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« La mistificación de la monotonía »

October 8, 2026


Ricardo Morín, Luchadores, 2026.  Imagen generada por ordenador a partir de la escultura original en arcilla del artista, realizada en 1975.  12 × 9 pulgadas, sin incluir el pedestal ovalado.

El Cybertruck hace especialmente patente su constitución material.  En el perfil lateral, la línea del parabrisas asciende hasta un vértice pronunciado del techo, desde el cual el contorno superior desciende hacia la zaga.  Bajo ese perfil anguloso se extienden amplios planos de acero inoxidable, interrumpidos por los oscuros pasos de rueda y las juntas entre paneles.  Los reflejos cambian bruscamente en los pliegues; sobre las superficies mayores se extienden con escasa modulación de la curvatura.  Las ruedas circulares introducen una geometría distinta, pero la impresión dominante de la carrocería sigue siendo la reiteración de superficies planas y transiciones abruptas.  Su singularidad concentra la atención en unos pocos rasgos insistentemente repetidos.

El informe de Tesla sobre el cuarto trimestre y el conjunto del ejercicio de 2024, publicado el 29 de enero de 2025, describe la contribución del acero a la rigidez estructural y el procedimiento de plegado desarrollado para fabricar el revestimiento exterior.  Se trata de logros de ingeniería con fines que pueden precisarse.  [1]  Su importancia técnica deja sin resolver la relación perceptiva entre las superficies.  La mirada encuentra planos extensos y límites acentuados; una explicación de la resistencia del material no añade diferenciación a esas superficies.  Conocer su fabricación puede orientar la atención sin determinar la calidad de la experiencia.  Las razones que explican la producción de una forma no pueden sustituir la experiencia de percibirla.

El abandono de una convención adquiere significación estética por aquello que permite percibir.  En su explicación de la ruptura cubista de la representación, el Museo Reina Sofía describe la geometrización de las formas, la multiplicidad de puntos de vista y la transformación de la profundidad pictórica.  [2]  Esas operaciones alteraron las relaciones visibles mediante las cuales podía aprehenderse un motivo.  El reconocimiento persistía, mientras los medios que lo hacían posible perdían estabilidad.  La experiencia exigía renovar la atención a la representación y la percepción de los objetos.  La angulosidad participaba en esa transformación; por sí sola no la constituía.

El Arte Povera también atribuyó una función artística específica a materiales ajenos a las convenciones.  En la presentación de su exposición dedicada a Luciano Fabro, el Museo Reina Sofía vincula el empleo de materiales sencillos y cotidianos con una práctica escultórica crítica de la industrialización y la sociedad de consumo.  [3]  La pobreza de esos materiales concernía a su posición dentro de las jerarquías artísticas; no demostraba una ausencia de sensibilidad.  La relación económica cambia cuando una superficie industrial expuesta se convierte en un atributo distintivo que hace deseable un producto manufacturado.  La semejanza entre materiales no preserva los fines para los que se emplean.  La apariencia de una ruptura artística puede convertirse en un rasgo reconocible, separado del descubrimiento perceptivo que dio significación a esa ruptura.

La monotonía puede, por tanto, coexistir con lo llamativo.  Un objeto puede distinguirse marcadamente de su entorno y ofrecer escasas variaciones dentro del gesto formal que lo domina.  La escala, el brillo y la extrañeza pueden atraer de inmediato la atención sin sostener una experiencia de semejante riqueza perceptiva.  Las referencias elaboradas pueden imponer una limitación análoga cuando reconocerlas agota lo que ofrecen.  La impresión inicial promete una experiencia que la atención prolongada apenas encuentra ocasión de desarrollar.

La monotonía mistificada aparece cuando la promesa adquiere mayor autoridad que la experiencia.  El material expuesto pasa a acreditar autenticidad; la diferencia ostensible, innovación; la referencia histórica, profundidad cultural.  Cada uno de esos atributos puede contribuir al logro de una obra.  La sustitución se produce cuando reconocer el atributo se acepta como prueba suficiente de ese logro.  El gusto se aproxima a su propia antítesis cuando la identificación de signos de prestigio desplaza el ejercicio del discernimiento.

El lenguaje que confiere autoridad a esos atributos puede reproducir la misma condición.  Una formulación preliminar de este argumento atribuyó la apariencia del Cybertruck a un planteamiento matemático erróneo.  Esa formulación daba a un juicio estético la aparente precisión de un dictamen técnico.  Sin embargo, no identificaba un cálculo incorrecto ni una relación geométrica cuya rectificación permitiera establecer la calidad perceptiva de la forma.  Su certeza suplía lo que sus términos dejaban sin examinar.  El reconocimiento de la autoridad de las matemáticas puede obtener asentimiento antes de que el lector se pregunte qué se ha demostrado.

