nosotros
sólo en la unión de ambos.


Pudiéramos contar con ella
si no estuviésemos seguros de nada
y curiosos sobretodo.


De todos los objetos
favorecería a los relojes con péndulos
y espejos que permaneciesen en sigilo
sin nadie mirarles.


No dice de dónde viene
ni cuando partiría de nuevo,
aunque aguardase tales cuestiones.


Por alguna alguna razón de ser
la necesitamos,
y ella a nosotros por igual.

Bosque de helechos

March 20, 2021

Nubes de algodón pasan sigilosas

A lo largo del cielo azul bebé

Enfoca Y Toma, E.Y.T.

Ponte el sombrero y relájate!

Las libélulas suspiran en el aire

Cruzando nuestros senderos

Me diviertes. Eres mi musa

Como ramas en espiral nuevas hojas

No más el sueño del león a punto de saltar

Ahora puedo moverme y respirar

Hongos blancos, juguetes del albar

Lagartijas se escabullan al cruce de senderos

Correteando furtivamente entre troncos mutilados

Ennegrecidos por su edad, aun de color marrón

Mañana comienza la primavera, 20 de marzo

Llega el Equinoccio Vernal

Un claro iluminado por el sol, ya no bajo la sombra

Tum, tum, tum: Oigo golpes de martillo

Una familia joven camina hacia nosotros

Una mariposa revolotea bailando sobre el suelo humedecido

Aletea sus alas con rayas negras y amarillas

Se queda en un solo lugar entre barro y piedras grises

Alimentándose de minerales, alimentándose de miii-neee-raaa-les

Despliega sus alas y se queda en un lugar

Luce collar amarillo sobre planos negros

Una libélula gigante también se alimenta del barro.

Sus alas resplandecen luz

Como ningún diamante podría jamás

Su cuerpo parece una serpiente

Con ojos grandes,

Una libélula gigante.

Pasó un chihuahua.

¿Izquierda o derecha? Izquierda …

Para freír peces más grandes

Insectos de superficie navegan sobre el río

Parecen estar patinando o peleando.

Son graciosos.

Una serpiente de rayas marrones se desliza sobre el agua.

Y una tortuga joven revolotea al flotar,

Pez pequeño iridiscente con largas colas.

Mira, mira, mira, mira

La tortuga se aleja lentamente

Ver, ver, ver

Una serpiente que también se ondula

Entre nenúfares

Flotando sobre el espejo fluvial

Por reflejos hilvana el encaje de frondas.

Enfoca Y Toma. E.Y.T.

Ricardo F. Morín

September 3, 2020
1997

Es un hecho que la propia naturaleza del arte es la antítesis de la mercantilización; aunque, la lucha por la supervivencia, común a la humanidad, sea parte integral de la humanidad en si misma, y ciertamente, una característica implícita al arte como modo de definirnos. Tanto la seguridad y la respetabilidad, como la fama y el éxito tal parecen mas bien obstáculos a la expresión de comunalidad; y nuestras reacciones a los acontecimientos sólo pueden ser vistos por necesidad como el condicionamiento que cada uno requiere desintegrar al reconocerse como tal: Háblese de la noción del miedo o de territorialidad, de la propiedad o el nacionalismo, como influencias divisorias que cualquiera puede optar por desarraigar.

Nacido el 2 de Julio de 1954 en el seno de una familia de abogados de clase media en Valencia, Venezuela, vine a los Estados Unidos en 1972, naturalizándome ciudadano estadounidense en 2001. Mi interés por el arte surgió desde la primera infancia. Formalmente comencé, a los siete años en mi ciudad natal de Valencia, con estudios de dibujo en la Escuela de Bellas Artes Arturo Michelena. Más tarde en la adolescencia por dos veranos consecutivos comencé a integrar una formación en la pintura en el taller privado del pintor húngaro Lazlo Lenyel.

