« Vladimir Putin vs democracia »

April 23, 2022

“Aunque. . .  la victoria pueda coincidir con la destrucción de la humanidad,. . .  sin el totalitarismo nunca habríamos conocido la verdadera naturaleza radical del mal.“

Hanna Arendt: Extracto de Los orígenes del totalitarismo (Harvest Book 244) Edición primera, 1951.

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Si el liberalismo tuviera éxito como núcleo de un nuevo orden mundial, se basaría en la creencia en el estado de derecho y un orden constitucional:   uno que limite el poder ejecutivo a favor de la capacidad de los individuos para tomar decisiones sobre el curso de sus vidas por sí mismos – lo cual es sólo garantizable a través de un sistema de derechos y leyes democráticas.

EXTRACTO DE “LIBERALISMO Y SUS DESCONTENTOS” DE FRANCIS FUKUYAMA. PUBLICADO EN MARZO DE 2022: TAMBIÉN EL AUTOR DE “ORÍGENES DEL ORDEN POLÍTICO” [1].

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I

En su libro “Decisiones Difíciles, sobre Vladimir Putin” (2014), Hillary Clinton nos cuenta que como Secretaria de Estado asistió a una ceremonia en el Monumento de San Petersburgo erigido a las víctimas de la invasión nazi de Leningrado, tras la cual cenó con Putin.   Putin compartió con ella que su padre había servido en la primera línea del frente contra Alemania en Leningrado y que había tenido la extraña experiencia de haber rescatado viva a su esposa de una pila de cadáveres, justo antes de que fueran enterrados.    Putin agregó que su madre, habiendo sobrevivido a una muerte casi segura, lo dio a luz después de la guerra (Vladimir tenía dos hermanos que habían muerto por causas naturales antes y durante la guerra).   Comprensiblemente, Clinton sintió una especie de compasión que estos eventos habían dejado en su psique.    En su libro, ella plantea al lector la pregunta de si estos hechos podrían explicar la mitología de Putin sobre lo que significaba para él ser ruso.   Para ella, correcta o no, sin embargo, se debe considerar que esta historia dio cuenta de la percepción de Putin sobre su propia historia y la de Rusia.

II

De los Secretarios de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, Condoleezza Rice, John Kerry, Hillary Clinton y Rex Tillerson, hemos aprendido que Putin esperaba y exigía respeto y reconocimiento de las capacidades rusas.   La clave no sería respetar sus valores o acciones, sino respetar la importancia de su papel como líder.   Según estos secretarios, la clave de la negociación debe corresponder al presente, reconociendo que Putin es ambicioso en sus propósitos, y que, aunque puede adaptarse a las circunstancias que se presenten, sigue siendo impredecible.   Habría que esperar su oposición a las ideas occidentales, en particular sobre la base de sus propias nociones de igualdad.    Estas son características sobresalientes del presidente ruso, particularmente en lo que respecta a sus relaciones con los Estados Unidos.   Sin embargo, en el pasado, Putin ha mantenido colaboraciones de larga data con EE. UU., en lo que respecta a las sanciones contra Irán, el acuerdo nuclear con Irán y el corredor aéreo sobre Rusia para reabastecer a las tropas estadounidenses en Afganistán.

III

El 8 de noviembre de 1991, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron en una dacha estatal el Acuerdo de Belovezh (la Creación de la Comunidad de Estados Independientes) para disolver la Unión Soviética:   una medida que Putin proclamó más tarde como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo” [2].

IV

Tras el cierre de la KGB de Alemania Oriental en 1991, Putin regresó a Rusia, donde ascendió por primera vez al puesto de primer teniente de alcalde de San Petersburgo en 1994.   En 1996, se unió al equipo presidencial de Boris Yeltsin como vicealcalde al administrador jefe del Kremlin, Pavel Borodin.   En julio de 1998, el presidente Boris Yeltsin lo nombró director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, sucesor nacional del KGB) y, poco después, se convirtió en secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.

Luego, Yeltsin nominó a Putin como primer ministro en 1999.   El aumento de la delincuencia, la corrupción institucional y las dificultades económicas empañaron el régimen de Yeltsin.   De repente, el 31 de diciembre de 1999, Yeltsin anunció su renuncia y nombró a Putin presidente interino.   Prometiendo reconstruir una Rusia ya debilitada, Putin salió victorioso en las elecciones de marzo de 2000, obteniendo el 53 por ciento de los votos.   Su campaña prometió eliminar la corrupción y crear una economía de mercado fuerte.   Posteriormente, Boris Yeltsin llegó a lamentar su apoyo a Putin.   En marzo de 2004, Putin ganó un segundo mandato como presidente con más del 70 por ciento de los votos después de que los precios del petróleo impulsaran el auge de los consumidores y elevaran el nivel de vida, una tendencia que continúa durante otros cuatro años.   En 2007, Putin abogó por los principios de la igualdad democrática en su discurso en la 43ª Conferencia de Seguridad de Múnich, cuando acusó a EE. UU. de imponer un mundo unipolar y atacó a los participantes de la UE por complicidad [2].   Luego, con una disposición constitucional controvertida, Putin se vio obligado a dimitir en 2008.    Putin eligió a Dmitry Medvedev como su sucesor y Medvedev a su vez nominó a Putin como primer ministro del país pocas horas después de asumir el cargo el 7 de mayo de 2008.

V

En 2008, como primer ministro, Putin ordenó la anexión de dos partes de la República de Georgia por la fuerza militar y, en 2009, reprimió el movimiento separatista en Chechenia.   Putin cultivó un fervor nacionalista y fue reelegido presidente por tercera vez en 2012, nombrándo a Medvedev como primer ministro.   Medidas violentas sofocaron el levantamiento popular resultante en la capital y el resto del país.   Según fuentes de información de periodistas en el exilio [3], la tasa de mortalidad de los opositores aumentó significativamente.   Las medidas de Putin fueron reprimir a la oposición a través del encarcelamiento, así como envenenarlos y extorsionarlos, dentro y fuera del país.   En línea con su aspiración de reforzar una Federación de Rusia al estilo soviético, Putin comenzó a afirmar que el prestigio del pasado se había perdido y que pretendía restaurarlo.   Esto se refleja en su artículo de opinión del New York Times de 2013 [4], “Una súplica de precaución de Rusia”, donde una vez más centró su desconfianza en los EE. UU.   El 27 de febrero de 2014, las tropas rusas comenzaron a anexar la región de Crimea en Ucrania después de que los manifestantes ucranianos derrocaran al presidente pro-ruso Viktor Yanukovich.   Al mes siguiente, Rusia incorporó Crimea después de un referéndum ruso.   Posteriormente, tanto Estados Unidos como la Unión Europea impusieron sanciones.

El 30 de septiembre de 2015, Rusia lanzó ataques aéreos en Siria en su mayor intervención en Medio Oriente en décadas, cambiando el rumbo del conflicto a favor del presidente Bashar al-Assad.   En noviembre de 2016, Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos tras haber prometido mejorar los lazos con Moscú.   Las autoridades estadounidenses han determinado que Rusia intentó interferir en las elecciones a su favor.   El 19 de marzo de 2018, Putin ganó su reelección de forma aplastante con un mandato que lo mantendrá en el cargo hasta 2024.   En 2021, Putin aprobó enmiendas constitucionales que le permitirían ser reelegido hasta 2036.

VI

En 2021, antes de que Rusia invadiera Ucrania, la administración Biden ya estaba completando la retirada de las fuerzas militares de Afganistán, incidentalmente, una política iniciada por el expresidente Donald Trump.   Ésta coincidió con el artículo de Putin, “Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos” [5] como preámbulo de la guerra contra Ucrania, la cual comenzó el 24 de febrero de 2022.

VII

Ahora en su décima semana, la guerra en Ucrania parece estar evolucionando hacia un conflicto prolongado.   Aunque Ucrania ha logrado una primera fase de la guerra algo exitosa, la beligerancia rusa se ha centrado en los territorios del este y sur del país.   Sin un mayor apoyo de la OTAN, Ucrania se enfrenta a una situación más difícil que en el pasado.

Al no haber logrado derrocar al gobierno ucraniano, Putin ha comenzado una segunda fase en la región oriental de Dombass.   Su nuevo objetivo parece ser la separación de Dombass del resto de Ucrania y, así, controlar el acceso al Mar Negro

VIII

Para Putin, uno de sus vehículos de propaganda es su defensa del idioma ruso, lo que equivaldría a asumir que Inglaterra anexara a los Estados Unidos de América por el motivo de proteger al idioma inglés.    En la televisión rusa, Putin le explica a una niña de 12 años que la “tragedia” en el Donbass es que Ucrania estaba cometiendo un “genocidio” contra los ruso-parlantes [6].

En el contexto de esta narrativa, la televisión estatal rusa transmite que “la operación militar especial es para establecer la paz”.

IX

Las ofertas de paz de Ucrania continúan siendo rechazadas por Vladimir Putin [7].   El presidente ucraniano, Zelenskyy, ha sostenido que se debe negociar un compromiso desde donde comenzó todo, en Crimea en 2014.   Para Putin, sin embargo, la anexión de Crimea, al igual que la invasión de Ucrania, es revisionismo histórico.   Muchos observadores dicen que la guerra no es tanto una crisis existencial para Rusia, sino una lucha por la supervivencia del propio régimen.

X

¿Es posible que el fracaso de Putin en esta guerra detenga futuros ataques de un régimen totalitario contra sus vecinos?   Podemos preguntarnos si podría haber un frente unificado contra dichos ataques.   Si no, entonces la pregunta sobre la posibilidad de un mejor futuro prevalecerá.

Editado por Billy Bussell Thompson

Footnotes:

[1] https://www.youtube.com/watch?v=AwuMMmUCw98

[2] 2007 https://youtu.be/hQ58Yv6kP44

[3] Zaborona Media https://zaborona.com/en/ and Ukrainska Pravda News https://www.pravda.com.ua/eng/

[4] https://www.nytimes.com/2013/09/12/opinion/putin-plea-for-caution-from-russia-on-syria.html

[5] http://en.kremlin.ru/events/president/news/66181— publicado en julio de 2021 por la oficina presidencial de Putin, en el que explicaba el apoyo occidental a Ucrania como una conspiración nefasta contra la unidad de la Federación Rusa. En él, Putin juega un cuestionable papel de historiador para justificar su determinación de enfrentarse a los poderes que intervienen en la soberanía de su país.

[6] https://youtu.be/UzS1c_lSpNM

[7] https://www.ft.com/content/7b341e46-d375-4817-be67-802b7fa77ef1

« Morín + Tortolero »

January 19, 2022

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Reconocimientos

Reconozco los aportes brindados a lo largo de ocho años por mis hermanos Alberto José, Andreína Teresa, Bonnie María Teresa y José Galdino, a quienes agradezco por salvaguardar la memoria de la familia.  También doy las gracias a nuestro primo Eduardo Morín Brea, hijo de nuestro tío Calixto Eduardo Morín Infante, por su resumen biográfico de la familia Morín. Por igual debo al tío Calixto Eduardo su guía al inicio de mi estudios universitarios en los Estados Unidos.  Como a él, debo a mi padre José Galdino Morín Infante los alicientes que lo hicieron posible allí.  Asimismo manifiesto mi gratitud y afecto hacia nuestra madre por su calidez y optimismo.  De igual manera honro a todos los primos y tíos tanto de la familia Morín como de la familia Tortolero, quienes ayudaron con la investigación genealógica.  Estoy especialmente endeudado con Ala Gaidasz Salamaja de Tortolero, viuda del hermano de nuestra madre, Federico Tortolero Rivero, y con su difunta hermana Lina Angelina Gaidasz Salamaja de Pystrak.  Y por final, doy gracias por el apoyo de mi amigo y editor más leal, el profesor emérito, Billy Bussell Thompson, Ph.D.

Ricardo Federico Morín , Fort Lauderdale, enero 20, 2022 .

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Dedicado a mis hermanos y hermanas

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Capítulo 1

El inexorable paso del tiempo

“¿Cómo hace uno un viaje en el tiempo a manos de sus antepasados?  En cierto modo uno viene a hacer el papel de su guardián.”

Ricardo F. Morín

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La diversidad genética es innata a la condición humana.  La figuración de que unos animales sean más diversos que otros es una interpretación tan limitada como subjetiva.  La forma más adecuada de ver nuestros orígenes sería como lo describía un amigo andaluz:  “. . .  es como buscar parientes de todo el mundo”.  Ciertamente, busco enmarcar las historias de mis padres a través de sus antepasados, para desarrollar una biografía, la cual vaya más allá del mero listado de fechas y lugares a definir los posibles vínculos entre costumbres y modos de pensar.  Mas no puedo decir adónde me llevará esta narración.

Hace unos años, me hice una prueba del ADN a través de Ancestry y 23andme.  Los resultados mostraron que el 40% de los marcadores eran de origen español y portugués.  El 60% restante eran no ibéricos:  de Europa, África y del Nuevo Mundo.

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Capítulo 2

Hacer conciencia

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Conocernos a nosotros mismos implica la necesidad de comprender las influencias que afectan nuestra conciencia:  de quiénes somos y de dónde venimos.  Aunque estamos limitados a corto plazo—en su comprensión, porque no tenemos un control absoluto de nuestras facultades.  Es importante, más que nunca en la historia humana, conocer nuestros orígenes hasta donde podamos.  La noción del autoconocimiento es una necesidad intrínseca e ineludible.  ¿De qué otra manera podemos reflexionar sobre nuestro carácter humano, tanto sobre nuestras imperfecciones como sobre nuestras aspiraciones, si no distinguimos entre variabilidad y naturaleza cambiante?

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Capítulo 3

Etimologías y toponímicos

“El estudio etimológico científico moderno se basa en los métodos y hallazgos de la lingüística histórica y comparativa, cuyos principios básicos fueron establecidos por lingüistas durante el siglo XIX”.

Encyclopedia Britanica, 2021. Traducción mía.

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La comprensión de la etimología de los nombres propios y sus ubicaciones geográficas se derivan de la lingüística comparada, como una forma de clasificar a las personas en grupos, por ocupación, lugar de origen, clan, parentesco, adopción y características físicas.

El apellido Morín deriva del francés antiguo Moré, apodo del ‘moro’ o moret.  En sus formas diminutivas significa ‘negro’ o ‘marrón oscuro’, o un bereber del noroeste de África.  El término fue utilizado por los europeos cristianos para designar a los habitantes islámicos del Magreb, la Península Ibérica, Sicilia y Malta durante la Edad Media:  El término moro se aplicó indistintamente a árabes, bereberes e íberos arabizados.  El apellido Morín se asoció con los moros de España.  En el siglo VIII los árabes entraron en la Península Ibérica y permanecieron como fuerza política de algún modo hasta 1492, con la caída de Granada.  El apellido Morín se encuentra principalmente en la provincia de Santa Cruz de Tenerife en las Islas Canarias, y en menor medida en Madrid y Salamanca.

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El apellido Tortolero proviene de la región de Lombardía.  El término parte de la denominación dada a las palomas del género Columbina, “tórtola” o “tortolita”, que proviene del latín turtur, probablemente una onomatopeya.  Desde sus orígenes en la antigüedad, el nombre Tortolero era asociado con la mitología divinatoria por su habilidad de enviar mensajes, entre otras cualidades, y se les designaba a aquellos que por oficio criaban tórtolas:  Un tortolero en cierto modo era también un místico.  En España el principal asiento del apellido Tortolero es Andalucía, originario de Écija.  Los Tortolero se extendieron por el Nuevo Mundo, especialmente México, Venezuela y Puerto Rico.

