
Lo que es y no es
CGI
2026
Ricardo F Morin
4 de enero de 2026
Oakland Park, Fl
Axioma aspiracional IV
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La resiliencia suele presentarse como un término descriptivo. Nombra una capacidad observada bajo presión, una tendencia a resistir cuando las condiciones no pueden modificarse de inmediato. En este sentido, la resiliencia parece neutral, incluso recomendable. Señala supervivencia donde el colapso era posible, continuidad donde se esperaba interrupción.
Con el tiempo, sin embargo, la resiliencia deja de ser simplemente observada y comienza a ser celebrada. Lo que antes se registraba pasa a elogiarse. La resistencia se eleva a virtud, y la capacidad de persistir bajo tensión se presenta como prueba de fortaleza. En este desplazamiento, la atención se aleja sutilmente de las condiciones que hicieron necesaria la resistencia.
Una vez elogiada, la resiliencia se vuelve exigible. El lenguaje de la admiración cede paso al de la obligación. Lo que algunos lograron bajo presión empieza a tratarse como lo que todos deberían lograr. La resistencia deja de ser excepcional y se vuelve normativa. La capacidad de soportar sustituye la pregunta por las causas que exigen soportar.
En este punto, la resiliencia opera una inversión silenciosa. Las condiciones permanecen intactas, mientras la responsabilidad migra hacia quienes están expuestos a ellas. Las estructuras quedan sin examen, mientras se anima a los individuos a adaptarse. El ajuste se traslada de los sistemas a los sujetos. Lo que no puede repararse debe soportarse.
Esta inversión posee una dimensión temporal. La resiliencia se presenta como fortaleza orientada al futuro, una promesa de que la persistencia será finalmente recompensada. El daño se aplaza en lugar de afrontarse. La recuperación se invoca en lugar de la reparación, y se pide al tiempo que absorba lo que la política o la estructura no resuelven.
El peso ético de este desplazamiento se distribuye de forma desigual. A quienes menos capacidad tienen para alterar sus circunstancias se les exige con mayor frecuencia resiliencia. Quienes poseen mayor poder para cambiar las condiciones quedan menos expuestos a las exigencias de adaptación. La resiliencia, aunque celebrada como universal, se impone de manera asimétrica.
A medida que la resiliencia se convierte en expectativa, la disidencia se atenúa sin desaparecer. La queja no se prohíbe, pero se recodifica. Cuestionar las condiciones se interpreta como impaciencia. Negarse a soportar se presenta como deficiencia. La resistencia se convierte en medida de madurez, y el silencio se confunde con el consentimiento.
Lo que la resiliencia es, entonces, es una capacidad para soportar condiciones que no se han elegido. Es un hecho descriptivo del comportamiento humano bajo presión. Nombra la supervivencia allí donde las alternativas son limitadas.
Lo que la resiliencia no es es una ética. No es una justificación del daño ni una prueba de que las condiciones sean aceptables. La capacidad de soportar no confiere legitimidad a lo que se soporta.