« Desenmascarar la desilusión: Serie II »

January 21, 2026

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Pintura digital “Alegoría Geométrica” ©2023 de Ricardo Morin (artista visual estadounidense nacido en Venezuela, 1954)

Las reflexiones de los capítulos anteriores conducen finalmente a una indagación más histórica, en la que el siguiente archivo, « Crónicas de Hugo Chávez », se convierte en otra lente desde la cual me acerco a la experiencia venezolana.

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Ricardo F. Morin

25 de Diciembre de 2025

Oakland Park, Fl.

Crónicas de Hugo Chávez

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1

Hugo Chávez, quien encabezó la Revolución Bolivariana, nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta, Venezuela.    Murió el 5 de marzo de 2013, a las 4:25 p. m. VET (8:55 p. m. UTC) en Caracas, a los 58 años.    Como líder de la revolución, Chávez dejó una huella discernible en la historia política de Venezuela. Reconstruir esta historia es volver sobre un paisaje cuyas consecuencias siguen moldeando la vida venezolana.

En el núcleo del chavismo se encuentra una fusión deliberada de nacionalismo, poder centralizado y participación militar en la política.    Esta fusión dio forma a su visión de una nueva Venezuela: ferozmente independiente y orgullosamente socialista.

Hugo Chávez (11 años), sexto grado, 1965 (Foto: Reuters).

2

La infancia de Hugo Chávez transcurrió en un pequeño pueblo de los Llanos, en el estado Barinas, al noroeste del país.    Esta región posee una historia de cacicazgos indígenas (es decir, “jefaturas”, “dominios” o “formas de gobierno”) que se remonta a tiempos precolombinos. [1]    Chávez fue el segundo de seis hermanos y sus padres tuvieron dificultades para mantener a la familia numerosa.    Como consecuencia, él y su hermano mayor, Adán, fueron enviados a vivir con su abuela paterna, Rosa Inés, en la ciudad de Barinas.    Tras la muerte de ella, Chávez honró su memoria con un poema que concluye con una estrofa que revela la profundidad de ese vínculo:

Entonces, / abrirías tus brazos / y me abrazarías / cual tiempo de infante / y me arrullarías / con tu tierno canto / y me llevarías / por otros lugares / a lanzar un grito / que nunca se apague. [2]

3

En su segundo año de bachillerato, Chávez conoció a dos maestros influyentes, José Esteban Ruiz Guevara y Douglas Ignacio Bravo Mora, quienes le ofrecieron orientación más allá del currículo regular. [3][4]    Lo introdujeron al marxismo-leninismo como marco teórico y despertaron su fascinación por la Revolución Cubana y sus principios, un punto de inflexión más visible en retrospectiva de lo que pudo serlo en aquel momento.

4

A los 17 años, Chávez ingresó en la Academia Militar de Venezuela, en Fuerte Tiuna (Caracas), con la esperanza de compaginar la formación castrense con su pasión por el béisbol.    Soñaba con convertirse en un pitcher zurdo, pero sus habilidades no estuvieron a la altura de esa ambición.    A pesar de su inicial falta de interés por la vida militar, persistió en su entrenamiento y se graduó de la academia en 1975, ubicado cerca del final de su promoción.

5

La carrera militar de Chávez comenzó como subteniente, con la tarea de capturar guerrilleros de izquierda.   Mientras los perseguía, empezó a identificarse con su causa y llegó a creer que luchaban por una vida mejor.   Para 1977, estaba dispuesto a abandonar su carrera militar y unirse a la guerrilla.    En busca de orientación, recurrió a su hermano Adán, quien lo convenció de permanecer en las fuerzas armadas insistiendo:   « Te necesitamos allí ». [5]   Chávez experimentó entonces un renovado sentido de propósito y entendió su misión como un llamado.   En 1982, junto con sus compañeros militares más cercanos, formó el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200):   su objetivo era difundir su interpretación del marxismo dentro de las fuerzas armadas y, en última instancia, preparar un golpe de Estado. [6]

6

El 4 de febrero de 1992, el teniente Chávez y sus aliados militares iniciaron una revuelta contra el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez.   Sin embargo, la rebelión fue rápidamente sofocada.   Rodeado y superado en número, Chávez se rindió en el Cuartel de la Montaña —actual museo de historia militar en Caracas, cercano al palacio presidencial— bajo la condición de que se le permitiera dirigirse a sus compañeros por televisión.   Los instó a deponer las armas y evitar más derramamiento de sangre.   Proclamó: « Compañeros, lamentablemente por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados… ». [7]   La transmisión marcó el inicio de su proyección política.   Sus palabras resonaron en todo el país y sembraron las bases de su futuro político.

Chávez anuncia su arresto en cadena nacional e insta a los insurgentes a rendirse.

7

En 1994, el recién electo presidente Rafael Caldera Rodríguez lo indultó. [8]   Con esta segunda oportunidad, Chávez fundó el Movimiento V República (MVR) en 1997 y agrupó a socialistas afines en torno a su causa. [9]   Mediante una campaña centrada en apelaciones populistas, obtuvo una victoria electoral a los 44 años.

8

En su primer año como presidente, Chávez disfrutó de una aprobación del 80%.  Sus políticas buscaban erradicar la corrupción, ampliar los programas sociales para los pobres y redistribuir la riqueza nacional.  Jorge Olavarría de Tezanos Pinto, inicialmente un simpatizante, se convirtió hacia el final de las elecciones en una de las voces opositoras más destacadas.  Acusó a Chávez de socavar la democracia venezolana mediante el nombramiento de oficiales militares en cargos gubernamentales. [10]   Al mismo tiempo, Chávez elaboraba un nuevo texto constitucional que le permitiría colocar militares en poderes públicos.

La nueva Constitución, ratificada el 15 de diciembre de 1999, abrió paso a las « megaelecciones » del año 2000, en las cuales Chávez aseguró un mandato de seis años.   Aunque su partido no obtuvo control absoluto de la Asamblea Nacional, gobernó mediante Leyes Habilitantes, que permitían legislar por decreto. [11][12]

Mientras Chávez impulsaba reformas para reorganizar las instituciones del Estado, no se cumplieron los requisitos constitucionales.   La designación de los magistrados de la nueva Corte Suprema de Justicia (CSJ) se llevó a cabo sin rigor, lo que generó inquietudes sobre su legitimidad y competencia.   Cecilia Sosa Gómez, la presidenta saliente de la CSJ, declaró que el Estado de derecho había sido « sepultado » y que la Corte se había « autodisuelto ». [13][14]

9

Aunque algunos venezolanos vieron en Chávez una alternativa fresca al inestable sistema democrático, dominado por tres partidos desde 1958, otros sectores expresaron preocupación a medida que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) consolidaba el poder y se convertía en el único partido gobernante. [15]   Los poderes Legislativo y Ejecutivo se centralizaron cada vez más, y las garantías judiciales de los derechos ciudadanos se debilitaron.

Los estrechos vínculos de Chávez con Fidel Castro y su deseo de modelar a Venezuela según el sistema cubano —bautizado popularmente como «VeneCuba»— encendieron nuevas alarmas. [16]   Además, silenció emisoras de radio independientes y antagonizó a Estados Unidos y otras naciones occidentales, mientras fortalecía sus relaciones con Irak, Irán y Libia.

A comienzos de 2002, su aprobación había caído al 30%, y las marchas anti-Chávez se hicieron frecuentes.

10

El 11 de abril de 2002, una manifestación masiva de más de un millón de personas marchó hacia el palacio presidencial exigiendo la renuncia del presidente Chávez.   La protesta se volvió violenta cuando agentes de la Guardia Nacional y paramilitares encapuchados abrieron fuego contra la multitud. [17]

El trágico suceso —la Masacre de Puente Llaguno— provocó una rebelión militar que llevó al arresto de Chávez y a la conformación de un gobierno de transición encabezado por Pedro Francisco Carmona Estanga. [18]

Sin embargo, la gestión de Carmona fue efímera:   suspendió la Constitución, disolvió la Asamblea Nacional y la Corte Suprema, y destituyó a diversos funcionarios.   En un plazo de cuarenta y ocho horas, las Fuerzas Armadas retiraron su respaldo a Carmona.

El vicepresidente, Diosdado Cabello Rondón, fue reintegrado como presidente y restituyó a Chávez en el poder. [19]

11

El fallido golpe de Estado fortaleció a Chávez, quien purgó su círculo interno e intensificó su confrontación con la oposición.   En diciembre de 2002, la oposición organizó un paro nacional destinado a forzar su renuncia.   El paro afectó a la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), que generaba aproximadamente el 80% de los ingresos por exportaciones del país. [20]

Chávez respondió despidiendo a sus 38.000 empleados y reemplazándolos con leales a su causa.   Para febrero de 2003, el paro se había desvanecido y Chávez recuperó el control total de los ingresos petroleros.