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Capítulo 4

Orígenes

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Como muchas familias criollas, de ambos apellidos, Morín y Tortolero, encontramos documentación desde la Inquisición en adelante.  En 2015, el gobierno español ofreció devolver la ciudadanía a las familias que la habían perdido por expulsión forzosa.[1]

La familia Morín, comerciantes canarios, se instaló en Caracas en 1745.  Durante el período colonial, sus descendientes trabajaron como ganaderos, y luego, después de la Independencia (1821), sirvieron en el ejército federalista luchando contra varios caudillos.

Los Tortoleros, en cambio, según María Teresa Tortolero Rivero, se remontan al Toledo del siglo XIX.  El apellido Morín se puede rastrear a través de documentación en la Biblioteca Nacional de Venezuela y de registros eclesiásticos tanto en el estado Guárico como en el Distrito Capital de Venezuela.  Antes de su llegada a Venezuela se desconoce el oficio de la familia Tortolero, pero luego trabajaron como cañeros y cafetaleros en Altos de Reyes.

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Capítulo 5

Familia Morín

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En 1813 el cuarto tatarabuelo paterno, el “bachiller” José Calixto Morín Fuentes era párroco de Lezama de Orituco (fundada en 1688), hoy Altagracia de Orituco en Guárico [2].  Su esclava María de Los Santos fue la cuarta tatarabuela de la familia Morín.  Ésta le dio dos hijos a José Calixto, quienes, según las actas de bautismo, fueron emancipados por él.  Uno de sus hijos fue nuestro tercer tatarabuelo,  Críspulo Morín.  De la unión entre Narcisa Landaeta y él, nació Venancio Antonio (1843-1929), conocido como El Tuerto.  El bisabuelo Venancio Morín Landaeta fue un general federalista perteneciente al régimen Azul.

Venancio Antonio Morín Landaeta se casó con su prima hermana Andrea Fuentes Ramírez en 1870.   De esta unión nacieron siete hijos:   Luis Ramón, Críspulo, Jesús Antonio, Venancio, Sofía, Catalina y José Calixto.  Salvo nuestro abuelo, José Calixto Morín Fuentes, todos sus hermanos fueron abogados.  José Calixto estudió música; se desempeñó como director de orquesta en Altagracia de Orituco y fue compositor de valses y otros géneros.

Posteriormente, de la unión de José Calixto Morín Fuentes (1892-1967) y Domitila Infante Hernández (1892-1985), nacieron nueve hijos:  Calixto Eduardo (farmacólogo y filólogo), José Galdino (abogado y Doctor en Ciencias Políticas), Jesús María–apodado Chucho–(educador y funcionario ministerial), Sofía del Carmen (asistente del director general de la Biblioteca Nacional de Venezuela), Venancio Enrique (comerciante), María Josefina–apodada Pipina–(ama de casa), Luis Eduardo (abogado), María de Lourdes–apodada Malula–(secretaria de colegio) e Isaura Inés (ama de casa).

La familia Morín Infante vivió en Altagracia de Orituco hasta 1944.  En ese año, José Calixto Morín Fuentes fue habilitado al puesto de miembro de la Banda marcial de Caracas.  Dos años antes, el hijo mayor Calixto Eduardo (1917-2000) y José Galdino (18/04/1921-04/08/1997) eran estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.  Calixto Eduardo se hizo cargo de su hermano a pedido de José Calixto, a quien le preocupaba lo difícil que era disciplinarlo. José Galdino y Calixto Eduardo se habían alojado con su tío Luis Ramón Morín Fuentes, hermano mayor de su padre José Calixto.  Durante este tiempo José Galdino sedujo al ama de llaves, quien dio a luz a un hijo suyo.  Nuestro primo Luis Morín Loreto, hijo de Luis Ramón, adoptó al recién nacido y le dió el nombre de César Morín Padrón.  José Galdino estudió derecho egresando summa cum laude de la Universidad Central de Venezuela el 26 de julio de 1947.   Su tesis doctoral, titulada “Capital humano”, estudió los principios básicos de los derechos humanos aclarados por primera vez por Frédéric Bastiat (1801-1850).  A partir de entonces, José Galdino se destacó como abogado litigante tanto en casos civiles como penales.  Nunca se involucró en la política venezolana

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Capítulo 6

Familia Tortolero

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Los bisabuelos maternos fueron Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda  Todavía se desconoce el segundo apellido de la bisabuela materna, como también se desconoce la existencia de hermanos y hermanas.  Se sabe, sin embargo, que el bisabuelo Elogio tuvo cuatro hermanos:  José Antonio (quien murió en las guerrillas de Ezequiel Zamora), Tobías, Rosa Manuela y María José.  Se cree que los hermanos trabajaban como agricultores.

Los Tortolero Cabrera poseían una hacienda en el estado Carabobo, llamada “el fundo de Marta López”, en Altos de Reyes. De la unión de Elogio Tortolero Cabrera y Paula Ojeda nació Rafael Eusebio Tortolero Ojeda (1893-1938). Rafael Eusebio se casó con Marcolina Rivero (1898-1937). Ellos heredaron la finca y tuvieron cinco hijos: Lucía (ama de casa), Leopoldo (tendero), Rafael Eusebio (contratista), María Teresa (abogada) y Federico (representante farmacéutico). El abuelo Rafael Eusebio, sin embargo, llevó una doble vida manteniendo a seis hijos ilegítimos, que nunca se involucraron con los suyos legítimos.

La abuela Marcolina Rivero murió a los 39 años por eclampsia, y un año después nuestro abuelo Rafael Eusebio Tortolero Ojeda murió a los 49 años por una neumonía.

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Capítulo 7

María Teresa Tortolero Rivero

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María Teresa (10/08/1927-18/06/2010) tenía 11 años cuando quedó huérfana.  Entre 1938 y 1944 asistió al Colegio de Lourdes de Valencia.  El párroco Francisco Martínez, le facilitó el ingreso donde estuvo internada durante seis años.  Luego estudió por 2 años en el Liceo Pedro Gual tras lo cual empezó a trabajar como higienista en Valencia.  Poco después obtuvo el título de secretaria en Los Teques, estado Miranda, donde conoció y se casó con un emigrante ruso, Aleksander Sarayeff, en 1949.  A los pocos días del matrimonio, éste desapareció.

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Capítulo 8

María Teresa y José Galdino

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En 1950, María Teresa Tortolero Rivero se muda a Tacarigua donde conoce a José Galdino Morín Infante, cuando éste era jefe de personal en la Central Azucarera de Tacarigua.   Aconsejada por él, introdujo una demanda de divorcio.   Sarayeff reaparece con amenazas contra ella, y José Galdino lo somete a una medida cautelar que le impide contactarla.   Luego, en 1951, por falta de recursos médicos y de incubadoras neonatales, José Galdino y María Teresa pierden a su primer hijo, dos meses prematuro (Carlos Alberto). El niño vivió sólo unos pocos días. Un año después (25 de febrero de 1952), María Teresa, a los 24 años, contrae nupcias civiles con José Galdino, de 31.

José Galdino compró una casa en un terreno de 12 hectáreas en las afueras de Guacara.  El terreno, enmarcado entre la carretera a Guacara y la autopista a Caracas, tenía una casa con piscina cerrada.  En esta residencia nacieron tres hijos:  Alberto José (abogado) en 1953, Ricardo Federico (autor y artista visual) en 1954 y Andreína Teresa (abogada) en 1955.  Las familias de sus padres les visitaban a menudo.   Luego los Morin Tortolero cambiaron de residencia al municipio de Naguanagua.  Allí nació María Teresa, apodada por su familia Bonnie (dramaturga, directora y enseñante) en 1958.  En 1959, la familia Morín Tortolero se mudó por última vez a la urbanización Carabobo en Valencia.  Allí nació José Galdino (comerciante de almacenamiento para la importación y exportación) en 1960.

Después de quince años de matrimonio en 1967, a instancias del reverendo Dr. Simón Salvatierra [3], María Teresa se presentó como candidata a la Asamblea del Estado de Carabobo y posteriormente fue elegida para la misma.  Su esposo José Galdino la obligó a renunciar al cargo debido a la historia de persecución del líder del partido, Marcos Pérez Jiménez, a la familia Morín.  Posteriormente, María Teresa abrió una boutique y, una vez más, su marido desaprueba su condición de tendera.

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Capítulo 9

El encanto de la superstición

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María Teresa se creía clarividente. Las personas referidas por amigos cercanos a menudo acudían a ella en busca de consejo espiritual. Inspirada en el Teosofismo y la orden Rosacruz, se adentró en los estudios metafísicos. Buscando consejo para su propia iluminación, frecuentaba sesiones de espiritismo. José Galdino cuestionaba su cordura. Él, a su vez, practicaba sus propios rituales de magia. Sus clientes y amigos le daban consejos sobre cómo mantener a raya enemigos, las raíces de su propio destino y los principios para lanzar hechizos.

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Capítulo 10

Separación y divorcio

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Los matrimonios permanecen intactos por mutuo entendimiento.  Tal unión es posible siempre que hayan historias compartidas.   Pero sin confianza las relaciones se desmoronan.

José Galdino y María Teresa no pudieron hacer frente a sus diferencias.  Después de 16 años de matrimonio, José Galdino seguía siendo un mujeriego empedernido, y María Teresa, sintiéndose no correspondida, se cansó de él y sus aventuras.  En cierto sentido, no conocían sus propias emociones y deficiencias.

Para José Galdino, el divorcio estaba fuera de discusión:  una amenaza para su estatus y sus finanzas.  Según la ley venezolana, el divorcio significaba dividir los bienes; algo que él no estaba dispuesto a hacer.  Cuando fue notificado en 1975 de la petición de divorcio de su esposa, su furor se volvió incontrolable.

Sabiendo cómo maniobraba su esposo en los casos de divorcio, María Teresa bloqueó cualquier posible transferencia de bienes conyugales.  Como resultado, José Galdino intentó arrojar al abogado de su esposa (Padrino Príncipe) por las escaleras del juzgado.

La sentencia de divorcio se dictó en 1979, justo un año antes de que José Galdino se volviera a casar (esta vez a Piedad Urán Cardona:  una estudiante de odontología,25 años menor que él).  La división de bienes entre José Galdino y María Teresa no concluyó hasta 1985.   A pesar de la sentencia judicial a su favor, María Teresa despidió a su abogado y asumió la representación de su hijo Alberto José!  Al hacerlo, tuvo que renunciar a gran parte de sus propios derechos.  Ahora se sentía agotada y sin ningún sentido de la justicia.  A partir de ahí se concentró sólo en su propio futuro.

Entre 1975 y 1985, María Teresa se puso por meta convertirse en abogada (quizás para vengar sus sentimientos de haber sido tratada injustamente por el sistema legal).  En preparación para la facultad de derecho, se enamoró de su tutor de matemáticas, José Espirilión Valecillos Carrillo (Piri).  Éste era profesor de secundaria en Valencia y quince años menor que ella.  Mientras ella se preparaba para ingresar a la facultad de derecho de la Universidad de Carabobo, él también decidió postularse.  Antes de terminar sus estudios de derecho, se casaron y se graduaron en 1992:  ella tenía 64 años y él 49.

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Capítulo 11

Ironía de ironías

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Inexplicablemente, María Teresa y el Piri trabajaban en el mismo despacho de su exmarido José Galdino y su hijo Alberto José.  María Teresa creía que sus sacrificios anteriores le habían dado el privilegio de formar parte del mismo despacho.  Su práctica se centró en la protección de los derechos legales de menores.  Sin embargo, su segundo matrimonio fue tan decepcionante para ella como el primero, por lo cual se disolvió después de sólo dos años.  Luego, en 1996, anunció que su divorcio de José Galdino había sido un error.  Ahora estando derrotada mental y emocionalmente comenzó a manifestar una especie de disociación cognitiva (¿era esto simplemente depresión o los comienzos de la enfermedad de Alzheimer?).

Al mismo tiempo, el matrimonio de José Galdino con Piedad Urán estaba en crisis.  Desde 1993, ella había estado pidiendo la derogación de su acuerdo prenupcial, obligándola así a renunciar a los derechos de propiedad acumulados durante el matrimonio.  José Galdino negó la solicitud.  Sin embargo, al cabo de tres años, fue la fortuna quien le concedió el anhelo de Piedad.

Entre 1994 y 1995, José Galdino desarrolló síntomas del Síndrome Neurológico de Pick, dejándolo incapaz de caminar, hablar y razonar.  Aunque busqué tratamiento para él, la interferencia de su esposa fue un gran obstáculo.  En noviembre de 1996, a sugerencia de mi padre, regresé a los Estados Unidos para tratar mis propios problemas de salud.  Unos meses después, José Galdino fue operado de una hemorragia cerebral.  José Galdino murió de una neumonía el 4 de agosto de 1997.

Para 1998, María Teresa ya no podía seguir ejerciendo la abogacía. Para ocupar su tiempo, su hija Bonnie le instó a volver a escribir poesía.  María Teresa alegó que José Galdino había quemado lo que ella había escrito antes.  Entre 2004-05 reconstruyó unos 15 poemas, que luego fueron distribuidos a los miembros de la familia bajo el título Magia Azul.

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Capítulo 12

Últimos años de María Teresa

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En 1999 a la edad de 72 años, María Teresa, cumpliendo un sueño de toda la vida, y yo viajamos a Europa.  Visitamos Madrid, París, Venecia y Roma.  En el viaje, María Teresa recordó cuando cinco años antes se había tropezado camino a los tribunales:  Para ella era mi consuelo de ella lo que representaba al más preciado de recuerdos compartidos.  Días después, en el aeropuerto, vio nuestro reflejo en un espejo en el club privado de la aerolínea y me dijo:  “Espero guardar este momento para siempre en mi memoria”.

En 2004, la invité a celebrar su septuagésimo séptimo natalicio en la ciudad de Nueva York.  En este último viaje, conoció a David, mi esposo durante nueve años, y a Eva, su madre, la cual era cuatro años mayor que ella misma. María Teresa admiraba la vitalidad de Eva.  Al año siguiente, María Teresa fue diagnosticada con Alzheimer.

En 2009, ella languidecía en las etapas avanzadas de la enfermedad y sabíamos que su tratamiento debía continuar en una clínica.  Ya no era posible que su hija Andreina asumiera la responsabilidad exclusiva de su cuidado.  Asimismo su hijo José Galdino no escatimó esfuerzos en el cuidado de su madre.  Su dedicación y conducta fueron ejemplares.

A la edad de 84 años murió María Teresa, el 18 de junio de 2010.

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Epílogo

Un viaje en el tiempo

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Al escribir esta historia, reconozco mis propias limitaciones al tratar de comprender vidas que creía conocer íntimamente.  Tanto mi familia como yo no sabíamos quiénes éramos, más de lo que realmente podemos sabernos a nosotros mismos.  Esto resalta una evanescencia que busca definir nuestras relaciones, que apenas tocan los bordes de nuestra existencia.  Hay mucho que no podemos decir.  Nuestros propios remordimientos, sentimientos de vergüenza o imprudencias solo pueden ser censores para nuestra comprensión.