Después de completar el bachillerato en humanidades en el Colegio La Salle en 1972, mis padres me enviaron a estudiar a Estados Unidos cuando tenia 17 años de edad. Durante el año académico 1974-76 me registré en los programas de arte tanto en la Universidad Estatal de Nueva York, Buffalo, como en Villa Maria College (también en Buffalo). Aunque por un corto plazo en 1976 tuve que residir de nuevo en Venezuela, donde estudié de forma privada con el artista malagueño José Luis Montero, en 1977 regresé a Buffalo bajo la tutela de la profesora Herta Kane en SUNY Buffalo y James Jipson en Villa Maria College. Para entonces había comenzado a acumular un buen portafolio de trabajos. En mayo de 1976 realicé mi primera exposición individual: “Obras de Ricardo Morin” en Villa Maria College Gallery. En 1977 el Ministerio de Educación de Venezuela me otorgó una beca completa para la culminar un B.F.A. en SUNY Buffalo, donde me especialicé en pintura de estudio. A los 26 años de edad, me gradué summa cum laude en mayo de 1980. Antes de graduarme, la curaduría de mi exhibición de tesis “Buffalo Series 1979” https://www.ricardomorin.com/l-series-html/62.html fue dirigida por el conocido pintor Seymour Drumlevitch en la Galería Alamo de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo. [2] https://www.ricardomorin.com/l-series-html/62.html

Ese mismo año en marzo de 1980 presenté una pintura abstracta no objetiva, Buffalo Series Nº 1, 1980, https://www.ricardomorin.com/l-series-html/53.html para el 38th Western New York Show en Albright Knox Art Gallery de Buffalo, la cual recibió el premio de pintura: Birge Wall Covering y el Reed Foundation Award. En junio de 1980, tuve mi segunda exposición individual, Buffalo Series 1980 en Hallwalls Gallery, Buffalo, NY. [3] https://www.ricardomorin.com/l-series-html/57.html

El año anterior, en la ciudad de Salzburgo, cuando asistí a los seminarios escenográficos impartidos por Gunther Schneider Siemsen en 1979 en la Internationale Sommerakademie für Bildende Kunst Salzburg, Austria (Academia Internacional de Verano de Bellas Artes de Salzburgo), recibí el premio Förderungspreis Leistung der Stadt Salzburg. Seymour Drumlevitch, mi entonces asesor académico en SUNY Buffalo, reconociendo mi madurez como pintor, recomendó me postulara para el programa M.F.A. el cual me ofrecía la Universidad de Yale, Escuela de Drama (Departamento de Diseño). Mi maestría en escenografía en Yale fue financiada por una beca completa del gobierno venezolano Gran Mariscal de Ayacucho. Un factor determinante para elegir una carrera como escenógrafo se debió en parte a mi confianza en que podría sobrevivir a las demandas de la escena artística de la ciudad de Nueva York si también tenía las habilidades comerciales correspondientes. Posteriormente, a la edad de 29 años, el grado fue obtenido secundi honoris en mayo de 1983.

En los primeros cinco años después de haberme graduado en Yale, inicié mi trabajo en la ciudad de Nueva York como escenógrafo en Off-off-Broadway con la conocida dramaturga-directora Irene Fornés https://www.nytimes.com/1986/04/17/theater/stage-lovers-at-intar.html y el director Max Ferrá https://www.nytimes.com/1986/02/12/theater/the-stage-la-chunga-by-mario-vargas-llosa.html en el teatro INTAR con buenas reseñas periodísticas en el New York Times https://www.nytimes.com/1983/04/17/theater/theater-dario-fo-s-about-face.html y otras publicaciones como el Village Voice sobre mi trabajo como diseñador. Complementaba entonces mis ingresos como asistente principal de diseñadores establecidos a gran escala en Broadway (Robin Wagner, David Mitchell, Tony Walton, Santo Loquasto, et al.). A los 34 años de edad, en 1988, logré obtener un contrato de arrendamiento para un taller ¨loft¨ en Tribeca dedicado a la pintura exclusivamente, donde continué elaborando grandes formatos. En 1988, también entré al programa “Artista en el mercado” del Museo de las Artes del Bronx, el cual culminé con un buen recibimiento de la critica en 1989 https://www.ricardomorin.com/l-series-html/32.html and http://m.bronxmuseum.org/aim/aim-fellowship. A partir de entonces, tuve mi primera exposición individual en la ciudad de Nueva York en la Galería Venezuela en East 51st Street en Septiembre de 1992. [5] https://www.ricardomorin.com/l-series-html/18.html