12

Entre 2003 y 2004, la oposición impulsó un referendo para revocar el mandato de Chávez, pero el aumento de los ingresos petroleros —que financiaban programas sociales populares— reforzó su apoyo. [21]

A finales de 2004, su popularidad había repuntado y el referendo fue derrotado contundentemente.   En diciembre de 2005, la oposición boicoteó las elecciones legislativas y protestó contra el Consejo Nacional Electoral (CNE). [22]

Para entonces, el control legislativo recaía casi por completo en la coalición de Chávez. [23]   Lo que siguió no representó una desviación de esta trayectoria, sino su prolongación mediante políticas formales.

13

En diciembre de 2006, Chávez consiguió un tercer mandato presidencial, una victoria que amplió el alcance de la iniciativa ejecutiva.   Nacionalizó industrias clave —oro, electricidad, telecomunicaciones, gas, acero, minería, agricultura y banca— junto con numerosos sectores menores. [24][25][26][27][28][29]

Presentó un paquete de reformas constitucionales destinadas a ampliar los poderes del Ejecutivo y su control sobre el Banco Central de Venezuela (BCV).   En una medida controvertida, modificó unilateralmente los derechos de propiedad y permitió que el Estado confiscara bienes privados sin supervisión judicial.   Incluso propuso convertirse en presidente vitalicio.

Sin embargo, en diciembre de 2007, la Asamblea Nacional rechazó por escaso margen sus amplias reformas.

14

En febrero de 2009, Chávez volvió a presentar sus propuestas controvertidas, esta vez con éxito. Inspirándose en la asesoría cubana, intensificó la represión del disenso. [30]

Ordenó la detención de opositores electos y cerró todas las estaciones privadas de televisión.

15

En junio de 2011, Chávez anunció que se sometería a una cirugía en Cuba para extirpar un tumor.   La noticia generó confusión y preocupación en el país. [31]   A medida que su salud se deterioraba, los votantes comenzaron a cuestionar su capacidad para gobernar.

Aun así, en 2012, desafiando su frágil estado, Chávez hizo campaña contra Henrique Capriles y obtuvo una victoria presidencial sorpresiva. [32]

16

Chávez durante la campaña electoral, febrero de 2012.

En diciembre de 2012, Chávez se sometió a su cuarta operación en Cuba.   Antes de partir de Venezuela, anunció su plan de transición y designó al vicepresidente Nicolás Maduro como su sucesor, acompañado de una poderosa troika encabezada por Diosdado Cabello (jefe militar) y Rafael Darío Ramírez Carreño (administrador de PDVSA). [33][34][35]

Tras la cirugía, Chávez fue trasladado el 11 de diciembre al Hospital Militar Universitario Dr. Carlos Arvelo —adscrito a la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV)— en Caracas, donde permaneció incomunicado, alimentando aún más las especulaciones.

Algunos funcionarios desestimaron los rumores de asesinato, mientras que otros, incluida la exfiscal general Luisa Ortega Díaz, afirmaron que Chávez había muerto el 28 de diciembre. [36]

El gabinete de Maduro negó vehementemente tales acusaciones e insistió en que no se había cometido ningún crimen.   En medio de la incertidumbre, Maduro solicitó a la Asamblea Nacional posponer indefinidamente la juramentación presidencial, lo que agravó la crisis política.

17

La Asamblea Nacional accedió a la solicitud de Maduro y votó a favor del aplazamiento de la juramentación.

Chávez falleció el 5 de marzo.   Su cuerpo fue embalsamado en tres etapas distintas sin que se realizara una autopsia, lo que alimentó nuevas sospechas y teorías conspirativas.

Treinta días después, Maduro asumió la presidencia en un contexto de persistente incertidumbre política. [37]


Notas Finales—Capítulo VI

§ 2

[1] Charles S. Spencer y Elsa M. Redmond, Prehispanic Causeways and Regional Politics in the Llanos of Barinas, Venezuela (Cambridge: Cambridge University Press, 2017).
Resumen: «… relacionados con la dinámica política de la organización cacical durante la fase Gaván Tardía».
Publicado en Latin American Antiquity, vol. 9, n.º 2 (junio de 1998): 95-110.
https://doi.org/10.2307/971989

[2] Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez, Chávez Nuestro (La Habana: Casa Editora Abril, 2007), 367-369.
https://docs.google.com/file/d/0BzEKs4usYkReRVdWSG5LQkFYQ3c/edit?pli=1&resourcekey=0-yHaK7-YkA47nelVs-7JuBQ

§ 3

[3] “The Hugo Chávez Show,” PBS Frontline, 19 de noviembre de 2008.
https://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/hugochavez/etc/ex2.html

[4] L’Atelier des Archive, « Interview du révolutionnaire: Douglas Bravo au Venezuela [circa 1960] » (transcripción: «… conceptos injuriosos en contra de la revolución cubana…» [min. 1:11-14]), YouTube, 14 de octubre de 2016.
https://www.youtube.com/watch?v=1cx2D5VM8VM

§ 5

[5] “Hugo Chavez Interview,” YouTube.
Extracto de transcripción y marca de tiempo no disponibles.
Cita original en español « … si no, quizá me voy del Ejército, no, no puedes irte, me dijo Adán, no, te necesitamos allí, ¿pero quién me necesita? ».
Consultado el 12 de octubre de 2023.

[6] Dario Azzellini y Gregory Wilpert, « Venezuela, MBR-200 and the Military Uprisings of 1992 », en The Wiley-Blackwell Encyclopedia of Revolution and Protest (Wiley, 2009).
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1002/9781405198073.wbierp1525

§ 6

[7] “Declaraciones en una transmisión nacional por orden del gobierno”, BancoAgrícolaVe, YouTube, 4 de febrero de 1992.
https://www.youtube.com/watch?v=_QqaR1ZjldE

§ 7

[8] Maxwell A. Cameron y Flavie Major, « Venezuela’s Hugo Chávez: Savior or Threat to Democracy? », Latin American Research Review, vol. 36, n.º 3 (2001): 255-266.
https://www.proquest.com/docview/218146430?sourcetype=Scholarly%20Journals

[9] Gustavo Coronel, « Corruption, Mismanagement, and Abuse of Power in Hugo Chávez’s Venezuela », Center for Global Liberty & Prosperity: Development Policy Analysis, n.º 2 (CATO Institute, 27 de noviembre de 2006).
https://www.issuelab.org/resources/2539/2539.pdf

§ 8

[10] “Jorge Olavarría Ante El Congreso Bicameral [5 de julio de 1999],” YouTube.
https://youtu.be/_OkqNn8VF-Y?si=Cvuh4Vk391_0Pnut
Consultado el 9 de enero de 2025.

[11] Mario J. García-Serra, «The ‘Enabling Law’: The Demise of the Separation of Powers in Hugo Chavez’s Venezuela», University of Miami Inter-American Law Review, vol. 32, n.º 2 (primavera-verano 2001): 265-293.
https://www.jstor.org/stable/40176554

[12] “Venezuela: Chávez Allies Pack Supreme Court,” Human Rights Watch, 13 de diciembre de 2004.
https://www.hrw.org/news/2004/12/13/venezuela-chavez-allies-pack-supreme-court

[13] “Top Venezuelan judge resigns,” BBC News, 25 de agosto de 1999.
http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/429304.stm

[14] « Suprema Injusticia: ‘These are corrupt judges’ », Organización Transparencia Venezuela.
https://supremainjusticia.org/cecilia-sosa-gomez-these-are-corrupt-judges/

§ 9

[15] «United Socialist Party of Venezuela», PSUV.
http://www.psuv.org.ve/

[16] “Venezuela and Cuba, ‘VeneCuba,’ a single nation,” The Economist, 11 de febrero de 2010.
https://www.economist.com/the-americas/2010/02/11/venecuba-a-single-nation

§ 10

[17] “Photographs reveal the truth about Puente Llaguno massacre,” 11 de abril de 2002, YouTube.
https://youtu.be/NvP7cL-7KL4?si=cUpMAv0myAWH5UWP

[18] “Pedro Carmona Estanga cuenta su verdad 21 años después,” El Nacional (Venezuela).
https://www.elnacional.com/opinion/pedro-carmona-estanga-cuenta-su-verdad-21-anos-despues/

[19] “Diosdado Cabello Rondón: Narcotics Rewards Program: Wanted,” U.S. Department of State.
https://www.state.gov/bureau-of-international-narcotics-and-law-enforcement-affairs/releases/2025/01/diosdado-cabello-rondon

§ 11

[20] Marc Lifsher, « Venezuela Strike Paralyzes State Oil Monopoly PdVSA », Wall Street Journal, 6 de diciembre de 2002.
https://www.wsj.com/articles/SB1039101526679054593

§ 12

[21] “Socialism with Cheap Oil,” The Economist, 30 de diciembre de 2008.
https://www.economist.com/the-americas/2008/12/30/socialism-with-cheap-oil