El reconocimiento de que la vida es imperfecta es la definición de dignidad.  Cabe señalar que un ensayo sentimental no es el objetivo que deshonra nuestra existencia; es más bien una incongruencia que encubre nuestras imperfecciones.  Nuestras vidas se celebran por sus diferencias.  Ya sea que nos cuidemos unos a otros o nos inflijamos dolor, es una cuestión de tolerancia.  Lo que sería más notable sería el perdón.

María Teresa Tortolero Rivero a través de su vida.  De izquierda a derecha:  1. En 1945 con el uniforme del Liceo Pedro Gual.  2. En 1954 durante su tercer embarazo, acompañada de su esposo José Galdino Morín Infante y seguida de su cuñado Chucho Morín Infante.  3. En 1992 luciendo toga y birrete con diploma y medalla tras graduarse de abogada.  4. En 2004 a la edad de 77 años en frente de su yerno David Lowenberger y de brazo a su madre, consuegra, Eva Lowenberger.

Editado por Billy Bussell Thompson

Notas de pié de página:

  • [1] Ref: http://www.exteriores.gob.es/Consulados/SANFRANCISCO/es/Consulado/Paginas/Articulos/Leynacionalidadespañolasefard%C3%ADes.aspx Este enlace reporta que el Congreso de los Diputados de España aprobaron en el 2015 el Proyecto de Ley, el cual concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en el siglo XV.  La norma suprime la necesidad de residencia española y no exige la renuncia a la nacionalidad anterior.
  • [2] Ref: http://lavozdeoritucohistorialocal.blogspot.com/2015/08/casa-amarilla-de-lezama.html?m=1 Este enlace menciona al “Bachiller” José Calixto Morin quien reportaba al Arzobispo de Venezuela, en el año 1813, el estado administrativo y avance del Lezama.  Por decreto las tierras todavía pertenecían a los nativos indios Guarinos de la región, quienes las cultivaron hasta ser desplazados a finales del siglo XIX.
  • [3] Ref,: https://issuu.com/academiahistoriacarabobo/docs/la_hora_de_las_tinienblas_homenaje_ as_tinienblas_homenaje_ La hora de las tinieblas, conmemora en 2010 el nacimiento del párroco Simón Salvatierra.  El reverendo Dr. Simón Salvatierra (1910-69) era natural de Bejuma: un sacerdote de la Arquidiócesis de la ciudad de Valencia, quien rompió con las normas de la iglesia al ser senador afiliado a un controvertido partido político:   El Indio, también conocido como Cruzada Cívica Nacionalista, fundado por seguidores del expresidente, dictador militar, Marcos Pérez Jiménez.  A mediados de los años sesenta María Teresa mantuvo su consejo y estrecha amistad.  El Reverendo Salvatierra fue instrumental en que María Teresa hubiese sido electa a la Asamblea del Estado de Carabobo como representante de dicho partido y ella a su vez se sentía especialmente honrada de ser la primera mujer asambleísta de su estado.

*

*

Poemario de Maria Teresa

*

Magia Azul

(Dedicado a sus hijos)

i

Cuando florezca en primavera
(junio 15 de 1974)

*

Cuando florezca en primavera
hermosa flor de mi jardín,
te ofrezco en ella la vida entera
por que de pronto ...
se nos va al fin.

Cuido tu suelo, riego tus plantas
y dulces frutos darte quisiera
de mis campiñas de oro y plata
cuando florezca en primavera.

Hermosa flor de mi jardín
cruzo los valles, profundos mares
con sus alitas de querubín.

Dejo sus suelos y amados lares
pues ya su sabia no riega más
y las campiñas de sus cantares
deja su aroma y al fin se va.

Allá a lo lejos de verdes valles
en que yo soñé,
y esa la meta de mis andares
allá tus plantas que tanto amé.

ii

Alas al viento
(junio 15 de 1974)

[Poema escrito y anexo por su hija Bonnie Morín Tortolero]

*

Nacimos libres
cual amapolas sin alas
con la inquietud innata
de remontar escalas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
emprendemos el vuelo ...
¿En qué aposento amargo
dejará su anhelo,
aquel que encubra sus ojos un velo
y el corazón el destello
de afrontar el mundo
cual ufano cielo?

*

[Alas al viento, escrito por Maria Teresa Tortolero Rivero en respuesta al mismo poema de su hija Bonnie]

*

... sigue su raudo vuelo
con el paso de su sino
que ancho y largo es el camino
y al primer paso ha caido,
avecilla mal herida:
levanta tus ojos al cielo,
no temas más al destino
que es de cobardes la huida
cuando el amor es divino.

iii

Ven a mí
(junio 30 del 2004)

*

Alma mía , ven a mí
si es que me amas.
Te estoy esperando.
No te hagas de rogar,
por que yo te amo
y sufro por no verte.

Me hace falta la luz
de tu mirar
para seguir viviendo,
por que aparecistes en
mi camino
para amarte hasta 
la eternidad.

¡Qué absurda es la vida
en algunos casos!,
donde no hay correspondencia,
no hay nada que esperar.

Dejar que las cosas sigan
su camino y nada más,
dejar todo en su lugar.
Se impone el olvido
y así será.

iv

Vive por ellos mi bien
(abril 9 del 2004)

*

De la estrechez de la forma
surge el principio de bien,
el bien de mis amores,
el bien de mi querer.

Sintiendo cuanto les amo
vive por ellos mi ser.
Es cuanto tengo,
es cuanto soy.

Sin ellos no sería nada.
Vive por ellos mi bien.
Les amo, les amo.
Gracias a mi creador,
amar es vivir.

v

No quiero, no quiero
(abril 14 del 2004)

*

No quiero forzar las barreras.
No quiero tener en mis sueños quimeras,
alentando la ilusión por un falzo amor,
tan frágil como brizna de paja en el viento.

¡Qué más quisiera borrar,
todo recuerdo ingrato de su vida,
qué más quisiera,
con la fuerza de este amor
que llevo indeleble en mi ser,
como un reto al destino:
Ése que jugó con nosotros
como si fuéramos niños!

vi

No te apartes de mi camino
(mayo 11 del 2004)

*

Pon en mi alma tu fuerza creadora
para cantarte con embeleso
todo lo que mi alma añora.
Ávida de tu consuelo
tu presencia implora.
Plena mi alma con tu amor divino
y no te apartes de mi camino.

vii

Soñé
(mayo 11 del 2004)

*

Soñé que era una diva
del bel canto
que con devoción
cantaba a mi Creador.
Era este soñar despierta
que me acompaña desde niña
con una dulce melodía,
dentro de mi alma,
que sin saber canto todavía. 

viii

Se hace un sueño realidad
(enero 26 del 2004)

*

Lo que fué para mi una lisonja
fué para otros un atrevimiento total.
Yo no juzgo, sólo sopeso las acciones.
El hombre no está en su lugar.
Él vive soñando.
Una manera de pasar el tiempo.
Mientras se limita a soñar
no le hace daño a nadie.
Sólo con sus sueños está,
y a manera de vivir soñando
se hace un sueño realidad.

ix

La más bella entre las bellas
(septiembtre 11 del 2004)

*

Era bella, la más bella entre las bellas,
de nariz respingona y fina,
de labios delgados y expresivos
con unos ojazos de cielo
que sonreían al mirar
y con una voz dulce que invitaba a cantar,
Yo cantaba con ella
a la sombra de un ventanal
y mientras cantaba
los pájaros venían 
y se ponían a cantar.

La canción que ellos oían ,
pajaritos mañaneros,
que venían a su ventana,
cantando en la mañana
para despertar el día.

Mamá se sonreía
y entre cantos me decía:
"Tú eres una pajarita más,
mi niña buena, mi niña inteligente.
Habrá que educarte bien
para que, entre vuelo y vuelo,
tus sueños se hagan realidad,
para que, entre sueño y sueño,
aprendas a volar.

x

Ausencia
(junio 13 del 2005)

*

Cuánto encierra la ausencia
angustias y sin sabores
por el que espera al ausente
que nunca llega, dejando dudas
al que espera desesperanzado
por no saber de su amado;
qué le ha pasado.
Hay que llenarse de paciencia
con un amor singular
y saber esperar
que Él se haga presente
con su amor de siempre.

xi

Del cielo bajó un ángel
(junio 30 del 2004)

*

Del cielo bajó un ángel
cargado de luz
y sus ojos como dos luceros
penetraron en mi alma
y se adueñaron de mí.

Pero estoy sola y triste
por que sin Él no sé vivir.
¿Qué se ha hecho mi ángel amado?
¿Dónde se ha ido?
¿Con quién está?
Aprende a vivir.
Yo te esperaré.
Sabré esperar.
Tu volverás a mí.
Te hare feliz
por que te amo.

xii

Por que te ví
(marzo de 1978)

*

¿Por qué te ví para quererte?
¿Por qué te amé
para vivir ausente?
¡Qué destino tan cruel!
Amarte tanto
sin saber si soy amada
y soportar estar distante.
No puedo comprender:
¿Qué se hizo de ese amor
de un alma enamorada
que ví brillar en su mirada?

xiii

Mirar quisiera
(marzo de 1978)

*

Errante voy entre las sombras
y como al ciego mirar quisiera,
mirando y viendo entre las cosas
donde no llega la luz del día;
mirando entre las cosas
hasta encontrar el alma mía.

Al cielo pido en su piedad infinita
se apiade de mi dolor acerbo,
pues si sufro por creerme diosa,
tambié sufro por sentirme sola;
pena que a mi alma roba
todo el encanto de su gloria.

xiv

Un alma grande me diste
(julio de 1979)

*

Una alma grande me diste
pues cabe un mundo en mi pecho,
sin embargo, vago triste
con el corazón desecho,

Como paria en el desierto,
de mi alma peregrina,
siento el punzar de la espina
y la duda de lo incierto.

Solitario etá mi nido.
Sólo ausencia existe en él.
¿Por qué señor tanto olvido,
por qué tanta hiel,
si mi hiciste para amar
y a Ese Amor quiero ser fiel?

xv

Como magia azul
(julio 9 del 2004)

*

Ya verás como el
águila real en raudo vuelo
al infinito alcanzará.

Ya verás como a todo lo amado
como Magia Azul
a ti vendrá.

Ya verás que la magia del amor
transforma al corazón,
da fuerzas a vivir,
el Sueño Aquel, tan esperado,
¡de amar y ser amado!

« Herta Lager Kane »

January 6, 2022

Introducción

***

Edited by Billy Bussell Thompson

*

Foto proporcinada por la hija de Herta, Vivien Kane.

Herta Lager Kane (1928-2021) nació en Viena. Con su familia, llegó a la ciudad de Nueva York en 1941, a través de la Suiza, huyendo de la persecución nazi.

Herta comenzó su educación en el Fashion Institute of Technology y Cooper Union for the Advancement of Science and Art, School of Art and Architecture, antes de obtener un B.F.A. en Diseño Gráfico y una M.F.A. en Pintura de la Universidad de Buffalo.

Herta inició su carrera como profesora adjunta de pintura en la Universidad de Buffalo, luego dedicando su vida como profesora de diseño gráfico en el State University College de Buffalo. Han sido expuestos del arte plástico de Herta, sobre un estilo formalista de abstracción geométrica, sus pinturas y dibujos constructivistas en la Galería de Arte Albright Knox, el Centro de Arte Burchfield Penney, el Centro de Arte Contemporáneo Hallwalls y varias cooperativas locales alternativas dedicadas a la investigación y el desarrollo de videos para el teatro y la televisión.

En su trabajo, Herta buscó una nueva dirección en su representación del espacio pictórico, resultante del gran legado de nuestro mentor Seymour Drumlevitch. En sus propias palabras, Herta aspiraba a llegar al poder “… de una ambigüedad elusiva y mística”.

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*

Una elegía

Herta siempre denotaba una generosa calidez y profunda comprensión del ser humano. Incluso cuando éramos conscientes de nuestra fragilidad, en aquellos momentos de angustia, no teníamos que decir mucho para asegurarnos que todo estaría bien. En el silencio y distancia, nos apoyamos con una sensación consciente de lo extraordinario, a veces incluso con un jocoso donaire de lo incomprensible del destino.

Desde que conocí a Herta en 1975, como profesora de pintura en la Universidad de Buffalo, ella compartió su riqueza de conocimientos y siempre me animó con mucho entusiasmo. Cuidó de mi bienestar hasta que ya no pudo. Nuestra amistad atestigua el hecho de que nadie tiene control sobre su destino, aunque nuestro amor persistió más allá de dichos límites.

En la confianza de Herta, en la labor de ser un artista visual y sobrevivir a las innumerables incertidumbres de una carrera profesional, encontré respuestas para saber manejar lo que el destino brindara.

Su humanidad, dignidad e inteligencia fueron una fuente de inspiración para todos nosotros, quienes tuvimos la suerte de conocerla. Más que mentora, Herta se convirtió en una fiel amiga. Nadie más podría ocupar su lugar en mi corazón.

Le debo a Herta mi posición, no sólo en la madurez emocional sino también intelectual. Sin ella, sería otro; a ella le debo el espíritu de ser auténtico y reflexivo.

R.F.M.

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In Memoriam Herta Lager Kane

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 El destino

      De las lágrimas, el destino y el azar nos dibujaron una sonrisa, 
como de los fracasos nos trajeron un consuelo.
Miramos hacia arriba después de tropezar
y al tocar fondo,
confiamos en alzarnos.
      En la soledad encontramos nuestra compañía, 
y al ayudar a otros, 
fuimos ayudados.
Incluso en la búsqueda de la perfección,
conocimos nuestras fallas.
      En la brevedad de cada instante
nada parecía descansar para ser poseído.
Cuando nos maravillamos del gran arco del tiempo,
Este nunca expira  
aun ante la desesperanza.
      Los flujos y reflujos de las diosas, las tres Moirai y Tyche,
en sus excesos de sabores y sinsabores,
no nos impedirán seguir adelante,
aunque nos encontrásemos conscientes 
de nuestras imperfecciones.

Ricardo F Morin, December 29, 2021, coautor Billy Bussell Thompson

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Herta’s Art

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 49 5/8 7/8 “x 50”, Donación del artista a Burchfield Penny Art Center Collection 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), Pintura titulada “Sin título”, c. 1980, Acrílico sobre lienzo, díptico, 57 7/8 “x 37 5/8”, Donación del artista a la Colección Burchfield Penny Art Center, 2002. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Kane, artista estadounidense nacida en Austria (1928-2021), obra sobre papel titulada “Sin título”, Acrílico y collage sobre papel, 10 1/2 “x 10 1/2”. Donación de Arts Development Services, Inc., 1978 a la Colección Burchfield Penny Arts Center, 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/people/profile:herta-kane/

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Herta Lager-Kane (1928-2021) Artista estadounidense nacida en Austria, obra sobre papel, “Sin título”, 1978; rotulador acrílico y con punta de fieltro sobre papel de dibujo, 10 “x 21”, Gift of the Arts Development Services, Inc., 1978. https://burchfieldpenney.org/art-and-artists/artwork/object:1978-006-012-untitled/

« Recuerdos de Herta »

January 6, 2022

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Foto proveída por la hija de Herta, Vivien Kane

En el verano de 1975 tomé un taller de pintura bajo la instrucción de Herta en la Universidad de Buffalo: A partir de ese momento evolucionaron los lazos de nuestra amistad. La sabiduría de Herta provenía de su propia vitalidad; su curiosidad parecía ilimitada. Exploraba temas de diferente índole, desde el arte informático hasta la caligrafía japonesa. Todo esto la realzó como artista. Como maestra que trataba con estudiantes, tenía poca paciencia y muchos de ellos se sentían intimidados por sus exigencias. Lo más memorable es que me enseñó que un artista tenía que evocar el significado que se esconde detrás de cada imagen. El arte no era una evolución progresiva; nada era nuevo: todo ya estaba hecho; el imperativo era hacer algo significativo.

