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Triangulation Series Nº59
12” x 15”
Oil on linen
2009
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- El conocimiento se incorpora a la vida común mediante las relaciones entre personas. Una proposición sostenida en privado puede poseer coherencia, fuerza explicativa o fundamento probatorio, pero solo adquiere condición pública cuando queda sometida al examen ajeno. El acuerdo constituye apenas una respuesta posible. La contradicción, la revisión, la matización y el descubrimiento del error también intervienen en el proceso por el cual una afirmación adquiere inteligibilidad más allá del juicio de quien la formuló. La validación, en este sentido, no equivale a aprobación. Remite a la exposición por la cual el conocimiento queda sujeto a otros juicios dentro de un mundo que ningún individuo determina por sí solo.
- Ninguna afirmación se presenta, sin embargo, separada de quien la formula. La respuesta que recibe afecta, por consiguiente, a quien la sostiene. La confirmación puede establecer credibilidad; la corrección puede disminuirla; y la atención sostenida puede conferir importancia tanto al asunto como a la persona que lo aborda. La validación del conocimiento y el reconocimiento de quien conoce siguen siendo distinguibles, pero no permanecen separados. Todo encuentro con una afirmación contiene la posibilidad de que el examen de lo conocido se convierta también en un juicio acerca de quien afirma conocerlo.
- El reconocimiento no constituye una intrusión incidental en una actividad que, de otro modo, sería impersonal. El lenguaje, la enseñanza y la formación intelectual surgen dentro de relaciones en las que los individuos aprenden no solo qué puede conocerse, sino también si sus propias percepciones merecen expresión. La necesidad de reconocimiento acompaña la adquisición del conocimiento porque quien lo adquiere obtiene también una posición desde la cual expresarse. Los vocabularios psicológicos pueden identificar formas intensificadas de búsqueda de reafirmación, autoestima contingente o dependencia de la aprobación, pero la condición subyacente antecede a esas definiciones. Esa condición no corresponde a un diagnóstico ni a una clase particular de persona. Se manifiesta siempre que un ser humano somete un juicio a otra conciencia y espera una respuesta cuyo sentido no puede limitarse al juicio formulado.
- La confirmación reiterada modifica la relación entre una afirmación y su origen. Una persona cuyos juicios han demostrado fiabilidad adquiere una credibilidad que rebasa las proposiciones ya examinadas. Las instituciones formalizan esa extensión mediante credenciales, cargos, publicaciones y títulos; las relaciones informales establecen credibilidad mediante la memoria, la reputación y la confianza. La autoridad permite que el conocimiento circule sin exigir que cada proposición sea reconstruida desde sus fundamentos. El interlocutor acepta que quien habla ya ha sido examinado de modos cuya repetición resultaría impracticable en cada intercambio. Cuando el interlocutor se apoya en esa credibilidad previa, la consideración de la persona puede anteceder a la de la afirmación. La confianza derivada de juicios concretos puede extenderse, por tanto, a quien los produce.
- Esa extensión de la confianza puede adquirir mayor fuerza persuasiva cuando la abundancia de información, la fluidez en diversos vocabularios y la familiaridad con múltiples campos hacen de la amplitud intelectual un rasgo visible de la persona. Tal amplitud puede proceder del estudio sostenido y facilitar comparaciones entre campos. La amplitud, por sí sola, no revela cómo se han organizado los conocimientos procedentes de disciplinas distintas. La información de varios campos puede coexistir sin explicarse recíprocamente; la competencia en esos campos puede coexistir con la incertidumbre acerca de las relaciones entre sus respectivos presupuestos. La cantidad y la diversidad de la información pueden influir en el juicio al margen de toda organización demostrada. El conocimiento acumulado puede, por ello, interpretarse como una comprensión de conjunto.
- Esa interpretación adquiere mayor alcance cuando diferentes campos se presentan como una síntesis. Las disciplinas no se limitan a reunir información distinta acerca de una realidad común. Delimitan sus objetos mediante métodos propios, emplean términos cuyos sentidos dependen de historias particulares y reconocen la evidencia con arreglo a criterios que pueden no corresponderse. Una explicación de la conducta humana puede, por ejemplo, derivar una conclusión ética de una descripción neurológica y una teoría del orden social de aquella conclusión. Cada tránsito puede resultar inteligible, pero los fundamentos de la descripción neurológica no establecen por sí solos la conclusión ética, ni la conclusión ética establece por sí sola la teoría del orden social. La continuidad terminológica puede hacer que la secuencia parezca completa antes de que las relaciones hayan sido demostradas. La relación entre campos puede quedar demostrada, conservar un carácter provisional o encerrar contradicciones que ningún vocabulario común resuelva. Denominar síntesis a la conjunción de los campos no esclarece el estatuto de esa relación. El término síntesis indica que se postula una coherencia, aunque todavía pueda ser necesario examinar de dónde procede.