Debido al SIDA, tuve que pasar a la discapacidad en 1993 a la edad de 38 años. Lamentablemente esto significó renunciar a mi espacio de estudio en Tribeca. Creyendo que la atención médica sería en vano, elegí refugio con mi familia en Venezuela. Abandoné tanto la cobertura médica como todas las actividades comerciales anteriores. Sentí que solo las necesidades básicas requerían atención. Guiado por mi propia intuición, fui activo y expresivo en mi propio entorno, y la expresión visual llegó a ser el factor estabilizador en el proceso de convalecencia.

Entre 1993 y 1996 mi salud se deterioró bastante, pero comencé una serie de pinturas contemplativas titulada “Aposentos”. El segundo cuadro de esta serie, Aposento Nº 2 https://www.ricardomorin.com/l-series-html/11.html fue seleccionado para el “XIV Salón Municipal de Pintura: Homenaje a Carlos Cruz Diez, 1994”, Galería Municipal de Arte [Ayuntamiento, Maracay, Venezuela].

Mientras estuve en Venezuela, me ofrecí como voluntario para trabajar en servicios sociales en la Fundación Metaguardia, la cual había creado y dirigido. Metaguardia se formó como un centro de información y educación en Valencia para ayudar a las personas que padecían una enfermedad terminal, en particular, aunque no exclusivamente, a los que también eran indigentes. La fundación consideró la compasión y la cooperación como la forma más alta de inteligencia en apoyo de los afligidos. El objetivo era crear terapias que involucraran el concepto de una revolución psicológica a través de las artes, que fuera paralela a los servicios pro bono de los médicos quienes participaban. Aunque la fundación sólo duró aproximadamente dos años de 1994 a 1996 (esta no pudo sobrevivir a los problemas económicos del colapso de la economía de Venezuela), sigue siendo un tema de conversación en mis esfuerzos artísticos.

Con la llegada del cóctel antirretroviral en 1996, mi inmunidad era prácticamente inexistente. Aunque se había radicalizado en un estado de inercia, dicho estado me fortaleció con una interna sensación de paz y tranquilidad. Y fue así que regresé finalmente a Nueva York en diciembre de 1996 para adquirir los nuevos tratamientos disponibles, los cuales no hubiesen sido disponibles en Venezuela. Al poco tiempo de haber restablecido la cobertura médica y mejorado sustancialmente mi salud en la ciudad de Nueva York, busqué auxilio del Departamento de Recursos Humanos a falta de hogar. Estaba seguro que a corto plazo encontraría una vivienda. Pasé de un abismal hotel de transición llamado Paradise situado en el Bronx (por 3 meses en 1997) al igualmente abismal programa ¨Common Ground” del Hotel Time Square por 4 años hasta llegado el 2001, cuando hallé un digno apartamento donde he vivido hasta la actualidad. Conseguí seguir pintando en todos los espacios disponibles. Entre 2002 y 2003 asistí al Art Student League. Al poco tiempo a la edad de 46 años tuve la fortuna de encontrar la relación mas significativa, mi compañero de vida, en el año 2000, con quien he convivido hasta el presente, mientras convertí por un periodo de 11 años su apartamento en un taller de pintura laborando hasta finales del 2012.

