Elijo la proporción áurea, 1 = 1,618, como un formato congruente inherente al infinito, para desglosar un diálogo entre la fluidez de la pintura y su geometría. Simultáneamente, conduzco una triangulación del plano del lienzo que reafirma su condición paradójica como objeto: su ficticia llanura juega contra la ilusoria profundidad espacial de las formas contenidas en él.
Ricardo Morín
December 13, 2008

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