*
« Ascensión »—CGI, 2005 por Ricardo Morín
Introducción
l
La fuerza bruta se curva y distorsiona . . . . « Ascensión » refleja el cuerpo, que se tensa contra un andamiaje que encarna las fuerzas turbulentas que habitamos. [1] Estos elementos enmarcan una reflexión no sólo sobre las luchas de Venezuela, sino también sobre la gravedad universal del poder que nos atrapa a todos. Me pregunto si culpar a estas fuerzas simplifica en exceso un sistema que se nutre de la complicidad colectiva. ¿Puede la autocompasión hacernos responsables sin sucumbir a la culpa, cuando la desesperación paraliza?
Posicionada entre « El arroyo de Erminio » (una fábula de renovación) y « El desenmascaramiento de la desilusión » (un ensayo de próxima publicación sobre la responsabilidad histórica), « Las cadenas del poder » prosigue su viaje a través de los enredos, las responsabilidades y la eterna búsqueda de la auto-liberación. [2]
~
LAS CADENAS DEL PODER
I
Mientras mi marido conducía de Fort Lauderdale a Orlando, tuve una conversación con mi amigo BBT. Fue una de esas conversaciones inquietantes que revela cómo las vastas fuerzas pueden abrumarnos. Él habló del poder, no como una herramienta, ni siquiera como un deseo, sino como la fuerza primitiva que empuja a la humanidad hacia las oligarquías autoritarias. La codicia, según él, es secundaria, un síntoma de algo más profundo: la irresistible gravedad del poder mismo.
II
Pensé en Michel Foucault y sus teorías sobre el poder, y por un momento, sentí un destello de claridad. Pero cuanto más intentaba articular sus ideas, más inadecuadas me parecían. El peso de la realidad aplasta las disertaciones académicas mientras el mundo desciende a la ruina. No logramos reconocernos como criaturas atrapadas por nuestros propios errores.
III
Entonces, recordé la voz de mi prima Ivelisse, temblorosa mientras contenía las lágrimas, al contarme la inauguración de Nicolás Maduro, el 10 de enero. Para ella, no fue sólo un evento político; fue un símbolo de nuestra caída, de nuestra disolución como pueblo. Su desesperación era la mía, y la nuestra era la de Venezuela: una nación que habitualmente confía en salvadores que nunca llegan.
IV
A través del mundo, el poder y la codicia—legitimados por el crimen o no—justifican el ascenso de la tiranía. Y nosotros, en nuestra confusión, no tenemos respuestas ante estas mareas de ambición descontrolada.
V
BBT, siempre pragmático, dijo simplemente: “Sólo disfruta”. Su consejo me hirió y me reconfortó a la vez. Pero, ¿cómo podía yo? ¿Cómo podría disfrutar de algo cuando el mundo parece tan frágil? Cada pensamiento regresa a las mismas preguntas: ¿Qué puedo hacer para contrarrestar estas fuerzas? ¿Cómo puedo entender esta lucha?
VI
Aún así, me aferro a una creencia: que un día, surgirá un despertar colectivo, una marea creciente de conciencia. Si ha de haber un mundo mejor, no vendrá de los salvadores ni de las luchas por el poder, sino de la alineación de mentes y corazones. Mi papel, si es que tenga alguno, es contribuir a ese legado—no por fama o ambición, sino por la paz.
VII
La paz es lo que busco, no sólo para mí, sino para los demás: un legado que trascienda mi propia vida, uno que sirva como una resistencia silenciosa a las fuerzas de la codicia y el poder. Sólo entonces, quizás, encontraré la simplicidad de la que hablaba BBT—no como rendición, sino como comprensión.
Postscriptum
Es fácil perder de vista las corrientes más profundas que nos impulsan, particularmente cuando estamos sumidos en las mareas de la ambición, el poder y el cinismo. En momentos de crisis, estas fuerzas surgen, a menudo oscureciendo nuestro juicio y desviándonos de nuestro curso. Sin embargo, en medio de su abrumadora presencia, una verdad permanece: rendirse al amor nos sustenta.
Al final, lo que realmente importa es el amor. Sólo él nos sostiene por encima de todo lo demás. Puede anclarnos contra las fuerzas que amenazan con desviarnos. Tal vez, con ese reconocimiento es donde comienza la paz—no en el mundo exterior ni en su falta de validación, sino en la quieta aceptación de lo que podemos cambiar y lo que no podemos.
*
Ricardo Federico Morín Tortolero
Bala Cynwyd, Pa, enero 19, 2025
~
Notas al pie:
[1] Ricardo Morin, « Ascension »—CGI, 2005. https://www.ricardomorin.com/06_3-D_html/01.html, Repositorio del sitio web del artista https://www.ricardomorin.com/3-d-digital.html
[2] Ricardo Morín, El arroyo de Erminio, WordPress, 29 de diciembre de 2024, https://observationsonthenatureofperception.com/2024/12/29/the-stream-of-hermes/
Tags: Billy Bussell Thompson, espanol, featured, internacional, política, Venezuela

Leave a comment