La fuerza bruta se curva y distorsiona . . . . « Ascensión » refleja el cuerpo, que se tensa contra un andamiaje que encarna las fuerzas turbulentas que habitamos. [1] Estos elementos enmarcan una reflexión no sólo sobre las luchas de Venezuela, sino también sobre la gravedad universal del poder que nos atrapa a todos. Me pregunto si culpar a estas fuerzas simplifica en exceso un sistema que se nutre de la complicidad colectiva. ¿Puede la autocompasión hacernos responsables sin sucumbir a la culpa, cuando la desesperación paraliza?
Posicionada entre « El arroyo de Erminio » (una fábula de renovación) y « El desenmascaramiento de la desilusión » (un ensayo de próxima publicación sobre la responsabilidad histórica), « Las cadenas del poder » prosigue su viaje a través de los enredos, las responsabilidades y la eterna búsqueda de la auto-liberación.[2]
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LAS CADENAS DEL PODER
I Mientras mi marido conducía de Fort Lauderdale a Orlando, tuve una conversación con mi amigo BBT. Fue una de esas conversaciones inquietantes que revela cómo las vastas fuerzas pueden abrumarnos. Él habló del poder, no como una herramienta, ni siquiera como un deseo, sino como la fuerza primitiva que empuja a la humanidad hacia las oligarquías autoritarias. La codicia, según él, es secundaria, un síntoma de algo más profundo: la irresistible gravedad del poder mismo.
II Pensé en Michel Foucault y sus teorías sobre el poder, y por un momento, sentí un destello de claridad. Pero cuanto más intentaba articular sus ideas, más inadecuadas me parecían. El peso de la realidad aplasta las disertaciones académicas mientras el mundo desciende a la ruina. No logramos reconocernos como criaturas atrapadas por nuestros propios errores.
III Entonces, recordé la voz de mi prima Ivelisse, temblorosa mientras contenía las lágrimas, al contarme la inauguración de Nicolás Maduro, el 10 de enero. Para ella, no fue sólo un evento político; fue un símbolo de nuestra caída, de nuestra disolución como pueblo. Su desesperación era la mía, y la nuestra era la de Venezuela: una nación que habitualmente confía en salvadores que nunca llegan.
IV A través del mundo, el poder y la codicia—legitimados por el crimen o no—justifican el ascenso de la tiranía. Y nosotros, en nuestra confusión, no tenemos respuestas ante estas mareas de ambición descontrolada.
V BBT, siempre pragmático, dijo simplemente: “Sólo disfruta”. Su consejo me hirió y me reconfortó a la vez. Pero, ¿cómo podía yo? ¿Cómo podría disfrutar de algo cuando el mundo parece tan frágil? Cada pensamiento regresa a las mismas preguntas: ¿Qué puedo hacer para contrarrestar estas fuerzas? ¿Cómo puedo entender esta lucha?
VI Aún así, me aferro a una creencia: que un día, surgirá un despertar colectivo, una marea creciente de conciencia. Si ha de haber un mundo mejor, no vendrá de los salvadores ni de las luchas por el poder, sino de la alineación de mentes y corazones. Mi papel, si es que tenga alguno, es contribuir a ese legado—no por fama o ambición, sino por la paz.
VII La paz es lo que busco, no sólo para mí, sino para los demás: un legado que trascienda mi propia vida, uno que sirva como una resistencia silenciosa a las fuerzas de la codicia y el poder. Sólo entonces, quizás, encontraré la simplicidad de la que hablaba BBT—no como rendición, sino como comprensión.
Postscriptum
Es fácil perder de vista las corrientes más profundas que nos impulsan, particularmente cuando estamos sumidos en las mareas de la ambición, el poder y el cinismo. En momentos de crisis, estas fuerzas surgen, a menudo oscureciendo nuestro juicio y desviándonos de nuestro curso. Sin embargo, en medio de su abrumadora presencia, una verdad permanece: rendirse al amor nos sustenta.
Al final, lo que realmente importa es el amor. Sólo él nos sostiene por encima de todo lo demás. Puede anclarnos contra las fuerzas que amenazan con desviarnos. Tal vez, con ese reconocimiento es donde comienza la paz—no en el mundo exterior ni en su falta de validación, sino en la quieta aceptación de lo que podemos cambiar y lo que no podemos.
En un mundo donde a menudo exigimos certeza y control, nos encontramos fragmentados y atrapados en cajas que nosotros mismos hemos creado, incapaces de abrazar la totalidad de nuestra existencia.La imagen ante ustedes captura esta tensión:un cuerpo suspendido en un delicado andamiaje, expuesto pero atado, vulnerable pero distante. El rojo carmesí que pulsa a través de la radiografía de esta figura refleja la intensidad emocional de nuestros conflictos internos: creencias irracionales, soledad y la distorsión de nuestros propios sentimientos. Aquí, encontramos un cuerpo que está presente y ausente al mismo tiempo, como el yo que intentamos controlar a través de dogmas rígidos, convicciones infundadas o la falsa seguridad de suposiciones no cuestionadas.
Tales creencias, presentes en la religión, la política y la cultura, ofrecen una apariencia de control en un mundo que no podemos comprender completamente. Sin embargo, a menudo nos atan más de lo que pensamos, llevándonos lejos de la autocompasión y una comprensión más profunda. Nos aferramos a ellas como anclas, buscando certeza, pero al hacerlo, solo nos aislamos más, oscureciendo la posibilidad de transformación y sanación. Así como el cuerpo permanece entero, aunque fragmentado, también podemos encontrar sanación al dejar ir las ilusiones que distorsionan nuestro sentido del yo.
Esta imagen invita a reflexionar sobre la tensión entre nuestros deseos de control y la realidad de nuestra vulnerabilidad emocional. Nuestra condición humana nos impulsa a regresar al cuerpo, a nosotros mismos, y a la verdad del ser, libres de las distorsiones que nos impiden abrazar la autenticidad cruda de la vida.
Sección I
Irracionalidad
La ignorancia es una condición esencial de nuestra existencia, a pesar de nuestro deseo arrogante de controlar el conocimiento. Somos como viajeros en una densa niebla, atisbando sombras de árboles que parecen estar tanto cerca como lejos, cada paso revelando algo nuevo mientras oculta lo que pensábamos entender. Esta niebla invita a la exploración, no a la erradicación, ya que su presencia nos recuerda que la certeza es una ilusión. En el momento en que intentamos disiparla por completo—exigiendo certeza y dominio—rechazamos la profundidad y riqueza de la incertidumbre y la cambiamos por la rigidez de creencias superficiales y dogmáticas. Aceptar esta incertidumbre es aceptar la vastedad de lo que permanece desconocido, liberándonos de la parálisis de una falsa claridad.
Sección II
Poder transformador del amor y la autocompasión
El amor tiene el poder de sanar heridas invisibles, pero primero es una semilla dentro de uno mismo. Cuando se nutre, esta semilla crece en una conciencia de la fragilidad compartida de la existencia—el reconocimiento de que nadie es inmune al sufrimiento. Considera la solidaridad silenciosa en una palabra amable dirigida a un extraño, el vínculo tácito formado en momentos de duelo compartido o la simple gracia de perdonar los defectos de otro, sabiendo que los propios también son imperfectos. Estos actos nos recuerdan que no estamos aislados en nuestro sufrimiento, sino conectados a través de él. Al reconocer esta interconexión, cultivamos una compasión que trasciende la individualidad. Nos permite honrar la humanidad en los demás mientras aprendemos a honrarla en nosotros mismos.
Sección III
La soledad frente a la desesperación
Piensa en la soledad como tu característica definitoria, un reino donde tus pensamientos y sentimientos pueden existir sin filtro, sin cotejar o tocar comparación. El desespero, sin embargo, surge cuando esta soledad se convierte en un entorno hermético de repetición, de deseos no satisfechos, una distorsión que amplifica la ausencia de validación externa en una necesidad consumidora. Percibir la soledad como desesperación es confundir un estado natural con un anhelo poco saludable, como confundir el silencio con el vacío. La soledad ofrece claridad, un espacio para reflexionar y crecer, mientras que la desesperación, aunque dolorosa, puede enseñarnos dónde necesitamos nutrirnos más. Al replantear la desesperación como un síntoma en lugar de una condena podemos transformarla en una oportunidad para el autoconocimiento.
PostScriptum
Al reflexionar sobre el recorrido de estas ideas, me viene a la mente una época de hace casi 16 años, cuando encontré consuelo en los escritos de Jiddu Krishnamurti, un maestro espiritual que mi madre había estudiado en mis años más jóvenes. Sus ideas, al igual que el budismo antes de ellas, sirvieron como un preámbulo, un atisbo de una comprensión más profunda que no logré comprender completamente hasta más tarde en la vida. Solo en mis cincuenta, después de abrazar la escritura como una forma de expresión creativa, comencé a desentrañar las capas de verdad ocultas en sus palabras.
Durante este período, mi editor, con quien compartí mi creciente interés por Krishnamurti, lo caracterizó como excéntrico (“kook”), una etiqueta que parecía reflejar las contradicciones inherentes en la filosofía de Krishnamurti. Mi admiración tanto por Krishnamurti como por mi editor estuvo marcada por un conflicto interno. Luchaba por reconciliar las imperfecciones que veía en ambos con mi propio sentido de integridad e independencia. Con el tiempo, llegué a comprender que sus imperfecciones no eran diferentes de las mías—y que la sabiduría que buscaba no estaba en su perfección, sino en la aceptación misma de la imperfección.
Esta aceptación me permitió aprender de ambos, mientras mantenía mi propia autonomía, un recordatorio de que el crecimiento no proviene de una certeza impecable, sino de la capacidad de navegar por la contradicción y la complejidad. Así como podemos encontrar la verdad en nuestra propia comprensión imperfecta, también podemos extender compasión a los demás, reconociendo sus contradicciones como parte de la experiencia humana compartida.
En este viaje, he aprendido que la tensión entre certeza e incertidumbre no es algo que resolver, sino algo con lo que vivir—un espacio donde la autocompasión y la sabiduría pueden crecer, aunque imperfectas.
Ricardo Federico Morín Tortolero, Oakland Park, Fl. 29 de diciembre, 2024
Dedicado a la comunidad universal
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En una aldea al borde de un bosque vivía una mujer llamada Eleni. Desde muy temprana edad, una gran inquietud se agitaba en su interior.
Reuniendo fragmentos de las ideas de otros, encontraba refugio en libros y pergaminos. Con cada respuesta que descubre, quedaban más preguntas.
“Eleni, ¿por qué nunca descansas?”, le preguntaban sus vecinos mientras la veían caminar por los senderos del pueblo.
“Porque algo me llama”, contestó ella. “Siento un propósito, una verdad . . . . Pero no sé dónde buscar”.
Un día, un peregrino llamado Damián llegó al pueblo. Sus ojos lo iluminaban y noticias de su llegada se extendió rápidamente. Eleni estaba ansiosa por conocerlo.
Cumplido su deseo, lo condujo a su estudio y le señaló sus libros y mapas.
“Me he dedicado a la indagación,” dijo mientras señaló las estanterías. “Pero cuanto más investigo, más incompleta me siento. Estoy llena de deseo, de vergüenza . . . . Anhelo la paz. Pensé que el conocimiento me daría plenitud. Pero, en su lugar, siento un vacío. ¿Cómo encontraron exploradores de la antigüedad su voz?”
Damián la miró y respondió: “Tratas el conocimiento como grilletes. Es sólo una piedra de toque; lo que necesitas es instinto.
Eleni frunció el ceño con incertidumbre. “¿Qué quieres decir?“
“Ven conmigo”, dijo Damián.
Caminaron hacia el valle y el aire se hacía más fresco con cada paso. Encima de ellos, las águilas circulaban: los chillidos, agudos pero distantes. Eleni guardó silencio; su mente repasaba una y otra vez las palabras de Damián.
Llegaron a un claro. En su centro se alzaba un árbol antiguo, cuyas ramas se extendían hacia el cielo y sus raíces se aferraban a la tierra. Allí murmuraba un arroyo con aguas brillantes.
“Ésto”, dijo Damián, “es el ‘Arroyo de Erminio’. Sus aguas contienen la sustancia de todas las cosas: la verdad, cegadora; el misterio, cada vez más profundo; la ilusión, tentadora; la sabiduría, cambiante. Cualquiera que participe puede vislumbrar su destino, aunque a menudo se encuentre más a la deriva que antes”.
Como hechizada, Eleni se arrodilló y miró el arroyo. “¿Por qué alguien estaría dispuesto a someterse voluntariamente al abandono?”
Damián recogió una hoja y la dejó flotar en el agua. La corriente la arrastró río abajo y la hizo girar en círculos perezosos hasta que desapareció. “El conocimiento fluye como esa corriente”, dijo Damián, con los ojos fijos en el agua. “Persigue cada onda y sólo te alejarás más de ti misma; las respuestas no están en la corriente, sino en cómo te acercas a ella”.
Eleni sintió que la frescura del arroyo la atraía. Un pensamiento la retuvo: “¿Cómo puedo dejarme guiar por los instintos?”, preguntó, con su voz apenas audible sobre el bisbiseo del agua ondulante.
“Mira el árbol”, dijo Damián.
Eleni se volvió hacia él.