[22] “Venezuela: Increased Threats to Free Elections; New Electoral Body Puts Reforms at Risk,” Human Rights Watch, 22 de junio de 2023, 7:00 a. m.
https://www.hrw.org/news/2023/06/22/venezuela-increased-threats-free-elections

[23] Juan Forero, «Chávez’s Grip Tightens as Rivals Boycott Vote», The New York Times, 5 de diciembre de 2005.
https://www.nytimes.com/2005/12/05/world/americas/chavezs-grip-tightens-as-rivals-boycott-vote.html?referringSource=articleShare

§ 13

[24] Louise Egan, « Chavez to nationalize Venezuelan gold industry », Reuters, 17 de agosto de 2011, 2:40 p. m.
https://www.reuters.com/article/us-venezuela-gold/chavez-to-nationalize-venezuelan-gold-industry-idUSTRE77G53L20110817/

[25] Juan Forero, « Chavez Eyes Nationalized Electrical, Telcom Firms », Reuters, 9 de enero de 2007, 6:00 a. m. ET.
https://www.npr.org/2007/01/09/6759012/chavez-eyes-nationalized-electrical-telcom-firms

[26] James Suggett, « Venezuela Nationalizes Gas Plant and Steel Companies, Pledges Worker Control », Venezuelanalysis, 23 de mayo de 2009.
https://venezuelanalysis.com/news/4464/

[27] David Brunnstrom, « Factbox: Venezuela’s nationalizations under Chavez », Reuters, 7 de octubre de 2012, 10:51 p. m.
https://www.reuters.com/article/us-venezuela-election-nationalizations/factbox-venezuelas-nationalizations-under-chavez-idUSBRE89701X20121008/

[28] Frank Jack Daniel —Analysis—, « Food, farms the new target for Venezuela’s Chavez », Reuters, 5 de marzo de 2009, 6:06 p. m. EST.
https://www.reuters.com/article/us-venezuela-chavez-analysis-sb/food-farms-the-new-target-for-venezuelas-chavez-idUSTRE5246OO20090305/

[29] Daniel Cancel, « Chavez Says He Has No Problem Nationalizing Banks », Bloomberg, 29 de noviembre de 2009, 15:02 GMT-5.
https://www.bloomberg.com/news/articles/2009-11-29/chavez-says-he-has-no-problem-nationalizing-banks

§ 14

[30] Angus Berwick, « Special Report: How Cuba taught Venezuela to quash military dissent », Reuters, 22 de agosto de 2019, 8:22 a. m. EDT.
https://www.reuters.com/article/us-venezuela-cuba-military-specialreport/special-report-how-cuba-taught-venezuela-to-quash-military-dissent-idUSKCN1VC1BX/

§ 15

[31] Robert Zeliger, Passport: « Hugo Chavez’s medical mystery », Foreign Policy, 24 de junio de 2011, 10:20 p. m.
https://foreignpolicy.com/2011/06/24/hugo-chavezs-medical-mystery/

[32] Juan Forero, « Hugo Chavez Beats Henrique Capriles », The Washington Post, 7 de octubre de 2012.
https://www.washingtonpost.com/world/venezuelans-flood-polls-for-historic-election-to-decide-if-hugo-chavez-remains-in-power/2012/10/07/d77c461c-10c8-11e2-9a39-1f5a7f6fe945_story.html

§ 16

[33] Bryan Winter y Ana Flor, « Exclusive: Brazil wants Venezuela election if Chavez dies sources », Reuters, 14 de enero de 2013, 9:12 p. m. EST.
https://www.reuters.com/article/cnews-us-venezuela-chavez-brazil-idCABRE90D12320130114/

[34] “Venezuela National Assembly chief: Diosdado Cabello,” BBC News, 5 de marzo de 2013.
https://www.bbc.com/news/world-latin-america-20750536

[35] “Rafael Darío Ramírez Carreño of Venezuela Chair of Fourth Committee,” Naciones Unidas, BIO/5031*-GA/SPD/630, 25 de septiembre de 2017.
https://press.un.org/en/2017/bio5031.doc.htm

[36] Ludmila Vinogradoff, « La exfiscal Ortega confirma que Chávez murió dos meses antes de la fecha anunciada », ABC Internacional, actualizado el 16 de julio de 2018 a las 12:44 h.
https://www.abc.es/internacional/abci-confirman-chavez-murio-meses-antes-fecha-anunciada-201807132021_noticia.html?ref=https://www.google.com/

§ 17

[37] « Cuerpo de Chávez fue tratado tres veces para ser conservado: … intervenido con inyecciones de formol para que pudiera ser velado », El Nacional de Venezuela – Gda, 27 de enero de 2024, 05:50; actualizado el 22 de marzo de 2013, 20:51.
https://www.eltiempo.com/amp/archivo/documento/CMS-12708339


« La promesa del beneficio descendente:  Lo que es y lo que no es »

January 18, 2026
Ricardo F Morin
Lo que es y no es
CGI
2026

Ricardo F Morin

4 de enero de 2026

Oakland Park, Fl

Axioma aspiracional III

Este ensayo examina la promesa del beneficio descendente (teoría trickled-down) no como una teoría económica, sino como un axioma.  Indaga el momento en que una hipótesis discutida deja de requerir demostración y comienza a operar como justificación permanente.  En ese punto, deja de explicar resultados.  Los autoriza.  

La promesa del beneficio descendente suele presentarse como un mecanismo mediante el cual la acumulación genera beneficio general.  La concentración se describe como provisional, la desigualdad como temporal y la recompensa como finalmente compartida.  

Estas afirmaciones desplazan la atención de la verificación hacia la expectativa.  La promesa sustituye a la prueba.  Lo que se describe como distribución depende de una retención previa.  Se afirma que el beneficio fluye solo después de haber sido asegurado en otro lugar.  

Un mecanismo que requiere la desigualdad para justificar la igualdad anula su propia premisa.  La lógica depende del aplazamiento.  Quienes están llamados a esperar no son quienes deciden.  La contradicción se vuelve ética cuando la paciencia se asigna de manera desigual.  Quienes deben confiar durante más tiempo son quienes menos pueden absorber la demora.  Quienes se benefician primero no están expuestos al fracaso en la misma medida.  El riesgo no se comparte.  El tiempo no es recíproco.  

La promesa del beneficio descendente no impone por la fuerza.  Gobierna mediante la garantía.  Exige que la desigualdad se soporte en el presente a cambio de un beneficio que no puede reclamarse.  

Lo que la promesa del beneficio descendente es, entonces, es un relato que estabiliza la concentración al postergar la rendición de cuentas.  Lo que no es es un mecanismo distributivo ni una ética mutua.  

Cuando la promesa sustituye a la demostración, la promesa del beneficio descendente deja de examinarse y comienza a funcionar como axioma.  

Dominios de acción

January 14, 2026

Un estudio diagnóstico de cómo la vida pública continúa funcionando cuando el juicio es limitado y las condiciones permanecen inestables


Ricardo Morín
Mantra: Dominios de acción
21 x 28,5 pulgadas
Acuarela, grafito, ceras,
tinta y gesso sobre papel
2003

Nota:

Nada de lo que diga pertenece a la obra.

La obra no necesita palabras.

Ya habla en su propio medio, para el cual el lenguaje no tiene equivalente.


Ricardo F. Morín

18 de diciembre de 2025

Oakland Park, Fl

Este trabajo no fue escrito para sostener una posición ni para cerrar un debate.   Surgió de una atención sostenida a condiciones que no podían ser ignoradas sin distorsión.   Escribir, en este sentido, no es una expresión de propósito, sino una consecuencia de la conciencia.

Las páginas que siguen no reclaman autoridad por pericia ni por urgencia.   Parten del reconocimiento de que el juicio debe actuar con frecuencia bajo condiciones incompletas, y de que la claridad, cuando aparece, lo hace de manera gradual y sin garantía.   Lo que aquí se ofrece no es una conclusión, sino una continuidad:   un esfuerzo por mantenerse fiel a lo que puede observarse cuando la atención se sostiene.

Este estudio no procede de la especialización constitucional, de la autoridad institucional ni de la proximidad profesional al ejercicio del gobierno.   Procede de la observación.   Sus afirmaciones surgen de una atención sostenida a la manera en que la vida pública continúa funcionando bajo condiciones en las que el juicio está limitado, la información permanece incompleta y, aun así, las decisiones deben tomarse.

En ámbitos donde el conocimiento acreditado suele determinar la legitimidad, escribir desde fuera de la autoridad formal puede dar lugar al rechazo antes incluso de la lectura.  Ese riesgo es real.   Sin embargo, las condiciones examinadas aquí no pertenecen exclusivamente a dominios técnicos.  Se presentan cotidianamente a ciudadanos, funcionarios, instituciones y sistemas por igual.   El juicio bajo incertidumbre no es una actividad especializada; es una condición compartida.