En septiembre de 1998, ayuda había llegado a través de la organización Visual AIDS de Nueva York, que estuvo a cargo de la curaduría de una exposición individual/doble, la cual estaba basada en retratos en acuarelas y óleos junto con otro miembro, Nicolo Cataldi, en la Iglesia de San Marcos de Nueva York. También he tenido numerosas oportunidades de participar en exposiciones colectivas, tanto en espacios alternativos como en la web, una de estas: Exhibit “In the Flesh”, comisariada por el artista de Hong Kong Jo-ey Tang, febrero de 2009, donde se refirió a mis pinturas de principios de los noventa como “cartas de amor a la ciudad de Nueva York”. Aunque fueran pequeñas muestras de apoyo, recibí subvenciones de materiales de Visual AIDS en diversas ocasiones durante el curso de siete años.

En 2000 recibí una Beca de Rehabilitación VESID que incluía software de alta gama y un equipo de alta capacidad para proyectarme profesionalmente con un certificado en Maya (software digital relacionado a un entorno tridimensional digitalmente sumergible) del Centro Avanzado de Aplicaciones Digitales de la Universidad de Nueva York, así como un certificado en Auto-Cad de la Escuela de Continuación de Estudios Profesionales de la Universidad de Nueva York. El compendio de dichos estudios, el equipo y softwares subvencionados me han permitido utilizar la computadora como un medio alternativo a la pintura, lo que se refleja particularmente en mi Serie de Interacciones Platónicas 2006-09 https://www.artmajeur.com/en/rfmorin/artworks?page=5. Entre 2000 y 2003 también utilicé la computadora en combinación con la acuarela y el dibujo manual para explorar la naturaleza del infinito como concepto visual, reinterpretando miniaturas persas del siglo XV, deconstruyéndolas y reconstruyéndolas como un solo movimiento de expresión en la confluencia de lo abstracto y geométrico. https://www.ricardomorin.com/06_paintings_html/13.html

De 2003 a 2005 amplié cuestiones relacionadas con perspectivas que sintetizan conceptos de espacio pictórico sobre el infinito. El proceso de geometrización del gesto se convirtió en la base de mis pinturas, que equiparé con alcanzar un infinito personal: el misterio y la poesía en el drama individual de uno. Desde 2005 hasta 2012, como profesor adjunto en el Manhattan Pratt Institute, impartí un curso titulado Pictorial Perspective. Habia creado dicho curso como un estudio de las metodologías del dibujo perspectivo desde el Renacimiento hasta el presente, dedicado a estudiantes de arquitectura y diseño: donde el enfoque era el infinito como forma de arte.

Durante el periodo 2006-2009, entró en vigor un Manifesto de la Serie Triangulación del cual comparto el siguiente extracto: https://ricardomorin.wordpress.com/2008/12/08/declaracion-de-ricardo-morin-editado-por-billy-bussel-thompson-profesor-emerito/

… la abstracción / plasticidad pictórica expresa tanto en forma como en contenido un tipo de arte que va más allá del mundo material de los signos. Elijo la proporción áurea 1 = 1618 como formato consistente para la abstracción no objetiva, que es claramente inherente a la congruencia infinita [una manifestación común a todas las metodologías de perspectiva conocidas], para expresar un diálogo sobre la fluidez del vehículo de la pintura y su geometría. Al mismo tiempo, establezco una triangulación del plano desnudo del lienzo que reafirma su naturaleza paradójica como objeto: en cuya planitud pongo en juego de suspensión la profundidad espacial ficticia de las formas expresadas en él. Aunque en mi interés visual esté inmerso en la estética del siglo XX, no me esfuerzo ni por un movimiento histórico específico ni por la agenda posmodernista. Simplemente, considero hacer arte como un producto “carnoso” de la experiencia humana, resultado de la propia pasión. Así como la idiosincrasia del individuo, indivisible por naturaleza, sea ciega a la causalidad, un marco estético abarca todos sus sentidos y la imagen es sólo el resultado o residuo. No objetiva, atemporal o incluso existencial —en este sentido— la imagen o Kunstgegenstand no busca explicar cuál sea el significado de la experiencia; más bien, la imagen se manifiesta, provocando la interpretación del observador. El trabajo terminado se destaca por sí solo como una concentración de múltiples capas. Cada uno de los numerosos estratos es esencial para la integridad total. Pueda haber una sensación de movimiento multidireccional en cada una de las obras, el cual perciba la mirada del espectador a través de las formas delineadas, donde se asoman entrelazamientos de trazos y arabescos. El espectador se queda, espero, con un sentido de completitud generativa de las obras en un universo que se hace y se rehace a sí mismo. https://www.ricardomorin.com/Triangulation_Series.html https://www.ricardomorin.com/Link_Drawings.html

