
Ricardo F. Morín, 31 de mayo de 2008; Jersey City, NJ
Visión columnada de pasión instintiva
Cantada por ruiseñores sostenidos en la luz del día
No teme consecuencia ni precedente
Pues pertenece a la eternidad.
Reverberante y grave, ya sin ocultarse
Un plexo solar en protesta ante las limitaciones propias
Interpretación quebrada, certera, de su libertad
Lejos de las sombras perversas del cinismo,
No duda más: sequía de descontento.
Sacudida por comunicar lo más querido
Mientras se eleva desde la turbulencia.
¿Qué es lo más consolador de su lamento interior?
Apolo abre a Dionisio hacia el abismo de la infinitud,
Campanas detenidas, sin torre a la cual aferrarse.
Déjame reposar en nada más que tu susurro acariciante,
Pensado y desprendido
Regresando y partiendo a la vez
Llevar este canto a nuestro universo.
Leave a comment