La ausencia de credenciales formales no exime a este trabajo del rigor.  Exige otro tipo de disciplina:   contención en la afirmación, precisión en la descripción y fidelidad a lo que puede observarse sin presuponer dominio.  El análisis no pretende resolver cuestiones constitucionales ni proponer soluciones institucionales.   Examina cómo la gobernanza persiste cuando la claridad es parcial, cuando la autoridad opera a través de múltiples dominios y cuando la continuidad depende menos de la certeza que del ajuste.

Si este trabajo posee algún valor, no será porque hable desde la autoridad, sino porque atiende con cuidado a la forma en que la autoridad funciona cuando ninguna posición —experta o no— puede reclamar pleno control sobre las condiciones que enfrenta.


Este trabajo aclara una confusión presente en numerosas culturas políticas: la tendencia a tratar república y democracia como ideales intercambiables, en lugar de entenderlos como componentes distintos de la gobernanza.   Los capítulos observan cómo los arreglos políticos continúan operando cuando las categorías heredadas dejan de esclarecer lo que está ocurriendo.

El método es observacional.   La vida política se describe tal como se experimenta:   decisiones tomadas sin conocimiento pleno, términos utilizados por hábito e instituciones que se ajustan internamente mientras conservan su forma exterior.   El análisis parte de los límites del juicio como condición cotidiana:   las personas deben actuar antes de comprender plenamente las circunstancias en las que actúan.

Lo que sigue no propone un modelo ni defiende una tradición.   Traza cómo el lenguaje, las instituciones y las expectativas se separan a lo largo de distintos dominios de acción, y cómo la vida pública continúa operando bajo condiciones que no permiten una claridad plena.


Tras las elecciones presidenciales, decisiones de alto impacto se desarrollan mediante canales estructurados que limitan la participación por diseño:   la selección de nominados, el control de los tiempos de confirmación, la gestión de vacantes estratégicas y la secuenciación de los procedimientos dentro del Comité Judicial del Senado.   Las votaciones de confirmación y la concesión de cargos de duración indefinida trasladan aún más la autoridad desde el electorado hacia ámbitos institucionales protegidos.   De este modo, la participación alcanza su punto máximo en el momento de la selección y se retrae a medida que la autoridad avanza.


La acción ejecutiva bajo incertidumbre



Ritual electoral y persistencia de la forma

1

Las elecciones son el rasgo más reconocible de la participación democrática.   Proporcionan una estructura recurrente mediante la cual la implicación pública se organiza y se exhibe.   Su regularidad genera una sensación de continuidad incluso cuando las condiciones circundantes cambian.

2

Como ritual, las elecciones afirman la participación mediante la repetición. Los procedimientos permanecen familiares —campañas, votación, certificación, transición— y establecen una secuencia compartida que señala orden y legitimidad.   Estas formas exteriores sostienen la confianza en el proceso, incluso cuando los resultados permanecen inciertos.

3

Las elecciones perduran no porque resuelvan el conflicto, sino porque organizan la confianza en el punto de selección.   No zanjan el desacuerdo; hacen posible la coordinación continuada al establecer un momento reconocido de autorización.

4

Una vez organizada la confianza en el punto de selección, la atención pública se desplaza de los mecanismos de participación hacia la visibilidad de los resultados.   Ganar y perder sustituyen el examen de cómo la participación se traduce en política, administración o ejecución.   El ritual satisface la expectativa de involucramiento, mientras la atención se aparta de los trayectos mediante los cuales la autoridad opera después de la selección.

5

Este énfasis en el resultado refuerza la estabilidad simbólica.   Mientras las elecciones se celebren según lo previsto y los resultados sean reconocidos, el sistema parece intacto.   Las preguntas sobre cómo se toman las decisiones posteriormente —cómo se transporta, distribuye y limita la autoridad— reciben una atención menos sostenida.

6

Las discrepancias entre la elección electoral y la experiencia vivida suelen atribuirse a individuos más que a trayectorias institucionales.   La insatisfacción se personaliza, mientras la distancia estructural entre participación y gobernanza permanece en gran medida sin examinar.

7

Los rituales electorales persisten porque cumplen una función estabilizadora.   Marcan transiciones, renuevan la legitimidad y proporcionan un punto de referencia compartido para la vida pública.   Su perdurabilidad no depende de su capacidad para resolver presiones subyacentes, sino de su aptitud para preservar la coordinación en presencia del desacuerdo.

8

A medida que cambian las condiciones, la participación puede volverse más expresiva que efectiva.   El voto señala presencia y alineamiento, incluso cuando no modifica de manera sustantiva las trayectorias administrativas o ejecutivas.   La expresión permanece visible; la influencia se vuelve más incierta.

9

La democracia, entendida como método, permanece visible y activa.   Lo que fluctúa es el grado en que la participación alcanza los dominios donde las decisiones se ajustan de forma continua, y donde la autoridad sigue operando después del momento del voto.

10

La vida pública continúa mediante este arreglo porque la acción no puede detenerse en el punto de selección.   Las decisiones prosiguen mientras las condiciones evolucionan, la información se acumula de forma desigual y la responsabilidad se desplaza entre dominios.   Lo que perdura no es la resolución, sino la continuidad: la gobernanza avanza mediante ajuste, no mediante clausura, sostenida por instituciones que actúan sin reclamar finalidad.


« Escatología »

January 11, 2026

Ricardo F. Morin
Escatología
Acuarela, gouache, corrector blanco y tinta negra sobre papel
14″x20″
2004

Ricardo F. Morín

11 de enero de 2026

Oakland Park, Fl

1.  Las civilizaciones describen periódicamente su presente como un momento singularmente peligroso.  Estas afirmaciones rara vez se apoyan en comparaciones históricas o en análisis institucionales.  Surgen, más bien, de una falla de escala:  la incapacidad de distinguir entre perturbación y colapso, entre incertidumbre y final, entre incoherencia y apocalipsis.

2.  Los momentos de peligro civilizatorio real no son hipotéticos.  La peste negra eliminó a un tercio de la población europea.  La Guerra de los Treinta Años devastó regiones enteras.  El siglo XX combinó guerra industrializada, genocidio y la aparición de la aniquilación nuclear.  Estos episodios no necesitaron lenguaje profético para ser reconocidos como catastróficos.  Su magnitud era mensurable.  Sus efectos, materiales.  Sus causas, rastreables.

3.  La retórica apocalíptica aparece no cuando el peligro es mayor, sino cuando la comprensión falla.  Convierte la incertidumbre en drama moral.  Cuando los procesos políticos se vuelven opacos, cuando los resultados resisten la previsión y cuando la autoridad actúa sin un patrón inteligible, la explicación se retira.  En su lugar entra la escatología:  un relato que simplifica la complejidad, asigna culpas absolutas y promete clausura.

4.  La figura del Anticristo pertenece a este registro.  No es una categoría analítica.  Es una condensación simbólica del miedo.  Al situar el peligro total en una sola persona, el pensamiento escatológico libera a la sociedad de examinar instituciones, incentivos y límites.  Sustituye la indagación causal por la revelación.

5.  Este encuadre también distorsiona la responsabilidad.  Las civilizaciones no se desintegran por individuos aislados.  Se deterioran mediante fallas acumulativas de gobernanza, adaptación y legitimidad.  Estos procesos se desarrollan de manera desigual, a menudo reversible, y sin finalidad predeterminada.  No se anuncian con señales.  No culminan según calendario.

6.  La escatología prospera allí donde la explicación se retira.  Ofrece certeza emocional donde el análisis exige paciencia.  Resulta persuasiva porque promete el fin de la ambigüedad, no porque aclare las causas.  Al transformar el desorden político en lucha cósmica, desvía la atención de condiciones examinables hacia mitos que no admiten corrección.

7.  El peligro del pensamiento apocalíptico no reside en exagerar el riesgo, sino en desviar la atención.  Entrena a los ciudadanos a buscar presagios en lugar de causas, villanos en lugar de condiciones, destino en lugar de decisiones.  Con ello, profundiza la misma impotencia que pretende describir.

8.  Lo que el presente requiere no es profecía, sino proporción.  No teatro moral, sino discernimiento.  No el lenguaje de la revelación, sino la disciplina de comprender cómo opera el poder, dónde falla y cómo puede ser limitado.

9.  Allí donde la explicación regresa, la superstición retrocede.  Donde se restablece la claridad, el apocalipsis pierde su fuerza.

