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« Escatología »

January 11, 2026

Ricardo F. Morin
Escatología
Acuarela, gouache, corrector blanco y tinta negra sobre papel
14″x20″
2004

Ricardo F. Morín

11 de enero de 2026

Oakland Park, Fl

1.  Las civilizaciones describen periódicamente su presente como un momento singularmente peligroso.  Estas afirmaciones rara vez se apoyan en comparaciones históricas o en análisis institucionales.  Surgen, más bien, de una falla de escala:  la incapacidad de distinguir entre perturbación y colapso, entre incertidumbre y final, entre incoherencia y apocalipsis.

2.  Los momentos de peligro civilizatorio real no son hipotéticos.  La peste negra eliminó a un tercio de la población europea.  La Guerra de los Treinta Años devastó regiones enteras.  El siglo XX combinó guerra industrializada, genocidio y la aparición de la aniquilación nuclear.  Estos episodios no necesitaron lenguaje profético para ser reconocidos como catastróficos.  Su magnitud era mensurable.  Sus efectos, materiales.  Sus causas, rastreables.

3.  La retórica apocalíptica aparece no cuando el peligro es mayor, sino cuando la comprensión falla.  Convierte la incertidumbre en drama moral.  Cuando los procesos políticos se vuelven opacos, cuando los resultados resisten la previsión y cuando la autoridad actúa sin un patrón inteligible, la explicación se retira.  En su lugar entra la escatología:  un relato que simplifica la complejidad, asigna culpas absolutas y promete clausura.

4.  La figura del Anticristo pertenece a este registro.  No es una categoría analítica.  Es una condensación simbólica del miedo.  Al situar el peligro total en una sola persona, el pensamiento escatológico libera a la sociedad de examinar instituciones, incentivos y límites.  Sustituye la indagación causal por la revelación.

5.  Este encuadre también distorsiona la responsabilidad.  Las civilizaciones no se desintegran por individuos aislados.  Se deterioran mediante fallas acumulativas de gobernanza, adaptación y legitimidad.  Estos procesos se desarrollan de manera desigual, a menudo reversible, y sin finalidad predeterminada.  No se anuncian con señales.  No culminan según calendario.

6.  La escatología prospera allí donde la explicación se retira.  Ofrece certeza emocional donde el análisis exige paciencia.  Resulta persuasiva porque promete el fin de la ambigüedad, no porque aclare las causas.  Al transformar el desorden político en lucha cósmica, desvía la atención de condiciones examinables hacia mitos que no admiten corrección.

7.  El peligro del pensamiento apocalíptico no reside en exagerar el riesgo, sino en desviar la atención.  Entrena a los ciudadanos a buscar presagios en lugar de causas, villanos en lugar de condiciones, destino en lugar de decisiones.  Con ello, profundiza la misma impotencia que pretende describir.

8.  Lo que el presente requiere no es profecía, sino proporción.  No teatro moral, sino discernimiento.  No el lenguaje de la revelación, sino la disciplina de comprender cómo opera el poder, dónde falla y cómo puede ser limitado.

9.  Allí donde la explicación regresa, la superstición retrocede.  Donde se restablece la claridad, el apocalipsis pierde su fuerza.

« Viabilidad »

January 11, 2026
Ricardo F. Morin
Viabilidad
Frotados con acuarela y corrector blanco sobre papel vegetal para dibujo
50,8 x 76,2 cm
2005

Ricardo F. Morín

11 de Enero de 2026

Oakland Park, Fl

1.  La pregunta suele plantearse en términos de por qué ciertos regímenes corruptos se convierten en objeto de acción política mientras otros, no menos comprometidos, no lo hacen.  A primera vista, esto parecería exigir una explicación moral comparativa.  En realidad, no es así.  La dificultad no radica en la falta de información, sino en la suposición de que tales acciones están guiadas por un sistema coherente y generalizable de principios.

2.  Lo que puede observarse no es la aplicación de un principio entre distintos casos, sino decisiones adoptadas uno a uno.  La acción política no sigue una regla que pueda aplicarse de antemano a diferentes regímenes.  Por esa razón, las comparaciones entre Venezuela, Arabia Saudita, Rusia o Argentina oscurecen más de lo que aclaran.  Presuponen un criterio de decisión que, en la práctica, no orienta la acción.

3.  Las acciones examinadas aquí son aquellas emprendidas por Donald Trump en su condición de actor político.  Su nombre se introduce no para explicar el comportamiento mediante la personalidad o la intención, sino para situar la responsabilidad.  El análisis parte de decisiones observables y de las circunstancias en las que dichas decisiones fueron tomadas, y no de suposiciones sobre carácter, motivo o disposición.

4.  La pregunta relevante no es, por tanto, por qué algunos regímenes son confrontados y otros ignorados, sino en qué circunstancias un país presenta pocos obstáculos a la acción, y qué intereses inmediatos se alinean para hacerla viable.  Esta reformulación desplaza el análisis del juicio moral hacia las circunstancias observables.

5.  Entendida en estos términos, la cuestión admite una respuesta, no como regla, sino como un relato de cómo se toman decisiones en casos concretos.  No existe manera de inferir, a partir del nivel de corrupción por sí solo, si la acción ocurrirá.  Sí existe, en cambio, una forma de explicar por qué, en determinadas circunstancias, la acción avanza.

6.  En el caso venezolano confluyen varias condiciones.

7.  En primer lugar, la resistencia externa inmediata es limitada.  Venezuela carece de aliados dispuestos a imponer consecuencias materiales, militares o económicas en respuesta a presiones o a una intervención de alcance limitado.