“El árbol no persigue el agua”, dijo Damián. “Sólo toma lo que necesita y crece; y aunque estático, siempre está alcanzando. Su confianza está en sus raíces.”
Una vez más Eleni se quedó mirando el árbol. “Si el árbol sabe lo que es”, dijo, “¿cómo puedo confiar en mí misma, si no conozco mi instinto?“
“El propósito”, dijo Damian, “no se puede encontrar. Se forma con el tiempo. Así como el árbol, tú tienes que estar anclada, y tus ramas tienen que alcanzar tu destino”.
Eleni lo miró. “¿Qué quieres decir?” dijo.
Damián señaló el arroyo: Las hojas flotaban; a veces se agrupaban; luego divergían. “La humanidad es un espejo de reciprocidad. En la armonía o en la enemistad, en la enfermedad o en la salud, en la pobreza o en la abundancia, nos vemos a nosotros mismos a través de los demás. El arroyo no es sólo agua: es una corriente de vidas compartidas, frágiles o fuertes. Sólo interactuando con los demás sabrás quién eres y qué deberías ser”.
Eleni pensó en su pueblo: en las bondades y las desavenencias que había compartido con vecinos, en cómo sus historias y sus luchas la habían moldeado. Ahora, veía cómo los libros la habían consumido.
“¿Debo buscar la verdad fuera de mí?”, preguntó.
Damián sonrió. “Sí, nadie puede llevar la corriente solo; la paz viene de estar juntos. Crece cuando reconocemos que las vidas se rigen entre sí.”
Eleni cerró los ojos y dejó que los sonidos del bosque (el arrullo del agua, el susurro de las hojas, el pulso de la tierra) entraran en ella. En esa quietud, comprendió: el anhelo no era sólo suyo; era el hilo de la existencia.
Cuando Eleni regresó a la aldea, brillaba en silencio. Buscando la verdad, ya no estaría sola.
La vida de Eleni no era un punto final.
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Editor, Billy Bussell Thompson, New York, NY. 29 de diciembre, 2024
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Epílogo
Motivado por un ensayo histórico en curso sobre la autocracia y la democracia, ofrezco esta fábula como una meditación sobre el equilibrio entre la neutralidad y la vulnerabilidad. La fábula refleja los desafíos de los prejuicios y la ignorancia personal.
Para mí, escribir es como estar al borde del arroyo Erminio, donde el pensamiento y la emoción se fusionan y fluyen como uno solo. Durante años, me sumergí en la investigación y confundí la acumulación de conocimientos con su comprensión. Me encontraba cada vez más aislado: Me ahogaba en preguntas en lugar de animarme con las respuestas. El verdadero significado apareció, y no en una búsqueda interminable de análisis, sino a través de conexiones, arraigadas en la empatía y en realidades vividas. Al igual que Eleni, llegué a comprender que el conocimiento es una piedra de toque, no un punto final.
La neutralidad intelectual requiere moderación. Es un esfuerzo deliberado por abordar las ideas sin prejuicios y escuchar en lugar de afirmar. Es la práctica de ver la corriente sin dejar que te arrastre. Pero ningún acto de creación puede separarse por completo del yo. Escribir también exige vulnerabilidad: el coraje de enfrentar los propios miedos y deseos. La vulnerabilidad permite que estas verdades iluminen la obra como si la luz del sol brillara a través del agua.
La corriente nos invita a sumergirnos en ella, a buscar claridad, pero nos desafía a evitar que nos arrastre. El acto de esforzarse es donde reside el significado: el cuestionamiento, la persistencia y el crecimiento.
La neutralidad no es silencio y la vulnerabilidad no es rendición.
“Una alegoría geométrica: donde el equilibrio y el orden reflejan la aplicación de la justicia, la templanza y la sabiduría”.
Ricardo F. Morín
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« Una alegoría geométrica » es uno de los muchos relatos que he escrito, cada uno de ellos vinculado a un desarrollo filosófico lineal coherente. Son un reflejo como una antología autobiográfica: es decir de experiencias, emociones e intuiciones, lo que los hace difíciles de augurar. Es como si reflejaran un mundo interior que evoluciona en tiempo real y se ve influido por los acontecimientos de la vida. La autenticidad y la espontaneidad son una fase clave, aunque los temas y las conexiones entre ellos no siempre sean evidentes. Estoy comprometido con este proceso creativo intuitivo y confío en que resonará en los lectores a su manera y en su momento.
« Una alegoría geométrica » examina la vulnerabilidad humana, las desigualdades sistémicas y el autoritarismo en la configuración del destino de un país. Aborda cuestiones contemporáneas que son instructivas para la sociedad venezolana y echa un vistazo a las fuerzas históricas que la conforman. Describe la dinámica entre el autoritarismo y el electorado y muestra cómo la autocracia y los gobernados se entrelazan y mantienen un ciclo de control indefinido. Aunque se presentan como ideales en sí mismos, sin causalidad ni solución; en última instancia pretenden eludir la responsabilidad colectiva y cortar los vínculos con el bien común. Entre los temas abordados figuran el principio de la libertad y sus límites, los retos asociados a la gestión de la complejidad y la justicia en una sociedad defectuosa e imperfecta (como toda sociedad) y el cuestionamiento de una sociedad en la que, por defecto, se yuxtaponen ventajas y desventajas constantes. Estos puntos sirven para subrayar la necesidad de democracia y de una buena comprensión de los derechos humanos. En definitivo, se trata de proyectar la preservación de los valores de una sociedad.
Ricardo Federico Morín Tortolero
Bala Cynwyd, Pensilvania, 25 de mayo de 2024
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Tabla de contenido
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Capítulo 1 – « Un lenguaje escrito »
Capítulo 2 – « Nuestra imprudencia »
Capítulo 3 – « Un panorama personal »
Capítulo 4 – « Un diálogo »
Capítulo 5 – « Abstracto »
Capítulo 6 – « Crónicas de Hugo Chávez »
Capítulo 7 – « El modo alegórico »
Capítulo 8 – « Una alegoría geométrica »
Capítulo 9 – « La primera cuestión » : Sobre el resentimiento social.
Capítulo 10 – « La segunda cuestión » : Sobre la gobernanza militar.
Capítulo 11 – « La brecha entre los partidos políticos »
Capítulo 12 – « La autocracia »
Capítulo 13 – « La primera prueba » : Sobre el enemigo en común.
Capítulo 14 – « La segunda prueba » : Sobre la anarquía represiva.
Capítulo 15 – « La tercera prueba » : Sobre el imperativo de priorizar la democracia.
Capítulo 16 – « La cuarta prueba » : Sobre la violencia.
Capítulo 17 – « La quinta prueba » : Sobre los derechos humanos.
Capítulo 18 – « La prueba final » : Sobre la liberación de la injusticia.
Reconocimiento.
Bibliografía.
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Capítulo 1
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« Un lenguaje escrito »
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A veces me doy cuenta de que busco engalladamente seguridad donde no existe. Mis mejores impulsos se convierten en los peores. Tal vez escribir sea el empeño de la consciencia por superar su fragilidad. ¿Me aliviará el paso del tiempo de esta inquietud?
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Capítulo 2
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« Nuestra imprudencia »
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Al igual que la pandemia de COVID, los incendios forestales de Canadá en 2023 me obligaron a aislarme. Aunque el cambio climático es un factor contribuyente, es importante que se reconozca la complejidad del problema. Los incendios han devastado una superficie de 18 millones de hectáreas, desplazando unas 235.000 personas, y los científicos enfatizan la necesidad de una descarbonización global para mitigar el cambio climático.
Las consecuencias del cambio climático se reflejan en un aumento de problemas de salud como bronquitis, enfisemas e infartos. La degradación del medio ambiente ha causado daños irreparables y los esfuerzos para adaptarse al cambio climático– como la cartografía del ADN de la flora y la fauna – se enfrentan a grandes retos. La desertización de muchas regiones es un problema acuciante. La Organización Internacional para las Migraciones y el Banco Mundialcalculan que en 2050 habrá más de mil millones de refugiados así como un aumento espectacular de las guerras civiles.
Aunque los científicos reconocen el impacto irreversible de la humanidad sobre la geología, la biodiversidad, el clima y los ecosistemas de la Tierra, es esencial tomar en cuenta la imprevisibilidad humana para mitigar las amenazas actuales. Los esfuerzos para adaptarse al cambio climático y restablecer el equilibrio son fundamentales, pero deben basarse en una comprensión realista de los retos que tenemos por delante. ¿No sería ilusorio confiar en que las generaciones futuras restablescan el equilibrio? El declive de la conciencia política y el autoritarismo imperante están creando una convergencia perjudicial que favorece la irresponsabilidad a la hora de resolver los problemas medioambientales del mundo.
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Capítulo 3
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« Un panorama personal »
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Mi amigo Billy Bussell Thompson [BBT] me ayuda a orientar esta narrativa. Agradezco su acompañamiento y enseñanzas sobre la metodología de investigación. Al estilo de diálogo, por sus refutaciones encuentro inspiración. Una alegoría geométrica nace después de diez años sin encontrar un registro adecuado para escribir sobre Hugo Chávez. Postergué su realización por otras narrativas, aunque eso apenas acalló mi inquietud.
A mi juicio Chávez representaba una mezcla entre antioligarca y caudillista. Aparte de su ideología partidista bajo el marco del socialismo del siglo XXI, su liderazgo fue al mismo tiempo antiliberal. Quiso ser protector de los pobres, haciendo ricos a muchos sin merecerlo [i]. Quiso pulir su imagen de demócrata y acabó convirtiéndose en autócrata. Concentró la toma de decisiones en torno a sí mismo, anuló los límites de los mandatos e instaló a partidarios leales y así reforzó su poder. ¿No estaría justificado preguntarse si sus acciones fueron también el resultado de la sociedad venezolana?
Chávez inició acuerdos de cooperación militar con países como Cuba, Rusia y el Iran. También tenía enlaces estratégicos con grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), además de apoyar a organizaciones comunitarias locales conocidas como Colectivos. Hasta el día de hoy, contribuyen al legado de su régimen.
Estoy en busca del significado de los veinticinco presidentes militares electos [ii] que gobernaron durante 172 años desde 1811. En 1958 comenzó un período de democracia representativa (con la sucesión de diez presidentes civiles) durante un período de cuarenta años que terminó con el régimen de Chávez en 1998. Chávez volvía al autoritarismo y socavó las instituciones del Estado mediante políticas y medidas que concentraron el poder, reprimieron la disidencia, debilitaron el Estado de derecho, abolieron los controles y equilibrios democráticos y promovieron un culto a la personalidad.
Antes de su muerte en 2013, Chávez nombró sucesor a su vicepresidente, Nicolás Maduro (conductor del Metrobus de Caracas en la década de 1990). Al año siguiente, Venezuela se enfrentó a una crisis aguda: alta inflación, violencia paramilitar y escasez crónica de artículos de bienes esenciales como alimentos y medicinas. Estos problemas desencadenaron protestas generalizadas y disturbios civiles. El debilitamiento de las infraestructuras del país provocó cuellos de botella en el suministro de gasolina, agua y electricidad, y reforzó la idea de un Estado fallido. Las causas de esta espiral descendente se atribuyeron a los estrictos controles de precios y a la corrupción rampante en el seno del gobierno.
Desde 2014 a 2023, las comisiones de las Naciones Unidas denuncian el conflicto geopolítico que emana de Venezuela y la intensificación de los crímenes de la “lesa humanidad“. Afirman que el Estado venezolano hace uso de los agentes de inteligencia para el hostigamiento del disenso civil y político.
La prensa internacional ha tomado nota de la fuga de fondos y la destrucción de los recursos naturales. Los bancos quebraron debido a la malversación de fondos. Las sanciones impuestas por los Estados Unidos [iii] y la Gran Bretaña congelaron las inversiones de Venezuela en el extranjero para evitar su desfalco. La hiperinflaciónha contribuido a la movilización de ocho millones de solicitantes de asilo en el extranjero (el 25% de la población venezolana).
En 2018 las elecciones presidenciales estuvieron en el centro de la atención internacional. La crisis se centró en quién se convertiría en el presidente venezolano. El país estaba dividido entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro. En 2019 el Consejo Nacional Electoral ya había descartado a Guaidó como candidato a las próximas elecciones. Seguido lo cual, la oposición pidió una comisión asamblearia para gestionar los bienes en el extranjero, aparentemente siguiendo un plan predeterminado. En marzo 2023 otra parte de la oposición propuso una estrategia para la rehabilitación de Guaidó (y su Gobierno de transición). Sin embargo, no estaba claro cómo sería esta estrategia. El otro candidato Henrique Capriles, quien había sido inhabilitado por la Contraloría, también creía tener una oportunidad. Recientemente, el Tribunal Supremo de Justicia (en vigor desde 1999) anuló los resultados de las primarias de la oposición (ganadas por María Corina Machado), permitiendo al actual Presidente, Nicolás Maduro, presentarse sin oposición. A 71 días de las elecciones, el Consejo nacional Electoral autorizó finalmente reestablecer la oposición con el candidato Edmundo González Urrutia, pero pese a que las encuestas de salida mostraron un 70% a su favor, el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro con una diferencia de 7% sin mostrar las actas de los resultados finales.
Las sanciones se prorrogan , pero no se dan las condiciones para una intervención internacional. Para muchos la divergencia de estrategias no tiene substancia.