Después de completar quimioterapia en 2008 para el linfoma Non-Hodgkin’s [asociado con el SIDA], comencé a sufrir trastornos musculares sistémicos, que me impedían estirar mis propios lienzos. Habiendo explorado ya el formato de lienzo colgante al estilo de pergamino chino como una alternativa a los formatos de estiramiento en mi Serie de Triangulación de años antes, y llegué a comprender cómo se comportaba el material y su aplicación en sus términos más simples, así como cuáles eran las limitaciones del medio en lo relativo a mis propias limitaciones físicas. Me di cuenta de lo poderoso e inteligente que era el “silencio” en comparación con todo el ruido y la cacofonía visual del mundo tangible en general. Consciente de esta energía vibrante, de su vitalidad, como espejo de la apercepción o de las percepciones de la realidad, en absoluta quietud, fue entonces cuando la simplicidad incidental del medio y mi propia concepción de la forma facilitaron mi mas profunda empatía por la naturaleza del silencio como tema.

Entre 2009 y 2010, comencé a trabajar en la nueva serie actual de pergaminos colgantes, Metaphors of Silence. Un extracto de su manifesto audio-visual dice lo siguiente: https://ricardomorin.wordpress.com/2010/11/24/metaforas-del-silencio/

La verbalización de una realidad estética implica su propia muerte; no importa cuán precisas sean, la precisión misma de las palabras resiste la magnitud de esa realidad. Ver la actualidad del arte nunca puede tener lugar si nace en un espíritu fragmentado por la ilusión de fórmulas novedosas, encerrado por la gratificación o la condena, el placer sostenido por el pensamiento: la avaricia de un observador prejuicioso; ni se deriva de un estímulo excéntrico contradictorio para llamar la atención, sino que se encuentra en el espacio abierto del silencio, en la quietud virtuosa de una contemplación meditativa, en la libertad misma de lo conocido, libre de observar con un mayor atención, donde las preguntas son innecesarias y las respuestas trivializan la observación misma. Esta estética no es producto de la experiencia, ni de la asociación con el pasado ni de la búsqueda de una audiencia, ni producto de un mercado imperante. Estos fluidos ni siquiera son conscientes o inconscientes; no propagan un esfuerzo de realización ni son el producto de un ritual egoísta y vano de elección. Estos fluidos son manifestaciones comunes a todos nosotros, aquello que nos define más allá de las ideas y las palabras, aquello que opera creativamente sin depender del ruido del conocimiento, aquello que no se adapta a medidas o etiquetas, donde la oscuridad misma permite la propagación de su vitalidad. energía para empujar más allá de la esclavitud de lo conocido. Es creación en el vivir, el propio despertar y la renovación en cada relación, si uno quiere unirse a todo el movimiento de la vida.

En el curso entre 1997-2012, colaboré en un proyecto experimental de investigación en arte y antropología con el Dr. Andrew Irving de la Universidad de Manchester. Con el apoyo de una subvención de la Fundación Wenner Gren titulada “New York Stories” – ver descripción completa en el enlace Biografía en “Proyectos”. https://www.ricardomorin.com/Bio.html. Mi papel colaborativo con el Dr Irving era definir, en un enfoque cronotópico, un viaje biográfico que está asociado con la naturaleza del silencio y su impacto en el sentido de humanidad. El libro del Dr Irving The Art of Life and Death: Radical Aesthetics and Ethnographic Practice (El arte de la vida y la muerte: Estética radical y practica etnografica) fue publicado en 2017 por Hau Books, Chicago https://haubooks.org/wp-content/uploads/2017/12/Irving_Art_of_Life_and_Death.pdf