Herta se identificó con las historias que compartí sobre mi familia y especialmente sobre mi madre. También me contó historias sobre sus propios padres, particularmente sobre cuánto admiraba a su padre. A través de los años, la lealtad de Herta fue constante. Ella instaba atenta como una madre. Siendo 26 años mayor que yo, me preguntaba por qué quería pasar tanto tiempo con ella. Respondí que la gente de mi edad me aburría.

El último semestre de mi tercer año, Herta me invitó a almorzar con su esposo Ernest, un cardiólogo en el Hospital de Administración de Veteranos al lado de la universidad. Esa mañana, algunos estudiantes habían prendido fuego afuera de mi puerta. Llamé a la policía de la universidad pero no acusé a nadie. Más tarde le conté a Herta lo que había sucedido. Ella y su esposo me aseguraron que todo estaría bien. Esa tarde escuchamos la música de Handel y Brahms, hablamos sobre la poesía de las matemáticas y discutimos las polémicas de la antropología del arte. Esa noche no volví a mi dormitorio universitario, sino que me quedé con un estudiante de arquitectura polaco: Jurek Pystrak me invitó a quedarme con él hasta que se arreglaran las cosas. Poco sabía lo importantes que llegarían a ser Herta y Jurek.

Mientras estudiaba para los exámenes finales, alguien que no conocía se me presentó. Parecía que había sido mi guardaespaldas desde el momento del incendio en el dormitorio. Nunca supe por qué me vigilaba. Más tarde, Herta comentó: “… la universidad debió haber hecho un balance de lo laxo que era su sistema de seguridad”.

Después de que me fui a Yale para realizar estudios de posgrado y Jurek se mudó a Berlín, Herta y yo nos mantuvimos en contacto. A veces nos encontrábamos en Manhattan e íbamos a museos y galerías. Después de haber terminado mis estudios en Yale, trabajé como escenógrafo en Manhattan. En 1988 visité Herta en Buffalo. Su esposo Ernest había muerto dos años antes. Herta y yo fuimos a la función inaugural de Abingdon Square de María Irene Fornés (1930-2018) en el Studio Arena Theatre. Esa noche, Herta y yo tuvimos la oportunidad de hablar con ella (yo había realizado la escenografía de tres de sus obras, que se habían estrenado en la ciudad de Nueva York). De nuevo en 1989, visité Herta en Buffalo; allí asistimos a una retrospectiva del pintor Seymour Drumlevitch, quien había sido nuestro consejero académico, mentor artístico y amigo.

En 1992, Herta asistió a mi primera exposición solista de pinturas en Manhattan. Aunque no la vi entonces, nos mantuvimos en contacto por teléfono. Karl, la pareja de Jurek en Berlín, le dijo a Herta que Jurek había muerto de SIDA en 1984. Esto nos sorprendió a ambos; explicaba por qué no habíamos tenido noticias de Jurek durante ocho años. Herta fue fundamental para conectarnos con el pasado de Jurek. Luego, Karl visitó mi estudio de pintura en Tribeca. Posteriormente, invitó a Herta a un crucero para pasar una noche en el Rin y conmemorar su inminente muerte (éste había descartado mi optimismo sobre el tratamiento antirretroviral como un sentimentalismo misionero). Le dije a Herta que la perspectiva de Karl era totalmente fatalista.

Cuando conocí a Herta por primera vez, intuí que ella estaba luchando contra la depresión. Más tarde supe que gran parte de su búsqueda de afecto no había sido correspondida. Su esposo también estaba luchando contra la depresión, habiendo intentado suicidarse si no hubiese sido por su esposa. Luego ella lo cuidó durante un largo período de enfermedad. Después de su muerte, su círculo de amigos se redujo. Ella pensó que no era bienvenida por otras parejas. En esos años, Herta estaba sola y plagada de culpabilidad. Desconcertada, llamaba a mi puerta a altas horas de la noche, mucho después de la medianoche, pidiendo apoyo. Ahora, en la década de los 90, nuestros papeles se invirtieron: Ella venía en mi ayuda, alimentando mi optimismo y ayudó a recuperarme del suicidio de mi pareja de tres años.

Luego, en la primavera de 2005, Herta conoció a David, mi pareja durante cinco años. Mientras caminaba hacia la avenida para ayudarle a ella a tomar un taxi, me dijo que sólo deseaba haber conocido a alguien como David por sí misma. Su declaración no me sorprendió, aunque tocábamos el pasado por sus bordes. Comprendí que David le recordaba su deseo de haber conocido durante su vida a alguien de igual sensibilidad.

En mayo de 2008, David y yo asistimos a la celebración de su octogésimo natalicio en Filadelfia. Conocimos a toda la familia, incluidos sus nietos. Antes del festejo, Herta me había confiado a menudo sus inseguridades acerca de ser abuela. Ella cuestionaba cómo la percibían sus nietos y yerno, de si fuese aceptada por ellos. Más que nunca estaba consciente de su acento alemán, aunque lo glorificase como una distinción sofisticada. Estos fueron años importantes para Herta, pero la carga de sentirse desplazada en una nueva vida pesaba mucho sobre sus hombros.

En 2011 mi madre murió de Alzheimer a los 84 años. Durante los años anteriores le había mencionado a Herta que solía llamar a mi madre en Venezuela para leerle Don Quijote. De vez en cuando mi madre reaccionaba con sonidos guturales, que yo tomaba por afirmaciones de risa. Durante estas conversaciones, comencé a tomar conciencia de las propias dificultades de Herta en su percepción de la realidad. Ella se agitaba fácilmente. A menudo se sentía incomprendida. Desencadenaba eventos pasados, como si estuviesen ocurriendo en el presente. Le escuché en silencio, esperando que pudiese recuperar la calma. Traté de interesarla en otros asuntos. ¿Seria esta la razón por la cual me dijera que era importante para nosotros estar en contacto? A partir de entonces traté de llamarla hasta que ya no fue posible. Después de lo que pareció ser un largo período de silencio, su hija Vivien me llamó para informarme que Herta necesitaba la atención de una guardería las 24 horas. David y yo condujimos desde Manhattan para visitarla en Pensilvania. En 2016 Herta todavía podía hablar. Creí que se acordaba de mí hasta nuestra despedida, cuando dijo lo agradable que había sido conocerme.

Durante nuestra visita, Herta parecía alerta. Después de mostrarle fotografías de nuestro hogar en Fort Lauderdale, hizo varios comentarios extravagantes. Con descaro, criticó los cojines que parecían donas y estaban completamente fuera de sitio. Su ingenio parecía tan perspicaz como siempre. Pero luego nos contó sus recomendaciones para la escuela de posgrado, en la que —para mi horror— me había llamado del calibre de Leonardo da Vinci. El caso es que a ella le encantaba ser polémica.

El verano antes de su muerte, Herta estaba mucho más limitada en movimiento y habla; se veía apática, aunque sonreía a menudo con lo que parecía ser un dejo de resignación. Hubo un momento de bromas entre nosotros, cuando ella repentinamente frunció el ceño con una mirada furtiva y pícara. Nos sonreímos con asombro y ella jadeaba de regocijo. Seguido esto, Herta hizo un gesto, con las manos alrededor de la boca, como si preguntase por qué requería de mi bigote. Luego le mostré uno de mis cuadros geométricos. Ella lo miró, alzó sus cejas abriendo los ojos ampliamente y dijo “¡BIEN”! Me conmovió su aprobación. Ella parecía estar al mando. Mientras tanto seguía saboreando su helado de vainilla, jugando sin rumbo fijo con la cucharilla, y se negaba a dejar que nadie le ayudara. Cuando nos despedimos, mencionamos que regresaríamos en la primavera, y ella dijo con la misma expresión facial: “¡BIEN”!

Los recuerdos de la pérdida de un ser querido son dolorosos, precisamente porque nos amamos. Aceptar su pasado con humildad es la única opción por su pérdida. Es indiscutible que abrazamos nuestra existencia a través de sus recuerdos. El duelo es el momento que nos exige soportar el sufrimiento con paciencia.

De espaldas a Times Square en 1998

Escrito por Ricardo Morin y editado por Billy Bussell Thompson

« Wislawa Szymborska »

December 19, 2021

In memoriam Herta L. Kane

«Un preámbulo al lenguaje»

Las palabras son símbolos no necesariamente veraces.  Les dotamos de significado para apaciguar nuestro desconcierto ante aspectos de la realidad que no podemos comprender plenamente.  Quizás escribir sea el esfuerzo de la conciencia para superar su fragilidad.

Anónimo
Wisława Szymborska nació el 2 de julio de 1923 en Bnin [ahora parte de Kórnik], Polonia.   Murió el 1 de febrero de 2012 en Cracovia.   Fue una poeta cuyas exploraciones inteligentes y empáticas de cuestiones filosóficas, morales y éticas le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1996.

Unas palabras sobre el alma

  • Poema escrito por Wislawa Szymborska, publicado 1 de Julio del 2000, traducido del polaco por Stanislaw Baranczak and Claire Cavanagh en 2006 y transpuesto al español e inglés por Ricardo Morin y Billy Bussell Thompson, diciembre 2021
     A veces tenemos un alma. 
Nadie la tiene sin parar, 
ni para siempre.


     Día tras día,
año tras año,
podrían transcurrir sin ella.


     A veces se anida en nosotros por un rato,
como en los miedos y arrebatos de la niñez, 
y a veces en nuestro asombro ante la vejez.


     Rara vez nos tiende una mano
con tareas tediosas,
como al mudar de muebles,
llevando equipaje,
y caminando un largo trecho en calzado tieso.


     Nos huye 
cuando la carne deba ser molida
y las peticiones deban responderse.


     De cada mil conversaciones
participa en una,
a veces ni siquiera en ello,
pues prefiere el silencio.
Cuando nuestras entrañas transitan del dolor sordo al intenso
ella se ausenta.


     Es quisquillosa:
no le gusta vernos entre muchedumbres.
Las aspiraciones de dudosa ventaja
y el asqueroso deseo de colarse la enferman.


     Para ella el regocijo y la melancolía
no son contrarios.
Ella se halla en nosotros
sólo en la unión de ambos.


     Pudiéramos contar con ella
si no estuviésemos seguros de nada
y curiosos sobretodo.


     De todos los objetos
favorecería a los relojes con péndulos
y espejos que permaneciesen en sigilo
sin nadie mirarles.


     No dice de dónde viene
ni cuando partiría de nuevo,
aunque aguardase tales cuestiones.


     Por alguna razón de ser
la necesitamos,
y ella a nosotros por igual.

Ricardo Federico Morin Tortolero

Editor, Billy Bussell Thompson

« Libro de mutaciones »

April 12, 2021

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Ricardo Federico Morin

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Ricardo F Morin
  Número de serie platónica 0023
  Imagen generada por computadora
  2018

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*

In memoriam Eva Lowenberger

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El encanto del éxito
somete la verdad al apuro
y la extravía en su propio enredo.

Ricardo F Morín —abril 12, 2021

*


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INTRODUCCIÓN

Libro de mutaciones surge de trabajar la memoria en el acto mismo de escribir.  El proceso determinó la dirección y la naturaleza del relato.  Recuerdos reales, hechos fortuitos y condiciones cambiantes de la vida diaria se reunieron en busca de unidad, pese a sus muchas formas posibles.  Lo que emergió fue un collage despojado de lo superficial y orientado hacia su propio realismo.

Había que desechar lo inauténtico.  También había que quitar el exceso.  En ese proceso, la historia reveló el curso que debía seguir.  Sin embargo, lo que quedó fuera sigue formando parte de su naturaleza y deja su propia marca en el conjunto.

Para mí, el proceso no era del todo distinto al de una pintura abstracta.  Lo que en la soledad del estudio ocurre por construcción y reconstrucción, aquí ocurrió por medio del lenguaje.  Cada palabra tenía que volverse necesaria para el equilibrio del relato, del mismo modo en que cada línea o pincelada debe justificarse dentro de una pintura.

Libro de mutaciones busca formular la memoria y los desplazamientos de la percepción a lo largo del tiempo.  Aunque la obra parte de la experiencia vivida, lo personal y lo particular no constituyen su fin principal.  Importa más cómo cambia la verdad de uno y cómo la propia humanidad sigue siendo difícil de aprehender.


*

Capítulo 1

Ignis Fatuus:  El mundo entero podría colapsar; para vivir necesitamos falsas esperanzas.

Capítulo 2

Tu abuelo paterno casi nunca hablaba.  Acostado a su lado, sufrías sus ronquidos.  Un domingo por la mañana te sentabas tranquilamente con él en el banco mientras tocaba el órgano en la Iglesia de Bella Vista de Caracas.  Un domingo por la tarde te llevaba a dar de comer a las palomas en la Plaza Bolívar de Puerto La Guaira.  Un lunes temprano se sentaba ante un escritorio tallado y tomaba café caliente en un platillo de demitasse.  Durante un rato movía los pulgares y silbaba.  De repente te echó de la casa, convencido de que le habías roto algo suyo.  Temeroso, cruzaste la calle corriendo y casi te atropelló un coche.  Te uniste a unos niños mayores que jugaban a las canicas.

Capítulo 3

Ignoramos tanto que la humildad se vuelve una necesidad, no una elección.  Nada es concluyente.

Capítulo 4

Tu abuela materna nunca incurría en conversaciones triviales.  Para quitarte la costumbre de chuparte el pulgar, te aplicaba salsa picante en la mano izquierda antes de dormir.  Tú simplemente te pasabas al pulgar derecho.

Capítulo 5

El hombre no controla quién es, ni cómo piensa, ni cómo se percibe.  Tú tampoco controlas quién eres, cómo piensas ni cómo te percibes.  Preguntar por qué existes, u observar cómo cambias con el tiempo, no te confiere control.

Capítulo 6

En su celda, el padre Manuel, profesor de matemáticas, hablaba consigo mismo.  Sus murmullos eran apenas audibles.  Nos imponía la pregunta de qué engrandece a un hombre y qué lo empequeñece.  El padre superior Lisandro respondía que no había explicación para el mal en el mundo.

Capítulo 7

¿Puede uno disipar los temores ante la existencia de Dios y del diablo?  No puede hacerlo.  ¿Nace la cultura, como la tradición y la creencia, de la imaginación?

Capítulo 8

Como amigo, Rogelio era atento y considerado.  Tu madre te advirtió que no te acercaras demasiado a él:  era pobre y negro. Tú respondiste:  la pobreza no es vergonzosa y, además, la piel de tu padre apenas es un poco más clara.

Capítulo 9

¿Buscas sentido en los mundos imaginarios y en las ensoñaciones?

Capítulo 10

Durante el almuerzo, el tío Calixto se sentó frente a ti al extremo de la mesa.  Con toda naturalidad anunció el suicidio de una pareja que te había presentado apenas un mes antes.  Tu consternación era evidente; el tío Calixto insistió en que no preguntaras más.  Años después, con el mismo tono truculento, te acusó de malos pensamientos:  Tienes al diablo en ti, por ser gay.

Capítulo 11

Te preguntabas cuán moral puede ser una persona si cree en el diablo, el infierno y la condenación eterna.  Para ti, esa moralidad era defectuosa.  Para ti, la religión no es distinta de la astrología.