Aunque, las historias que surgen de estos acontecimientos han iluminado mi comprensión, sigo incrédulo y hastiado ante el sufrimiento de mis compatriotas.
El fracaso de la política venezolana no es diferente del de otros países. Hay mil factores que influyen en la política. No hay que olvidar el hecho colonial en América, donde tenemos una larga historia de caudillismos. Las revoluciones se producen cuando hay una minoría educada que se siente privada de derechos y está enfadada de los excesos de la clase dirigente. Dadas las desigualdades, uno se pregunta por qué las generaciones anteriores no se rebelaron. La respuesta puede estar en ese viejo dicho venezolano “¿cuánto hay pa’ eso?”. Ahí está la semilla de la corrupción endémica.
Cada vez, le respondí de forma diferente, pero en esencia he esgrimido el mismo argumento:
Tengo que centrarme en los hechos concretos. Venezuela no se librará del extremismo hasta que se elimine el reciente legado de Cuba y su radicalización de mercenarios. Están robando los recursos venezolanos a cambio de la protección de una élite gobernante. Sin embargo, creo en la posibilidad de que otras voces lideren la salvación del país.
BBT apuntó:
Hay muchas otras ideas. Cuidado con la reinvención. La escritura debe eliminar ante todo los malos entendidos. Exige generalidad incluso si se basa en las propias observaciones. Posible pero creíble es mejor que posible pero no convincente. La narración debe ser identificable. Sólo entonces adquiere relevancia y permanencia.
Respondí:
Estoy de acuerdo en que cualquier intento por contar una historia debe estar sujeto a la veracidad. También es cierto que un simple recital de hechos sin empatía resultaría trillado. Escribir con calidad es como tú mismo lo has expresado en muchas ocasiones. La falsedad y la doblez del demagogo nunca serán un ejemplo para nadie. Uno amenaza su propia existencia por el deseo de estar separado, sumido en el capricho del nacionalismo. No se trata de Cuba contra Venezuela o de Venezuela contra Cuba o de un sistema de gobierno contra otro. La autocracia se encuentra en todas las naciones y su violencia es evidente tanto en sus gobiernos como en sus pueblos. Mi planteamiento no es polemizar, sino el de buscar el trasfondo de los disturbios en Venezuela. No debemos descuidar nuestra propia historia. Comprenderla significa examinar las posibilidades y la inclusividad de si lo que es posible para un pueblo puede serlo para otros. Comprenderemos nuestra historia cuando lleguemos a un acuerdo sobre nuestro propósito. Cada individuo lo determina a través de sus propias acciones. Asegura y une, y no permite que se olviden los errores.
BBT repuso:
En primer lugar, debes conocerte a ti mismo, conocer tus ideas inexplicables – tus intuiciones – y lo que quieres conseguir como escritor. Observar, sí, ver el conjunto sin intentar reducir tu comprensión a una fórmula matemática. Es importante no desoír que no tenemos acceso a todas las respuestas. La Historia es mucho más que factores políticos y económicos. La naturaleza de la Historia es inmensa. Es imposible corregir todos los errores de la historia. Las preguntas y respuestas cambian dependiendo de una realidad global en transformación que es demasiado compleja para que podamos comprenderla en su totalidad.
Concluí:
Ciertamente toda interpretación implica múltiples preguntas, incluso después de terminado el texto. Tal vez escribir esta narración no sea más que una criba de la herencia venezolana por mí mismo. En respuesta a tus consejos me viene a la mente una perspectiva de mi propia experiencia como profesor de visualización en perspectiva. Entre los estudiantes, coincidimos en que es necesario un punto de vista coherente para crear un espacio creíble, sea cual sea el método. Esta narración también materializará la secuencia de los acontecimientos para cuestionarlos.
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Capítulo 5
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« Abstracto »
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« Una alegoría geométrica » es el resultado del socialismo proclamado por Hugo Chávez, el cual se convirtió en un régimen autocrático. ¿No estaría justificado preguntarse si sus acciones son también el resultado de la sociedad venezolana y no el subproducto de un precursor extranjero?
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Capítulo 6
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« Crónicas de Hugo Chávez »
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I
Hugo Chávez nació el 28 de julio de 1954 en Sabaneta, Venezuela, y falleció a la edad de 58 años en Caracas, el 5 de marzo de 2013 a las 16:25 horas VET (20:55 UTC), según informa la prensa oficial venezolana. Se autodenominó líder de la Revolución Bolivariana. Entre los elementos más destacados se encuentran el énfasis en el nacionalismo, un sistema político centralizado y la participación de los militares en la política. Esta ideología se conoce como chavismo.
II
Hugo Chávez (de 11 años) en sexto grado, año 1965 (Foto: Reuters).
Hizo su niñez en ese pequeño pueblo de Los Llanos en el noroccidental estado Barinas (cuya geografía está asociada a cacicazgos desde la época prehispánica). Chávez era el segundo hijo de seis hermanos varones. Sus padres no podían mantener a todos los hijos. Así que él y su hermano mayor Adán vivían en la ciudad de Barinas con su abuela paterna. Según Chávez ella tuvo una gran influencia emocional en él. Cuando murió, Chávez le dedicó un poema cuya última estrofa reza así:
Entonces, / abrirías tus brazos/ y me abrazarías/ cual tiempo de infante/ y me arrullarías/ con tu tierno canto/ y me llevarías/ por otros lugares/ a lanzar un grito/ que nunca se apague.
Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez: Chávez Nuestro, (Casa Editora Abril. La Habana Vieja, Ciudad de la Habana, Cuba). 2007. pp. 367-369
III
En su segundo de bachillerato Chávez empezó a recibir asesoramientos extraescolares de los activistas José Esteban Ruiz Guevara y Douglas Ignacio Bravo Mora. Ellos le enseñaron en clase de Historia donde se familiarizó con el marxismo-leninismo y conoció los principios de la Revolución Cubana.
IV
A los 17 años ingresó en la Academia Militar de Caracas. Pensó que allí también podría formarse como jugador de béisbol para luego abandonar la academia lo antes posible. Pero si bien le entusiasmaba la idea de ser un hábil lanzador zurdo, no pudo hacer realidad sus ambiciones. A pesar de su falta de interés, se quedó en la academia y se graduó en 1975 entre los últimos de la clase.
V
Chávez comenzó la carrera militar como teniente segundo del ejército. Su primera misión fue capturar a guerrilleros de izquierda. Durante la persecución, Chávez se identificó con ellos. Creía que luchaban por una vida mejor. En 1977, Chávez estaba harto de la disciplina y las constantes advertencias del ejército y estaba dispuesto a poner fin a su carrera militar y unirse a los insurgentes. En busca de la confirmación de sus objetivos se reunió con su hermano Adán, quien le convenció para que permaneciera en el ejército: « . . . , sino yo a lo mejor me voy del Ejército, no tú no te puedes ir me dijo Adán también, no, te necesitamos ahí, cómo que quién me necesita, . . .». Consciente de su misión, Chávez y algunos compañeros militares fundaron en 1982 el Movimiento Bolivariano Revolucionario – 200, cuyo objetivo era difundir su propia versión del marxismo en las fuerzas armadas y dar un golpe de estado.
VI
Chávez anuncia su arresto en cadena nacional y llama a las tropas insurgentes a rendirse.
El 4 de febrero de 1992, el teniente Chávez y sus aliados militares dieron un golpe de estado contra el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez. Sin embargo, la rebelión fue aplastada. Acorralado en el Museo de Historia Militar de Caracas Cuartel de la Montaña, cerca del palacio presidencial, Chávez se rindió, a condición de hablar con los conspiradores por televisión. Debía pedirles que depusieran las armas para evitar mayores pérdidas. La petición fue atendida: «Compañeros, lamentablemente por ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados . . . ». Su mensaje se convirtió inmediatamente en una carrera política.
VII
En 1994, el nuevo presidente Rafael Caldera Rodríguez absolvió a Chávez de todos los cargos. Tres años después, Chávez fundó el partido Movimiento de la Quinta República [MVR] y reclutó a militares socialistas para las elecciones presidenciales. A la edad de 43, ganó con una popularidad abrumadora.
VIII
En su primer año de mandato, Chávez alcanzó un índice de aprobación del 80%. Su programa incluía el fin de la corrupción, el aumento de los programas sociales y la redistribución de la riqueza. Jorge Olavarría de Tezanos Pinto [1933-2005] acabó convirtiéndose en una de las voces de la oposición, aunque incialmente las había rechazado. Al final de las elecciones, Olavarría se volvió su principal oponente. En 1999, en presencia de Chávez al frente de la Asamblea Nacional, Olavarría pidió la destitución de él por considerar que atentaba contra el orden democrático. Argumentó que Chávez estaba violando la Constitución de 1961 al nombrar a miembros del ejército para cargos gubernamentales. Sin embargo, el programa populista de Chávez ya prevía la redacción de una nueva constitución que debía ser aprobada por unanimidad de los partidos políticos. Esto le permitió elegir a los oficiales militares y le dió el control del poder estatal, incluido el Consejo Nacional Electoral. Esta nueva constitución – ratificada el 15 de diciembre del mismo año – preveía nuevas elecciones para todos los cargos gubernamentales. En las “megaselecciones” de 2000, Chávez consiguió prorrogar su reelección para un mandato de seis años. Sin embargo, los miembros elegidos a su favor para un organismo unicameral recién formado no lograron hacerse con el control total de la Asamblea Nacional. Como consecuencia, la dirección de su partido invirtió la diferencia mediante el mecanismo de la Ley Habilitante para aprobar leyes por decreto. Al mismo tiempo, Chávez inició un proceso de reforma para reorganizar las instituciones del Estado. Sin embargo, no se cumplieron los requisitos de la Constitución. El nombramiento de los nuevos jueces para el nuevo Tribunal [1999] se llevó a cabo sin ningún rigor. Las competencias de los nuevos jueces parecían excluir su ilegitimidad e incumplimiento. Cecilia Sosa, todavía presidenta de la Corte Suprema de Justicia [CSJ: 1961-1999], declaró que “la CSJ estaba autodisuelta.” Consideró el Estado de Derecho enterrado.
IX
Aunque algunos venezolanos preferían apoyar a Chávez como alternativa a un sistema democrático inestable entre los tres partidos (Acción Democrática oAD; El Comité de Organización Política Electoral Independienteo partido socialcristianoCOPEI, y la Union Republicana Democratica oURD) que existían desde 1958, la mayoría estaba ahora gobernada por un único partido (el Partido Socialista Unido de Venezuela oPSUV) que era una versión nueva del partido comunista internacional del siglo XX. Los poderes legislativos y ejecutivos estaban más centralizados que nunca. No había mayores garantías judiciales de los derechos constitucionales para asegurar la participación de los ciudadanos en un orden democrático. Chávez estrechó lazos con Fidel Castro y declaró su intención a llevar a Venezuela por un camino similar al de Cuba. Este acuerdo se denominó VeneCuba. Chávez suprimió la radio independiente. Se enemistó con Estados Unidos y otros países Occidentales estrechando lazos con Irak, Irán y Libia. A principios de 2002, su índice de aprobación cayó al 30%. Las manifestaciones contra Chávez se hicieron habituales. Incluso los aliados militares empezaron a desaprobarle.
X
El 11 de abril de 2002, tuvo lugar una manifestación con más de un millón de personas. Marcharon hacia el palacio presidencial y exigieron la dimisión de Chávez. La protesta fue pacífica hasta que aparecieron agentes de la Guardia Nacional y paramilitares enmascarados. Dispararon contra la multitud. La llamada Masacre de El Silencio se cobró la vida de muchos manifestantes. Estos sucesos desencadenaron la sublevación de varias divisiones militares. Detuvieron a Chávez e instalaron un gobierno de transición bajo la dirección de Pedro Francisco Carmona Estanga. Al día siguiente, Carmona suspendió la Constitución para crear un nuevo orden. Disolvió la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia. También destituyó al Fiscal General, al Contralor General y a los gobernadores y alcaldes. Sin embargo, en menos de 48 horas (el 13 de abril), el ejército cambió de estrategia y retiró el apoyo a Carmona. El capitán Diosdado Cabello Rondónfue restituido como presidente. Tras jurar su cargo, Cabello devolvió a Chávez al poder.
XI
El golpe militar llevó a Chávez a purgar a sus aliados y luego surgieron graves conflictos entre su gobierno y la oposición. En diciembre de 2002, los partidos de la oposición respondieron con una huelga nacional para obligarle a dimitir. La huelga se centró en la compañía petrolera estatal que generaba el 80% del producto interior bruto (PIB) del país. Chávez despidió a treinta y ocho mil empleados y los sustituyó por personas de su agrado. En febrero de 2003 finalizó la huelga y Chávez se hizo con el control total de los ingresos.
XII
Entre 2003 y 2004, la oposición convocó un referéndum para derrocar al presidente, mientras Chávez utilizaba los ingresos del petroleo en el pico de su valor de mercado y los invertía en programas sociales que le reportaran más apoyo. A finales de 2004, se recuperó su popularidad y el referéndum fracasó. En diciembre de 2005, la oposición propuso boicotear las elecciones asamblearias para protestar contra el corrupto Consejo Nacional Electoral (CNE). Como era de esperarse, la coalición de Chávez consiguió aumentar su mayoría en la Asamblea.
