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Escena Treinta y Siete: Geografías de supervivencia
Óleo sobre lienzo y tabla
38 x 30 x 1,27 cm
2012
Ricardo F. Morín
Noviembre de 2025
Oakland Park, Florida
Nota del Autor
Este ensayo examina cómo responden los grupos humanos a la inestabilidad cuando las condiciones que antes los sostenían comienzan a fallar. Su enfoque no recae en crisis, acontecimientos o regiones específicas, sino en las presiones estructurales que obligan a las poblaciones a desplazarse o a defender su lugar. Abordo el tema sin interpretación moral y sin atribuir virtud o culpa a las decisiones que toman las comunidades bajo presión. El propósito es describir las gramáticas de comportamiento que emergen cuando la supervivencia se vuelve incierta y trazar cómo la identidad, las reclamaciones de legitimidad y los patrones de continuidad se reorganizan bajo esas tensiones. El ensayo no propone soluciones ni anticipa resultados; observa los patrones que surgen cuando la estabilidad se disuelve y la tierra deja de ofrecer garantías.
Resumen
« Geografías de la supervivencia » explora dos respuestas fundamentales frente a la inestabilidad: la migración y el atrincheramiento. Cuando la alteración climática, la escasez o el deterioro cívico superan la capacidad de una comunidad para sostenerse, las poblaciones buscan estabilidad ya sea moviéndose o defendiendo su posición. La migración reorganiza la identidad mediante la adaptación a nuevas condiciones; el atrincheramiento la intensifica para preservar la continuidad en un mismo lugar. Estas respuestas surgen de las mismas presiones y funcionan como estrategias paralelas de supervivencia, no como posiciones morales opuestas. El ensayo examina cómo las reclamaciones de legitimidad, los patrones de identificación y la búsqueda de continuidad se transforman bajo estas presiones, y cómo la fricción entre movimiento y resistencia refleja fuerzas estructurales más que incompatibilidades culturales. Su propósito es iluminar las condiciones bajo las cuales emergen estas gramáticas de supervivencia y las formas en que transforman el significado de tierra, estabilidad y vida colectiva.
Resumen
Geografías de la supervivencia explora dos respuestas fundamentales frente a la inestabilidad: la migración y el atrincheramiento. Cuando la alteración climática, la escasez o el deterioro cívico superan la capacidad de una comunidad para sostenerse, las poblaciones buscan estabilidad ya sea moviéndose o defendiendo su posición. La migración reorganiza la identidad mediante la adaptación a nuevas condiciones; el atrincheramiento la intensifica para preservar la continuidad en un mismo lugar. Estas respuestas surgen de las mismas presiones y funcionan como estrategias paralelas de supervivencia, no como posiciones morales opuestas. El ensayo examina cómo las reclamaciones de legitimidad, los patrones de identificación y la búsqueda de continuidad se transforman bajo estas presiones, y cómo la fricción entre movimiento y resistencia refleja fuerzas estructurales más que incompatibilidades culturales. Su propósito es iluminar las condiciones bajo las cuales emergen estas gramáticas de supervivencia y las formas en que transforman el significado de tierra, estabilidad y vida colectiva.
1
La migración suele describirse como el traslado de personas de un lugar a otro, pero esa descripción oculta fuerzas más profundas. La migración no es solo geografía en movimiento; es también la expresión de una gramática de supervivencia que se hace visible cuando una comunidad enfrenta condiciones que ya no puede absorber. Los cambios climáticos, los colapsos económicos, el derrumbe institucional y la inseguridad persistente generan presiones que exceden la capacidad de las estructuras existentes. Bajo esas presiones, una población se enfrenta a una decisión tan elemental que antecede a la ideología: bien sea al moverse o atrincherarse.
2
No son opciones paralelas. Son respuestas opuestas construidas con los mismos materiales: el miedo, la inestabilidad y la búsqueda de continuidad. La migración busca estabilidad desplazándose; el atrincheramiento busca estabilidad confrontando directamente a los agentes de la inestabilidad. Ninguna respuesta es superior. Ninguna es voluntaria. Ambas emergen de condiciones que comprimen el juicio, reducen las posibilidades y obligan a las comunidades a defenderse de fuerzas demasiado grandes para ser negociadas.
3
La migración comienza cuando un grupo concluye que la geografía que lo sostenía ya no puede garantizar su supervivencia. La tierra falla, o las instituciones colapsan, o el futuro se estrecha. El movimiento se convierte en la única forma de protección aún disponible. Sin embargo, el movimiento no disuelve la identidad: la reorganiza. Una población migrante debe redefinir su cohesión interna en relación con entornos desconocidos. La identidad se vuelve adaptativa no por preferencia, sino por necesidad. Adaptación no es reinvención: es supervivencia.
