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Por Ricardo F. Morín
Octubre 2025
Oakland Park, Fl.
La memoria es aire; la percepción la recupera.
Somos memoria; el aire es su cuna.
Antes de que llegue la mañana, el aroma conserva lo que la noche se ha llevado.
Antes de que el aire nos acaricie, reconocemos que todo respira.
Cada aliento nos devuelve a la presencia: nada explicado, todo renovado.
El aroma nos alcanza antes que el pensamiento.
El aire recuerda al respirarlo: el recuerdo se hace presente.
El aliento es la inteligencia del cuerpo: el mensajero esencial de la mente.
La fragancia provoca indagación —el instinto de comprender antes de que tenga nombre.
Con la humedad el mundo vuelve a nosotros.
El aroma se prolonga, el sonido se suaviza y el cuerpo vuelve a reconocerse.
En exceso la humedad —antes restauradora— empieza a sepultar los sentidos.
Todo respira a través de nosotros y nosotros a través de todo para provocar el cambio antes de que exista la voz.
Tags: aire, lenguaje, mañana, Memoria, Percepcion, Poesía, Presencia, Ricardo F. Morín, Silencio

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