XIII
En diciembre de 2006, Chávez salió reelegido por tercera vez. Inició la nacionalización de las grandes industrias como el oro, la electricidad, la minera, la agricultura, las telecomunicaciones, la banca, así como de otras más pequeñas. Adoptó un paquete de nuevas enmiendas constitucionales para ampliar el poder ejecutivo y su control sobre el Banco Central de Venezuela. Intentó modificar el derecho a confiscar la propiedad privada. Propuso convertirse en presidente vitalicio. Sin embargo, en diciembre de 2007, la Asamblea rechazó el paquete por un estrecho margen.
XIV
En febrero de 2009, Chávez volvió a presentar con éxito la misma propuesta. Bajo el asesoramiento cubano expandió un programa para suprimir la disidencia. Detuvo a opositores elegidos y cerró todas las televisiones privadas.
XV
En junio de 2011, Chávez anunció que para extirparle un tumor se sometería a una intervención quirúrgica en Cuba. Buscó ayuda allí a pesar de contar con los conocimientos necesarios en Venezuela. Sus declaraciones parecían contradictorias. El electorado dudaba de su competencia para las elecciones. En 2012, a pesar de su estado de salud, Chávez se presentó contra Henrique Capriles y ganó las presidenciales.
XVI
Chávez durante la campaña electoral en febrero de 2012.
En diciembre de 2012, Chávez se sometió a una cuarta operación en Cuba. Antes de su partida, él anunció su propia transición y nombró sucesor a su vicepresidente Nicolás Maduro (Maduro formaba parte de una troika con Diosdado Cabello [jefe militar] y Rafael Darío Ramírez Carreño [administrador de Petróleos de Venezuela, SA o PDVSA]. Tras intervención quirúrgica en Cuba, fue trasladado al Hospital Militar Universitario Dr. Carlos Arvelo (adscrito a la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela o UMBV) el 11 de diciembre, donde permaneció incomunicado. Algunos miembros del gobierno negaron la acusación de asesinato por parte de los servicios de contrainteligencia venezolanos. Tampoco era creíble el reporte del ex-fiscal general Luisa Ortega Díaz, según el cual Chávez ya había muerto el 28 de diciembre, como también anunciaron militares desertores en Colombia. El gabinete de Maduro rechazó las acusaciones. En sus desmentidos Maduro afirmó que no se había cometido ningún delito. Pidió entonces a la Asamblea Nacional que postpusiera indefinidamente la toma de posesión.
La resistencia a la autoridad utiliza a menudo un simbolismo que requiere interpretación y va en contra del proceso alegórico. Como Platón, pienso que el verdadero filósofo debe ser alegorista invertido. Debe considerar los fenómenos a interpretar en una escala ascendente y atribuirles un valor último sólo en la medida en que revelen su realidad ideal en el mundo de las formas, en lugar de entregarse a especulaciones confinadas al ámbito moral y físico.
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Capítulo 8
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« Una alegoría geométrica »
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«Allégorie de la Géométrie», del artista barroco francés Laurent de La Hyre [1606-1656], óleo circa 1649 (40 7/8 x 86 1/8 in.) – Museos de Bellas Artes de San Francisco. Roscoe and Margaret Oakes Fund.
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«Allégorie de la Géométrie» [1649] de Laurent de la Hyre encendió mi visión de un gobierno ideal: una geometría de virtudes, donde reina el equilibrio y el orden se despliega con perfecta simetría. La justicia, la templanza y la sabiduría forman el trígono de la armonía, cuya interacción da forma a un gobierno tan preciso y continuo como las líneas del compás, un testimonio perdurable del poder de la virtud. Un gobierno virtuoso, al igual que las leyes eternas de la geometría, puede mantenerse como un faro de estabilidad y verdad perdurable.
En el ámbito del gobierno ideal, la virtud es la piedra angular de la relación entre un gobernante y los gobernados. La virtud se refiere a la excelencia moral y la bondad de carácter que son esenciales para un gobierno ideal. En este contexto, la virtud no es sólo un rasgo personal, sino un concepto relacional que existe entre el gobernante y los gobernados: una cualidad que surge de la interacción y la relación entre el líder y el pueblo, en lugar de ser una característica de cualquiera de ellos por sí solo. Esta comprensión de la virtud tiene sus raíces en la filosofía aristotélica, que enfatiza la importancia de virtudes como la justicia, la templanza y la sabiduría.
Estas virtudes son esenciales para crear una relación armoniosa y justa entre el gobernante y los gobernados, y para fomentar un sistema político que promueva el bien común. La interacción histórica entre estos roles (el del líder y el de los gobernados) da forma a su destino, identidades, orígenes y valores compartidos. Acontecimientos históricos – como la colonización de Venezuela y sus prolongadas guerras civiles que involucraron a varios caudillos [desde el movimiento de independencia en 1810 al final del régimen del dictador Juan Vicente Gómez en 1935] – han tenido un impacto duradero en la imagen que el pueblo tiene de sí mismo. Como en muchos otros pueblos, la perversión de la virtud consiste en una relación geométrica proporcionalmente inversa entre su liderazgo y la perversión de la sociedad que lo produce y elige. A medida que aumenta el autoritarismo, disminuye la voluntad del pueblo para corregirlo. La ideología del chavismo no fue un fenómeno aislado, producto únicamente de Hugo Chávez, sino de una tolerancia más amplia hacia el abuso de poder, especialmente entre las élites. La autodeterminación inspira resiliencia y progreso, pero para comprender las luchas y los logros de los pueblos se requiere reconocer los fracasos del pasado. De lo contrario, la tarea de gobernar a un pueblo pervertido y sin memoria será difícil de llevar a cabo. Tanto los esfuerzos diplomáticos como los movimientos políticos internos para lograr un cambio positivo se basan en los principios de la democracia, donde el éxito depende de fomentar la unidad entre los grupos de oposición.
La falta de confianza entre Hugo Chávez y el electorado definió su relación. Una relación geométrica entre la perversión del pueblo y el autoritarismo de sus gobernantes conecta la trama. Ambos fueron víctimas y perpetradores, con gobernantes incapaces de hacer cumplir las leyes y el pueblo accediendo a ello. Chávez y el pueblo buscaban honor y respeto, pero su comprensión de la buena voluntad era errónea. En cuanto al respeto propio y la falta de respeto, la condición intermedia era la buena voluntad o benevolencia, y un exceso sería una especie de vanidad, mientras que su carencia indicaba una pusilanimidad humillante. Era posible que al líder y al pueblo les importara más o menos de lo debido la apreciación de una conducta adecuada. De hecho, el justo medio estaba en la moderación. Por el mero deseo de ser virtuosos, el líder y el pueblo deberían haber tenido el valor de evitar la deshonra, pero si no lo hacían se convertían respectivamente en opresor y oprimidos sin la virtud del respeto propio. Aristóteles decía que la virtud debía promoverse como el valor intermedio entre los excesos mediante el sentimiento de deshonra o vergüenza, con el deseo de que este sentimiento fuera noble. El sentimiento de vergüenza debe servir para evitar el reproche. Sin embargo, el autócrata temía más el dolor que el valor de enfrentarse. El pueblo rehuía la confrontación y el reproche mientras que el autócrata daba rienda suelta al rechazo. Si el pueblo y el autócrata hubieran admitido sus errores, se habrían mitigado las peores consecuencias. En cambio, Chávez impuso el autoritarismo, tomó el control de los asuntos políticos y socavó la neutralidad civil. En esto, reflejó a otros autócratas militares y distanció a la nación de su realización. El papel militar es proteger al pueblo, pero fue el pueblo quien le dio poder a Chávez para falsificar el poder gubernamental y de esa manera profundizó los desafíos de la nación.
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Capítulo 9
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« La primera cuestión »
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Sobre el resentimiento social:
La tragedia surgió de una percepción entre compatriotas que esperaban confianza mutua. El líder pensó que habría deseado una moralidad que hubiera beneficiado a las personas que vivían en la pobreza. Pensó que habría podido llevar sobre sus hombros la carga de sus esperanzas. Estaba dispuesto a luchar mediante medidas populistas y, al igual que el pueblo, con un falso sentido de la responsabilidad. Para ambos, su error era inaceptable.
El gobierno de Chávez se caracterizó por la división: Un régimen monocrático que se volvió contra la democracia, entendida como pluralismo, generó mayor desconfianza. Hizo del odio la herramienta preferida, siempre que no se aplicara a sus partidarios. Amplió la brecha entre su déficit democrático y las demandas de sus ciudadanos. En lugar de apostar por el parlamentarismo, el diálogo o la búsqueda de consensos y acuerdos, optó por la confrontación directa y la imposición de sus ideas mediante la intimidación y la violencia. La división no ha disminuido con su muerte. La batalla continúa. Tras dominar la política durante catorce años, las ideas antioligárquicas y antiimperialistas siguen ardiendo vivas en el imaginario de sus seguidores.
Como parte de las reformas constitucionales, Hugo Chávez añadió un quinto poder, el Poder Ciudadano. Su reforma proveía lo que llamaba una “soberanía popular” dentro del Poder Público, pero sin agencia legislativa ni sufragio universal. En 2003, Chávez también encomendó a los ministerios tareas socioeconómicas (Misiones) para combatir la pobreza entre los ciudadanos. La única condición para los beneficiarios era que fueran miembros de su Partido Socialista Unido de Venezuela [PSUV] que según la crítica equivalía a un control social. Luego su sucesor, Nicolás Maduro expandió dicho control a través de un sistema creado por la Compañía de Equipos de Telecomunicaciones Zhong Xing Limitada, ZTE Corp. de la China.
El lema de Simón Bolívar [1783-1830] como ícono populista sirvió de base para la política de Chávez, y también para sus oponentes. Esto hizo necesario una batalla entre fuerzas opuestas en torno al mito de Bolívar. Para legitimar su propia versión de Bolívar, Chávez transformó la República de Venezuela en la República Bolivariana de Venezuela. Según argumenta el periodista Thor Halvorssen para el Economista, Chávez . . . deja una silla vacía en las juntas de gabinete para el espíritu del libertador.Para fortalecer relaciones internacionales, regaló réplicas de la espada de Bolívar a sus socios en el extranjero [i]. En 2007, desenterró los restos de Bolívar para iniciar una investigación sobre la causa de su muerte. Insistía en que fue asesinado a pesar de que el estudio (según Reuters) descartó envenenamiento intencional de Bolívar. Chávez rechazó entonces los retratos existentes de Bolívar, como un óleo de José Gil de Castro de 1827. Convocó por lo tanto a un equipo para crear su propia versión. Como tenía acceso al cráneo de Bolívar, Chávez hizo recrear un busto generado tridimensionalmente por CGI o aplicación de gráficos computarizados. Lo plasmó en murales por barrios pobres. Su apariencia era más mestiza americana y menos europea que la de José Gil de Castro.
Los venezolanos se acostumbraron a los agravios de Hugo Chávez. Si bien muchos lo vieron como una encarnación moderna de Simón Bolívar, la relación entre Chávez y el pueblo era compleja. Ambas partes tenían grandes expectativas, pero no lograron comprender plenamente los límites de la responsabilidad de cada uno. Este malentendido mutuo condujo a un ciclo de desilusión y desconfianza.
Chávez hizo hincapié en estructuras y prácticas equivalentes a los militares en su liderazgo y disciplina políticos. Este enfoque contribuyó tanto a consolidar su autoridad como líder como a regular los asuntos internos de su movimiento. Sólo los militares garantizaban el cumplimiento de su voluntad. Utilizó la presencia civil para ganar una sensación de legitimidad. Una vez que las autoridades administrativas apoyaron a los militares en la defensa de sus pretenciones de poder, la fuerza militar creó un cerco entre el pueblo y el centro del poder. Esto permitió a los militares obtener las ventajas propagadas por el Estado. Los militares fingían preocuparse por la justicia, cuando en realidad sólo se preocupan por la seguridad de sus beneficios. Los militares desatendieron sus deberes constitucionales mientras el presidente les encargaba abusar y torturar la población. La dicotomía era que, para el chavismo, la lucha contra una oligarquía existente justificaba la creación de una nueva oligarquía bajo los militares. Tal justificación era moralmente errónea. Chávez propagó un movimiento proïmperialista que buscaba la unificación de América Latina. Promovió deliberadamente el extremismo con la intención de corromper la capacidad de resistencia del pueblo. La verdadera batalla fue entre el fanatismo y la democracia. Fue una lucha que promovió la intolerancia y restringió los derechos civiles y las libertades fundamentales. Las cosas se pusieron cada vez más difíciles para el pueblo, que no se atrevía a desafiarla. La gente se sometió a la servidumbre hasta que tuvo el valor de decir ¡basta!, porque no cambiarían hasta que tuvieran que enfrentarse a ella.
