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Serie del búfalo, Nº 7
36″ x 78″
Óleo sobre lienzo
1979
En un foro público, un participante dice: « Este país fue construido por personas que llegaron de otros lugares y se establecieron aquí con el tiempo ». Otro responde: « Las personas que entran sin autorización deben ser expulsadas ». Ambas afirmaciones permanecen. Nadie las vincula entre sí.
Un participante a un lado dice: « Mis padres llegaron aquí y se hicieron ciudadanos ». Desde el otro extremo, alguien responde: « La ley debe aplicarse ». Un tercero afirma: « Tiene que haber orden ». Nadie pregunta cómo fueron recibidas esas personas en su momento. Las afirmaciones permanecen separadas.
Alguien vuelve al punto anterior: « ¿Cómo se determinaba la situación de las personas cuando ellos llegaron? ». El interlocutor no responde. Otra voz responde: « Las personas deben venir por la vía correcta ». La pregunta no se sostiene. El intercambio continúa a partir de la respuesta.
A partir de ese momento, cada intervención se dirige a la aplicación de la ley. Nadie pregunta bajo qué condiciones se aplica esa ley ni a quién alcanza. Uno insiste en las fronteras. Otro rechaza la política. Nadie pregunta cómo se determina la situación de las personas. Nadie pregunta cómo se clasifica a quienes están presentes. Las afirmaciones iniciales permanecen. No se relacionan entre sí.
Entonces, un participante repite la afirmación inicial: « Este país fue construido por personas que llegaron de otros lugares ». Otro repite: « Las personas que entran sin autorización deben ser expulsadas ». Por un momento, ambas afirmaciones quedan juntas. Nadie determina si las mismas condiciones se aplican a ambas. Nadie pregunta si una limita o incluye a la otra. El momento pasa.
Quienes llegaron bajo condiciones anteriores y quienes ahora están sujetos a controles pueden ser nombrados. No se emplean los mismos términos para ambos.
Las frases continúan apareciendo. Sirven para defender posiciones y para oponerse a ellas. No regresan a las afirmaciones iniciales. Permiten que cada participante adopte una posición sin vincularlas.
Al final, ambas afirmaciones permanecen: una no se examina frente a la otra, ninguna se retira. Se dejan en su lugar. La separación se mantiene. El intercambio continúa sin vincularlas.
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Ricardo F. Morín
Abril de 2026
En tránsito
Tags: análisis del discurso, contradicción, estructura retórica, foro público, lenguaje político, marco legal, no vinculación, participación cívica
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