« Viabilidad »

January 11, 2026
Ricardo F. Morin
Viabilidad
Frotados con acuarela y corrector blanco sobre papel vegetal para dibujo
50,8 x 76,2 cm
2005

Ricardo F. Morín

11 de Enero de 2026

Oakland Park, Fl

1.  La pregunta suele plantearse en términos de por qué ciertos regímenes corruptos se convierten en objeto de acción política mientras otros, no menos comprometidos, no lo hacen.  A primera vista, esto parecería exigir una explicación moral comparativa.  En realidad, no es así.  La dificultad no radica en la falta de información, sino en la suposición de que tales acciones están guiadas por un sistema coherente y generalizable de principios.

2.  Lo que puede observarse no es la aplicación de un principio entre distintos casos, sino decisiones adoptadas uno a uno.  La acción política no sigue una regla que pueda aplicarse de antemano a diferentes regímenes.  Por esa razón, las comparaciones entre Venezuela, Arabia Saudita, Rusia o Argentina oscurecen más de lo que aclaran.  Presuponen un criterio de decisión que, en la práctica, no orienta la acción.

3.  Las acciones examinadas aquí son aquellas emprendidas por Donald Trump en su condición de actor político.  Su nombre se introduce no para explicar el comportamiento mediante la personalidad o la intención, sino para situar la responsabilidad.  El análisis parte de decisiones observables y de las circunstancias en las que dichas decisiones fueron tomadas, y no de suposiciones sobre carácter, motivo o disposición.

4.  La pregunta relevante no es, por tanto, por qué algunos regímenes son confrontados y otros ignorados, sino en qué circunstancias un país presenta pocos obstáculos a la acción, y qué intereses inmediatos se alinean para hacerla viable.  Esta reformulación desplaza el análisis del juicio moral hacia las circunstancias observables.

5.  Entendida en estos términos, la cuestión admite una respuesta, no como regla, sino como un relato de cómo se toman decisiones en casos concretos.  No existe manera de inferir, a partir del nivel de corrupción por sí solo, si la acción ocurrirá.  Sí existe, en cambio, una forma de explicar por qué, en determinadas circunstancias, la acción avanza.

6.  En el caso venezolano confluyen varias condiciones.

7.  En primer lugar, la resistencia externa inmediata es limitada.  Venezuela carece de aliados dispuestos a imponer consecuencias materiales, militares o económicas en respuesta a presiones o a una intervención de alcance limitado.

8.  En segundo lugar, las instituciones del Estado no actúan de manera coordinada.  Los organismos administrativos, las fuerzas de seguridad y las autoridades políticas no operan de forma consistente bajo un mando único, lo que reduce la capacidad de articular una respuesta conjunta y facilita la acción externa.

9.  En tercer lugar, Venezuela puede ser presentada públicamente como un caso excepcional —marcado por colapso, conductas delictivas y fallas administrativas— lo que permite exponer acciones ante audiencias internas sin necesidad de invocar un principio general que deba aplicarse en otros contextos.

10.  En cuarto lugar, los intereses económicos se canalizan mediante negociaciones de corto plazo más que a través de compromisos duraderos.  El petróleo venezolano, bajo sanciones y desorden administrativo, puede incorporarse a acuerdos circunstanciales sin exigir alianzas estables.

11.  Por último, la presión ejercida sobre Venezuela no provoca una disrupción inmediata de mercados clave ni de equilibrios estratégicos mayores.  A diferencia de los casos de Arabia Saudita o Rusia, la acción no desencadena respuestas económicas o militares en cadena.

12.  Ninguno de estos factores constituye una explicación moral ni una doctrina rectora.  Considerados en conjunto, describen cuándo una administración actúa mediante la política exterior:  no porque la corrupción sea mayor, sino porque la resistencia es limitada, los intereses convergen con rapidez y puede sostenerse una justificación ante el público—condiciones ausentes en muchos casos de corrupción igualmente grave.

13.  Esto no explica el mundo.  Explica una decisión.

« Inflación:  Lo que es y lo que no es »

January 11, 2026
Ricardo F Morin
Lo que es y no es
CGI
2026

Ricardo F Morin

4 de enero de 2026

Oakland Park, Fl

Este ensayo considera la inflación no como una variable técnica, sino como un axioma.  Examina el momento en que la inflación deja de presentarse como un resultado de políticas y comienza a operar como una condición de fondo.  En ese punto, deja de justificarse.  Se soporta.

La inflación suele describirse como neutral.  Se afirma que afecta a todos por igual, que surge de forma impersonal y que corrige excesos con el tiempo.  Estas descripciones le confieren el estatuto de condición natural en lugar de decisión mediada por instituciones.  Así, la indagación ética queda suspendida.  

Lo que se presenta como general es, en la práctica, asimétrico.  La inflación redistribuye valor a lo largo del tiempo.  Quienes pueden postergar consumo, mantener activos o cubrir su exposición no se ven afectados del mismo modo que quienes dependen de salarios, alquileres u obligaciones fijas.  

Una condición que produce desigualdad previsible mientras se presenta como neutral se contradice a sí misma.  La contradicción se acentúa cuando la inflación se formula como inevitable.  La inevitabilidad elimina la agencia de la decisión, pero conserva sus efectos.  La responsabilidad se disuelve en explicación.  

Se exige ajuste sin consentimiento y se prescribe la paciencia como virtud.  La tensión ética no reside en el sacrificio, sino en la ausencia de reciprocidad.  Quienes deciden no están expuestos en el mismo marco temporal que quienes absorben el costo.  

La inflación opera de forma silenciosa.  No impone por la fuerza, sino por normalización.  Se acepta porque se explica y persiste porque se presenta como ineludible.  

Lo que la inflación es, entonces, es un mecanismo distributivo inscrito en el tiempo.  Lo que no es es neutral, impersonal ni equitativamente compartido.  

Cuando esta distinción se oscurece, la inflación deja de examinarse y comienza a gobernar como axioma.  


« Ocultamientos »

January 10, 2026
Ricardo F. Morín
Borraduras
Frotados de acuarela sobre papel de seda japonés
14″x20″
2005

Ricardo F. Morín

10 de Enero de 2026

Oakland Park, Fl

*

1.

El debate público suele presentar la corrupción como una serie de escándalos aislados vinculados a individuos identificables.  Ese encuadre es engañoso.  La investigación periodística y los registros judiciales muestran que, en el caso venezolano, la responsabilidad se desplaza mediante acciones repetidas que permiten el beneficio ilícito mientras se oculta la rendición de cuentas.

2.

El documental de PBS Frontline que examina el ascenso y el papel de Alex Saab ofrece un punto de entrada claro.  Saab no actuó como decisor político ni como figura simbólica.  Según acusaciones formales de los Estados Unidos y reportajes de investigación sostenidos, actuó como testaferro fraudulento, canalizando contratos, activos y pagos para ocultar a los beneficiarios reales.

3.

La relevancia diagnóstica de Saab no reside en su perfil personal, sino en la acción que desempeñó.  El testaferro no es un intermediario neutral.  Presta su nombre para que la autoridad obtenga beneficios mientras niega responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones.  El firmante contractual no es el centro de decisión.

4.

Esta acción se repite en Venezuela en distintos ámbitos:  ventas de petróleo realizadas mediante intermediarios, programas de importación de alimentos con productos sobrevalorados o en mal estado, proyectos de vivienda financiados y no concluidos, y transferencias financieras destinadas a evadir sanciones y controles.  Las formas varían; la acción es la misma:  se autoriza la conducta, el beneficio se concentra y la responsabilidad se desplaza.

5.

El mismo desplazamiento de responsabilidad se manifiesta en el uso de grupos armados irregulares que ejercen coerción sin una atribución formal.  Sus acciones no requieren un mando demostrable.  La ausencia de una cadena de autoridad rastreable no es coincidental, sino constitutiva:  se aplica la fuerza mientras que la autoría permanece negable.

6.

En este punto, la corrupción individual da paso a una conducta delictiva sostenida en el tiempo.  Fiscales estadounidenses han alegado que estas acciones financieras y logísticas coinciden con narcotráfico y lavado de dinero atribuidos a altos funcionarios civiles y militares, incluido Nicolás Maduro.  Estas imputaciones se apoyan en alegaciones de coordinación, protección y beneficio.

7.

Lo que las acusaciones judiciales y la investigación periodística denominan Cartel de los Soles no depende de la existencia de una cadena de mando unificada.  El término describe una situación en la que el tráfico de drogas depende del permiso, la tolerancia o la protección de autoridades estatales.

8.

Desde esta perspectiva, Saab no es una anomalía ni un cerebro aislado.  Es un participante sustituible cuya remoción no interrumpe la conducta descrita.  La persistencia de la actividad depende de la sustitución, no de jerarquía.

9.

Esta precisión despeja una confusión recurrente en el debate público.  Describir estas acciones no implica emitir juicios morales ni expresar hostilidad ideológica.  Implica identificar un fraude delegado mediante el cual la autoridad conserva una apariencia de legitimidad trasladando la exposición legal a intermediarios.

10.