4
El atrincheramiento avanza en dirección contraria. Cuando un grupo elige permanecer en su lugar, debe defender aquello que el movimiento dejaría atrás: territorio, memoria, continuidad y la estabilidad que proviene del arraigo. El atrincheramiento intensifica la identificación en lugar de aflojarla. Los límites se endurecen. Los relatos se vuelven rígidos. El conflicto se convierte en estrategia más que en interrupción. Una comunidad que lucha por permanecer donde está debe creer que el desplazamiento la borraría. La confrontación se vuelve un método de preservación.
5
La confrontación cultural surge con mayor fuerza cuando una población migrante se asienta en una tierra que otro grupo interpreta como una extensión de su propia continuidad. Para la comunidad migrante, la tierra representa seguridad, posibilidad o alivio frente a presiones que hicieron inevitable la partida. Para la comunidad atrincherada, esa misma tierra representa memoria, herencia y el límite que protege su coherencia histórica. Cada grupo ve al otro como agente de una posible desaparición: los migrantes perciben exclusión y hostilidad; los atrincherados perciben invasión y pérdida. El conflicto escala no porque uno u otro busquen dominación, sino porque cada uno interpreta la supervivencia mediante una gramática distinta: adaptación para unos, preservación para otros.
6
Las políticas adoptadas en países como Dinamarca y el Reino Unido ilustran cómo responden las sociedades atrincheradas cuando la migración se percibe como una amenaza. Para muchos solicitantes de asilo, estas medidas disuasorias reducen la distancia entre las presiones que los obligaron a partir y las presiones que encuentran a su llegada —haciendo que la estabilidad sea difícil de distinguir de la exclusión. Los gobiernos suelen justificar las políticas de atrincheramiento alegando que los recursos necesarios para atender a los solicitantes de asilo son limitados y que ampliarlos pondría en riesgo los sistemas existentes de bienestar, vivienda y orden público.
7
Las respuestas de movimiento y atrincheramiento parecen incompatibles, pero describen una misma realidad: las poblaciones bajo presión actúan según las estrategias de supervivencia disponibles, no según relatos idealizados de cultura o voluntad. Cuando migrantes y atrincherados entran en contacto, cada uno ve al otro a través del lente de sus propias presiones. Los migrantes ven protección; los atrincherados ven amenaza. Los migrantes cargan adaptación; los atrincherados cargan defensa. Cada postura malinterpreta a la otra porque cada una responde a formas distintas de vulnerabilidad.
8
El cambio climático intensifica estas respuestas divergentes, no determinándolas, sino estrechando las condiciones dentro de las cuales las comunidades deben decidir. El clima no genera conflictos por sí solo; modifica los márgenes dentro de los cuales la estabilidad es posible. Regiones antes previsibles se vuelven irregulares; recursos antes continuos se vuelven intermitentes. A medida que estos márgenes se reducen, algunas poblaciones interpretan el desplazamiento como la única salvaguarda viable, mientras que otras interpretan permanecer como la única continuidad defendible. La misma presión expone vulnerabilidades distintas, y cada comunidad responde según su propia historia, su capacidad y sus umbrales de resistencia —no según el clima únicamente.
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La fricción entre estas gramáticas —movimiento y atrincheramiento— no debe confundirse con un choque de civilizaciones. Es una colisión entre dos interpretaciones de la amenaza. Un grupo entiende la supervivencia como reubicación; el otro, como resistencia. Ambas posturas surgen de la inestabilidad; ambas utilizan la identidad como herramienta moldeada por la circunstancia más que como herencia fija. La identidad se vuelve instrumento de continuidad, configurada por condiciones que dejan poco espacio para la reflexión o la negociación.
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El mundo suele interpretar estas colisiones a través de marcos morales, ideológicos o geopolíticos, pero tales marcos ocultan un movimiento más profundo: la inestabilidad reorganiza la identidad más rápido de lo que la identidad reorganiza el mundo. Cuando la geografía cambia, las poblaciones se adaptan. Cuando las poblaciones se adaptan, los significados cambian. La vida colectiva se vuelve conflictiva no porque las culturas sean inherentemente antagónicas, sino porque las presiones de supervivencia obligan a los grupos a adoptar patrones que no elegirían en condiciones estables.
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Si existe un carácter universal en el siglo presente, es este: las presiones que producen migración son las mismas que producen conflicto entre quienes se niegan a migrar. Comprender una sin la otra es comprender mal ambas. Movimiento y atrincheramiento no son opuestos, sino consecuencias—expresiones de la inestabilidad estructural que ahora configura cada región, cada cultura y cada reclamación de continuidad.
12
La pregunta que sigue no es predictiva ni ideológica. Es simplemente el siguiente paso lógico de este análisis: ¿Qué formas de estabilidad se vuelven posibles cuando la migración y el atrincheramiento se entienden no como posiciones morales opuestas, sino como respuestas paralelas ante un mundo que cambia? La respuesta aún no es visible, pero las condiciones que la harán posible ya lo son.
Tags: adaptación, atrincheramiento, comportamiento colectivo, continuidad, estrategias de supervivencia, estructuras de conflicto, fuerzas estructurales, geografía, Identidad, inestabilidad, migración, presión climática
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