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Capítulo 11
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« La brecha entre los partidos políticos »
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En un régimen autoritario como el chavista, la autoridad gobernante ejercía un control absoluto sobre todos los aspectos de la vida individualista. Esto incluía la restricción gradual de los partidos políticos y las ideologías de oposición, así como la manipulación de las clases sociales para garantizar su dependencia. El objetivo era mantener una estructura jerárquica que beneficiara principalmente a quienes detentaban el poder. El Estado autoritario de Hugo Chávez pretendía reinventarse a sí mismo y su marca de “Morir por la Revolución” o “Luchar por la Patria Grande” utilizando “Mi Pueblo” y “Mi Nación” como lenguaje de la violencia. Estas consignas pretenden convertirse en soluciones a los conflictos económicos y sociales, que el Estado militarizado no puede ni quiere resolver. En ese sentido, “el Presidente para el pueblo” es una aliteración vacía, un embrollo personal, una nada bárbara, cuyo ritmo es el compás de las consignas autoritarias.
El Estado venezolano idealiza la violencia como medio de asimilación. Declara que la igualdad es una ideología tribal y divisoria, y su apelación a fuerzas externas tiene poco que ver con la defensa de las necesidades de su pueblo. Si este Estado no crea riqueza debido a su incompetencia, violencia y corrupción, ¿cómo puede explicar su propia victimización en otros lugares? Es más bien el resultado de una ideología simplista y homogeneizadora al mismo tiempo. Fusionar así a la población es un error. Conduce a una espiral descendente de falsas equivalencias y a juicios que marginan las diferentes identidades sobre la base de invenciones y prejuicios. La sugerencia de alinear una entidad dominante contra un enemigo ajeno mientras se suprime toda variabilidad y diferencia entre grupos es una consigna contraproducente que promueve una noción de virtud exclusiva sobre todas las demás y refuerza un nocivo sentido del privilegio. Tal condicionamiento ha demostrado ser un proceso desastroso en la historia venezolana.[i]
El papel histórico de los oficiales militares en Venezuela ha sido significativo y ha dado forma a la trayectoria del país para bien o para mal. Desde las guerras de independencia de 1812, Venezuela ha sido testigo de una serie de conflictos civiles-militares impulsados por caudillos que compiten por el poder. Esta tendencia se intensificó en la década de 1930 con el surgimiento de la literatura marxista-leninista, cuyo objetivo era politizar las Fuerzas Armadas. Publicaciones castrenses a través de universidades como las Universidades de los Andes, Zulia y la Universidad Central de Venezuela [ii] buscaron inculcar en los soldados la creencia de que el imperialismo estadounidense, y no el comunismo, era el verdadero enemigo. Las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y Occidente alimentaron aún más la politización militar, a medida que los militares buscaban romper con el paradigma liberal ejemplarizado por los Estados Unidos de América. En particular, a partir de los años sesenta, esto llevó a varios levantamientos militares fallidos contra el gobierno civil democrático de Rómulo Betancourt, a pesar de los vínculos del propio Betancourt con organizaciones procomunistas. El punto es que estas influencias históricas continúan moldeando la mentalidad del ejército venezolano hasta el día de hoy.
Desde la Guerra Fría, los líderes civiles en América Latina han enfrentado un mayor riesgo de desplazamiento a través de movilizaciones masivas que de golpes militares. Por ejemplo, de las quince transferencias de poder no constitucionales en la región entre 1990 y 2004, trece fueron iniciadas por civiles, siendo Venezuela una excepción notable. En medio del resurgimiento del populismo, Hugo Chávez contó con el respaldo del ejército venezolano durante las protestas civiles de 2002 y 2004. Este apoyo militar surgió de complejas disparidades dentro de la élite civil y militar, mientras que la falta de cohesión entre los partidos de oposición reforzó el control de Chávez – a pesar de toda resistencia.
Al profundizar estos elementos del contexto histórico, la dinámica subyacente del autoritarismo militar y la contínua devolución de la nación, será posible explorar por qué persisten ciertas actitudes, comportamientos y normas sociales, a pesar de todo esfuerzo para cambiarlos. De ser así, será posible desarrollar respuestas a estrategias y soluciones para un cambio de gobierno – las cuales fomenten una transformación positiva. Sólo a través del análisis y la reflexión colectiva podremos allanar el camino hacia un futuro más ilustrado y progresista para la sociedad venezolana.
No reconocer la validez de las diferencias de opinión socava la verdad. En términos políticos el instinto de poder por encima de la racionalidad inhibe el desarrollo humano. En un mundo en el que la elección individual parece primordial, ¿cómo podemos aprender a aceptar la validez de las diferencias? Si los ideales de quienes ostentan el poder son los únicos admisibles, cualquier grupo contrario queda despojado de legitimidad. Si nos centramos en las habilidades democráticas, como la escucha activa, el pensamiento crítico y la humildad, podremos detener la degradación de las libertades políticas. Las exigencias del autoritarismo se reformulan a través del paternalismo. Para el autócrata, la libertad significa lo que la autocracia quiere. Del mismo modo el pueblo autoriza al autócrata con lo que quiera. Pero si el pueblo valora su libertad, no puede permanecer neutral. El autócrata manipula los vicios del pueblo. Si queremos hacer frente al autoritarismo debemos reconocer nuestro poder sobre él, en lugar de aceptarlo. El antídoto contra autoritarismo (el populismo) requiere, sobre todo, previsión histórica y conocimiento. A quienes no quieren conocer los peligros del autoritarismo, podemos decirles que contenerse no es una opción. El espectador pasivo es tan cómplice del déspota como el actor que finge estar de acuerdo. Para el opresor la resistencia es el enemigo. Para el oprimido la resistencia es el único medio de defensa. El opresor se mide por el hecho de que quiera eliminar a sus oponentes y todo antagonismo. La autocracia refuerza la represión y el abuso mutuo. El silencio del pueblo, a su vez, sólo sirve al opresor.
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Capítulo 13
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« La primera prueba »
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Sobre el enemigo en común:
¿Hay alguna forma de salir de este ciclo de rivalidades? Ni el heroísmo ni la villanía aportarán claridad a un pueblo si no hay democracia. Enfrentar a un partido político contra otro es una narrativa falsa. La raíz de la desigualdad sociopolítica reside en la falta de comprensión de la gobernanza democrática. En Venezuela, los partidos de la oposición que se suponían contener a la oposición fueron los mismos que se sometieron a Hugo Chávez en 1999. Y fueron los mismos que aceptaron el programa de su sucesor Nicolás Maduro en 2014. A la oposición venezolana le ha costado encontrar la unidad debido a diferencias ideológicas, rivalidades personales y distintas estrategias para superar la crisis. Las diferencias de opinión sobre asuntos como las negociaciones con el gobierno, el compromiso internacional y el papel de ciertos líderes no lograron una cooperación coherente. La presión externa también contribuyó a las divisiones dentro de la oposición. Superar estos obstáculos es esencial para una acción conjunta eficaz contra el régimen autoritario. En 2023, la oposición no ha conseguido desmarcarse de este camino. Juan Guaidó (de enero de 2019 a enero de 2023) no logró formar un nuevo gobierno al ser destituido de su propia coalición. Su partido no es diferente de los que conviven con el autoritarismo y la violencia del Estado. El hecho de que sea inexplicable sólo genera malestar entre la población. La polarización resultante aumenta la violencia. Mientras tanto, el señuelo de la resistencia consiste en transigir con un gobierno caracterizado por la ilegalidad y del que nadie sabe cómo deshacerse. Todos tienen la misma fuente: El tercer presidente de la Primera República de Venezuela, Francisco de Miranda, dijo [el 31 de julio de 1812] cuando fue entregado al ejército español para su detención con la colaboración de Bolívar: “¡Bochinche, bochinche . . .!” (¡Calumnia, calumnia! . . .[i]). Ésta fue su exclamación en el momento de su captura. Con bochinche Miranda se refería al engaño de la promesa de liberación a través del desorden y el vicio de los chismes y la intriga que imperaban entre los militares venezolanos. Persisten hoy el mismo desorden y vicio, la misma corrupción arraigada y política egoísta que durante mucho tiempo han plagado a Venezuela. La oposición sucumbe al fraude y la demagogia mientras busca amnistía a cambio de favores del líder o busca descaradamente beneficios personales. Las elecciones se amañan y las promesas se incumplen impunemente. No es de extrañar que las soluciones y alternativas sean escasas, dada la flagrante incompetencia de los políticos.
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NOTA FINAL
[i] John Lynch, Simón Bolívar: A Life (New Haven: Yale University Press) [2006], 2007, pág. 62
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Capítulo 14
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« La segunda prueba »
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Sobre la anarquía represiva:
Aunque los poderes políticos hayan comprometido el potencial de los jóvenes, algún día surgirá de ellos una nueva generación que dará un mejor ejemplo. Tal vez esta visión esté liderada por quienes hoy arriesgan su vida por la paz y la justicia. Sería posible si el país promoviera las libertades universales. El precio de la inacción es el fracaso del Estado de derecho, pues sin la aplicación de sus leyes, tanto el pueblo como sus dirigentes se acostumbran a la anarquía. La nación sólo tiene raíces en la amonestación y la advertencia contra cualquier atisbo represivo de transgresión. La obligación para con las leyes reside en su cumplimiento. De lo contrario, ya no hay ley ni libertad. La libertad de expresión cesa. No queda más remedio que renovar el Estado de derecho. Ante el inminente colapso de la nación, el pueblo está obligado a actuar. Al hacerlo, están cumpliendo con su responsabilidad. Sin embargo, si no consiguen eliminar la amenaza crónica e insidiosa que ha existido es porque el pueblo y sus dirigentes se han acostumbrado.
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Capítulo 15
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« La tercera prueba »
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Sobre el imperativo de priorizar la democracia:
Los líderes autoritarios distorsionan a menudo los ideales democráticos para justificar su régimen dictatorial; el mundo se enfrenta muchas veces a amenazas sin precedentes como pandemias, guerras y cambios climáticos; y se acelera la agitación de las relaciones humanas. La actual situación mundial está provocando una percepción sesgada de la realidad; como consecuencia surgen nuevos retos para comprender el mundo. Para superarlos tiene sentido rediseñar contratos sociales que permitan la innovación y garanticen un futuro sostenible.
Por ello la proclamación de los principios clásicos de la democracia es más importante que nunca. 1) Estado de Derecho: Un marco jurídico que garantice la igualdad ante la ley, proteja los derechos individuales y responsabilice a los funcionarios del gobierno. 2) Elecciones libres: Elecciones periódicas libres de fraude, coacción e intimidación, que permitan a los ciudadanos elegir a sus representantes mediante un proceso transparente. 3) Libertades civiles y derechos humanos: Protección de libertades fundamentales como la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad religiosa y la libertad de prensa. 4) Separación de poderes: Un sistema de controles y equilibrios entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial del gobierno para evitar que uno de los tres poderes adquiera demasiado poder y garantizar la rendición de cuentas. 5) Un poder judicial independiente: Un poder judicial imparcial que defienda el estado de derecho, interprete y aplique las leyes con equidad y proteja los derechos de las personas frente a violaciones por parte del gobierno u otros actores. 6) Participación cívica: Participación activas de los ciudadanos en los procesos políticos, por ejemplo a través de elecciones, protestas pacíficas y participación en organizaciones de la sociedad civil, para exigir responsabilidades al gobierno y dar formas a las políticas públicas. 7) Gobierno receptivo: Funcionarios electos e instituciones estatales que responden a las necesidades y preocupaciones de la población y dan prioridad al bien común sobre los intereses creados. 8) Protección de los derechos de las minorías: Medidas de protección para asegurar que sus voces sean escuchadas y sus derechos respetados. 9) Transparencia y rendición de cuentas: Apertura y transparencia en la gobernanza, por ejemplo acceso público a la información, transparencia financiera y mecanismos para que los cargos electos y públicos rindan cuentas por sus actos. 10) Transferencia pacífica del poder: Transferencia pacífica del poder entre partidos o grupos políticos opuestos mediante elecciones sin uso de la fuerza ni la coacción.
En resumen, la democracia requiere la participación activa de los ciudadanos, un compromiso con los valores de estos principios, un esfuerzo constante para superar los retos y el fortalecimiento de instituciones autónomas de gobierno.
En Venezuela, la lucha entre democracia y dictadura es fundamental. A lo largo de los últimos veinticinco años, la concentración de la autoridad dictatorial militar, bajo un régimen de partido único, ha resultado en la disminución de las libertades individuales y en un deterioro de las condiciones sociopolíticas y económicas.
Reconocer la amenaza inminente de una dictadura es imperativo para el progreso de una nación. Lograr la unidad, tanto política como económica, depende de la celebración de elecciones transparentes y equitativas en las que el sufragio universal se mantenga confidencial. Implementar estrategias que garanticen una distribución justa del poder es crucial para atenuar los peligros que plantean los regímenes opresivos y la centralización de la autoridad.
Proteger la democracia garantiza que cada ciudadano contribuya activamente a dar forma al futuro de su nación. Es esencial frustrar la explotación de las clases sociales por parte de oligarquías y cleptocracias políticas, que priorizan el beneficio personal sobre el bien público. Fortalecer la democracia requiere invertir en instituciones inclusivas como poderes judiciales independientes y una prensa libre. Además, es fundamental fomentar el compromiso cívico y promover la educación y el pensamiento crítico. Es imperativo introducir talleres sobre participación ciudadana y alfabetización digital para todos los grupos de edad. Además, para lograr la resiliencia y el progreso democráticos es necesario fomentar nuevas políticas de colaboración regional y apoyo internacional, en lugar del aislamiento.