Cuando estas acciones se extienden a través de ministerios, fronteras y mercados y se sostienen mediante poder coercitivo, superan la corrupción ordinaria.  Constituyen criminalidad organizada ejercida con capacidad estatal, con independencia de la forma organizativa.

11.

La relevancia del trabajo de Frontline no reside en añadir un episodio más a una historia conocida.  Reside en mostrar cómo el uso de testaferros permite que esta conducta persista en el tiempo.  De ello no se desprende vindicación, sino claridad sobre por qué la rendición de cuentas no se logra sustituyendo individuos.


Referencias

« Un acuerdo para disentir »

January 10, 2026

Ricardo F. Morín
Un acuerdo para disentir
Acuarela, gouache, corrector líquido y tinta negra sobre papel
14″x20″
2005

Ricardo F. Morín

9 de enero de 2026

Oakland Park, Fl.

Algunos antagonismos no reclaman vindicación, sino claridad

* 

Nuestro intercambio reveló no un desacuerdo susceptible de resolución, sino una desalineación que no podía repararse mediante una argumentación adicional.  Lo que en un inicio pareció una diferencia analítica fue dejando ver una divergencia más profunda en la manera misma de abordar la comprensión.  En ese punto, la explicación dejó de aclarar y comenzó a oscurecer.  

Hay momentos en la vida en los que las relaciones antagónicas deben ser afrontadas no para prevalecer, sino para reconocer límites.  No todo cuestionamiento constituye una invitación al intercambio, ni toda afirmación de autoridad merece respuesta.  Cuando el discurso se desplaza de la indagación hacia la autoafirmación, la tarea deja de ser la persuasión y pasa a ser el reconocimiento:  de lo que puede compartirse, de lo que no, y de cuándo la distancia se convierte en una forma de integridad y no de evasión.  

El distanciamiento, así entendido, no supone una abdicación de la razón ni una retirada del rigor.  Supone el reconocimiento de que la autoridad intelectual no surge de la superioridad moral, de la acumulación de fuentes ni de la exigencia de ser reconocido como correcto.  Una autoridad que no tolera límites se socava a sí misma por la postura que adopta.  

El distanciamiento, entonces, no es ni silencio ni concesión.  Es un apartamiento que tiene peso:  liberador y decepcionante, real y conmovedor.  No ofrece consuelo, pero afirma la vida misma al negarse a persistir en la distorsión.  Lo que permanece no es la victoria, sino una verdad preservada mediante la contención.  

La autoridad intolerante de los límites sucumbe a la soberbia por sí misma.  

« Retrato de un Presidente: Serie III »

January 9, 2026
Ricardo F. Morín
Retrato de un presidente III
Acuarela, gouache, tinta negra y corrector blanco sobre papel
35,5 x 51 cm
2003

Ricardo F. Morín

7 de enero de 2026

Oakland Park, Fl.

1.

El momento presente no se manifiesta como una crisis de ideología, sino como una crisis de secuencia.  Lo que se pone a prueba no es el contenido de los principios declarados, sino el orden en el que autoridad, revisión y justificación llegan a producirse.  Las decisiones avanzan antes de que se hayan formulado las condiciones que normalmente las autorizarían, y se espera que la coherencia siga a la acción en lugar de gobernarla.  Esta inversión no elimina la ley, las instituciones ni la legitimidad.  Las desplaza.  Aquello que antes determinaba si una acción debía proceder ahora interviene después de que la acción ya ha sido declarada.

2.

En Venezuela, esta inversión se hace visible a través de la creciente separación entre legitimidad y autoridad ejecutable.  La victoria electoral, la credibilidad moral y el reconocimiento internacional continúan existiendo, pero ya no determinan quién es considerado operable.  La interacción se orienta hacia quienes son capaces de imponer cumplimiento en el tiempo presente.  La autoridad no se identifica por mandato, sino por continuidad con los mecanismos administrativos, financieros y coercitivos que aún ejercen control.  El efecto no es confusión, sino selección.  Quienes pueden ofrecer resultados inmediatos son elevados como interlocutores independientemente de su historial ético, mientras que quienes poseen legitimidad sin capacidad inmediata de imposición quedan relegados.

3.

Esta preferencia ha sido formulada a través de evaluación y no de insinuación.  Informes relativos a una sesión informativa clasificada presentada a Donald Trump indican que los servicios de inteligencia estadounidenses concluyeron que figuras procedentes del aparato existente del madurismo estaban mejor posicionadas para asumir el control en caso de la salida de Maduro.  La vicepresidenta Delcy Rodríguez fue identificada no por su legitimidad democrática o credibilidad pública, sino por su continuidad con los mecanismos administrativos, financieros y extractivos que continúan operando dentro del Estado.  Su experiencia en la supervisión del sector petrolero y en la interlocución directa con actores comerciales fue considerada como una señal de fiabilidad operativa más que de legitimidad política.  Lo que se evaluaba no era el carácter, sino la capacidad de imposición.  La implicación criminal no descalificó; indicaba dominio sobre los sistemas a través de los cuales puede imponerse cumplimiento.  En contraste, las figuras opositoras cuya autoridad derivaba de legitimidad electoral pero carecían de control inmediato sobre dichos mecanismos fueron consideradas no operables.  La selección privilegió la negociabilidad bajo presión.

4.

Este modo de selección no se limita a un solo escenario ni a un momento específico.  Reaparece allí donde la autoridad se ejerce antes de que exista coordinación.  La operatividad prevalece sobre la cualificación normativa.  La autoridad se deriva de la capacidad de transaccionar, imponer y estabilizar resultados en marcos temporales comprimidos.  La legitimidad es reconocida, pero no determina la interlocución.  Lo que gobierna es la capacidad de actuar de inmediato y de absorber las consecuencias con posterioridad.

5.

La misma inversión se manifiesta en Ucrania bajo condiciones distintas.  Declaraciones públicas que afectan a la asistencia militar, la postura diplomática y la negociación han sido emitidas sin coordinación previa con aliados o con las instituciones encargadas de la planificación y la revisión.  Estas declaraciones no aclaran el rumbo con antelación; obligan a responder a posteriori.  Los aliados recalibran compromisos una vez que las consecuencias ya están en marcha.  La planificación sigue a la afirmación.  La coordinación se ajusta al anuncio.  La cuestión no es si existe apoyo, sino si sus términos se introducen antes o después de los procesos que normalmente deberían regirlos.

6.

Este ordenamiento también es visible dentro del propio sistema estadounidense.  En múltiples ocasiones a lo largo de varios años, Donald Trump ha actuado sobre la base de garantías emitidas por Vladimir Putin a pesar de la existencia de evaluaciones contrarias producidas por las agencias de inteligencia de Estados Unidos.  Dichas instituciones no fueron desmanteladas ni silenciadas.  Los informes continuaron.  El análisis persistió.  Lo que cambió fue su posición temporal.  La inteligencia dejó de gobernar si una acción debía proceder y pasó a reconciliarse con compromisos ya asumidos.  La verificación quedó rezagada frente a la afirmación.  Las agencias diseñadas para anticipar riesgos se vieron obligadas a gestionar consecuencias que no habían autorizado.

7.

Una vez que este orden se vuelve perceptible, no permanece confinado a los responsables de la toma de decisiones.  Instituciones, aliados y adversarios ajustan su comportamiento en consecuencia.  Los actores diplomáticos tratan las declaraciones públicas como operativas incluso cuando su durabilidad es incierta.  Las agencias encargadas de la planificación modelan escenarios en torno a posiciones que pueden cambiar sin previo aviso.  Los aliados vacilan entre esperar aclaraciones o actuar para proteger su propia exposición.  Los adversarios no son instruidos por políticas declaradas, sino por la secuencia demostrada:  que los compromisos pueden preceder a la revisión, que las rectificaciones pueden seguir a la afirmación y que la coherencia no puede darse por supuesta.

8.

Lo que emerge no es parálisis, sino recalibración.  Los sistemas continúan funcionando al absorber la volatilidad como condición permanente.  La estabilidad ya no se produce mediante la previsibilidad, sino mediante la capacidad de ajustarse rápidamente a decisiones introducidas antes de que se hayan fijado sus términos rectores.  Esta adaptación no resuelve la inversión; la normaliza.  La gobernanza continúa, pero su fuerza coordinadora se debilita.  El movimiento persiste sin medida.

9.

La consecuencia de este patrón incide directamente en la relación entre autoridad y legitimidad.  La legitimidad continúa articulándose a través de elecciones, alianzas y reconocimiento formal.  La autoridad, en cambio, se ejerce mediante la inmediatez:  la capacidad de poner en marcha términos a los que otros deben adaptarse.  Esto no anula la legitimidad; la relega.  La autoridad deja de requerir justificación para operar.  La legitimidad sobrevive como lenguaje, mientras la autoridad se consolida a través de la secuencia.

10.