Capítulo 12

Hace quince años, Francis murió de cáncer.  Su hermano se afligió como si le hubieran amputado un miembro.  Años después, su hermano prendió fuego a su casa antes de beber anticongelante.  La familia no se sorprendió.  Los vecinos te culparon por no haber borrado su dolor.  Alarmado, uno de ellos llamó al día siguiente para acusarte de haber expuesto cuarenta y cinco pisos a la conflagración.

Capítulo 13

El suicidio no es distinto del homicidio.  Matarse a sí mismo no es distinto de matar a otro.  Ambos son actos de cobardía.  La conciencia pertenece sólo a los vivos.  Poner fin a la propia vida es volverse contra la propia naturaleza.  La locura puede nombrarse, pero no alivia la agonía.  El recuerdo del amor es el único consuelo.

Capítulo 14

Justo antes de la Primera Comunión, tu padre habló de la muerte.  Respondiste que es inevitable.  Más tarde lo oíste decirle a tu madre que tu respuesta había sido inesperada.  En Navidad, le dijiste a tu padre que ya lo sabías todo sobre Santa.  Él respondió:  ¿Qué piensas hacer al respecto?  Te encogiste de hombros y le pediste la bendición antes de irte a la cama.

Capítulo 15

¿Sufres por no ser inocente?

Capítulo 16

El tendero dijo que conocía a tu familia, así que le pediste que te llevara a casa en la parte trasera de su camioneta.  Cuando llegaste, encontraste a tu padre en estado de pánico.  Habías desaparecido para él, y tú pensabas que él te había olvidado.  A partir de entonces dejaste de ir a tus clases de arte durante diez años.  Luego, ya adolescente, vagabas por tu vecindario.  Una tarde encontraste a un muchacho mayor estudiando.  Estaba memorizando algo cuando lo interrumpiste.  Te preguntó por qué le ofrecías dulces, y tú dijiste:  ¿Por qué no?  ¿Acaso no somos vecinos?  Cuando llegaste tarde a casa, tus padres estaban saliendo para denunciar tu desaparición.

Capítulo 17

¿Puede alguien medir la conciencia?

Capítulo 18

Cada vez que cruzabas la reja de la casa de tu amigo, su pastor alemán se abalanzaba hasta reconocer tu voz y tu olor.  Aquel día tu amigo no había ido a la escuela porque no se sentía bien.  Sin preámbulos, te dijo que lo mandarían a una escuela militar.  Luego dijo que estaba muy alterado y que tenía que descargarse.  Te sentaste en silencio al pie de su cama.  Intercambiaron monosílabos mientras él se masturbaba bajo la manta.  Te dice:  Tengo que hacerme la paja y acabar.  Esas palabras no significaban nada para ti.  Te fuiste con una mirada amistosa y no volviste a verlo jamás.

Capítulo 19

No apartabas el miedo tanto como reconocías su existencia fugaz, como al despertar de un sueño.

Capítulo 20

De vacaciones con un compañero de clase, tu atención se fijó en su hermano mayor, Francisco.  Cada vez que sus cuerpos se tocaban, temblabas.  Temías sentirte abrumado.  Mucho después de su muerte, su atractivo todavía te persigue.

Capítulo 21

Desde la primera infancia, la inocencia ya se había perdido en el dolor.  Hacía mucho que eras presa fácil.

Capítulo 22

A los 18 años conociste a Ennio Lombana después de cruzar a la casa de los vecinos.  Te convertiste en su víctima sexual.  Te fuiste a la universidad a seis mil kilómetros de distancia.

Capítulo 23

Intentaste no pensar nunca en el miedo, pero se volvió una obsesión.

Capítulo 24

Tu padre y tu maestro de arte alentaron tu educación en América del Norte, pero temían sus implicaciones.  Sus recuerdos permanecen en silencio.

Capítulo 25

La ignorancia es la condición esencial de la existencia.  La arrogancia oscurece la ansiedad, la soledad, el miedo y la ausencia de amor.  La racionalidad no puede alcanzarse por medio del dogma.

Capítulo 26

La Nena Pérez fue una rebelde de oro para José Luis.  Su belleza hechizaba a todos los que la veían.  Para su esposa Antonieta, en cambio, era una intrusa.  Décadas después llegó una carta suya desde Andalucía.  En ella, Antonieta era elogiada como toda una señora.  En tono autodenigrante, él alababa a tu padre.  Habías mencionado que La Nena no te reconoció en un encuentro casual en Caracas.  Se alteró al saber que tu voz ya no le resultaba familiar.  Parecía haber olvidado que una vez habían cruzado en canoa la bahía de Tucacas.

Capítulo 27

¿Cómo puede haber amor si uno está vacío?  El hastío descubre ese vacío.  La importancia personal aspira a la iluminación del mismo modo que el anhelo aspira a la santidad y a la humildad.  Encontrar el amor puro es cuestión de suerte.

Capítulo 28

Antes de entrar en la universidad te inscribiste en un curso de inglés como segunda lengua.  El profesor volvió estimulante el aprendizaje.  Su paciencia te desarmó.  A la hora de comer hablabas sin parar, olvidabas comer y él sonreía con ternura.

Capítulo 29

La desesperación no puede aliviar el sufrimiento.

Capítulo 30

Tres Marías viajaron desde Sudamérica a las cataratas del Niágara de visita.  Subieron a la noria del parque de atracciones a orillas del lago Ontario.  Su visita era un completo misterio, salvo que creían estar en contacto con extraterrestres.  Una de ellas comprendió que no era el objeto del afecto de Ennio Lombana.  Tu madre se derrumbó de inmediato.

Capítulo 31

En 1977, hambriento y desamparado, estuviste cerca de morir.  Te distraías en las discotecas.  Conociste a Donald Bossak y a Paul Barret:  el primero inseguro y el segundo suicida.  Te mudaste a los dormitorios de la universidad para enfrentarte a un grupo de alborotadores incitados por tu futuro compañero de cuarto.  Gritaban:  Fuera el extranjero, mientras prendían fuego a tu puerta.  En la graduación te enteraste de que la universidad te había asignado un guardaespaldas.  Para entonces habías llegado a conocer a un estudiante.  Aquel disidente polaco, Jurek Pystrak, alivió tu miseria.  El verano antes de graduarte estudiaron juntos en Austria.  Después de graduarte, él siguió sus estudios en la Universidad de Pensilvania y tú seguiste a Yale para el MFA.  Jurek murió a mediados de los años ochenta en Berlín.  Sólo más tarde supiste que había sido SIDA.

Capítulo 32

La tecnología extiende nuestras vidas hacia mundos preconcebidos.  Los arquetipos algorítmicos imponen un orden sobre el prejuicio, a través del cual te controlan, te venden y te manipulan.

Capítulo 33

Todos los fines de semana, tú y Jurek viajabais entre New Haven y Filadelfia.  Antes de irse con su Fulbright, él sugirió que estaba bien salir con otra persona durante su ausencia.  Tú lo tomaste como una falta de lealtad.  Desde Berlín te escribió que había conocido a un historiador del cine.  Después de la muerte de Jurek, Karl visitó tu estudio.  Encontró tus lienzos geométricos extrañamente formales.  ¿Fue su conversación un eco de la influencia que había ejercido sobre Jurek y de su propia idea de la libertad de expresión artística?  Más tarde escribió desde Berlín que se estaba muriendo.  En su carta dice que tus búsquedas de tratamientos son pretensiones misioneras inútiles.

Capítulo 34

Pero no es una misión, es compasión.  Karl estaba lleno de sus propios recuerdos; le rogaste que no perdiera la esperanza.

Capítulo 35

Nunca lloraste por nadie como lloraste cuando Benjamin Ivry se fue a trabajar a París en 1984.  Después de su partida, tu vieja amiga Carol Magar te ayudó a negociar la ciudadanía estadounidense.  Dieciocho años después, ella murió de cáncer cervical, y cinco años antes Benjamin había regresado de Francia.  ¿Fue su postura irónica lo que los separó como amigos?  La última vez que te habló fue en una librería de Park Avenue con la calle 57.  Allí, con motivo de la promoción de su libro Maurice Ravel:  His Life, le presentaste a tu esposo David.  Benjamin se excusó y se fue abruptamente para reunirse con su agente.  Más tarde ese mismo año se mudó a Tailandia.  Se convirtió en biógrafo y traductor de figuras reconocidas de las artes del siglo XX.  Sólo gracias a la World Wide Web puedes ver su imagen mientras envejece, y su prosa sigue ofreciéndote su particular oficio.  Sigue siendo tu provocador.

Capítulo 36

En 1987 te diagnosticaron SIDA.  Antes del diagnóstico habías llegado a conocer a un clérigo episcopal y a un actor de telenovela.  Ambos lucharon por tu atención.  Durante años uno desaprobó al otro.  El actor era irónico y el clérigo un libertino.  El clérigo murió de un infarto en 2008.  El actor tiene más de ochenta años.  Su marido se burla de ti.

Capítulo 37

Durante los años de histeria en torno al SIDA, tus amigos Philip Jung y Tom Bunny no le tenían miedo a la muerte.  Los consolabas cuando yacían tranquilos en tu regazo.

Capítulo 38

Casi ciega, Lyda se veía a sí misma como mecenas de la cultura latina en los Estados Unidos.  Disfrutaba comisariar exposiciones de arte en Midtown Manhattan.  Un maestro provinciano convertido en diplomático le inculcó la idea de que tenían la oportunidad de abrirse paso en el establecimiento artístico estadounidense.  Luego una revolución bolivariana seudoprogresista los convierte en populistas.

Capítulo 39

Escuchaste grandes historias.  Sus aspiraciones, afines al fervor religioso, nunca se materializaron.  Son timadores incapaces de renunciar a su deseo de dominar.

Capítulo 40

Pintar te mantiene cuerdo, dijo un amigo que había ido a tu loft.  Tus pinturas desarrollaban un vocabulario abstracto.  Pintabas de noche y trabajabas de día como diseñador comercial.  Cuando tu salud falló, renunciaste a todo y elegiste refugio con tu familia en Sudamérica.

Capítulo 41

Se aprende a vivir con el miedo.

Capítulo 42

Quedaste a la deriva en tu tierra natal.  Te encontraste con la repugnancia tanto del estamento médico como de tu familia.

Capítulo 43

En 1994, las instituciones médicas venezolanas estaban colapsando.  A unos pocos médicos y a varias empresas les presentaste una propuesta para la Fundación Metaguardia y la refrendaron.  Había sido registrada como un programa para personas con enfermedades terminales.  La propuesta llegó a las comisiones venezolanas de Salud, Educación y Cultura, y a las Naciones Unidas.  Fracasó.  El Ministerio de la Familia intenta convertir el programa en actividades para débiles mentales.  No pasó nada.

Capítulo 44

En noviembre de 1995 volaste de Caracas a Los Ángeles.  Te habían nominado a un Emmy por tu trabajo en En busca del Dr. Seuss.  A la mañana siguiente despertaste con una fiebre de 108 grados.  Desde una cama de hospital alucinaste que haces el amor con un ángel que desciendía sobre ti.  A tu enfermera le explicaste que la muerte es una ilusión.  En tu mente hablas de dioses y diosas egipcios, de agentes de la Gestapo merodeando por tu habitación, de Zapata luchando por la libertad de México y de un viaje intergaláctico en una nave espacial que sobrevuela el hospital.  Una enfermera te pidió que abrieras los ojos.  Tu cuerpo había empezado a desacelerarse; tu vista se había agrandado.  Te arrancaste la vía del brazo y quisiste huir.  No podías caminar, pero de algún modo bailas con la música que sonaba en la radio de las enfermeras.  Te sientes en otro tiempo.  Ves tu casa en Venezuela mientras gateas por el suelo.  Las juntas son como ríos.  Luego abres los ojos al océano.  Tu corazón palpita.  Subes al techo de tu casa y miras el cielo despejado.  Los fractales de luz vibran como miles de arcoíris.  Ahora estás despierto; tus tobillos están débiles.  Te pones de pie.  Te vuelves hacia el médico y dices:  ¿Qué significa para usted la dignidad?  ¿Es usted un ser humano?

Capítulo 45

Unos meses después estabas en casa de tu madre.  Tu padre iba a visitarte todas las semanas.  A medida que te fortalecías en los meses siguientes, él te dijo que deberías regresar a los Estados Unidos.

Capítulo 46

En noviembre de 1996 volaste de Caracas a Nueva York.  Tu estancia de nueve meses en Venezuela violó tu estatus de residencia.  Creo que me estaba muriendo y no podía regresar, respondiste.  Señor, puede pasar, dijo por fin el agente.

Capítulo 47

Algunas semanas después, tu padre se cayó en casa y sufrió una contusión.  Después de la cirugía murió en el hospital.  Tu madrastra lo había encerrado como si fuera una bestia salvaje.  En el duelo volviste a pintar.  Sin más éxito que antes, las galerías siguieron rechazando tu obra.  Viajaste a Europa con tu madre.  Ella hablaba sin parar y, nueve años después, perdió la voz a causa del Alzheimer.  Sin padres, no tienes puente con tus hermanos y hermanas.  A lo largo de los años de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ayudaste a la familia.

Capítulo 48

En 2012, la pintura se había vuelto una carga para tu salud.  Cerraste el estudio y la tecnología digital pasa a ser tu medio.  Tu confianza regresa.

Capítulo 49

En 1997 conociste a Nelson.  Juntos caminaron por la selva amazónica hasta el Salto Ángel.  También nadaron juntos en Los Roques.  Contigo se mostró vulnerable.  ¿Se debió su suicidio a la muerte de su hermano o a que tú lo dejaras?

Capítulo 50

En agosto de 1999 te confesaste con un sacerdote nicaragüense en el Vaticano.  Él te dijo que midieras tus responsabilidades.  Lloraste desconsoladamente por la muerte de Nelson.  La respuesta del sacerdote fue:  Este no es el lugar.  Desde el Vaticano regresaste al hotel, donde te encerraste.  Al volver a los Estados Unidos, buscaste terapia.  Allí hablaste de una relación con un profesor de inglés casado y con hijos que te dijo:  Tú también me has matado. Luego entablaste una relación con un alcohólico que te dijo lo mismo.

Capítulo 51

La terapia se convirtió en una muleta y restringió tu libertad.  Cuando te fuiste, el terapeuta se decepcionó.  Se había acostumbrado a dirigir tus pensamientos y tus actos.  Esa era su forma de poder, y, para su disgusto, lo dejaste.

Capítulo 52

Cuando tú y David se encontraron, él llena un vacío en ti y tú llenas uno en él.  Encuentran respiro en un mundo imperfecto.

Capítulo 53

Despertó con la quijada áspera y con la barba naciendo.  Rozaste tu rostro contra el suyo y aspiraste su olor almizclado.  Sus ojos tenían la expresión de un niño amoroso.

Capítulo 54

Sus ojos brillantes guardan un asombro tímido.

Capítulo 55

Juntos recorren el mundo:  el Atlántico, el Pacífico, el Mar de la China Meridional, el Mediterráneo y el Mar del Norte.

Capítulo 56

El 27 de diciembre de 2000, un hombre de 39 años se arrojó a la muerte desde un edificio de apartamentos en Manhattan.  La caída ocurrió en Hell’s Kitchen, cerca de tu casa.  Era tu médico de cabecera y ambos eran VIH-positivos.  La semana anterior le habías dicho que la medicación que te había recetado te había dejado sin dormir.