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Capítulo 16
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« La cuarta prueba »
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Sobre la violencia:
El fin no justifica los medios como suele decirse. Si los medios son ilegítimos, lo es también el fin. La intolerancia de la pluralidad o la diversidad fomenta el abuso. El problema no es tanto el sistema, la revolución o la ideología, sino el reclutamiento tribal: el reclutamiento en pasiones políticas, que significa la pérdida de la autodeterminación por la lealtad forzada. Quienes se unen a una pasión concreta pueden sentirse obligados a ajustarse a la ideología de grupo y abandonar sus propias creencias y valores.
La justicia es el ejercicio de la libertad. Sustituir la libertad por el paternalismo y la violencia es pervertirla. La protección de la libertad consiste en resistirse a la arbitrariedad. Cuando un pueblo entrega su capacidad de razonar a la sinrazón de sus gobernantes, entrega su propia tarea, la tarea de su espíritu, a la entrega de su mente. Es necesaria una defensa constante. El precio de ello es rechazar las normas falsas.
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Capítulo 17
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« La quinta prueba »
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Sobre los derechos humanos:
¿Qué es lo que inhibe culturalmente? Venezuela ha heredado una tradición política de escepticismo y de rechazo a la fe colectiva. Ha heredado un legado de autoritarismo y desconfianza hacia la libertad. ¿Qué logros increíbles no alcanzaría su gente si el sistema sociopolítico la empodedara en lugar de dudar de ella y reprimirla? Eso sería la verdadera revolución.
Si queremos tener una sociedad en paz, no podemos lograrla mediante la violencia y la represión. Hay suficientes recursos para que los venezolanos vivan en paz y en abundancia, pero las fuerzas políticas en conflicto hoy mantienen al país en un estado de miseria. Es necesario un ajuste en las mentes de los políticos y sus electores si sus argumentos no han resuelto sus diferencias. Ninguno sobrevivirá aislado. Si lo hicieran, se corromperían hasta llegar al nihilismo existencial en su negación de todos los principios sociales. Salvaguardar los intereses sociales del pueblo es la base más importante sobre la que se pueden justificar moralmente los derechos humanos en el gobierno de un país. La validez filosófica de los derechos humanos descansa en una única cualidad humana: la capacidad de libertad, es decir, el derecho igual de todos los seres humanos a la libertad, incluida la seguridad frente a la violencia y las condiciones materiales necesarias para la supervivencia personal. La libertad y el bienestar son requisitos esenciales para las personas razonables. Aunque el conflicto entre las diferencias sociales y políticas es una parte estructural de la vida comunitaria, todo el mundo debe reconocer que la aplicación de principios éticos ayuda a lograr el acuerdo en una sociedad pluralista. A diferencia del autoritarismo, que se impone mediante la división, el cumplimiento de la sociedad libre se manifiesta a través de un espíritu ético. Si el lenguaje y las acciones se convirtieran en el artífice de la ventaja tribal, devaluaríamos cualquier intención de defender los derechos civiles de todas las personas. Para encontrar un equilibrio entre las distintas posturas, el conocimiento experiencial humano desempeña un papel crucial a la hora de decidir si las normas jurídicas son positivas o negativas. Para mantener el orden civil hay que encontrar un cierto grado de compromiso. Así, las leyes se modifican mediante el intercambio de ideas. Sin embargo, cuando el cambio se produce a través de la eliminación radical de la experiencia humana establecida (la eliminación de leyes anteriores a través de cambios basados en nuevas construcciones ideológicas impuestas por el extremismo), el resultado es el caos absoluto.
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Capítulo 18
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« La prueba final »
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Sobre la liberación de la injusticia:
La pregunta es: ¿Qué será de la nación? Se requiere honestidad para analizar los prejuicios y la apatía. ¿Cómo apelar a la consciencia? Cuando una nación de leyes pierde su liderazgo, a los políticos no les importan ni los votantes ni el país. Pedir cuentas a los votantes no es diferente de la mendacidad de los políticos, pues no sólo sus fechorías tienen las peores consecuencias, sino también la cobardía de la inacción y el acatamiento de quienes los eligen. Es el monstruo que vive en cada votante. Para proteger a la comunidad todos deben defender un destino político con la esperanza de recuperar la nación.
¿Entenderemos el espíritu de moderación que salva la integridad? ¿Comprenderemos la falta de valor? ¿Rechazaremos nuestro miedo a la insuficiencia? Si no, ¿persistiremos en la brutalidad?
El futuro del país es tan oscuro o brillante, dependiendo de los deseos y esperanzas de su gente. La justicia y la libertad no son absolutas. Por ello, la venganza y el sufrimiento son fuerzas irrevocables. La comprensión de la naturaleza humana sólo se logra mediante el toma y daca de intereses contrapuestos. La mayor oscuridad es la falta de voluntad para explorarla. La paz se basa en el compromiso. Pero para las personas que abusan de su poder – a quienes hoy llamamos déspotas – el compromiso no es posible porque su poder es ficticio y no están interesados en la verdad. Su ficción y debilidad son lo opuesto a la verdad y la fuerza que nos multiplica a través del compromiso. La cuestión de una gobernanza eficaz alienta la búsqueda de explicaciones en lugar de interpretaciones ficticias. Sin embargo, para comprender las desavenencias que llevan a justificar el abuso de poder, hay que reconocer primero que ninguna civilización produce una mentalidad monolítica y que sería imposible descifrar sus motivaciones o segundas intenciones. Las luchas de poder forman parte de la imperfecta naturaleza, tanto entre gobernantes de muchas naciones como entre sus pueblos. Las luchas de poder existen a todos los niveles y entre todo tipo de personas en cada sociedad: entre empresarios y trabajadores, profesores, sacerdotes, padres, hermanos, cónyuges, et al. Cada individuo tiene su propia responsabilidad al respecto. Si cada uno de nosotros examinase sus propias acciones, podría cambiar, no sólo interiormente como hacia el entorno inmediato, sino también hacia la santidad de todos los seres vivos. Si nos respetamos en nuestra diversidad, encontraríamos las respuestas para un futuro mejor. Ésa sería nuestra urgencia . . . .
¿Qué conseguimos protestando en contra de la injusticia y las mentiras que la promueven, si no es buscando la compasión por la injusticia que hay en cada uno de nosotros? Nada cambia el hecho de que elijamos redimirnos.
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Fin
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Ricardo Federico Morín Tortolero. Bala Cynwyd, Pensilvania, 26 de mayo de 2024
Editor, Billy Bussell Thompson. Ciudad de Nueva York, Nueva York
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Reconocimiento
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Me gustaría agradecer a Billy Bussell Thompson (BBT) por su cuidadosa orientación editorial. Sus comentarios me ayudaron a aclarar ideas complejas, lograr un equilibrio entre la verdad emocional y la exactitud de los hechos y fortalecer la credibilidad y los matices de mis argumentos. Aprecio su generosidad y experiencia, que han mejorado enormemente la calidad de mi trabajo.
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Bibliografía
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Rangel, Carlos.Del buen salvaje al buen revolucionario. Caracas: Monte Avila, 1976.
Snyder, Timothy.On Tyranny: Twenty Lessons from the 20th Century. New York: Tim Duggan Books, 2017.
En las últimas dos décadas, he centrado mis intereses pictóricos en la representación de poliedros regulares, su historia desde el período clásico y sus diferentes motivaciones. Platón creía que los poliedros regulares representaban los cinco elementos del universo y que ellos formaban una parte sagrada de la geometría. Para los geómetras modernos en particular, el universo encaja en la forma de un dodecaedro, algo así como una pelota de fútbol.
«Interacciones platónicas» comenzó con la belleza que encontré en las formas de Platón. Para mí, la proporcionalidad de la media áurea es de suma importancia. Sus geometrías se destacan como una armonía visual unificada y congruente. Similares a las mándalas para la meditación, evocan el universo en general. En mi visión anido unas dentro de otras en un bosque abiertamente enrejado entre tonos y formas, complementarias y análogas. Aunque los poliedros regulares sean simétricos, su rotación permite una multiplicidad de ángulos visuales, cada uno lleno de fuerza vital. «Interacciones platónicas» es un arreglo de imágenes que generan vida. Las compongo alrededor de la melodía del Preludio de Johann Sebastian Bach – Cello Suite 3 – interpretado por Jon Sayles.
Ya en 2005 había iniciado una serie de óleos y dibujos titulada «Infinito», la cual partía de las premisas antes mencionadas. En ese contexto, el perímetro de una pintura abstracta cumple la misma función que la media áurea para la proporcionalidad. La superposición del ángulo recto del triángulo refuerza la media áureade la pintura. La infinitud se implica a través de la propia superficie del cuadro y sus formas abstractas.
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A partir de 2018 abandoné el médium del óleo para dedicarme a las pinturas digitales. Las pinturas digitales, impresas y manipuladas sobre lienzo, cuentan hoy con sesenta y cuatro imágenes. «Interacciones platónicas» utiliza cincuenta de éstas, ordenadas secuencialmente. Además, las organizo en dos mosaicos, uno de 5 x 5 cuadrados y el otro de 7 x 7 cuadrados (tal como se ve en la imagen 2 arriba).
Línea Holland America: Itinerario del Navío Eurodam
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In Memoriam Papá
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El yo cree en el placer, la risa, la buena mesa, el sexo. Cree en sí mismo, a veces siente orgullo de sí mismo pero a veces se avergüenza de sí mismo. ¿Quién no carga la mancha de una vergüenza, un faux pas, una oportunidad perdida que, de sólo recordarlos, nos cura de la amenazante hubris de creernos, en términos mexicanos, el mero mero, la madre de los pollitos y el papá de Tarzán?
Carlos Fuentes: En esto creo: de la A a la Z; Yo (pág. 193). Editor Digital Epub: Hechadelluvia, Nicaragua, 2014.
PREFACIO:
Escribir para mí es el resultado de razonar a través de la experiencia, tamizar agendas ya sean mías, o ajenas. Al dar forma a mis narrativas, el proceso inevitablemente se extiende mucho más allá del alcance de una historia. No puedo fijar los límites de mis emociones, a menos que no haya dedicado tiempo examinándolas. A diferencia de un escritor profesional, no escribo para ganarme la vida. Desde hace unos años, debido a la pandemia del COVID, he dejado los pinceles y mi estudio de pintura por la escritura. Una urgencia define estas narrativas, tal como lo hacía con la plasticidad abstracta de la pintura. Lucho por una integridad: algo, a mi parecer, patente a toda obra de arte.
Así es irónicamente que el prefacio de una narración vuelve a ser un epílogo. Inicialmente, la conversación, entre David y yo, no tenía forma. Por las evocaciones del pasadoestábamos conociéndonos como esposos a lo largo de este crucero.
Esta exploración de las Indias Occidentales y el Caribe se sujetaba a des énigmes. Para nosotros, fue la exploración de un continente por conocer. Entre estas tierras del sur residía la fuente de mi angustia, esa Pequeña Venecia [Venezuela]: ¿Por qué tuve que irme hace medio siglo al gélido Nueva York occidental? Esta historia presenta tanto la cultura de mi padre como la mía.
En la mutabilidad del tiempo, las confesiones buscan comprensión. La memoria proviene de las costumbres, la opinión, el deseo, el placer, el dolor y el miedo. Cada recuerdo manifiesta un cambio. Como desechos arrojados en momentos de aflicción resurgen. La sustitución es un acto de reemplazo.
Como errante agrego mis plegarias a los seres restantes. Al recordar, examino mi propia validez y ambigüedades. Es un relicario de contradicciones entre la intuición y el hecho. En esta transición le busco empatía al lector.
Cada enlace entre el hecho y la intuición nos lanza a un universo mejor. El espíritu humano se eleva por encima de las vicisitudes a través de nuestras esperanzas.