La sustitución adquiere consecuencias cuando un juicio de esa índole circula desligado de sus fundamentos.  La imputación de un planteamiento matemático erróneo puede extraerse y repetirse sin perder su apariencia de explicación.  Un examen de la proporción, la superficie, la escala y las transiciones exige que las relaciones consideradas permanezcan al alcance del escrutinio.  Allí donde la atención adquiere valor comercial, la brevedad y la aparente suficiencia de la afirmación pueden constituir ventajas:  ofrecen una conclusión reconocible y transmisible con escaso contexto.  La misma condensación que facilita su circulación puede ocultar el trabajo que el juicio ha omitido.

La firmeza sigue siendo compatible con el discernimiento cuando el alcance de lo afirmado encuentra respaldo en aquello que el lector puede examinar.  La demostración da sustancia al énfasis.  La sustitución se produce cuando se acepta la contundencia de la frase en lugar de ese trabajo.  Tanto en el lenguaje como en los objetos, el signo de un logro puede circular con mayor facilidad que las relaciones que permitirían acreditarlo.

La arquitectura da a esta sustitución un ámbito físico que envuelve la vida cotidiana.  Una estética de Disneyland aparece allí donde los símbolos históricos y culturales se simplifican hasta convertirse en efectos inmediatamente reconocibles.  Fachadas pintorescas, motivos ornamentales tomados de otros contextos y secuencias teatrales convocan la imaginación mediante asociaciones ya seleccionadas y dispuestas para el consumo.  La historia proporciona ambientación; la diferencia cultural, variedad decorativa.  Las circunstancias que dieron significación a las formas prestadas retroceden ante las impresiones que se les hace producir.

La propia invitación a imaginar se convierte en mercancía.  La participación se encauza hacia la identificación de la alusión, la recepción del estado de ánimo prometido y el tránsito a la impresión siguiente.  Las tensiones, las ambigüedades y la experiencia acumulada mediante las cuales un símbolo adquiere profundidad se convierten en obstáculos para su comprensión inmediata.  Suprimirlas facilita ofrecer y repetir la experiencia.  Fachadas distintas prometen mundos diferentes mientras reproducen una misma relación abreviada con aquello que evocan.  La abundancia simbólica oculta la pobreza de esa relación, y la sucesión de efectos distrae de lo poco que queda por descubrir más allá de ellos.

La complejidad matemática puede sostener la misma condición mediante otro vocabulario visual.  Una geometría elaborada ofrece un signo inmediatamente reconocible de distinción técnica, del mismo modo que una fachada pintoresca ofrece un signo de continuidad histórica.  Ninguno permite establecer cómo los accesos, los umbrales, la luz natural, la acústica y los lugares de reunión favorecen la vida que transcurre en un edificio.  Cuando la imagen se convierte en la principal medida del logro, la experiencia continuada de habitar queda subordinada a una impresión concebida para ser reconocida.  El historicismo teatral y el espectáculo geométrico pueden así coincidir en su tratamiento del habitante como receptor de un efecto.

En la Viena de finales del siglo XIX y comienzos del XX, la búsqueda de una arquitectura acorde con la vida contemporánea llevó a reconsiderar el empleo de los estilos históricos, la función del ornamento y la organización de los espacios habitables.  Las distintas respuestas a esas cuestiones muestran cómo la sensibilidad podía ejercerse tanto mediante la ornamentación como mediante la contención.  La historia arquitectónica de la Secesión de Viena documenta cómo Joseph Maria Olbrich coordinó volúmenes geométricos, ornamentación simbólica y espacios expositivos en su edificio.  El uso continuado de esos espacios por la institución también demuestra su capacidad para acoger una actividad artística cambiante.  [4]  Adolf Loos exploró otra relación entre la contención y la experiencia.  La documentación de la exposición Adolf Loos.  Espacios privados, del Museu del Disseny de Barcelona, describe interiores en los que el mármol convive con tejidos y esteras, concebidos para proporcionar comodidad y recibir las vivencias del habitante.  Su oposición a la ornamentación coexistía con la atención a la intimidad y al uso.  [5]  Por ello, ni el ornamento ni su supresión bastan para distinguir la sensibilidad del empobrecimiento.  La distinción se manifiesta en las relaciones que una obra sostiene entre sus materiales, sus espacios y quienes la perciben y la habitan.

Los recursos que permiten dar presencia física a esas relaciones tienen consecuencias.  La historia del edificio de la Secesión registra que la ciudad de Viena aportó el terreno y que varios mecenas, entre ellos el industrial Karl Wittgenstein, contribuyeron a financiar la construcción.  Los ingresos de la exposición inaugural de la asociación cubrieron el resto.  [4]  Su ruptura institucional dependió de acuerdos que permitieron dar existencia material a una alternativa.  La imaginación que concibe un entorno diferente debe procurarse acceso a los medios necesarios para realizarlo.

Esos medios siguen distribuidos de manera profundamente desigual.  El Informe sobre la Desigualdad Global 2026 estima que la décima parte más rica de la población mundial posee tres cuartas partes de la riqueza, mientras que la mitad más pobre posee el dos por ciento.  [6]  Estas cifras no establecen por sí mismas una consecuencia estética.  Su pertinencia reside en la desigualdad de los recursos disponibles para encargar edificios, disponer de locales, mantener talleres y sostener una obra cuyo valor puede tardar en reconocerse.  La capacidad de imaginar otro entorno y la capacidad de hacerlo existir se distribuyen de manera diferente.