Capítulo 57

Aún siguen en contacto algunos amigos de mi infancia.  A sus 94 años, Herta es mi amiga más antigua.  La conozco desde hace 46 años.  Es mi mentora y mi amiga platónica desde la universidad.  Perdió la memoria a causa del Alzheimer.  De la escuela de posgrado en Yale están Angiolina Melchiori, hoy directora de noticias en RAI en Roma; Ariel Fernández, químico físico e investigador farmacéutico estadounidense-argentino; y Maider Dravasa, vascofrancesa, doctora en lingüística, que vive en París.  Los tres han sido mis amigos durante cuarenta años.  Como ocurre con todos mis amigos, conocemos el flujo y reflujo de nuestras fuerzas.

Luego está Billy Bussell Thompson, antiguo colaborador.  Creo que sufre lo que Job no sufrió.  Lo conozco desde 1987.  Mi verdadera educación comenzó cuando lo conocí.  A lo largo de los años fuimos coautores en numerosas ocasiones, incluida su edición de muchos de mis blogs de WordPress.  Cuando escribo en español, italiano o francés, Billy estaba allí para guiar y ordenar mis pensamientos entre lenguas.  ‘Libro de mutaciones’ evoluciona a partir de un collage de reflexiones:  la memoria, mi tensión con las ciencias sociales, mi amor por la historia, mi interés por la métrica y por su auge y caída en la poesía estadounidense, la prevención del suicidio y la reparación de sí.

Más importante aún está mi esposo de más de veinte años, David Lowenberger, que ejerce la influencia más significativa sobre quién soy.  Sus amigos y familiares también importan profundamente.  Para mi buena suerte, su madre, mi suegra Eva, me dio veinte años de amistad.  Digna en todos los sentidos, fue una inspiración como madre y como amiga.  Murió durante la pandemia de COVID, casi cinco semanas antes de cumplir 98 años.  Dedico estos relatos a su memoria.

12 de abril de 2021

Editor Billy Bussell Thompson

*

« Bosque de helechos »

March 20, 2021

Fotografías tomadas el 20 de marzo de 2021, a lo largo de los senderos del sistema de humedales Fern Forest, anteriormente conocido como Cypress Creek Hammock.

Ricardo F. Morin, Centro Natural Fern Forest en Coconut Creek, Florida

Nubes de algodón se desplazan

A lo largo del cielo azul

Apunta Y Dispara:    A.Y.D.

¡Ponte el sombrero!

Las libélulas vibran en el aire

Cruzando nuestros senderos

Ramas en espiral, hojas nuevas

Hongos blancos parecen juguetes

Lagartijas se escabullen por nuestro sendero

Correteando furtivamente entre troncos mutilados

Ennegrecidos por su edad, aun de color marrón

Un claro iluminado por el sol

Tum, tum, tum:    Oigo golpes de martillo

Una familia joven camina hacia nosotros

Una mariposa revolotea sobre el suelo humedecido

Aletea sus alas de rayas negras y amarillas

Se queda en un lugar entre barro y piedras grises

Alimentándose de minerales, alimentándose de miii-neee-raaa-les

Despliega sus alas

Luce collar amarillo sobre planos negros

Una libélula gigante también se alimenta del barro.

Sus alas resplandecen

Su cuerpo parece un reptil

Con ojos grandes,

Una libélula gigante.

Pasó un chihuahua.

¿Izquierda o derecha?    Izquierda …

Insectos de superficie navegan sobre el humedal

Parecen estar patinando o peleando.

Una sierpe de rayas marrones se desliza sobre el agua.

Y una tortuga joven da vueltas al flotar boca arriba,

Peces pequeños iridiscentes, de largas colas.

Mira, mira, mira

La tortuga se aleja lentamente

Ve, ve, ve

La serpiente sigue ondulándose

Entre nenúfares

Flotando sobre el espejo de la ciénega

Por los reflejos las frondas van y vienen.

Apunta Y Dispara:    A.Y.D.

« In tenebris »

January 24, 2021

In memoriam Jose Galdino: mi padre.

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RECONOCIMIENTOS:

Agradezco a Billy Bussell Thompson, PhD en Lingüística y Profesor Emeritus de la Universidad de Hofstra, por su lectura atenta y por el intercambio intelectual y editorial que durante años acompañó mi trabajo. Doy por igual mi agradecimiento por la sutileza y percepción editorial de mi perspicaz hermana Bonnie Morín (https://www.metodomadrid.es/), dramaturga, productora y directora del Taller del Método de Madrid, y por su hija, la talentosa sobrina Natalia Velarde (@nix.conbotas), artista gráfica y autora de fanzines.   También doy gracias por un muy esperado reencuentro con su otra hija, mi sobrina Camila Velarde, sin igual, Lic. en filosofía y letras, y coreógrafa.   Por último doy gracias a mi adorable esposo David Lowenberger, a quien considero la influencia más constante en mi vida.   Sus sabidurías y percepciones sirvieron de inspiración y guía para la realización de este cuento.

Ricardo F. Morin T., 21 de Febrero, 2021

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PREFACIO:

Ahogarse con la propia saliva

Mi padre me dijo una vez lo deprimente que sería su vida si su identidad se perdiera ante la ortodoxia de la religión.   No fue una coincidencia que, como reacción a la religiosidad de cinco generaciones, mi padre se convirtiera en criminólogo.   Durante la mayor parte de su vida, creyó que las historias tradicionales sobre la retribución complementaria, la creencia binaria entre la recompensa y la condena, eran fantasías inofensivas hasta que se radicalizaran como reemplazos de toda investigación.   De joven basó su propia tesis doctoral en dichos principios.   Desafortunadamente, esas convicciones que consideró delirantes fueron en última instancia las suyas propias al final de su vida.

Pienso que, salvo cuando la búsqueda de significado se convierte en apego a la ficción y deriva en violencia, una persona no tiene por qué volverse temerosa o destructiva.   El único remedio a la violencia es conocer la diferencia entre la fantasía y la realidad.

Al reflexionar sobre las contradicciones de mi padre, recuerdo lo que me había dicho cuando era niño, que mentir era una habilidad para sobrevivir.   Permitía a una persona esconderse en secreto, no necesariamente por incompetencia moral.   La mentira podría surgir de la caridad o del miedo a ser juzgado.   Para él, mentir era parte de convertirse en un adulto competente.   Era una forma de ocultar imperfecciones y vulnerabilidades.   Sin embargo, si la sinceridad o la honestidad amenazaran la supervivencia de mi padre, sería porque prefería inventar una historia en lugar de investigar su ignorancia y los límites de su propia importancia.   ¿Era natural para él esconderse detrás de las mentiras o era expresión de su propia arrogancia?   Quizás se ahogaba con su propia saliva durante toda su vida.   Sufría de la ilusión de que podía evitar la verdad, o que podía controlar el no enfrentarse a ella.   ¿Era esto un miedo a perder el control?   ¿Era ésa una de las razones por las que no podía comprenderse a sí mismo?   El misterio no se centró en su auto-cuestionamiento, sino en la ficcionalización de su propia vida, no de manera diferente a la de nuestros antepasados.

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PANDILLAS DE WEST HARLEM

1

El proceso

Por tercera vez estaba sirviendo como jurado.   Como en ocasiones anteriores, me presenté como artista visual durante el voir dire.   Esta vez el abogado defensor me preguntó si yo era retratista.   Razoné para mí mismo que la pregunta tenía la intención de sondear los grados de observación a los que aspiraba un pintor.   Respondí que mi interés como artista visual estaba en los procesos conceptuales del arte abstracto, no diferente al de un retratista o cualquier otro pintor representacional, buscando observar e interpretar la esencia de un tema.   Lo que elegía representar a través de la abstracción o la concepción fue tan concreto como el de un modelo para un retratista.

2

Las normas

El juicio se refería al asesinato de un joven de catorce años y fui elegido miembro del jurado número 12.   Anteriormente, me desempeñé en casos civiles.   En los casos civiles, la preponderancia de la prueba es el principio determinante.   En un juicio penal, el principio rector es la medida de la duda razonable.   Las reglas eran admonitorias y tenían como objetivo evitar sesgos por parte del jurado.   En sus deliberaciones, los jurados debían concentrarse en las pruebas presentadas y no en los antecedentes.   Además, los miembros del jurado no debían compartir información con otras personas fuera de su propio foro.   No sabía cómo me afectaría mi participación en un juicio por asesinato.   El día después de que comenzara el juicio, el jurado número 11 fue reemplazado por un suplente.

Los testimonios duraron 17 días.   Durante ese tiempo, se permitían nuestros dispositivos electrónicos, teléfonos móviles, computadoras portátiles y tabletas.   A partir del día 18, cuando comenzaron las deliberaciones del jurado, nos quitaron estos dispositivos.   Antes de esto, se nos había permitido hablar sobre asuntos no relacionados con el juicio.   Éramos un grupo diverso y teníamos muy poco en común.   Durante las audiencias judiciales, se nos permitió tomar notas mientras estábamos sentados en el estrado del jurado.   Después de los procedimientos del día, nuestros blocs de notas permanecían en nuestros respectivos asientos.   Cuando comenzaron las deliberaciones, podíamos llevar nuestros blocs entre el palco del jurado y la sala del jurado.   Sólo entonces pudimos estudiar nuestras notas y referirnos a nuestras observaciones.   Sólo entonces, pudimos empezar a hablar del caso entre nosotros.

3

Los jurados

El presidente del jurado elegido fue un director de oficina, que se sentía cómodo en su papel de moderador.   Sus habilidades de comunicación fueron excelentes; incluso cuando no estaba de acuerdo, sus modales nunca expresaron condescendencia.   Algunos miembros del jurado se mostraron reticentes y nunca emitieron un juicio de una forma u otra.   El miembro más joven del jurado no consideró que el testigo del crimen fuera poco confiable.   Otros miembros del jurado tenían la mente abierta.   Un profesor permaneció tranquilo durante todo el tiempo; escuchó a los demás antes de expresar sus propias opiniones.   Otro miembro del jurado estaba impaciente por la duración del juicio.   Se quejaba de que tenía un niño pequeño que cuidar en casa.   Aparte de mí, había otros dos jubilados, uno de los cuales era un abogado corporativo, que nos recordó la distinción entre casos civiles y penales.   Existían dudas razonables en diversos grados para cada miembro del jurado, excepto con respecto al más joven.

4

El acusado: In dubio pro reo.

La abogada defensora hizo que su cliente alegara la quinta enmienda constitucional.   El acusado miró solícito, con ansias de desesperación.   Parecía siete años más joven con su corbata y camisa blanca recién almidonada.   En su labio superior tenía un bigote recto y su cabello era un afro recién rapado.   Se presentaba obviamente para dar fe de salubridad.   Desde el momento del asesinato, era reo de Rikers Island.   Sentado a apenas 10 metros del jurado, el acusado mostraba una sonrisa en su rostro cada vez que nos miraba.   Algunos miembros del jurado interpretaban su semblante como un regodeo.   Otros veían su expresión como auto-compasión o abyección, incluso como un intento de conquistarnos.   Su sonrisa, una especie de mueca retorcida, fue imperturbable, razón por la cual nos inquietaba.   Sin embargo, resolvimos descartar nuestras aprehensiones.   Era imposible saber si el acusado estaba arrepentido o simplemente intentaba engañarnos.   Más importante aún fue la cuestión de la coherencia.   Si la duda nos habría de servir de algo, tendría que surgir de la evidencia.   La clave fue saber si el acusado era un agresor solitario o si había alguien más involucrado.   Nuestra certeza tendría que provenir de la valoración de los hechos y no de las apariencias.

5

El enjuiciamiento

La fiscalía cargó al acusado de asesinato en “primer grado”.   Esto implicaba premeditación con alevosía.   La fiscalía agregó otros dos cargos:   asesinato en “segundo grado”, lo que sugería falta de premeditación.   El tercer cargo fue por delito de homicidio:   muerte causada durante la comisión de un delito con arma ilegal y con extrema indiferencia hacia la vida humana.   Emitir un juicio sobre estos cargos se basó en la intención.   Cada miembro del jurado tendría que llegar a una aproximación de la verdad, y ninguna otra explicación razonable podría explicar la evidencia presentada en el juicio.   El veredicto, por supuesto, tendría que ser unánime.   La prueba de la participación directa del acusado era fundamental.   La evidencia tenía que demostrar que el acusado había cometido el crimen.   ¿Fue la muerte de la víctima el resultado de una legítima defensa o fue deliberada?   La pregunta ante el jurado era si existían circunstancias fuera del control del acusado.   ¿Cómo entraron en juego sus instintos y miedos con sus propias acciones?   ¿Podrían los jurados diferenciar todos estos aspectos?

6

Testimonios

I

El clima de aquel julio fue abrumadoramente caluroso.   El aire acondicionado en la sala del jurado era viejo y tan ineficaz como la del tribunal; la sala del jurado era aún más sofocante, particularmente entre los largos intervalos de los procedimientos de cada día.   La habitación era apenas lo suficientemente grande para la mesa larga y sus 12 incómodas sillas.   En este espacio reducido, era casi imposible para nosotros caminar, ir a la fuente de agua o incluso al único servicio disponible.   Los recesos para el almuerzo eran muy anticipados.   En los pocos días de brisa refrescante, pudimos abrir las ventanas, pero teníamos que aguantar el ruido callejero.   En la sala del tribunal, no se permitían tales libertades.

II

A la tercera semana del proceso, el juez comenzó a ponerse de pie con los brazos cruzados sobre las caderas.   Con cara de desconcierto, se daba la vuelta y se ponía de pie detrás de su silla, con la túnica negra medio desplegada y la corbata suelta.   A veces, asumía lo que parecía ser una expresión meditativa con ambos brazos apoyados sobre el respaldo de la silla.   Otras veces, se apoyaba con uno de sus codos sobre el respaldo de la silla.  Una de sus manos sostenía su barbilla, dándole una cierta mirada de abandono.   Para mí, semejante informalidad rompía con la monotonía del caso, como si lo ayudara a mantenerse despierto, apaciguándosele del calor embrutecedor.

III

El caso había estado bajo investigación durante siete años.   Nosotros, los miembros del jurado, quedamos asombrados por la falta de cohesión de las acusaciones.   Las declaraciones de los testigos no se correspondían en modo alguno con los alegatos del fiscal.   De hecho, el caso de la fiscalía parecía estancado.   Uno se preguntaba si había alguna justificación para dicho juicio.   El único mérito del caso aparentemente fue el uso de la autoridad de un jurado para emitir un veredicto, ya fuese para descargo o condena.

IV

Según testimonio de la policía, el crimen fue el resultado del enfrentamiento de dos bandas rivales.   Las edades de los pandilleros oscilaban entre los 12 y 40 años.   La abogada del acusado proporcionó sus fotografías al jurado.   Las fotos les mostraban en ropa costosa.   Ambos grupos parecían lucirse, como si fuesen la fuente de orgullo del barrio.   Cada grupo tenía sus propios signos de mano como lemas.   Según la policía, la noche del asesinato las dos bandas se peleaban por su territorio en el tráfico de drogas.   El acusado llegó a convertirse en el principal sospechoso dos años después de iniciada la investigación.   Según uno de los detectives, el acusado buscó “joder” a los miembros más jóvenes de la pandilla adversaria, como una forma de establecer su propia autoridad sobre ellos.   Se dijo que el motivo del acusado era también satisfacer la sed de venganza por haber sido “rallado” (desprestigiado) por ellos.   El jurado consideró, sin embargo, que dichas intervenciones eran meramente subjetivas.   Para nosotros los únicos hechos creíbles eran los de la lucha territorial entre ellos.