Aquí, deseo incluir mi agradecimiento al profesor Andrew Irving, Ph.D., director del Departamento de Antropología de la Universidad de Manchester, Inglaterra, por su generoso apoyo y orientación. Hace 26 añosque conozco a Andrew, habiendo tenido una vezla oportunidad de colaborar en un proyecto de investigación, titulado The Art of Life and Death: Radical Aesthetics and Ethnographic Practice[2017]. Mucho antes de la publicación de mi propia página web Observaciones sobre la naturaleza de la percepción (Arte visual, plasticidad estética y una mente libre) – un repositorio de cuentos cortos, editados a partir de 2008 – había ya compartido con Andrew una serie de testimonios sobre la estética, los cuales vendrían a cristalizarse en mi post inicial Hazañas del Talento Individual [2009]. Dichos testimonios evolucionaron a lo largo de nuestras conversaciones:
Para Ricardo la verdadera medida de un pintor es cuestionar su arte a pesar de los obstáculos y desafíos que se presenten. Él se inspira en especial por aquellos artistas cuyos logros no se comprometían con el mercado. Por igual, Ricardo se interesa por «las obras de artistas anónimos de la época antigua, griega y romana, las cuales fueron destruidas bajo la estricta moralidad de la Edad Media. Así como por Cézanne, quien se dedicó por cuarenta años de labor desconocida antes de conseguir su primera muestra solista. O por Van Gogh, cuyas creaciones ‘outsider’ [afuereñas] llegaron al reconocimiento mucho después de su muerte». Para Ricardo, el término ‘arte outsider’ delata un prejuicio hacia los artistas inermes. Así pues, tanto la academia como las autoridades establecidas dividen al arte sobre la base de un importe cultural o, más bien, mediante una rigidez subyacente que, según Ricardo, evoluciona de acuerdo a las presiones del mercadeo. De igual manera, el término ‘arte folclórico’, entendido como el arte de las colonias o el patrimonio de una nación, nos lleva a algunas ideas de raíces y experiencias compartidas. «¿Son estos términos en cierto modo semejantes o distintos al entendimiento del arte engendrado en una lucha por sobrevivir?» Después de leer este capítulo Ricardo preguntó «y si bien la noción de reciprocidad es esencial para comprender la condición compartida, ¿podrá un contexto científico interdisciplinario realmente darnos un mejor entendimiento de la expresión humana, abarcándose las múltiples circunstancias que envuelven al pathos humano? además de la biología, ya sea en la supervivencia o mediante su adaptación?» Sigue la respuesta y análisis de Ricardo: «Hay una gran inteligencia en los esfuerzos creativos de la mente humana para sobrevivir a cualquier circunstancia. Es innegable, además, que el dolor corporal y la pena mental son omnipresentes en la vida, tanto en el privilegio como en la alienación. Los conceptos lógicos de la ciencia cognitiva con sus promedios, clasificaciones y algoritmos no tendrán otro propósito que el de ofrecernos un mero acercamiento a la complejidad de la expresión humana, en su diversidad y naturaleza inenarrables. ¿Podemos comprender con precisión las formas en que los diferentes modos de expresión interior, como los continuos diálogos internos de las personas, los estados de ánimo no articulados, los mundos de vida imaginativos y los ensueños emocionales, si éstos permanecen debajo de la superficie de las actividades públicas, o fuera del alcance de la investigación? En última instancia, el misterio del ciclo de la vida no puede dilucidarse por una estrategia y su objetivo, sino a través de una percepción cambiante difícil de articular». En 2008, diagnosticaron a Ricardo con Linfoma No Hodgkin: un cáncer asociado con el SIDA que afecta los glóbulos blancos y puede surgir cuando el sistema inmunológico se debilita por períodos prolongados. A lo largo de su enfermedad, tratamiento de quimioterapia y convalecencia, Ricardo pasó muchos meses sentado en silencio. Los sitios de reposo suelen ser dinámicos para el pensamiento, la expresión y la memoria para quienes viven por prolongados períodos de enfermedad, mientras el pensamiento pueda abarcar libremente el pasado, el presente y el futuro. El hombre sigue pensando y hablando, incluso cuando está en silencio durante largos períodos y aún puede negociar temas críticos, dilemas y decisiones con respecto al tratamiento, el trabajo o la fe, y participar en corrientes emergentes de diálogo interior, pensamientos y emociones. Fue durante este estado, descrito por Ricardo como uno de “alta inercia”, cuando llegó a reconocer la sencillez, el poder y la estética del silencio, especialmente «en comparación con todo la cacofonía del ruido en el mundo visible». Por supuesto, un silencio no es sólo un silencio. Distintos días están mediados por diferentes silencios; un silencio incierto, un buen silencio, un silencio heroico, un silencio absurdo, un silencio doloroso. El silencio puede incluir el semblante de las personas más cercanas, pensamientos destructivos, imágenes del mundo exterior, ensoñaciones y proyectos de vida. Después de pasar meses convaleciendo, Ricardo empezó un “Manifiesto del silencio” para la circulación de sus ideas. Inicia: «La manifestación del lenguaje sobre una realidad estética implica su propio deceso; por muy perspicaz que sea, la precisión de las palabras resiste su propia realidad. Ésta toma lugar en un espacio abierto, en una virtuosa quietud de recogimiento, libre de lo conocido, independiente de observar y con una fija atención, donde las preguntas están demás y las respuestas se trivializan a sí mismas». Después de terminar la quimioterapia, su musculatura se contrajo con una tendinitis severa. Ya no tenía fuerza para estirar lienzos. Al volver a pintar recurrió a pergaminos colgantes. Ricardo supo manejarlos en sus términos más sencillos en relación con sus propias limitaciones físicas. Entre 2009 y 2010, produjo una serie de lienzos titulados “Metáforas del silencio”en la que «fue por la sencillez incidental del medium y la empatía del silencio que el tema se emerge».
Cuando por última vez llegué a actualizar mi post Hazañas del Talento Individual en el 2020, concluí: . . . ¿de qué nos serviría la creatividad o el intelecto sin la compasión? ¿Deberíamos evaluar nuestro sistema de valoración?, quizás, incluso, ¿nuestra propia racionalidad cultural?
El 3 de febrero de 2023, Andrew y yo compartimos una larga discusión a través de Zoom, la cual se basaba en mi edición de WordPress Meditaciones sobre Ortega y Gasset (2022). En ese momento, proporcionó un análisis crítico con extensa bibliografía que, a su parecer, mejoraría mi perspectiva sobre elIluminismo y sus limitaciones.
Además, extiendo mi gratitud a mi amigo y editor durante los últimos 36 años, Billy Bussell Thompson, Ph.D., profesor emérito, Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Hofstra. Es gracias a Billy que mantengo la esperanza de desarrollar mis dotes como escritor.
Ricardo Federico Morín
Bala Cynwyd, Pennsylvania, 28 de junio 2023
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El Banquete de Platón [385 y 370 a. C.]: Argumento de Diotima sobre la sabiduría del amor.
— . . . No te admires, pues, si todo ser estima por naturaleza a lo que es retoño de sí mismo, porque es la inmortalidad la razón de que a todo ser acompañe esa solicitud y ese amor. [págs. 62-63]
— Tenlo por seguro, Sócrates, ya que, si quieres echar una mirada a la ambición de los hombres, de no tener en la mente una idea de lo que he dicho, te quedarías maravillado de su insensatez, al pensar en qué terrible estado les pone el amor de hacerse famosos y de «dejar para el futuro una familia inmortal». Por ello están dispuestos a correr todos los peligros, más aún que por sus hijos, a gastar dinero, a soportar cualquier fatiga y a sacrificar su vida. [pág. 63]
Platón. El Banquete. Segunda Edición. Estudio preliminar, traducción y notas de Luis Gil. Madrid. Editorial Tecnos, 2015 [Reimpresión].
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I
Las nubes se ciernen sobre el horizonte, como si fuesen montañas. Desde el balcón de nuestro camarote observamos la estela del navío y su efervescente blancura. Unas gaviotas perforan el mar ondulante mientras graznan sus disputas.
II
Hace cinco días iniciamos nuestros viajes en el barco Eurodam, navegando a través de las Bahamas y las costas de la América Central. Zarpamos el 4 de enero desde Fort Lauderdale. Ya hemos cruzado el norte de Cuba y el sur de La Española. Ahora, estamos acercándonos a Aruba, a tan sólo unos ciento y veinte kilómetros de Venezuela. Un barco piloto nos guía hacia el amarre. Suena de pronto una alarma contra incendios y el hedor a diésel impregna el aire. Minutos después, el capitán anuncia: “Todo ha vuelto a la normalidad. La crisis ha sido superada”.
III
David y yo vamos hablando; las luces azules aún parpadean.
Ya han pasado cincuenta años desde mi salida. Tenía 17 años.
IV
Desembarcamos en Oranjestad.
Hace ochenta y cinco años, mis padres fueron condenados al ostracismo en Alemania. Cinco años después se casaron en Estados Unidos, donde vivieron felices.
Para mis padres, dejar el país nunca fue opción y su matrimonio no fue feliz.
¿Alguna vez viniste con ellos a Aruba?
Sólo de niño.
V
En aquel entonces, ¿cómo te educaron?
Mis padres estimulaban la independencia. En vida fueron mi puente hacia el país. Entendieron que era preferible que me fuese al extranjero. No existió otra alternativa. De mi amor por y para ellos, los lazos con Venezuela nunca han decaído. Nuestra proximidad ahora, sin embargo, no incita la nostalgia, sólo recuerdos. El país aún me importa.
VI
De aquellos años, ¿cuáles remembranzas sobresalen?
Los campamentos de Boy Scouts en los altiplanos de los Andes. Allí se potenció mi visión.
¿Algo más?
Me acuerdo de los ashrams de la Fraternidad Universal. Había gurús seguidores de Serge Raynaud de la Ferrière (en Valencia, Maracay y Caracas). Durante el verano los frecuentaba. Estos ashrams instruían a sus asistentes en una mezcolanza de ciencias naturales y budismo. Para mí esto era más atractivo que escuchar los sermones en la iglesia, cuyas evocaciones sobre las sombras de la vergüenza me cansaban. En esa época me inicié en la meditación.
¿Qué es lo que más te captó?
El énfasis en el desprendimiento. Pero no me gustaba depender de otros. Sólo quería extenderme más allá de mí mismo.
VII
En esos años, no estuve apegado a nada en particular. ¿Era un diletante?
Eras inquisitivo. Un tiempo para el descubrimiento . . .
Asistía a seminarios de musicología. Tomaba lecciones de alemán. Era un tiempo dedicado a Hesse, Kafka, Gibran, el Walden de Thoreau y el Walden Dos de Skinner.
VIII
Leía, pero de manera asistemática. Me gustaban la filosofía, la historia, la pintura, la escritura, pero todavía no estaba acometido. Lentamente, todo ello se hizo parte . . .
Despertó tu espíritu.
Libre de obligaciones, expresó mi relación con el mundo.
Estuviste aprendiendo a ser original. Buscaste tu propia voz. No quisiste imitar.
Cuanto más sentía, mayor fue mi implicación. Fue sólo una manera de expresarme. No busqué ni el éxito ni la distracción.
IX
Desembarcamos para caminar hacia los centros comerciales. Desde Main Street doblamos hacia laslaterales. De ambos lados la mayoría de las vitrinas estaban tapiadas. Las fachadas mostraban signos de tiempos prósperos, quizás, de cuando la exuberancia de venezolanos era más evidente. Ahora sólo había puestos improvisados, abarrotados en las aceras y atendidos por gente vulgar con su inconfundible cadencia de venezolanismos: Por su parloteo, la palabra marico volaba sin malicia alguna.
Una vez Papá me vio sentado en la acera junto a un viejo sereno, quien trabajaba para nosotros los fines de semana. Éste era conocido por tener un temperamento impredecible y esperaba nuestra partida hacia la ciudad. Me había congeniado con él, a menudo acribillándolo a preguntas. Más tarde, Papá dijo que yo era una persona capaz de hacerse entender por éste.
Señalaba tu resiliencia.
X
A finales de los años sesenta, nuestra familia agasajó a la hija del Presidente Rómulo Betancourt, Virginia. Ella y su esposo se hospedaron en una de nuestras casas en Valencia. Para ese entonces, Virginia Pérez era directora de la Biblioteca Nacional en Caracas. Yo tenía trece años y Papá me había exigido que sacara mis cuadros de las habitaciones donde se quedarían los invitados. Según él, mis pinturas no encajaban. Un día, después de haber terminado el almuerzo, le presenté a Virginia una acuarela y comenzábamos a hablar. Papá objetó, pero ella lo contradijo: “Déjalo en paz”. A continuación le expuse: “Se trata de un espíritu joven en busca de libertad.” Con dulzura ella respondió: “Me gusta tu manera de pensar; te quiero escuchar más.” Mas las palabras se me escurrían.
(David sonriendo), ya me lo dijiste.
XI
¿Sabes si sigues un patrón o si tu vida es sólo un grupo de episodios desarticulados?
No veo las desvinculaciones ni puedo decir si hubo patrón. Fui entonces simplemente audaz. Mi habla, mi léxico y mi apariencia deberían haber parecido llamativos, aun quizás epicenos. Amenazaban expectativas. Fui diferente a mi hermano mayor, quien era un atleta con muchos amigos. Yo era más bien solitario. En mi inatención al deporte, tal vez Papá me hallara no sólo vulnerable, sino también ingenuo. ¿Fue insatisfacción o inconformidad? Encontré consuelo en invenciones privadas. Poco después, borré, corté y rasgué dos años de pinturas, para luego arrepentirme. Papá dijo que me rebelaba en contra de mi ambiente natural.
Él sabía que no podrías sobrevivir en un mundo de machismo y sus prejuicios.
Eso es el punto. No me había dado cuenta. Papá vio en mi temperamento un blanco de victimización. Me había dicho que no podía ser abogado. No encajaría. Cuando repliqué que me dedicaría a asuntos exteriores, se mostró igualmente incrédulo.
Tal vez esto aclara su ausencia en la política; sabía que la imperfección humana conllevaba sus propios riesgos; reconocía el tipo de improbidad que saturaba al país. Quería protegerte.
XII
Llegué a comprender que el excepcionalismo era un mito y la decepción poderosa.
XIII
Si la falsedad impera, no podría ponerme cínico. ¿Para qué? Las imperfecciones humanas son ajenas a sí mismas. Por ejemplo, me incomoda cuando se me pregunta de dónde soy, como si se pudiese diagnosticar quién soy.
Con esto la mayoría de la gente no busca nada en especial.
Es mi reacción. Es mi propia incomodidad con la lengua inglesa. Se siente como si se me colocara en un nicho.
La gente tambiénse puede identificar con esto, yo mismo. Pocos de nosotros hacemos las preguntas acertadas.