- Cuando las relaciones entre los campos no han sido demostradas por completo, la aceptación de la unidad postulada puede depender, en parte, de la confianza depositada en quien presenta la síntesis. El alcance de sus conocimientos, la fluidez expositiva y la autoridad acumulada en intercambios anteriores pueden favorecer la aceptación de nexos que las propias proposiciones no establecen. Aunque esa dependencia no demuestra que los nexos sean erróneos, revela que ha cambiado aquello en lo que se funda la coherencia. La afirmación sometida a validación comprende entonces no solo las relaciones entre las ideas, sino también la capacidad atribuida a la persona para comprenderlas como totalidad.
- Cuando la aceptación depende parcialmente de quien presenta la síntesis, las pasiones de quien conoce también pueden afectar la autoridad que se le atribuye. Adquirir información puede modificar la comprensión que una persona tiene de la ambición, el temor, el apego, el resentimiento y el deseo de reconocimiento sin extinguir ninguno de ellos. Una persona puede describir el funcionamiento de una pasión sin dejar de estar sujeta a ella; reconocer una limitación no confiere dominio sobre sus efectos. Los vocabularios intelectuales también pueden dificultar la percepción de una pasión: el deseo de autoridad puede interpretarse como servicio, la necesidad de reconocimiento como responsabilidad intelectual y el apego a una conclusión como fidelidad a la verdad. No se requiere un diagnóstico clínico para explicar estas interpretaciones. Pueden resultar de la influencia que ejercen los motivos de quien conoce sobre la adquisición y la presentación del conocimiento.
- Las consecuencias relacionales surgen cuando otra persona responde no solo a lo dicho, sino también a la autoridad atribuida a quien habla. El acuerdo puede confirmar una proposición y, al mismo tiempo, sostener una identidad articulada en torno a la competencia. El desacuerdo puede referirse a una inferencia limitada y recibirse, sin embargo, como una retirada de confianza respecto de una posición intelectual más amplia. El interlocutor ocupa entonces más de una posición: examinador de la afirmación, testigo de la autoridad de quien conoce y partícipe en la conservación o modificación de esa autoridad. Tales funciones pueden coexistir sin que ninguno de los participantes las distinga. El intercambio continúa versando sobre el conocimiento, pero la respuesta puede confirmar o debilitar la autoridad atribuida a quien formula la afirmación.
- Las relaciones no resueltas entre distintos campos también pueden afectar la comprensión de quien las recibe. La confianza en quien expone puede influir en la manera de evaluar esas relaciones: una conjunción puede aceptarse como síntesis establecida aun cuando el destinatario carezca de los medios necesarios para determinar si las conclusiones que la componen son compatibles. La confusión resultante no tiene por qué ser reconocida como tal. El lenguaje suministrado por la autoridad puede conferir consistencia interna a las conclusiones, que podrán reproducirse después mediante explicaciones, enseñanza o consejos. El efecto no requiere engaño. Una persona puede transmitir sinceramente una coherencia cuyas premisas no resueltas permanezcan inaccesibles para quien la recibe y quizá tampoco resulten suficientemente perceptibles para quien la afirmó.
- El reconocimiento, sin embargo, no se busca únicamente mediante la manifestación de competencia. Una persona también puede revelar una limitación en el curso de una relación. La admisión de una imperfección puede funcionar como petición de reafirmación o ayuda, pero también puede revelar una limitación sin solicitar ninguna de esas respuestas. En este último caso, quien habla puede no negar la limitación ni vivir la admisión como un menoscabo de su propia estima. La fraternidad puede caracterizar un intercambio en el que la confianza no preexiste al encuentro, sino que nace en el acto mismo de admitir el límite ante otro. Ese vínculo no descansa en pertenencia alguna ni pide que la imperfección se corrija o se supere: consiente que permanezca dentro del intercambio sin convertirla en demanda. Ambos pueden entonces reconocer la vulnerabilidad sin interpretar la revelación como una solicitud de corrección.