Cuando la autoridad se ejerce con independencia de la legitimidad, la gobernanza puede seguir funcionando, pero deja de persuadir.  Las decisiones se desplazan no porque sean aceptadas, sino porque ya están en curso.  La revisión se convierte en acomodación.  La ley pasa a explicar después de la acción en lugar de orientar antes de ella.  El riesgo aquí no es la ausencia de legalidad, sino el desplazamiento.  La restricción permanece formalmente intacta mientras pierde su capacidad de gobernar el tiempo.

11.

Esta condición no desemboca en un colapso inmediato.  Persiste.  Los sistemas constitucionales presuponen cooperación sin poder imponerla de antemano.  Dependen de una contención ejercida de manera voluntaria, secuencial y, a menudo, en contra del interés inmediato.  Cuando esa contención se debilita, las instituciones permanecen en pie, pero pierden su fuerza coordinadora.  La autoridad llena el vacío dejado por la cooperación, a menudo en nombre de la continuidad.  Lo que persiste es una gobernanza sin convergencia, poder sin persuasión y acción sin medida estable.

« Desenmascarar la desilusión: Serie I »

January 7, 2026

*

« Geometric Allegory », pintura digital 2023 de Ricardo Morin (artista visual estadounidense nacido en Venezuela en 1954)

A mis padres

Prefacio

1

« Desenmascarar la desilusión » sigue una línea de indagación presente a lo largo de mi trabajo:   el examen de la identidad, la memoria y las relaciones que emergen cuando la vida se despliega a través de fronteras culturales.   Aunque he vivido fuera de Venezuela por más de cinco décadas y me naturalicé ciudadano de los Estados Unidos hace veinticuatro años, mi vínculo con el país de nacimiento permanece como un punto de referencia persistente.   La distancia entre estas condiciones —pertenencia y separación— constituye el trasfondo sobre el cual este relato toma forma.

Este trabajo forma parte de un proyecto autobiográfico más amplio que reúne experiencias, observaciones y preguntas acumuladas a lo largo del tiempo.   Aunque su origen es personal, no procede como confesión ni como memoria.   Su método es secuencial más que expresivo:   la exposición individual se sitúa dentro de fuerzas históricas y estructuras políticas que han configurado la vida venezolana a lo largo de generaciones.   La intención no es reconciliar estas tensiones, sino hacerlas visibles mediante recurrencia, registro y consecuencia.

“Serie I” introduce los primeros núcleos temáticos de esta indagación.   Los episodios aquí reunidos no desarrollan una tesis única ni buscan conclusiones definitivas.   Señalan puntos de fricción donde la experiencia privada se cruza con el poder público, y donde los relatos políticos ejercen presión sobre la vida ordinaria.   A través de estos encuentros surgen patrones —no como abstracciones, sino como condiciones que modifican la forma en que se ejerce la autoridad, se desplaza la responsabilidad y se restringe la agencia.

Los capítulos que siguen examinan las presiones generadas por la desigualdad sistémica y rastrean las condiciones contemporáneas de Venezuela hasta su formación histórica.   El gobierno autocrático y el consentimiento popular no aparecen como fuerzas opuestas, sino como elementos que se entrelazan y debilitan mutuamente.   En este entramado, la verdad no desaparece; se vuelve menos accesible de manera uniforme y más fácilmente desplazable por el relato.

Cuando el discurso público se ve modelado por la propaganda y la desinformación, las estructuras autoritarias adquieren mayor resistencia.   Recuperar la verdad bajo tales condiciones no resuelve el conflicto político, pero delimita el campo dentro del cual este opera.   La agencia cívica no emerge como ideal, sino como condición que se sostiene —o se pierde— a través de la práctica y la consecuencia.

Este trabajo no propone explicaciones deterministas ni remedios simples.   Avanza por acumulación, señalando patrones que persisten a pesar de los cambios de contexto.   Lo que solicita al lector no es adhesión, sino atención: a la evidencia, a la secuencia y a las condiciones bajo las cuales la libertad política puede ejercerse de manera significativa.

Escribiendo desde Bala Cynwyd, Pensilvania, y Fort Lauderdale, Florida, permanezco consciente de la distancia entre los entornos desde los cuales se compone este trabajo y las condiciones que examina.   Esa distancia no confiere autoridad; impone responsabilidad.

Ricardo Federico Morín
Bala Cynwyd, Pensilvania, 21 de enero de 2025


Tabla de contenidos

  • Capítulo I – Un lenguaje escrito.
  • Capítulo II – Nuestra imprudencia.
  • Capítulo III – Punto de vista.
  • Capítulo IV – Un diálogo.
  • Capítulo V – Resumen.
  • Capítulo VI – Crónicas de Hugo Chávez (§§ I–XVII).
  • Capítulo VII – El modo alegórico.
  • Capítulo VIII – El gobierno ideal y el poder de la virtud.
  • Capítulo IX – La primera señal:  Sobre el resentimiento político y social.
  • Capítulo X – La segunda señal:  El pilar sólido del poder; Las fuerzas armadas.
  • Capítulo XI – La tercera señal:  La asimetría de los partidos políticos.
  • Capítulo XII – La cuarta señal:   Autocracia (§§ 1–9); Venezuela (§§ 10–23); La asimetría de las sanciones (§§ 24–32).
  • Capítulo XIII – La quinta señal:  La república empeñada.
  • Capítulo XIV – La primera cuestión:  Partidismo, No-partidismo y Antipartidismo.
  • Capítulo XV – La segunda cuestión:  Sobre las verdades parciales y la anarquía represiva.
  • Capítulo XVI – La tercera cuestión:   El clarín de la democracia.
  • Capítulo XVII – La cuarta cuestión:  Sobre los derechos humanos.
  • Capítulo XVIII – La quinta cuestión:  Sobre la naturaleza de la violencia.
  • Capítulo XIX – La cuestión última:   Sobre la liberación de la injusticia.
  • Agradecimientos.
  • Epílogo.
  • Posdata.
  • Apéndice:   Nota del autor, Nota preliminar.   A) Constituciones venezolanas [1811–1999], Poderes y departamentos de gobierno.  B) Evolución de los partidos políticos:  1840–2024.   C) Algunas leyes promulgadas por la Asamblea Nacional.   D) Nota aclaratoria sobre la coerción interna, la presencia extranjera y la intervención:
  • Bibliografía.

Un lenguaje escrito

La estabilidad suele buscarse allí donde no puede asegurarse.   La experiencia lo demuestra de forma reiterada.   Incluso las intenciones cuidadosas tienden a conducir a terrenos inciertos, donde la comprensión llega después de la consecuencia.   Frente al escritorio, cuando la luz de la tarde alcanza la página, la escritura adquiere una función práctica:   se convierte en un medio para ordenar aquello que, de otro modo, permanecería inestable.   El acto no resuelve la vulnerabilidad, pero la registra.   Si el tiempo modifica tales condiciones sigue siendo incierto; lo que sí puede hacerse es darles forma.

Lo que sigue se desplaza de las condiciones de la escritura a las condiciones que esta debe enfrentar.


Nuestra imprudencia

Our painful struggle to deal with the politics of climate change is surely also a product of the strange standoff between science and political thinking.

« Nuestra dolorosa dificultad para abordar la política del cambio climático es, sin duda,
también producto del extraño enfrentamiento entre la ciencia y el pensamiento político ».
— Hannah Arendt, La condición humana [1958] (traducción del autor)

1

La pandemia de COVID y los incendios que se extendieron por Canadá en 2023, entre otros acontecimientos recientes, hicieron visibles condiciones que ya se encontraban en funcionamiento.   Estos hechos no introdujeron vulnerabilidades nuevas, sino que revelaron hasta qué punto los sistemas existentes dependen de incentivos económicos y hábitos políticos que privilegian la extracción por encima de la preservación.   Durante el período en que el humo de los incendios alcanzó el noreste de los Estados Unidos, la luz diurna en algunas zonas de Pensilvania se vio alterada de manera perceptible y registró el alcance de acontecimientos que se desarrollaban a considerable distancia.   Tales episodios no se sitúan al margen de los arreglos económicos vigentes; coinciden con un modelo que trata las condiciones naturales como mercancías y absorbe su degradación como un costo externo.

2
Los incendios en California en 2025, al igual que los ocurridos en Canadá en 2023, no se presentan como episodios aislados. [1]   Forman parte de una secuencia configurada por el descuido ambiental, la inercia política y la expansión industrial sostenida.   Condiciones como la desertificación, la escasez de recursos y el desplazamiento de poblaciones ya no aparecen únicamente como proyecciones futuras; se registran cada vez más como circunstancias presentes.   Las evaluaciones científicas indican que estos patrones tienden a intensificarse en ausencia de cambios estructurales. [1][2][3]  Lo que se hace visible, con el paso del tiempo, no es un fallo singular, sino un sistema que continúa operando conforme a prioridades que favorecen el rendimiento inmediato por encima de la continuidad a largo plazo.