¿Hay alguien que pueda? Si fuese posible, las respuestas serían justas.
XIV
Esa noche llueve. Entre las nubes, se desvela llenala luna. Salimos al balcón y admiramos las centelleantes luces de la isla.
En mis primeros años fuera de Venezuela, admiraba la vida estadounidense. Antes de venir, la casa de mi tía Lina en Buffalo aparecía en mis sueños. Ella pudo huir del Holocausto. Las rosas de su jardín eran tales cómo me las había imaginado. Su amabilidad allí fue tan locuaz cómo en Venezuela. Su jardín me dejó con una memoria imperecedera.
XV
Esa mañana anclamos en Willemstad, Curaçao, encontrándonos rodeados por un alboroto de pelícanos.
En el primer regreso a Venezuela, Papá me preguntó sobre la inflación en los Estados Unidos. Nunca supe por qué me interrogó. Medio siglo después, no se me escapa la ironía de que Venezuela haya acumulado una de las tasas más altas.
XVI
Hacemos un recorrido por Willemstad. Los edificios, las calles y los puentes de la ciudad recuerdan a Ámsterdam. Sacamos fotos y deambulamos lentamente; luego, como turistas y pensando en nuestras familias, compramos manteles de lino.
¿Crees que tu padre anticipaba la desintegración de Venezuela?
El mundo en el cual crecí siempre estaba al borde del abismo. Papá solía decir que no sabía qué haríamos si él no estuviera. ¿Cómo nos las arreglaríamos sin él? Temía por nuestra vida, e inclusive la de todos los venezolanos. Temía la brutalidad en ese paisaje entre el desprecio y el desacato. ¿Cómo podríamos superarlo?
XVII
Nos mantenemos con la mayor privacidad, disfrutando el día completo de la altamar . Volvemos a cenar solos. Tenemos poco en común con aquéllos a bordo.
Estuve regresando después de veinticuatro años. Sin un contrato de galería, volví a pensar de nuevo en destruir mis pinturas, esta vez, quemarlas, pero las llamas podrían haberme engullido con el hogar. Esto me paró. No podía hacer más que almacenarlas.
¿No podría alguien haberte dado la mano?
Papá siempre hizo lo posible, incluso incitando los celos entre mis hermanos. A lo mejor sentía lástima por mí. Con respecto a mi trabajo en los Estados Unidos, un diario del lugar me entrevistó y según los vecinos la atención era inmerecida. Luego papá murió y me sentí ajeno, aún más que nunca.
¿Qué había pasado?
A la edad de 70, se había vuelto delirante, desligado de su propia voluntad. Sus últimos cinco años coincidieron con la caída de Venezuela, y algunos miembros de la familia buscaban seguridad en Europa y otras partes de América. Para mí el arte se convirtió en algo secundario.
XVIII
¿Qué hubo de tus hermanos?
Me apena decirlo. Sin testamento, su sentido de derecho de sucesión nos incrementó el dilema. Mi hermano mayor exigió la primogenitura, aunque sin autoridad legal alguna. No se lo concedimos, pero carecimos de los recursos para desafiarlo. Se quedó con las rentas para sí. Con el transcurso de los años, las propiedades han perdido valor y algunas se hallan okupadas, y otras inclusive expropiadas. Preocupado por su seguridad personal, le propuse mi socorro. Lo rechazó de tajo, dijo que confiaba en la Primera Dama de Venezuela, que no podía perder su identidad como abogado al salir de Venezuela.
Estas justificaciones son en parte ilusas, si bien no decir incautas. ¿Y qué hay de tus dos hermanas y tu hermano menor. Qué les ha pasado?
Mi hermana menor se mudó a Madrid con su familia. La hermana que me sigue y mi hermano menor se han quedado en Venezuela. Se apoyan en la medida que pueden. Hace diez años, a éstos últimos los he ayudado, así como a mis tías.
Recuerdo haberlas conocido a tus tías cuando viajamos a Venezuela. Celebramos los ochenta años de tu madre y las segundas nupcias de tu hermano mayor. También rememoro el desconsuelo de su hijo menor. Se sentía indefenso. ¿No se mudó a la Argentina con su amigo?
Sí. Hicimos todo lo posible para tranquilizarlo, como cuando conoció a mi ex-pareja, Nelson. Se sintió reforzado por nuestra presencia, y en especial mi relación con Nelson ya le había desencadenado una validación temida por su padre. Sin éxito mi sobrino había buscado su aceptación. Les dije que esto no era cuestión de deshonra.
XIX
No muy lejos, en un pequeño pueblo de pescadores en la costa venezolana se encuentra un pedestal. Le rinde homenaje a los guerreros enviados de Cuba en la década de los sesenta, cuya campaña se desploma. Cinco décadas después, Hugo Chávez logra el sueño cubano sin disparar.
¿Es concebible el sueño de una nación? No juzgo a Venezuela ni a su historia, ya no soy de ellas. No he batallado las represiones en sus calles. Pertenezco ya a otra historia. Hace cinco décadas que vivo en Estados Unidos, donde las medidas de rectificación persisten en desafiar al autoritarismo y la cleptocracia.
Últimamente, has hablado con mi amiga Cindy, analista de la Oficina de Control de Activos Extranjerosde los Estados Unidos. Ella te dijo francamente que las medidas de congelamiento en contra de la corrupción venezolana son complejas. La fuga de recursos financieros de países como Venezuela no se puede controlar fácilmente .
Así es; es algo incontrolable.
XX
¿Te parece posible la estabilidad venezolana?
Es difícil. No se explica cómo miles de millones de dólares llegan a manos de los parientes de políticos locales. En absoluto no les importan ni su pueblo ni su patria. El Estado de derecho ya no existe.
XXI
¿Te has relacionado alguna vez con algún funcionario de ahí?
No de manera directa, sólo a través de familiares (quienes trabajaban a nivel institucional), así como de mi propio hermano (quien por un tiempo era asesor jurídico de la gobernación estatal). Aparte de ellos, una vez me puse en contacto con un presunto reformista, hoy ubicado en la Florida. En 1999, fue uno de los congresistas encargados de redactar la última constitución venezolana. Actualmente, tiene muchos seguidores entre los expatriados. En uno de sus pódcasts, discrepó conmigo sobre la falta de madurez en la política. Respondió airado a mis alegatos de interés propio: “¡Y, ¿quién diablos eres tú?!” Luego le envié un texto: “En general la mayoría de los reformadores terminan por no abordar sus pretensiones”. Me respondió: “¡Ay, por Dios, éste es un gran maricón!”. Luego me bloqueó.
XXII
Llegamos a Colombia. En Cartagena recorremos la antigua ciudad amurallada y el Fuerte de San Felipe. Son una delicia aquellos largos paseos ondulados a la sombra de enrejados hilvanados por buganvillas, aquéllos que abrazan las paredes del malecón. El guía habla de Simón Bolívar, padre de la Gran Colombia, quien había muerto en Santa Marta. Señala una casa color vino tinto donde había residido Gabriel García Márquez.
Aunque no fui parte de las manifestaciones, con mi teclado he apoyado tanto a los disidentes como a los rebeldes. Ha sido mi cri du cœur. A pesar de haber fallado, la moralidad del grito nunca ha callado.
Es tu voz.
El tiempo mismo es un medio que mide la falta de la verdad. Así como el tiempo evoluciona acordamos en su entendimiento.
El tiempo alivia la insensatez.
Ojalá prevalezca la justicia. Quizás, se logre la armonía en una nueva generación.
Tal vez, perdamos nuestras libertades cuando menos se espera.
XXIII
Ahora estamos en el Canal de Panamá a punto de entrar en las esclusas del Gatún. Tirado por trenes de cada lado trepa el barco por las tres hasta llegar a las aguas del lago. La arquitectura del Canal despierta mi imaginación (pienso en las Pirámides de Egipto). Llegamos a las orillas del lago en botes auxiliares y desde allí iniciamos el recorrido en autocar. Zigzagueamos a través de cientos de edificios militares hasta llegar a las esclusas del Pacífico. De allí nos dirigimos a la Ciudad Vieja, donde fotografiamos edificios y las plazas coloniales. Apiñados al otro lado de la bahía, vemos los rascacielos del Panamá moderno. Luego regresamos al Atlántico. Justo antes de abordar en Colónal Eurodam, caminamos a través de un pequeño zoológico. Deambulando, entre mamíferos y aves tropicales, vemos un gigante oso hormiguero con su larga lengua, aspirando alimañas. A David le incita a hablar este animal:
No le faltan a ningún país los excesos del partidismo.
Y no sabemos porqué.
¿Crees que haga falta una conciencia apolítica?
El extremismo brota de la incertidumbre.
La resultante polarización nos empuja a la violencia.
XXIV
A nuestra llegada a Costa Rica anclamos en Puerto Limón. Después del desembarque nos montamos en un autocar. Luego nos bajamos para navegar en barcazas fluviales a lo largo del filo de la selva. Bajo aguaceros vemos varios animales tropicales – monos, osos perezosos, tucanes, serpientes y cocodrilos. Terminando el recorrido, volvemos al autocar, el cual nos lleva a otras altitudes. Al llegar, subimos a un teleférico hacia el corazón selvático. Visitamos un laboratorio de investigación, un hábitat de mariposas y finalmente un sendero en dirección a unas cascadas. Por la lluvia, las escaleras se ponen resbaladizas. Exhaustos, nos resignamos al estrépito de las cataratas.
Por su abundante naturaleza, mi tierra natal atrajo a mis antepasados. A partir de 1745 llegaron de Europa y de las Canarias. Entre 1799 y 1804, el biogeógrafo alemán Alexander von Humboldt la elogió como un paraíso para las ciencias. Pero hoy, su sobrevivencia es dudosa.
XXV
El 13 de mayo de 2014, recibí un correo electrónico en nombre de Barak Obama. Aunque llevaba el membrete presidencial, por lo visto, era un formulario estándar. Para cerrar, decía… Con nuestros socios internacionales, Estados Unidos continúa su análisis en cómo prestar apoyo a favor de dicho esfuerzo [es decir, el de promover un diálogo franco entre el gobierno central y la oposición]. Estados Unidos tiene fuertes lazos históricos con el pueblo venezolano, y seguimos comprometidos en nuestra relación con ellos. Sus libertades fundamentales y derechos humanos universales deberían ser protegidos y respetados.
Para un lector ordinario, esto sugiere compasión, y en el mejor de los casos, proselitismo o aleccionamiento. En realidad es Venezuela que necesita a Estados Unidos, y no al revés.
XXVI
Los últimos dos días en el mar, cenamos en restaurantes particulares. Tomo apuntes de nuestras conversaciones. David me complace hasta quejarse de mi falta de atención a la comida. Lo único que no desatiendo es la escritura. Es mi consuelo. Esta última noche, al pasar por la costa suroeste de Cuba, las aguas turbulentas del mar desestabilizan nuestra caminata por el navío. Antes de la medianoche, hacemos las maletas y las colocamos en el pasillo para la retirada.
Se colisionaban el pasado, presente y futuro: La muerte de Chávez (en 2013) me llevó a pensar en la de Papá (en 1997). El año anterior lo había llevado a Urgencias. Un neurólogo le diagnosticó una lesión cerebral y me dijo que había poco por hacer. Papá tenía 74 años. Ya no hablaba. De repente, con ira se levantó por algo que obviamente le carcomía. Nos amenazaba.
Hasta el final, estuvo atormentado; fue irredimible.
XXVII
A la mañana siguiente, el día 15 de febrero estamos de regreso en Fort Lauderdale. Antes del desembarque, desayunamos en la cubierta número dos, y, de nuevo, estamos solos. Otra vez en el camarote esperamos la llamada. Son las 11 de la mañana. Descendemos para unimos a los otros viajeros. Escaneados los carnets, bajamos hasta la terminal. Recogimos el equipaje y llamamos a un taxi para llevarnos a casa.
Su muerte eximió tanto a Papá como a Hugo Chávez del tormento de la crisis nacional.
Para la nueva generación, la desigualdad venezolana se redujo a diferencias ideológicas.
¿Es para ella un paso atrás?
¿Puede examinarse?
Sólo si la indagación venciese la ignorancia.
El dilema no es sólo venezolano, ¡es del mundo entero!
EPÍLOGO
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Banquete de Platón [385 y 370 a. C.]: Encomio de Agatón sobre el Dios Eros:
— . . . ¿es que no sabemos que aquel que tenga a ese dios por maestro resulta famoso e ilustre, y oscuro aquel a quien Amor no toque? [pág. 43]
— . . . es él quien crea:
En los hombres la paz, en el piélago calma sin brisa,
el reposo de los vientos y el sueño en las cuitas. [pág. 44]
Platón. El Banquete. Segunda Edición. Estudio preliminar, traducción y notas de Luis Gil. Madrid. Editorial Tecnos, 2015 [Reimpresión].
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La gracia del amor exige habituarse al aprendizaje. Los rayos del sol entran en la sala de estar, mientras David abre las cortinas, tarareando . . . “¡Por fin . . . hogar dulce hogar!/ ¡Pensé que nunca llegaríamos!” Repuse . . . “¡Qué preciosa pareció aquella gracia!/ ¡La hora en que creí por primera vez!”.
De la incertidumbre, el amor nos recobra, nos indemniza, nos resarce, nos rescata.