- El interlocutor no puede determinar, a partir del contenido aislado, qué función cumple una revelación para quien la formula. Un intercambio corriente puede mostrar esa incertidumbre. Durante una conversación entre personas cercanas, alguien puede comentar sin aflicción que una libreta compensa una memoria poco fiable. Quien le acompaña puede interpretar el comentario como menosprecio de sí y responder rechazando un juicio que quien habló no había vivido como lesivo. Una admisión ofrecida como confianza puede recibirse como desvalorización personal; el reconocimiento de una limitación puede entenderse como indicio de un juicio deformado que requiere corrección. Una respuesta puede proceder de la preocupación y, sin embargo, atender una necesidad que no había sido expresada. Mediante la revelación, quien habla puede establecer confianza, mientras el interlocutor intenta protegerlo de un juicio que considera perjudicial. Ninguna de ambas intenciones excluye necesariamente la consideración hacia el otro. La respuesta correctiva puede convertir la vulnerabilidad revelada en una ocasión de instrucción.
- La presentación del conocimiento y la admisión de una limitación pueden cumplir funciones distintas, pero ambas revelan que el sentido depende de la respuesta. Una afirmación sometida a examen puede recibirse como exigencia de reconocimiento para quien la formula. Una revelación ofrecida en fraternidad puede recibirse como petición de corrección. En cada caso, el interlocutor atribuye una función a lo comunicado y modifica así el modo en que ambos participantes comprenden el intercambio. Ninguno puede determinar por sí solo esa función: quien habla no controla la atribución y el interlocutor no puede conocer la intención sin interpretarla. La validación, el reconocimiento y la corrección no constituyen, por tanto, categorías fijas, sino efectos posibles de un intercambio cuyos participantes pueden atribuirle finalidades distintas.
- La atribución de sabiduría puede reunir en un solo juicio valoraciones relativas al conocimiento, la pasión, el reconocimiento y la limitación. La sabiduría puede asociarse con la posesión de conocimientos extensos, la capacidad de relacionar distintos campos, la serenidad ante la adversidad, el dominio de las pasiones o el reconocimiento de las limitaciones humanas. Estas cualidades pueden concurrir sin que su conjunción esté asegurada. El conocimiento acumulado puede coexistir con presupuestos no examinados; la amplitud intelectual puede dejar contradicciones sin resolver; la serenidad aparente puede depender de la confirmación suministrada por otros; y el reconocimiento de una limitación puede convertirse en parte de una identidad dependiente del reconocimiento ajeno. La atribución de sabiduría revela, por consiguiente, no solo una valoración de la persona, sino también una expectativa acerca de los efectos que se presume que el conocimiento ha producido en ella.
- Ninguna separación entre conocimiento y reconocimiento resuelve la condición, porque el conocimiento solo adquiere carácter social mediante respuestas que afectan inevitablemente a quien habla. Tampoco la admisión de la propia vulnerabilidad determina si otra persona recibirá lo dicho como fraternidad, reafirmación u ocasión de corrección. La conciencia de estas distinciones puede convertirse a su vez en una pretensión de discernimiento y en una posición desde la cual se evalúa la conducta ajena. El análisis no ofrece, por tanto, un procedimiento que permita depurar la validación de toda necesidad personal o preservar las relaciones de cualquier desajuste. Prescribir semejante procedimiento repetiría el movimiento examinado al convertir el reconocimiento de una limitación en una pretensión de dominio sobre ella.
- El conocimiento adquiere condición pública mediante el examen, pero quien lo presenta permanece expuesto a lo que ese examen pueda conferirle o retirarle. La revelación de una vulnerabilidad queda sujeta a la misma incertidumbre, pues su recepción puede transformar una admisión en un juicio que aquella no contenía. La validación, la corrección y el reconocimiento solo pueden distinguirse después de que una respuesta haya alterado el sentido atribuido a la afirmación o a la revelación. El análisis de esos efectos queda sometido a la misma condición: las distinciones que formula permanecen sujetas a examen y pueden adquirir autoridad mediante el reconocimiento de quienes las reciben. Los seres humanos necesitan a los demás para descubrir hasta dónde se sostienen sus afirmaciones, pero ni la afirmación ni su análisis determinan lo que habrá de seguirse de la presencia ajena.
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Ricardo F. Morín
21 de agosto de 2026
Bala Cynwyd. Pensilvania
Tags: autoridad, Conocimiento, corrección, credibilidad, fraternidad, limitación humana, reconocimiento, relaciones interpersonales, sabiduría, síntesis intelectual, validación, Vulnerabilidad
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