8.  En segundo lugar, las instituciones del Estado no actúan de manera coordinada.  Los organismos administrativos, las fuerzas de seguridad y las autoridades políticas no operan de forma consistente bajo un mando único, lo que reduce la capacidad de articular una respuesta conjunta y facilita la acción externa.

9.  En tercer lugar, Venezuela puede ser presentada públicamente como un caso excepcional —marcado por colapso, conductas delictivas y fallas administrativas— lo que permite exponer acciones ante audiencias internas sin necesidad de invocar un principio general que deba aplicarse en otros contextos.

10.  En cuarto lugar, los intereses económicos se canalizan mediante negociaciones de corto plazo más que a través de compromisos duraderos.  El petróleo venezolano, bajo sanciones y desorden administrativo, puede incorporarse a acuerdos circunstanciales sin exigir alianzas estables.

11.  Por último, la presión ejercida sobre Venezuela no provoca una disrupción inmediata de mercados clave ni de equilibrios estratégicos mayores.  A diferencia de los casos de Arabia Saudita o Rusia, la acción no desencadena respuestas económicas o militares en cadena.

12.  Ninguno de estos factores constituye una explicación moral ni una doctrina rectora.  Considerados en conjunto, describen cuándo una administración actúa mediante la política exterior:  no porque la corrupción sea mayor, sino porque la resistencia es limitada, los intereses convergen con rapidez y puede sostenerse una justificación ante el público—condiciones ausentes en muchos casos de corrupción igualmente grave.

13.  Esto no explica el mundo.  Explica una decisión.

« Ocultamientos »

January 10, 2026
Ricardo F. Morín
Borraduras
Frotados de acuarela sobre papel de seda japonés
14″x20″
2005

Ricardo F. Morín

10 de Enero de 2026

Oakland Park, Fl

*

1.

El debate público suele presentar la corrupción como una serie de escándalos aislados vinculados a individuos identificables.  Ese encuadre es engañoso.  La investigación periodística y los registros judiciales muestran que, en el caso venezolano, la responsabilidad se desplaza mediante acciones repetidas que permiten el beneficio ilícito mientras se oculta la rendición de cuentas.

2.

El documental de PBS Frontline que examina el ascenso y el papel de Alex Saab ofrece un punto de entrada claro.  Saab no actuó como decisor político ni como figura simbólica.  Según acusaciones formales de los Estados Unidos y reportajes de investigación sostenidos, actuó como testaferro fraudulento, canalizando contratos, activos y pagos para ocultar a los beneficiarios reales.

3.

La relevancia diagnóstica de Saab no reside en su perfil personal, sino en la acción que desempeñó.  El testaferro no es un intermediario neutral.  Presta su nombre para que la autoridad obtenga beneficios mientras niega responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones.  El firmante contractual no es el centro de decisión.

4.

Esta acción se repite en Venezuela en distintos ámbitos:  ventas de petróleo realizadas mediante intermediarios, programas de importación de alimentos con productos sobrevalorados o en mal estado, proyectos de vivienda financiados y no concluidos, y transferencias financieras destinadas a evadir sanciones y controles.  Las formas varían; la acción es la misma:  se autoriza la conducta, el beneficio se concentra y la responsabilidad se desplaza.

5.

El mismo desplazamiento de responsabilidad se manifiesta en el uso de grupos armados irregulares que ejercen coerción sin una atribución formal.  Sus acciones no requieren un mando demostrable.  La ausencia de una cadena de autoridad rastreable no es coincidental, sino constitutiva:  se aplica la fuerza mientras que la autoría permanece negable.

6.

En este punto, la corrupción individual da paso a una conducta delictiva sostenida en el tiempo.  Fiscales estadounidenses han alegado que estas acciones financieras y logísticas coinciden con narcotráfico y lavado de dinero atribuidos a altos funcionarios civiles y militares, incluido Nicolás Maduro.  Estas imputaciones se apoyan en alegaciones de coordinación, protección y beneficio.

7.

Lo que las acusaciones judiciales y la investigación periodística denominan Cartel de los Soles no depende de la existencia de una cadena de mando unificada.  El término describe una situación en la que el tráfico de drogas depende del permiso, la tolerancia o la protección de autoridades estatales.

8.

Desde esta perspectiva, Saab no es una anomalía ni un cerebro aislado.  Es un participante sustituible cuya remoción no interrumpe la conducta descrita.  La persistencia de la actividad depende de la sustitución, no de jerarquía.

9.

Esta precisión despeja una confusión recurrente en el debate público.  Describir estas acciones no implica emitir juicios morales ni expresar hostilidad ideológica.  Implica identificar un fraude delegado mediante el cual la autoridad conserva una apariencia de legitimidad trasladando la exposición legal a intermediarios.

10.

Cuando estas acciones se extienden a través de ministerios, fronteras y mercados y se sostienen mediante poder coercitivo, superan la corrupción ordinaria.  Constituyen criminalidad organizada ejercida con capacidad estatal, con independencia de la forma organizativa.

11.

La relevancia del trabajo de Frontline no reside en añadir un episodio más a una historia conocida.  Reside en mostrar cómo el uso de testaferros permite que esta conducta persista en el tiempo.  De ello no se desprende vindicación, sino claridad sobre por qué la rendición de cuentas no se logra sustituyendo individuos.


Referencias