La difusión de nuevas herramientas de creación tampoco garantiza la estabilidad de quienes las emplean.  En su presentación del informe de la UNESCO de 2026, Re|pensar las políticas para la creatividad, Laetitia Kaci señala que la rápida expansión de esas herramientas viene acompañada de amenazas a los ingresos y los derechos de los creadores.  [7]  La singularidad individual puede alcanzar gran visibilidad mientras siguen siendo frágiles los medios que permiten sostener una práctica independiente.  La circulación de una imagen, una declaración o una apariencia ajena a las convenciones les da visibilidad; los recursos necesarios para desarrollar y mantener la práctica que las sustenta constituyen una cuestión distinta.

La indumentaria, las posesiones y el entorno privado ofrecen ámbitos inmediatos de elección.  Esas elecciones pueden preservar y desarrollar la sensibilidad, pero su disponibilidad no confiere una influencia comparable sobre los espacios que quedan fuera de ellas.  Allí donde la individualidad encuentra su expresión más accesible en distinciones que pueden adquirirse, el mercado puede dar cabida al descontento sin ceder el control de las condiciones que lo suscitan.  La capacidad de elegir entre los signos de diferencia disponibles puede ampliarse mientras permanece restringida la capacidad de determinar las condiciones compartidas.

La actividad contracultural persiste en esa distancia.  Su existencia demuestra que la sensibilidad no ha desaparecido.  Su visibilidad no permite establecer que hayan concurrido los recursos, las instituciones y la continuidad colectiva necesarios para una transformación de mayor alcance.  El descontento, la invención creadora y el poder de alterar las condiciones compartidas siguen siendo realidades distintas.  La distancia entre ellas da sustancia a la incertidumbre del presente. [8]

Notas

[1] Tesla.  Q4 and FY 2024 Update, 29 de enero de 2025, p.  15 de la numeración impresa, apartado Cybertruck:  Advancements in Vehicle Technology and Architecture.  Se conserva la fuente original en inglés:  no se ha localizado una versión española que permita comprobar los dos datos citados.
https://ir.tesla.com/_flysystem/s3/sec/000162828025002993/tsla-20250129-gen.pdf

[2] Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.  La irrupción del siglo XX, apartado La explosión de la representación.  Fuente en español que sustituye la referencia al Museo Metropolitano de Arte.
https://recursos.museoreinasofia.es/Publicaciones/la_irrupcion_del_siglo_xx.pdf

[3] Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.  Luciano Fabro, presentación de la exposición celebrada entre el 27 de noviembre de 2014 y el 4 de abril de 2015.  Fuente en español que sustituye la referencia al MoMA.
https://www.museoreinasofia.es/exposicion/luciano-fabro/

[4] Secesión de Viena.  Building, apartados sobre arquitectura e historia del edificio.  Se conserva la fuente original en inglés, que documenta la aportación municipal del terreno, el mecenazgo y los ingresos de la exposición inaugural.
https://secession.at/building

Como complemento en español, la exposición digital El edificio de la Secesión documenta el proyecto arquitectónico y el mecenazgo, aunque no reproduce todos los datos financieros citados:
https://artsandculture.google.com/story/el-edificio-de-la-secesi%C3%B3n-secession/uAUBHhOdD2y9LA?hl=es-419

[5] Museu del Disseny de Barcelona.  Adolf Loos.  Espacios privados, dossier de prensa, apartado 3.5, Los interiores:  construir, habitar y usar.  Fuente en castellano que sustituye el estudio de Amanda Dunsmore.  Copia del dossier institucional alojada en la plataforma de arquitectura ArchDaily.
https://images.adsttc.com/submissions/events/pdf_file/3379/Dossier_Prensa_-_Adolf_Loos_CASTE.pdf

[6]World Inequality Report 2026.  Resumen ejecutivo, apartado sobre la distribución mundial de la riqueza.  Se conserva la fuente original en inglés:  los porcentajes citados se comprobaron en el texto indexado del editor.
https://wir2026.wid.world/insight/executive-summary/

Se ha localizado la siguiente dirección de la versión española del resumen ejecutivo, pero su contenido no ha podido verificarse debido a un error de acceso.  La sustitución queda pendiente de comprobación:
https://wir2026.wid.world/www-site/uploads/2025/11/WIR26_Executive_Summary_Spanish.pdf

[7] Laetitia Kaci.  ¿Todavía se puede vivir del arte?  El Correo de la UNESCO, 6 de abril de 2026.  Fuente en español que sustituye la presentación general en inglés del informe de 2026.
https://courier.unesco.org/es/articles/todavia-se-puede-vivir-del-arte

[8] Ricardo Morín, Hazañas del talento individual, 2 de octubre de 2009.  Un examen anterior de la experiencia estética, la autoridad crítica y el comercio.  https://observacionessobrelanaturalezade.com/2009/10/02/hazanas-del-talento-individual/⁠