3
La cuestión del equilibrio no se plantea únicamente como un problema técnico.   Surge dentro de un campo moral y político configurado por supuestos económicos dominantes.   El tratamiento de la naturaleza —y, más recientemente, de la inteligencia artificial— como mercancía refleja una trayectoria en la que asuntos vinculados a la supervivencia compartida se traducen de manera creciente en términos de mercado.   En tales condiciones, consideraciones que anteriormente pertenecían al ámbito de la responsabilidad colectiva pasan a ser reformuladas como variables dentro de sistemas de cálculo.

4
Estos patrones ejercen una presión creciente sobre las condiciones necesarias para la supervivencia colectiva.   Las respuestas frente a tales circunstancias varían, y oscilan entre la indiferencia y la urgencia, aunque la urgencia no produce necesariamente claridad.   Lo que se vuelve reconocible, a través de instancias reiteradas, es una tendencia a que la crisis reaparezca sin que se produzcan ajustes sostenidos.   Esta recurrencia guarda paralelismo con las historias políticas examinadas en los capítulos que siguen, donde advertencia y consecuencia con frecuencia no llegan a coincidir.


Notas finales del capítulo II


Punto de vista

1

Las conversaciones con mi editor, Billy Bussell Thompson (BBT), han acompañado el desarrollo de este trabajo a lo largo del tiempo.   Su atención al método de investigación y a la estructura del argumento contribuyó a precisar su alcance y orientación.   Estos intercambios, realizados con frecuencia a distancia y sin formalidades, formaron parte del proceso mediante el cual fue tomando forma el presente relato.   Tras un período prolongado de incertidumbre acerca de cómo abordar la figura de Hugo Chávez, los contornos de « Desenmascar la desilusión » comenzaron a definirse de manera gradual.

2
Hugo Chávez se consolidó como un dirigente político cuya autoridad se ejerció en oposición al liberalismo político. [1]  Mientras su discurso público subrayaba la identificación con los sectores pobres, los beneficios materiales del poder se concentraron en un círculo reducido. [2]  A lo largo de su mandato, las instituciones democráticas en Venezuela experimentaron un debilitamiento progresivo, y la práctica de gobierno adoptó formas cada vez más autoritarias.   Estos procesos resultan más legibles cuando se sitúan dentro del registro histórico y se examinan a partir de la práctica documentada, más que desde la afirmación retórica.

3
Los acontecimientos que siguieron al fin del gobierno de Chávez se caracterizan por el desorden y por consecuencias aún no resueltas.   Su persistencia remite a cuestiones de responsabilidad histórica y colectiva que permanecen abiertas.   Examinar el registro del liderazgo autocrático —tanto sus ambiciones como sus fracasos— ofrece un modo de aproximarse al problema de la justicia en Venezuela sin presuponer resolución.   A través de este examen, tensiones duraderas se hacen visibles como condiciones que requieren comprensión, no como conclusiones ya establecidas.


Notas finales del capítulo III

  • [1] El término caudillo tiene su origen en el español y se ha utilizado históricamente para describir a un dirigente que ejerce una autoridad política y militar concentrada.   En el contexto venezolano, el término adquiere una resonancia particular y se asocia con figuras vinculadas al período posterior a la independencia del siglo XIX.  Dichos dirigentes tendieron a consolidar el poder mediante una combinación de autoridad personal, lealtad de facciones armadas y la promesa —ya fuese sustantiva o retórica— de mantener el orden en condiciones de inestabilidad.  Mientras algunos fueron considerados defensores de causas locales o nacionales, otros quedaron asociados a prácticas que facilitaron formas de gobierno autoritario y debilitaron las estructuras institucionales.  El concepto de caudillo continúa operando en la cultura política venezolana como una categoría descriptiva aplicada a formas de liderazgo que combinan apoyo popular con poder concentrado.

Un diálogo

Una serie de conversaciones entre BBT y el autor acompañó el examen de la política y la historia venezolanas desarrollado en esta sección.   Estos intercambios configuraron un espacio transicional en el que la indagación reflexiva dio paso al registro histórico, permitiendo que cuestiones de interpretación, responsabilidad y documentación fueran abordadas mediante el diálogo, más que a través de la exposición directa.

1
—RFM:
« Mi escritura se ha ocupado de la evolución del panorama político venezolano, con atención particular a la aparición de formas de gobierno autoritarias.   El interés se ha centrado menos en la doctrina abstracta que en la manera en que determinadas políticas se tradujeron en condiciones cotidianas para la población. »

2
—BBT:
« Examinar cómo el liderazgo autoritario configura las condiciones políticas resulta necesario, aunque el propio término suele ser objeto de disputa y aplicación desigual.   En el caso de Chávez, el uso de la propaganda no fue excepcional en su forma, pero sí constante como instrumento de gobierno.   ¿De qué modo circularon los relatos oficiales durante su mandato y qué efectos produjeron, con el tiempo, sobre la percepción pública? »

3
—RFM:
« La propaganda no es exclusiva de Chávez; opera como un instrumento recurrente en distintos sistemas políticos.   En Venezuela, los medios oficiales atribuyeron de manera sistemática las dificultades económicas a interferencias externas, más que a decisiones de política interna.   Al mismo tiempo, las condiciones materiales se deterioraron, con la aparición de escasez derivada de una gestión económica deficiente, posteriormente agravada por restricciones externas.   Los grupos de oposición difundieron también contra-relatos, que a su vez generaron respuestas por parte del Estado.   Estos intercambios se desarrollaron en un contexto histórico marcado por conflictos civiles y alineamientos propios de la Guerra Fría, dando lugar a un entorno informativo fragmentado.   En ese marco, la responsabilidad por el deterioro económico fue desplazada con frecuencia, mientras la percepción pública se gestionó mediante la repetición más que mediante la resolución.   Las reformas sociales y económicas invocadas como justificación no produjeron, con el tiempo, las reducciones de pobreza y desigualdad que se habían prometido. »

4
—BBT:
« Para representar con cierto grado de precisión las condiciones políticas de Venezuela, es necesario atender a la manera en que la población común se encontró con estas dinámicas en la vida diaria.   ¿Cómo se desenvolvieron tales condiciones en la práctica, especialmente allí donde el discurso político intersectó con la necesidad económica inmediata? »

5
—RFM:
« El colapso económico posterior al declive del modelo petrolero intensificó la pobreza y ejerció una presión sostenida sobre los servicios públicos.   Examinado en secuencia, este período muestra cómo los legados coloniales y las prácticas autoritarias convergieron en la configuración del chavismo.   Episodios como los disturbios de 1989, conocidos como El Caracazo, registraron una desafección generalizada hacia los partidos establecidos y las instituciones democráticas.   En tales condiciones, la exigencia de asegurar necesidades básicas prevaleció con frecuencia sobre la participación en principios políticos de carácter abstracto. »

6
—BBT:
« La claridad narrativa depende en parte de reconocer los supuestos que orientan la interpretación. Cuando dichos supuestos se hacen explícitos y se someten a examen, el relato se vuelve menos directivo y más accesible, permitiendo que el lector siga el registro sin ser conducido hacia una posición predeterminada. »

7
—RFM:
« Ningún relato prescinde de la interpretación, incluido este.   La escritura ofrece un medio para aproximarse a la historia de Venezuela —su formación colonial, los episodios de gobierno autoritario y los períodos de disrupción política— sin clausurar lecturas alternativas.   Un relato coherente no necesita ser exhaustivo; permanece abierto en la medida en que atiende a las implicaciones y a las consecuencias, más que a la resolución. »

8
—BBT:
« El propio intercambio subraya la importancia de una narración cuidadosa al abordar el registro político y social de Venezuela.   Considerar múltiples puntos de vista no resuelve la complejidad, pero permite que emerja un relato más coherente sin reducir esa historia a un único marco explicativo. »

El intercambio marcó una transición de la indagación reflexiva al registro histórico.


Resumen

1

« Desenmascar la desilusión » examina la secuencia mediante la cual el proyecto político articulado bajo Hugo Chávez asumió forma autocrática.   En lugar de atribuir este resultado a una causa única, la indagación procede rastreando cómo las decisiones de liderazgo se desplegaron dentro de una convergencia de condiciones históricas, disposiciones institucionales, presiones económicas y alineamientos geopolíticos.   El relato no parte de una conclusión, sino del registro.

2
La atención se mantiene en la forma en que se ejerció la autoridad y en cómo sus efectos se manifestaron dentro de la sociedad venezolana.   Las circunstancias históricas, el diseño institucional y las influencias externas se examinan no para simplificar el registro, sino para hacer visibles las interdependencias a través de las cuales el poder se consolidó con el tiempo.   Lo que emerge no es una tesis explicativa, sino una configuración cuya coherencia solo puede evaluarse mediante una atención sostenida a la secuencia y a la consecuencia.