V

El primer testigo, quien tenía 13 años en el momento del asesinato, fue el eje de la defensa de la acusación.   Había sido un amigo íntimo de la víctima y su proximidad al hecho le hacía valioso.   Durante el transcurso de varios días de testimonio, dos oficiales le escoltaban vestido con un mono naranja, con grilletes en ambas manos y tobillos.   Sólo le quitaban las manillas cuando se sentaba en el estrado.   Por el abogado del acusado, supimos que el testigo había estado detenido durante dos años por un cargo de asesinato distinto.   La abogada defensora le preguntó:   ¿Está aquí hoy a cambio de indulgencia por la acusación que enfrenta?   En desafío empujó los brazos y los hombros hacia adelante.   Su actitud parecía evasiva, mientras la fiscalía se oponía a que respondiera.   La pregunta fue retirada, pero el jurado no la olvidó.   Su mano cubría parcialmente su rostro, especialmente sus ojos y nariz.   Su cabeza se movía de un lado al otro.   Señaló al acusado mientras se frotaba la barbilla y le acusó de asesino.  Sus declaraciones nos confundían al parecer mas bien manipuladoras.   Se evidenciaba que él no había visto de dónde había provenido la bala.   Sus acusaciones sonaban inverosímiles, como si hubieran sido ensayadas.   Tenía un aire prepotente, exudando odio.   Durante el examen de la fiscalía, reveló su conversión al Islam y afirmó que había llegado a ser mejor persona a través de las enseñanzas del Profeta.   Para nosotros, sin embargo, su comportamiento era el de un malhechor impenitente.   Su falta de sensibilidad insinuaba una vida delictiva e inmoral.

VI

El segundo testigo del fiscal hablaba en voz baja, pero su testimonio parecía vacilante.   Según él mismo, había estado al filo de una horda.   Se había formado un círculo alrededor de un encapuchado y la víctima.  Cuando fue interrogado por la defensa, titubeó antes de admitir haber visto a otro compañero armado.   Pero al final cedió.   Recordó que otros pandilleros habían disparado al aire.   Su reconocimiento del uso de otras armas explicaba los múltiples proyectiles de balas encontrados por la policía.   Sin embargo, el origen de la bala que penetró el corazón de la víctima continuó siendo un misterio.   No sabíamos qué había pasado.   ¿Fue una represalia?   ¿Estaba el tirador incitando a otros cómplices?   No hubo respuesta, ni de este testigo ni del anterior.

VII

A pesar de que la abogada defensora trató de desentrañar la credibilidad de los dos testigos presenciales del fiscal, ella tropezó con sus propias palabras.   No pasó desapercibida su afirmación de que el encapuchado podría haber llevado una pistola dentro del bolsillo de su sudadera.   Pero, como nadie había afirmado todavía haberlo visto sacar un arma, su atención a este asunto parecía fuera de lugar.   ¿Estaba tratando de negar la inocencia del hombre encubierto, mientras que al mismo tiempo parecía implicar a su propio cliente?   No podíamos entender su propósito, ya que la identidad del encapuchado nunca se había aclarado.   Para el acusado, su digresión fue intrascendente.   Pero para nosotros, el jurado, dicho desliz aumentó la duda.   Aún así, al final, la defensora logró refutar las pruebas reunidas por la policía.

VIII

La noche del asesinato, un peatón llamó la atención de un velador de vecindario sobre una conmoción callejera.   El velador no hizo nada hasta que la policía llegó en sus autos encontrando el cuerpo del asesinado.   La multitud alrededor de la víctima ya se había dispersado y ninguno de los vecinos hablaba de buena gana de lo que habían visto.   El jurado se mostró consternado porque la orden de arresto se emitió dos años después del hecho.   El abogado defensor enfatizó que, en el transcurso de esos dos años, la memoria del suceso en cualquier testigo seguramente se hubiera opacado.   El abogado defensor argumentó:  “… sólo señalar con el dedo a un presunto culpable, por el simple deseo de cerrar el caso, no debe considerarse probatorio en sí mismo”.

7

La evidencia

Como parte de nuestras deliberaciones solicitamos ver la evidencia en vídeo antes y después del tiroteo.   Testigos habían afirmado que en la noche del asesinato el acusado fue a una casa de vecindad en busca de un arma, la cual compartían los miembros.   Había dos cámaras, ambas con ángulos de visión bastante restrictivos.   El vídeo era granulado:   producto de cámaras de seguridad de baja resolución.   No se incluía sonido alguno y las imágenes estaban entrecortadas.   La cámara del vestíbulo mostraba a alguien bajando las escaleras para salir, vestido con una gorra de béisbol debajo de una sudadera con capucha.   Sólo sus labios y barbilla eran visibles.   Para nosotros el dilema era cómo identificar a la persona.   La mujer del jurado con el niño en casa enfatizó:   “… esas facciones no eran de gran particularidad, podrían haber sido las de cualquiera”.

El crimen tuvo lugar a la medianoche.   No había tráfico y la calle estaba mal iluminada.   Por segunda vez, examinamos la cinta de la cámara exterior.   Nos concentramos en el rodaje justo antes del suceso.   La imagen era turbia y nos mostraba a la persona encapuchada saliendo del edificio.   La espalda de la víctima era visible y su amigo estaba detrás de él.  De pronto hubo varios destellos de disparos, uno de los cuales ocurrió justo al lado de la víctima.   El encapuchado estaba frente a la cámara claramente empuñando un revólver.

La evidencia balística mostró que la trayectoria de la bala provino de una distancia corta antes de ingresar al cuerpo de la víctima.   Quizás el disparo vino de la posición del encapuchado, pero esto era tan sólo una suposición, y no sabíamos quien era.   Más importante aún, la policía no halló arma alguna.   En resumen, los testimonios, el análisis y los informes escritos no lograban sostener una conclusión.

8

La comunidad

Los miembros del jurado estuvieron de acuerdo en que no se podía confiar en los relatos de las bandas ni de los de la comunidad.   Las dos bandas vivían en manzanas adyacentes.   Plagada de drogas, la comunidad se había convertido en su propia víctima.   La solidaridad se manifestaba como hostilidad, en mutua convivencia. Los asaltos eran generalizados, tanto en las calles como en los hogares.   Madres, hermanos y hermanas se atacaban entre sí.   La tasa de mortalidad era alta, lo que en sí mismo evidenciaba que la comunidad estaba sembrando las semillas de su propia destrucción.   Rara vez algún adolescente estaba exento de robar o asesinar.   Ningún programa social era de ayuda.   Nos preguntábamos si sólo servíamos como agentes de retribución y venganza.

9

Justicia ciega

Desde los primeros días de deliberación, no estábamos seguros de si el acusado había tomado parte.   En nuestro cuarto día, la joven que se había mostrado inflexible sobre la culpabilidad del acusado comenzó a vacilar.   La mayoría de los miembros del jurado todavía pensaban que era inocente, pero cuatro insistían no estar convencidos.   Cuanto más aceptaban los jurados sus propias limitaciones, más difícil resultaba formarse una opinión.   La frase justicia ciega nos parecía más bien hiriente.

10

Unanimidad

La mayoría discutió con los cuatro opositores.   Las tensiones escalaron con el termómetro.   El calor del mediodía, la humedad y el ruido de calle se volvían cada vez más insoportables.   Con las ventanas cerradas, encendimos el anémico aire acondicionado y nos asustaba más que nunca el no estar a la altura de la tarea.   Nuestros desacuerdos nos llevaron al límite y nos pusieron los nervios de punta.   Lentamente avanzamos hacia el acuerdo.   Paso a paso, se hicieron concesiones.   En el momento de la tercera encuesta, el moderador votó con reserva en contra de la condena.   Mas, todavía habían tres miembros del jurado defendiendo con firmeza la condena.   Nos dimos un minuto de silencio antes de emitir un nuevo voto.   La decisión fue unánime por la inocencia.   Nos preguntábamos estupefactos si habíamos presentado un veredicto injusto o si habíamos descarrilado el caso.

11

Anunciando el veredicto

Convocamos al guardia y le entregamos la funda oficial con el veredicto.   Después de regresar a la sala, el juez nos encuestó individualmente.   Impreso indeleble en nosotros estaba el rostro de la madre del niño asesinado. Desde el principio se había sentado sola en la esquina trasera izquierda al fondo de la sala. Su dolor contrastaba con el de la familia del acusado.   Cuestioné las reacciones de los familiares.  Me sentía inepto, e incluso de hecho insignificante. A partir de ese instante, mi entendimiento se evaporaba.

Anunciado el veredicto, un clamor estridente irrumpió en el tribunal.   Los gritos de la madre del niño asesinado se disputaban con el regocijo de los del acusado.   A fuerza de percutir su martillo, el juez exhortó a la sala que guardara silencio. Y clausuró agradecido por el servicio de los miembros del jurado.   ¿Teníamos o no razón?, me preguntaba.

12

El azar de la verdad

La aleatoriedad dominó a cada incursión del jurado.   Recordé con temor el imperativo de mi padre de esconderse detrás de la ficción como si ello fuese instrumento de suficiencia.

El jurado inició el desalojo de la tribuna.   Observé que el juez nos miraba con una leve sonrisa de comprensión, mientras nos dirigíamos hacia la salida.   Caminamos hasta la sala de deliberaciones donde recogimos nuestras pertenencias por última vez.   Nos trasladamos al ascensor en el extremo opuesto del palacio de justicia.   Abajo nos esperaba la familia del exculpado quienes al acercarnos exultaban sus gracias a gritos ensordecedores.   Su influencia había pervertido toda una vida; y, aun en su triunfo, era una corrupción sin término.

_________________________________________

Epílogo

Terminado el teatro de confrontación, jurados, abogados, y testigos se convirtieron en actores de lo absurdo.   Nuestro veredicto fue tétrico.   Sin opciones, las ventajas y desventajas se habían enfrentado dejándonos vacíos.   ¿Qué papel hacen el abandono y la oscuridad en la condición humana?, me preguntaba.   Tal parece que la indiferencia a la verdad se convierte en la coraza de no ser juzgado.

Ricardo F Morín T

« Metáforas del silencio »

November 24, 2010

0003
Ricardo F. Morin
Silencio Ocho
Óleo sobre rollo de lino
43″ x 72″ x 3/4″
2012

Introducción

Manifiesto de Ricardo Morín: Muestra extensivamente su taller de pintura en la ciudad de Nueva Jersey en los Estados Unidos, donde él narra su manifiesto Metáforas del silencio con obras de apertura que están en proceso de gestación y otras que forman parte de una serie recientemente terminada. Véase el portafolio de arte y currículum http://www.ricardomorin.com/

Ricardo F. Morin

24 de noviembre de 2010

New York, NY

Dedicado a

David Lowenberger

Jiddu Krishnamurti (1895–1986)

Carlo Giuseppe Soarés (1892–1976)

 

Metáforas del silencio (2005–2010):

Transcripción de estudio (editada en prosa)

Entre 2005 y 2010, la obra se expande en torno a cuestiones relacionadas con la perspectiva, sintetizando conceptos de espacio pictórico e infinito que han estado presentes a lo largo del tiempo.   La abstracción pictórica y la plasticidad se permiten expresar, tanto en forma como en contenido, un tipo de arte que trasciende un mundo material de signos.

Las pinturas se orientan hacia lo infinito, hacia el misterio y hacia la poesía presente en el drama individual.   Aunque situadas dentro de la estética del siglo XX, no se alinean con un movimiento histórico específico ni con una agenda posmodernista.   La creación artística se concibe como un producto vivo de la experiencia humana, resultado de la propia pasión del creador.

La idiosincrasia del individuo, indivisible en su naturaleza y ajena a la causalidad, se inscribe dentro de un marco estético que abarca todas las esencias.   La imagen aparece como residuo:   no objetiva, atemporal y en ocasiones existencial.   No busca explicar la experiencia.   Más bien se manifiesta e invita a la interpretación del observador.

La obra terminada se sostiene por sí misma.   El espectador puede percibir una sensación de completitud generativa, como si un universo se estuviera creando y recreando continuamente.

“Metáforas del silencio” sugiere que la verbalización de la realidad estética implica su propio término.   Por más precisas que sean, las palabras resisten la magnitud de esa realidad.   La experiencia del arte puede no llegar a producirse si nace de un espíritu fragmentado, condicionado por fórmulas, gratificación o condena.

El arte no se sostiene en los prejuicios del observador ni en la necesidad de llamar la atención mediante estímulos excéntricos.    Se encuentra, en cambio, en el espacio abierto del silencio, en la quietud de la contemplación meditativa y en la libertad de observar sin el control del observador.

En ese estado de atención intensificada, las preguntas se vuelven innecesarias y las respuestas reducen el acto de observación.   Esta estética no deriva de la experiencia acumulada, ni de la asociación con el pasado, ni de la búsqueda de una audiencia, ni de las exigencias de un mercado predominante.

Estas corrientes no están regidas por la conciencia ni por la inconsciencia.   No persiguen la realización ni surgen de la vanidad o de la elección.   Son manifestaciones comunes a todos, que definen lo que existe más allá de las ideas y las palabras.   Operan creativamente sin depender del ruido del conocimiento y permanecen fuera de la medición y la clasificación.

Dentro de esa oscuridad, una energía vital se despliega, avanzando más allá de la limitación y el aislamiento.    La creación aparece como un proceso de despertar y renovación en cada relación.    Participar en el movimiento de la vida requiere una liberación continua del condicionamiento.

El acto creativo no es una acumulación de conocimiento.   La figura del “genio creativo” marca solo una etapa dentro del proceso de descondicionamiento y no puede convertirse en conocimiento si permanece dentro de la individualidad.   El ojo, atado a la duración, puede desear momentos de inspiración, pero esos momentos no constituyen la creación.

La creación ocurre en aquello que trasciende el momento hacia la continuidad.

En esta relación con el arte, el objetivo no es la autorrealización, sino la expresión de una interconexión subyacente.