En base a nuestros diálogos en el capítulo III, Observaciones sobre la naturaleza de la percepción, pp. 119-146) el Dr Irving comenta:

Para Ricardo, el término Arte Outsider a menudo denota un prejuicio hacia las personas que se percibe como plagadas de algún tipo de deterioro de la salud física o psicológica. Como tal, tanto los medios académicos como el establecimiento artístico tienden a dividir el arte sobre la base de su importancia cultural o a través de un prejuicio subyacente, el cual Ricardo sugiere que evoluciona de acuerdo con las demandas del mercado. Otro término es el Arte Folclórico, el cual se considera como referente al arte de las colonias o al patrimonio cultural de una nación, y se asocia con ideas de raíces compartidas y experiencias vividas. “¿Son estos términos de alguna manera similares o diferentes de los temas involucrados en el arte producido durante la lucha por la enfermedad crónica o terminal?” Ricardo preguntó después de leer este capítulo, “y si bien la noción de reciprocidad es esencial para comprender la condición humana compartida, ¿puede también ayudar a expandir la sensibilidad sobre la comprensión de la expresión humana en un contexto científico interdisciplinario, limitado por la miríada de circunstancias que pueden envolver el patetismo humano además de la biología?, ¿ya sea en la supervivencia sociológica para encajar o como un esfuerzo por sobrevivir terapéuticamente a una enfermedad crónica o terminal? ” La respuesta y el análisis de Ricardo continuaron:

Hay una gran inteligencia en los esfuerzos creativos que realiza la mente humana para sobrevivir a cualquier circunstancia. Además, es innegable que el dolor corporal y el dolor mental son omnipresentes en la vida, ya sea por privilegio o por alienación. Los conceptos lógicos de la ciencia cognitiva con promedios, clasificaciones y algoritmos no tendrán otro propósito que proporcionar una mera aproximación para comprender la complejidad de la expresión humana, su diversidad, heterogeneidad y naturaleza inenarrable. ¿Podemos realmente llegar a comprender las formas en que los diferentes modos de expresión interior, como los diálogos interiores en curso de las personas, los estados de ánimo no articulados, los mundos de vida imaginativos y las ensoñaciones emocionales, permanecen ocultos bajo la superficie de las actividades públicas y, por lo tanto, ocultos de la investigación? En última instancia, lo místico sobre el ciclo de la vida y la muerte puede que no se dilucide con un enfoque táctico, sino a través de una profunda introspección que es muy difícil de articular.

El Dr Irving explica:

Las camas y las sillas https://www.researchgate.net/figure/Self-portrait-in-a-chair-by-Ricardo-Morin-1998-oil-on-canvas-Reproduced-by-permission_fig17_331629358 suelen ser lugares dinámicos de pensamiento, expresión y memoria para las personas quienes viven con períodos prolongados de enfermedad, cuyo pensamiento se extiende libremente por el pasado, el presente y el futuro. Las personas siguen siendo seres que piensan y hablan incluso cuando están acostadas o sentadas en silencio durante largos períodos y pueden estar negociando cuestiones críticas, dilemas y decisiones con respecto al tratamiento, el trabajo o la fe y participar en corrientes emergentes de diálogo interior, pensamiento y emoción.

Fue durante este estado, que Ricardo describe como uno de “alta inercia” que llegó a reconocer la simplicidad, el poder y la estética del silencio, especialmente “cuando se compara con todo el ruido y la cacofonía visual del mundo tangible en general”. Por supuesto, un silencio nunca es simplemente un silencio. Los diferentes días están mediados por diferentes silencios; un silencio incierto, un buen silencio, un silencio heroico, un silencio surrealista, un silencio doloroso. Un silencio puede contener los rostros de las personas más cercanas a ti, pensamientos suicidas, imágenes del mundo exterior, ensoñaciones y proyectos de vida orientados al futuro.

Entre sus analises, Irving comenta en este capitulo:

• Aunque las cualidades estéticas y materiales de cada obra de arte se puedan explicar en términos de cómo las vías del cerebro responden a ciertas frecuencias de color y luz, o en relación con la teoría cultural, la historia del arte y el simbolismo, estas siguen siendo explicaciones ineficaces a menos que las experiencias corporales y existenciales de la persona y sus circunstancias se incorporen a ellas. Las imágenes no existen independientemente de un cuerpo que percibe y del mundo vital que las acompaña, constituido a través de la experiencia, la emoción y la sensibilidad estética.

Más tarde le escribí al Dr. Irving después del lanzamiento de su libro:

Mucho ha sucedido desde los días en que entablamos un diálogo sobre estética en relación a la negociación entre contingencias en el posible final de la vida. Esto parece resumir el tema central, abriendo el camino a nuevas investigaciones sobre la psicología del final de la vida.

Comprendí lo variable o cambiante que era nuestra percepción de la vida, cuando la muerte dejaba de ser una amenaza, particularmente en esos momentos en los que nuestra vida diaria, de repente, aparentemente, se volvió productiva, con más actividad. Y así fue que se pudo aceptar cada momento que nos renovaba día a día. En mi caso, luego de 10 años siguiendo nuestros diálogos, y en remisión por cáncer, sobreviviendo la necrosis avascular, bilateral de caderas, e incluso después de la cirugía de revisión para recuperar la atrofia muscular resultante de la primera artroplastia de cadera.

Escribiendo blogs y metiéndome en el activismo, e incluso en la continuación de mi arte visual, entendí que no era que uno quisiera ser autocomplaciente: si la medicina venía al rescate, o si el destino le permitía sobrevivir a lo prometido. para ser un fin, ¿cómo podría haber vanidad en dicho reconocimiento?

Incluso si enfrenté la adversidad, la mía y la de los demás, no pude evitar sentirme bendecido en medio del amor y la compasión que compartían quienes nos rodeaban. La muerte parecía ser claramente el mero ciclo de la vida, manifestado incluso cuando uno duerme, cuando uno se eleva conscientemente por encima del dolor del pasado, no por ningún esfuerzo u obligación, sino porque uno puede sentirse indiferente a todo conocimiento, incluidos aquellos significados de naturaleza religiosa.

Llegado el momento, uno finalmente se siente vacío para poder recibir y llenarse nuevamente. El acto de negociar ya no está presente, no hay negociaciones, no hay amenaza ni recompensa en el futuro, y lo viejo ya no está bajo el radar.

Quizás uno se familiarice tanto con la proximidad a la muerte, que ya no sea relevante; pero uno reconoce el no tener sentido temer a la muerte; porque uno se ha dado cuenta de que la muerte es solo una parte de nuestra vida diaria: en la ausencia de toda comparación o distinción como hubiera dicho Jiddu Krishnamurti en sus enseñanzas.

Esta quietud interior, y ese silencio no se pueden filtrar de ninguna aspiración, ya que la humildad no puede ser el resultado del deseo. Se haya por mera casualidad si tenemos amor.

A partir de 2015 hasta el presente a la edad de 66 años, paulatinamente he asumido una perspectiva de vida sin el enfoque de producir arte. La pintura es sólo una parte de mi vida. La vida tiene mucho más que ofrecer en la simplicidad y sin propósito alguno. Me dejo llevar por la vida misma sin tratar de controlarla. Hoy en día no tengo ningún otro interés que vivir y disfrutar de la vida, de mantener y mejorar la buena salud para que sea estable, disfrutar de los lazos familiares y las amistades, la lectura como la escritura, la comunicación en todo sentido, no solo lo visual.

Para ser un verdadero artista, pienso sea necesario primero nadar en el anonimato, lo contrario a la sed de buscar atención. Uno no está completamente entero, permitiéndose estar atado a los deseos o a la ambición, sujeto a la dependencia o a la conformidad. Uno puede ser fiel a sí mismo dondequiera que la vida le lleve.