Videografía de estudio:

Transcripción simultánea sin editar

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Mi trabajo del 2005 al 2010 se expande sobre cuestiones relativas a

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perspectivas de síntesis entre conceptos de espacio pictórico y del infinito

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algo sobre lo que he trabajado al paso del tiempo.   Ello me ha permitido la abstracción pictórica

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y plasticidad para expresar tanto en forma como contenido un tipo de arte que va

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más allá del mundo material de los signos.   Mis pinturas en sí pretenden

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alcanzar un infinito que es el misterio y la poesía en el drama individual de

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todo ser humano.   Aunque inmerso en las estéticas del siglo 20 no lucho por ningún movimiento

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histórico ni siquiera por la agenda post modernista.   Simplemente veo la praxis del arte como

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un carnoso producto de la experiencia humana resultante de la pasión de su fabricante

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Así como la idiosincrasia del individuo de naturaleza indivisible pueda ser

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ciega a la causalidad el marco estético que éste abarca incluye todos sus

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sentidos y la imagen viene a ser tan solo un resultado o residuo

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Sin objetivo ni tiempo e incluso existencial en este sentido la imagen no pretende explicar cuál es

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el significado de la experiencia sino más bien la imagen se manifiesta para

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provocar una interpretación del observador.   El trabajo terminado se sostiene sobre

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sí mismo.   El espectador puede llevarse consigo espero un sentido de las obras

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que es la generativa entereza de un universo habiéndose formado y rehecho a

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sí mismo.   Metáforas del Silencio

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La verbalización de una realidad estética es su propio deceso

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ya que la misma precisión de las palabras se resiste a la magnitud de dicha realidad

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Ver la actualidad del arte no podría establecerse si éste corresponde a un espíritu fragmentado por la ilusión de

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fórmulas novedosas, amurallado por la gratificación o la condena

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El placer alimentado por el pensamiento es la avaricia de un prejuicioso observador

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derivado de la contabilidad de estímulos excéntricos para obtener atención

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pero se encuentra y se percibe en el abierto espacio del silencio

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en la virtuosa quietud de la contemplación meditativa

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en la libertad misma de lo conocido libre de observar

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sin el control de un observador atento donde las preguntas son

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innecesarias y las respuestas trivializan la misma observación

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Esta estética no es producto de la experiencia ni de la asociación con el pasado

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ni tampoco de la búsqueda de una audiencia ni de un mercado preponderante

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ni siquiera son fluidos conscientes o inconscientes ya que no propagan empeño alguno

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no son productos de un egoísta y vanidoso ritual de elección alguna; más son una manifestación de nuestro ser

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común que nos define más allá de las ideas y de las palabras

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que opera creativamente sin dependencia al ruido del conocimiento; que no se adaptan a mediciones ni

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etiquetas donde la propia oscuridad permite que

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cunda la energía vital que las empuja por encima de la servidumbre a lo

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conocido o de su aislamiento es crear en nuestra existencia

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nuestro propio despertar y renovación en toda relación

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si hemos de unirnos libremente al movimiento total de la vida

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y librarnos del acondicionamiento del yo.   Es un proceso creativo constante

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El genio creativo es una mera etapa en el des-condicionamiento del yo

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el cual nunca pudiera convertirse en un verdadero conocimiento si permanece dentro de la esfera de la

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individualidad.   El yo atado a la duración de las cosas

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pudiera desear para su propio beneficio el inefable momento de la inspiración

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Ese contacto fugaz con el presente; más no puede ser nunca parte del acto

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creativo de ese momento que alcanza la eternidad

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En este amor por el arte no busco la realización personal

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sino expresar la interconexión humana.


“Hazañas del talento individual”

October 2, 2009

Triangulation Series 225
Triangulation Series 225, 49″ x 68″ x ¾” Oil on linen 2008

Orígenes de la estética Occidental moderna

El concepto de Estética nos llega a partir de una amplia variedad de tradiciones diferentes: de la occidental, la china, la japonesa, la africana, la polinesa, etc. Las tradiciones occidentales, por supuesto, tienen cualidades diferentes a las demás con respecto a sus orígenes, a los criterios evaluativos; ya sea a la hora de oponerse o defender los enfoques de la creación artística.

Desde sus inicios, la teoría estética occidental se ha desarrollado paralelamente a la crítica de arte. El concepto de Estética, sin embargo, pero no la palabra, fue mencionado por primera vez por Joseph Addison (1672-1719), en una serie de ensayos en The Spectator en 1712, como un “placer que se deriva de la imaginación”. Así, el placer forma la base que servirá como fundamento de la estética moderna. Alexander Gottlieb Baumgarten (1714-1762) probablemente leyó Addison, y trató de definir la Estética como una ciencia de lo que se siente o imagina en su tesis de maestría Aesthetica, 2 vol. (1750-58) en la Universidad Real de Prusia en Halle. Él acuñó la palabra para el idioma alemán. La Estética se deriva del nuevo latín aesthetica (el adjetivo femenino), y se relaciona con el griego aesthetikos / aestheta (cosas perceptibles) y se relaciona con el verbo aesthetai (percibir). Immanuel Kant (1724–1804), sin embargo, se opuso a la estética como ciencia. El término siguió siendo controvertido, y no fue sino hasta mucho más tarde en el siglo XIX cuando finalmente fuera aceptado en los círculos académicos.

La Estética es una teoría de valoración específica, o una convención distintiva de lo que es la belleza. Es una característica individualizada o un gusto particular, o un acercamiento a lo que interesa al intelecto o agrada a los sentidos: tanto visual como auditivo (como en la literatura, las artes plásticas, la arquitectura y la música). Por extensión, el término Estética se puede aplicar a muchas variedades de comportamiento humano: moda, cosmetología, diseño de interiores, etc…

Para la vanguardia, la Estética y la Originalidad pueden estar reñidas con las normas sociales o políticas establecidas. La Estética, como valoración, es normativa. La crítica de arte es la forma en que se establecen las normas. La crítica de arte se transmite tanto a los coleccionistas como a las instituciones (por ejemplo, a los museos, en el caso de las artes plásticas y el mercado, en el caso de la música y la arquitectura).

Aunque la crítica de arte data de la antigüedad, los análises de la estética visual o de las artes plásticas comenzaron como un esfuerzo periodístico. El crítico de arte y el artista se volvieron mutuamente dependientes, y lo que una vez había sido nuevo y refrescante a fines del siglo XX, se volvió académico, rutinario y repetitivo. En la contemporaneidad, Harold Bloom (1930-2019) llegó a exhortar que la crítica de arte se había confundido con cuestiones de justicia social y política, y ya no se trataba del producto artístico en sí.

Nada, sin embargo, es realmente nuevo. Se puede decir que el concepto de Estética en sí, como medio de expresión, es una fuerza dominante que se remonta a los orígenes de la civilización con las pinturas rupestres. Y en el cambio de siglo XXI, tal parece que ya no hay una adhesión a una estética actual y dominante o a un enfoque único. La crítica de arte ahora aparenta evocar una más amplia gama de tendencias: de lo formal, moral, social y espiritual.

En el siguiente extracto, “Confesiones de un artista visual siempre emergente” a través de un Manifiesto audiovisual por YouTube y WordPress, llamado “Metáforas del silencio” (2010), he dado mi propio punto de vista.

El uso al que sirven las artes visuales es una demostración compleja de diversas dimensiones cuya expresión busca no explicar el significado sino expresar su intención: producir un acto de interpretación claramente independiente, sobre el cual el artista no ejerce ningún control como creador. De ahí surge la sublimidad de la condición psicológica que es en parte deleite visual y en parte pasión que renueva y nutre un espíritu de asociación con el médium. La intención que expresa uno es lo que uno percibe: es decir, es una cualidad de energía y un temperamento independientes del intelecto, separados del oficio mismo y separado del residuo de las imágenes. [1] [2]

Notas de pié de página

  • [1] Immanuel Kant, Critique of Judgment, trans. Werner S. Pluhar (Indianapolis: Hackett, 1987), Introduction, §§1–5. (Kant no rechaza la «estética» de plano; más bien, rechaza el proyecto de Baumgarten de establecer la estética como una ciencia [scientia].)
  • [2] Harold Bloom, The Western Canon: The Books and School of the Ages (New York: Harcourt Brace, 1994), 17–35. (Bloom sostiene que la crítica literaria —y, por extensión, la artística— se ha desplazado hacia marcos ideológicos —el marxismo, el feminismo, el historicismo, etc.— y que estos enfoques priorizan las preocupaciones sociales y políticas por encima del valor estético; como resultado, la evaluación de la obra misma queda desplazada.)

Hazañas del talento individual

Una situación nociva pero tentadora se desarrolla en las artes visuales cuando los artistas etnocéntricos se alinean con los adjuntos del comercio y sus poderhabientes (instituciones comerciales y marchantes de arte por un lado, y fundaciones y curadores por el otro), todos los cuales sirven como instrumentos de adoctrinamiento y promoción publicitaria para el dictado de estilo, tema y contenido, dando así a los mercados el entretenido ‘circo’ de la cultura de masas.

El Zeitgeist de lo multidisciplinario y el traspaso de fronteras procura justificar la relevancia de las artes visuales —en sus ventas y reventas— a través de sus contorsiones de contextualización y la validez de su vanguardia. El estudio de los principios metodológicos de interpretación estética mide la importancia de las artes y su lugar en el mundo de lo ilusorio y la moda, muy alejado de la dinámica de sus orígenes. Como tal, las artes visuales se encuentran en aproximación a las modalidades de la narrativa pero expresadas en el lenguaje del comercio. El artista visual ahora está sucumbiendo a un espíritu de sofistería académica en expansión (las parcelas para la venta de la historia del arte comercial, tal como son promovidas por los críticos de los medios de comunicación). El resultado no es tanto una escasez de discernimiento perceptivo sino un impulso desesperado por cultivar la codicia en la lucha por adquirir el estatus de una minoría rectora. Este indicio de una iluminación y autoridad (que exacerba lo burgués y sentimental), procura evitar todo género terapéutico como pasatiempo, o como cualquier otra cosa que no sea un diletantismo servil (que no amerita reconocimiento alguno), destinado tan solo a los aficionados (no profesionales) a una búsqueda artística.

Y es así como la siguiente adaptación de los discursos analíticos a la política, las filosofías, la semiótica, la lingüística, la psicología y las matemáticas perfila lo obvio al tiempo que absorbe las semillas de la autodestrucción. En otras palabras, el impulso universal de una necesidad visual se transfiere y transforma al servicio del éxito comercial. La autoexpresión se compara con la mercantilización: la realización personal se equipara con ganar dinero. ¿Podemos suponer que este mercantilismo surja de las pinturas de Género del siglo XVII (petit genre: naturalezas muertas, flora y fauna, paisajes o escenas cotidianas de la clase media) con el poder emergente de la burguesía pudiendo decorar sus hogares con este estilo de pintura? Con un legado aún más sombrío, comerciantes del gusto y el consumismo parecen haber pasado por alto el punto de que la percepción de una imagen no puede ser reemplazada por su descripción. Hacerlo seria sustituir la intención visual con la jerga del chisme, lo cual disminuye la riqueza de contenido. El significado visual se deriva de la intención interna: por ejemplo, una etiqueta codificada de una obra de arte nunca podría reemplazar el regocijo de experimentarla. El arte es una manifestación de observación y como tal, es básicamente inconmensurable. La pasión y la calidad de su energía no necesitan ser explicadas o, en particular, su manifestación no debería interpretarse por su precio, evaluación o enriquecimiento de una élite determinada, [1]

En última instancia, hay una tendencia por parte de cualquier artista en su enfoque a consolidar la supremacía de sus egos y mentes, con lo verbal y lo visual en un proceso creativo hierático. En dicho instante, la racionalización extingue tanto la probabilidad como la lógica (en otras palabras, ¡muere!). Las insípidas alusiones a las presunción conceptuales —de auto-engrandecimiento—, al kitsch simplista de las iconografías populares —prejuicios convertidos en cliché—, a la orientación de Género o Identidad Sexual —afirmaciones de autodescubrimiento—, o al ostento de Instalaciones Geo-ambientalescon sus fijas constantes dimensionales— ninguna cumple su promesa de entregar algo nuevo o trascendental, aun cuando en su momento abundaran las aclamaciones.

Muchos de los artistas de la élite de hoy en día mitifican especímenes desarraigados, derivados de lo trivial y prosaico, viniendo de un mundo que conocemos y en el que vivimos, en lugar de un mundo que aún nos falta por descubrir. Estos agentes de la estética actual se derivan de formas tiránicas de erudición. En lugar de mejorar nuestro sentido de perceptibilidad, propagan la ambición del acto de adquirir y poseer el objeto de nuestras vidas en su ordinariez. Esta amalgama de gregarismo y consumismo masivo desconecta y nos adormece en una era tecnológica de proveedores de todo menos de la sensibilidad e ínterconectividad humana. Los coleccionistas, museos y galerías, codiciosos usurpadores de la cultura post-modernista, idolatran el brillo con el que convierten al arte en una mercancía. Con su poder plutocrático buscan satisfacer la ignorancia creada por su desfile circense de índices de mercado omnipresentes.

Por definición, la mitomanía del estrellato promueve sólo a unos pocos: cada selección de uno es un rechazo de muchos (El Ascenso de la meritocracia). [2] El resultado de la complacencia alimenta la marginación del 90% de los artistas existentes, generando una escasez artificial de recursos, mientras se le da valor a dichos índices de mercado que en última instancia representan una lucha desmedida para sobrevivir. En lugar de fortalecer al arte, un sentido sectario separa a todos en una carrera de ideologías en competencia por su comercio. La verdad del arte se deja buscar entre opiniones contrapuestas sobre lo que es relevante. Estos tiempos inestables, de victimarios y víctimas, de saqueadores y explotados, se repiten en la historia.

La conformidad, la indiferencia, que nos definen por la supremacía del éxito personal, oscurecen la mesura de la alienación. Es un gesto vacío defender el progreso del libre mercado en las artes de hoy o de cualquier otro período. Ha habido innumerables artistas cuyos logros no dependieron de un apoyo financiero resplandeciente o de una explicación irrefutable de narrativas en competencia. A veces, su máximo logro se produce a pesar de los obstáculos que tuvieron que soportar, así como de las costumbres y la inestabilidad de vanidades culturales que se les opusieran. Sus obras pueden haber llegado a tener un gran reconocimiento hacia el final de sus vidas (como en el caso de Paul Cézanne, quien se adelantara a la modernidad del siglo XX a lo largo de sus primeros cuarenta años de oscuro trabajo antes de lograr su primera exhibición solista); o después de sus muertes (como en el caso de Vincent van Gogh, reconocido por sus creaciones sublimes como “outsider”) cuando los caprichosos dictados de la moda los hacían relevantes. Y luego, están los que pierden o recuperan su relevancia, como en el caso de François Boucher durante la Revolución Francesa, cuya reformulación esperó hasta finales del siglo XIX —alrededor de cien años. De la misma manera, tenemos la banal persecución de lo nuevo a finales del siglo XX. Y, finalmente, están aquellos en el siglo XXI que primero son elogiados, pero seguramente su éxito no habrá de repetirse, quedando enterrados en el olvido.

La respuesta se puede quizás encontrar en el rechazo del sistema de codicia del colector o en el reconocimiento de que la calidad de las creaciones artísticas no puede perseguirse como una mercancía apropiable. La respuesta tampoco se puede encontrar en su taxonomía. La respuesta se encuentra en el reconocimiento de que cualquier forma de explotación es indeseable y destructiva para nuestro ser colectivo. La respuesta se encuentra en un cultivo igualitario de todas las artes como testimonio de nuestro sentido de humanidad.

Si se buscara apoyo para las artes, ¿no sería necesario indagar la irracionalidad de nuestro sistema de valoración, tal vez incluso nuestra propia racionalidad cultural?

Ricardo Morin

Editor, Billy Bussell Thompson.


Notas de pie de página

  • [1] Steven Pinker, The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature (New York: Viking, 2002). Extracto: Es difícil reconocer las formas incipientes de arte cuando van en aumento, y por el momento en que son muy apreciadas, sus mejores días ya han quedado atrás—(pp 400-410).
  • [2] Michael Young, El Triunfo de la Meritocracia, 1870-2033:  La Nueva Elite de Nuestra Revolución Social, (New York:  Random House, 1959), p. 12 [Londres:  Thames & Hudson, 1958].  (La concepción peyorativa de Young, situada en un futuro deshumanizado [anti-utopia], se basa en la existencia de una clase meritocrática, que monopoliza el acceso a los méritos y los símbolos y marcadores del mérito, y de esta manera perpetúa su propia potencia, su condición social, y privilegio.)
Triangulation Scroll Series Nº 555, 49 x 33 pulgadas, óleo sobre lienso, 2008